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Olivia Rodrigo – you seem pretty sad for a girl so in love

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Seguramente a Olivia Rodrigo no le guste que la definan como representante de nada, ni siquiera de la llamada Generación Z, porque sus canciones más bien navegan entre aguas que podrían surfear cualquier BSO de películas como Trainspotting o Reality bites, más propias de los noventa.

Su sonido fresco y claro, sin subterfugios, hace que miremos su música con más atención que a cualquier otro intérprete que quiera dárselas de representar a sus coetáneos. La colaboración con Robert Smith de The Cure es la apoteosis que le faltaba al álbum para ser (casi) perfecto.

El último disco de la californiana, you seem pretty sad for a girl so in love implica una belleza absorbente, si la tristeza puede catalogarse de bella (en este caso, lo es). Las canciones versan sobre todas las etapas del amor, desde el primer enamoramiento hasta la ruptura más complicada, y eso, seamos francos, siempre nos llega a todos de una manera u otra.
Y sí, Olivia lo ha hecho: se autodefine en este disco como vulnerable ante los sentimientos y no lo niega. Sus influencias en la música son Taylor Swift y Lorde, pero sin negar la importancia que han tenido en su vida The Cure y otros grupos, que, aunque no tengan una repercusión directa en su estilo musical como Rage Against the Machine, No Doubt y The White Stripes, si han formado parte de sus referentes.

El tercer disco viene de una ruptura, pero no es una crítica hacia nadie, si acaso hacia la idealización de lo que fue, de lo que quisimos, de lo que creíamos y de lo que nunca será. Producido por Dan Nigro, algunos lo catalogan como el mejor disco del año, y aunque yo no creo que sea así, si estamos ante uno de los mejores del 2026. Vio la luz el pasado 12 de junio. Y no es poco, ya que significa un paso más para quien fue la primera artista de la historia en lograr que SOUR y GUTS , sus dos primeros álbumes debutaran dentro del Top 40 de Estados Unidos en todos los temas.

Las primeras canciones empiezan hablando de los inicios de una relación, si bien el disco va ganando consistencia a medida que avanza, porque desde “Stupid song” es cuando se empieza a entender la grandeza de los instrumentos que se unen para decirnos: «Venga, la relación va ganando intensidad, estoy aún enamorada, estoy en una nube y esto no puede acabar». Aquí empieza a notarse la madurez musical de Rodrigo, embarcada en la melancolía de un amor que cree aún eterno. Modulación armónica y sonidos que te envuelven.

En la tercera canción, “Honeybee”, los arpegios marcan toda la melodía, el estribillo final es claramente diferente a los anteriores, y al final, lo que quieres es que la persona a la que quieres lo sepa. Cómo indica el título, se trata de una de las canciones más dulces y menos instrumental del álbum. Aún seguimos enamorados, todo es precioso, todo va bien.
Los sonidos imitan en zumbido de una abeja.

La cuarta canción “maggots for brains” incluye notas rock más llamativas, notas repetitivas y que te llevan a estar en bucle una y otra vez. Rebobina otra vez al estilo «Sam, tócala otra vez». Las síncopas dominan el viaje y los coros se superponen.

La canción “the cure” es ese puente que une las dos partes diferenciadas del álbum, con sonidos llenos de bemoles y un alto en el camino. Diría que está canción trasciende a la madurez del disco, los arreglos están muy medidos, guiños noventeros, exigencia máxima instrumental. Muy bien sonido que va creciendo a medida que pasan los segundos. Muy cuidada, musicalmente podría decirse que la mejor del disco.

Mi canción favorita es la colaboración con Robert Smith “what´s wrong with me” con acordes menores y un halo de nostalgia clavado en los costados. «Estoy triste, lo digo, lo canto, estoy triste, lo dejo entrever con notas post-punk y decadencia, estoy triste. Y punto». Eso parece querer decir en esta canción llena de magia, sonidos de bajo y devastación total emocional. Porque aquí Olivia demuestra que no necesita legitimación alguna para cantar con alguien de la talla de Smith, sino que canta con la seguridad de que está será la canción del álbum tal vez más alabada por la critica. Elogios muy merecidos.

Olivia Rodrigo ve colores en las canciones (sinestesia) y en este album se ve reflejado más que nunca. Las canciones están llenas de poesía, de rabia y de amor. También de desamor, que no deja de ser parte del amor, porque nos quisimos. Fue una relación, no funcionó pero existió el enamoramiento (y la decepción, y la ruptura, y los colores en la música).

Este disco no será tal vez, como decíamos, el mejor del año, pero sí que consagra a la artista a lo más alto del podium musical de 2026. Tratar temas como la desilusión, la identidad, la desilusión, el prójimo, el amor, el desamor más crudo, junto a notas potentes musicalmente, con giros o estribillos pegadizos pero llenos de verdad no es fácil en los tiempos que vivimos.No se trata de culpar a otros sino de vivir la tristeza en soledad, pasando por todas las fases emocionales más profundas.

Porque si el “Cigarette smoke” es apagar el último cigarro, morirse de pena, y acabar el ciclo de todo enamoramiento, no es menos cierto que hacerlo con dignidad, siendo honestos consigo mismos, y sabiendo que tal vez nunca más vuelvas a sentir eso que sentiste, eso es pura poesía. Que pese a todo, puedas seguir componiendo canciones que nos hagan estar llenos de vida, porque la tristeza no es más que es parte de la belleza que todos tenemos dentro.

Escucha aquí el último álbum de Olivia Rodrigo