La metamorfosis del caos en armonía
Difícilmente suelo adentrarme en el territorio del pop mainstream comercial, pero hay excepciones que derriban prejuicios. Something Beautiful, el nuevo álbum de Miley Cyrus, es una de ellas. En un panorama saturado de beats reciclados y estribillos de consumo fugaz, la artista norteamericana entrega una obra que sorprende por su madurez emocional, su arquitectura sonora y una voz en estado de gracia. Es un trabajo que no busca agradar, sino trascender. En lugar de fórmulas, propone un viaje: una exploración interior donde el dolor se vuelve belleza, la fama se convierte en espejismo y la voz emerge como vehículo de redención.
Desde lo etéreo a lo terrenal
Inspirado en The Wall de Pink Floyd, el álbum —lanzado a través de Columbia Records— se describe como un álbum visual con temas existenciales que exploran la curación y la búsqueda de la belleza en la oscuridad. Es por ello que Something Beautiful es un pulso atípico dentro de su género. Se aleja de los clichés del pop urbano y abraza una estética más experimental y progresiva, donde conviven las atmósferas del dream-pop, el art-rock y el house más emocional.
El resultado es una obra ambigua y cinematográfica: un mosaico sonoro que oscila entre lo íntimo y lo cósmico. La producción —a cargo de Miley Cyrus, Shawn Everett y un equipo que incluye las colaboraciones de Brittany Howard y Naomi Campbell— construye muros de sonido densos, repletos de texturas y contrastes. Hay flautas, saxofones, sintetizadores analógicos y guitarras tratadas con delay, creando un ambiente que recuerda a los años 70 y 80 sin caer en la nostalgia. Según ella misma matizó el concepro de su trabajo en una entrevista:
«Este álbum es una canción de amor dedicada a la vida, A la muerte, A la naturaleza, A la humanidad, Al misterio, a Dios, a todo el mundo que conozco y a los que nunca conoceré».
La portada, fotografiada por Glen Luchford, muestra a la cantante envuelta en un vestido de alta costura diseñado por Thierry Mugler en 1997. Este look ha sido descrito como un «guiño sorprendente» a la estética audaz, y a la narrativa visual del álbum. En base ello, Cyrus definió su disco como «un estado hipnótico, concebido como un intento de medicar una cultura enferma a través de la música. Las pistas giran en torno a la belleza, la muerte, la psicodelia, la impermanencia, el desamor y la destrucción. Pero incluso esos momentos tan desagradables de nuestra vida, tienen también un punto de belleza. No se puede tener una pintura sin luces y contraste».
De la introspección a la sanación
Si Endless Summer Vacation (2023) fue el disco de la supervivencia, Something Beautiful representa el del renacimiento emocional. Cyrus escribe desde la vulnerabilidad y la conciencia. En canciones como More to Lose o Pretend You’re God emerge desde una voz que busca reconciliarse con la fugacidad del amor, el peso de la fama y la necesidad de autenticidad.
Es más, en la canción Walk of Fame, junto a Brittany Howard, la artista reflexiona sobre su relación con Hollywood: «No todo lo que brilla deja huella. El tema funciona como manifiesto contra la idolatría vacía. Sin embargo, en End of the World, Cyrus convierte la ansiedad existencial en un himno vitalista y una celebración de la impermanencia. Cada letra es un espejo emocional. Ya no canta desde la provocación, sino desde la honestidad radical.
Voz volcánica, alma de «blues»
Pocas voces del pop masivo y contemporáneo poseen la fuerza y textura de Miley Cyrus. Su timbre —ronco, áspero, profundamente soulful— carga con cicatrices y verdad. Tiene incluso cierto paralelismo con LP. Pero aquí, la interpretación de Miley es cambiante y magnética: pasa de la fragilidad casi susurrada de Prelude a la ferocidad eléctrica de Easy Lover, de los falsetes etéreos en Golden Burning Sun al rugido catártico de Reborn. De ahíu que los medios la definan como una de las voces más expresivas de su generación, capaz de convertir cada grieta en emoción pura. Y en este disco, cada nota parece un gesto corporal, una extensión del alma.
Entre espejos y ruinas: letras que iluminan
El discurso lírico de Something Beautiful se construye sobre la aceptación del caos y la búsqueda de trascendencia. No hay moralejas, sino preguntas. En End of the World, se cuestiona: «¿Si mañana desapareciera todo, seguirías bailando conmigo?». Sin embargo, Give Me Love cierra el álbum con un tono casi espiritual, suplicando una conexión más allá del artificio. Su lírica gira en torno al amor en sus múltiples formas: el romántico, el propio y el universal. Cada verso muestra la tensión entre lo efímero y lo eterno.
Destellos de modernidad y herencia setentera
El álbum dialoga con el pasado sin imitarlo. Hay guiños a Fleetwood Mac y Stevie Nicks, pero también a Madonna, Sade y al house de los noventa. El resultado es una alquimia entre la nostalgia y la experimentación contemporánea. El groove de Easy Lover recuerda a Prince, mientras que los coros de Golden Burning Sun evocan un misticismo casi gospel. Every Girl You’ve Ever Loved, con la intervención hablada de Naomi Campbell, introduce un monólogo reverberado que rinde homenaje a la cultura ballroom.
De la tormenta a la calma: anatomía sonora de «Something Beautiful»
Prelude abre el disco con una atmósfera delicada, similar al Hollywood de los 50, pero de pronto estalla en un exuberante muro de sonido. Luego aparece Something Beautiful, un track de casi cinco minutos que ejemplifica la dualidad del álbum: de balada introspectiva a ferocidad sonora con saxofones sutiles. La letra habla de ser una «perla» que gradualmente se ve abrumada. En ella Miley expresa un deseo suave pero escondido bajo tonos violentos a medida que sus antojos se vuelven ineludibles.
End of the World adopta texturas ochenteras para abordar la mortalidad y el escapismo. Líricamente, propone aceptar la vida sin garantías. En More to Lose se trata la pérdida, mientras que Easy Lover se marca un número funky y bailable. De inmediato, suena Golden Burning Sun, tema que describe la sensación de estar tan enamorado de alguien que simplemente deseas que esa persona se entregue al amor que deseas brindarle.
La próxima es Walk of Fame (feat. Brittany Howard), un tema épico y emocional de casi seis minutos, que se sumerge en el rock psicodélico y la reflexión sobre el legado de Hollywood. La voz de Howard complementa la aspereza de Cyrus. Por otra parte, Pretend You’re God captura esa cruda sensación de querer que alguien sea tu todo, tu protector, tu refugio, aunque sea solo por un instante. La canción explora la vulnerabilidad y la profunda necesidad de amor y consuelo cuando todo se siente incierto. Está claro que se trata de anhelar la verdad y la conexión en medio del caos emocional.
Every Girl You’ve Ever Loved (feat. Naomi Campbell) es sofisticada, atrevida y experimental. Su breakdown de house y la reverberación de la palabra «Pose» la convierten en un homenaje directo a la escena ballroom. Reborn se erige como uno de los momentos favoritos de la crítica: una pieza gótica que se transforma en un himno dance. Finalmente, Give Me Love actúa como una bajada del telón emotivo, con arreglos de flauta y guitarra acústica, sellando el viaje interior.
Juicio final: belleza, riesgo y redención
La crítica ha coincidido en que Something Beautiful es un triunfo artístico y la obra más completa de la carrera de Miley Cyrus. El disco se siente cohesivo, con una visión clara y bien ejecutada. La producción destaca por su riqueza y textura, empujando los límites del pop mainstream hacia territorios más experimentales. La potencia vocal de Miley —áspera, soulful y cargada de emoción— brilla en todo momento. La inclusión de interludios instrumentales y colaboraciones inesperadas (Brittany Howard, Naomi Campbell) demuestra una voluntad de riesgo que vale la pena.
En resumen, Something Beautiful no es solo una colección de canciones, sino una declaración artística. Solidifica a Miley Cyrus como una artista de pop de vanguardia, capaz de crear música ambiciosa, emocionalmente resonante y profundamente producida. Es un disco que exige ser escuchado como un todo y que marca un nuevo listón en su ya ecléctica carrera.
La versión deluxe del disco incluye colaboraciones con Lindsey Buckingham, Mick Fleetwood y David Byrne. El álbum visual fue descrito como una «ópera pop única en su tipo». Se estrenó en el Festival de Tribeca el 6 de junio de 2025. En definitiva, podemos decir que Miley Cyrus ha aprendido que la belleza no está en lo perfecto, sino en lo que sobrevive al tiempo. Y Something Beautiful es una muestra de ello.

