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Tom A. Smith – Put On A Record Tommy (Deluxe)

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La danza de los círculos «OpArt»

Hay noches que no necesitan salir a la calle para volverse legendarias. Basta un plato girando, una voz que se disfraza de otra y el coraje de quien aún no ha cumplido los veintitrés. Put On A Record Tommy (Deluxe), el EP expandido de Tom A. Smith, embota una fiesta entera dentro de treinta y ocho minutos y la sirve como si fuera una confesión. Ritmo de club por fuera, desgarro adolescente por dentro. La consagración de un chico de Sunderland que creció demasiado rápido bajo los focos y ahora decide bailar a su manera.

La edición Deluxe llega el 12 de agosto de 2026 bajo el sello Fiction Records y riega el concepto original del EP de mayo con tres añadidos pensados para la pista. Tommy’s Dance Place, ese club imaginario donde todo el mundo está invitado, abre de par en par sus puertas y las mantiene abiertas hasta tarde. Quien entre buscando euforia encontrará euforia. Quien escuche entre líneas encontrará también miedo.

Tras los mandos, casi todo lleva la firma de un solo nombre. Smith canta, toca las guitarras, el bajo, los sintetizadores y la batería, y firma además la producción y la mezcla. Se trata de un proyecto mayoritariamente solista en el estudio, no de una banda tradicional. La masterización corre a cargo de Felix Davis, ingeniero de Metropolis Studios.

Bajos que caminan y «synths» que pinchan

Tommy es el alter ego de un artista y DJ residente de un club ficticio Tommy’s Dance Place donde se refleja la versión más extrovertida y segura de mí mismo, esa que quizá no aparece en todas las demás áreas de la vida.

El concepto nació de una chaqueta roja de segunda mano, comprada por diez libras en una tienda vintage de Lincoln, que llevaba bordado Joanne’s Dance Place en la espalda. Smith la llevó a todos los conciertos hasta que, al escribir el tema titular, todo encajó. La canción cayó del cielo muy rápido y le dio un hogar a todo. El disco funciona como una noche de fiesta embotellada. El envoltorio invita al baile, las letras tiritan ante la madurez.

El género es un cruce de indie-pop, post-punk revival e indie-dance moderno, con guiños al new wave y al funk urbano. Suena nostálgico pero actual, cinematográfico en su envoltura y profundamente bailable en su pulso. El sello de casa lo resume en pocas palabras: ganchos indie infecciosos, composición personal, energía de pista de baile y honestidad emocional.

La instrumentación descansa sobre líneas de bajo marcadas y rítmicas, baterías con grooves de electrónica bailable, sintetizadores analógicos punzantes —esos stabbing synths que muerden— y guitarras rítmicas de filigrana funk-indie. La producción casera de Smith aprovecha cada resquicio: capas de synths oscuros, delays que rebotean y una percusión seca, cercana al bit del post-punk de los ochenta. El sonido, pese a sus múltiples referentes, resulta inequívocamente propio.

«Componer canciones me permite afrontar muchos aspectos de mi vida con los que normalmente tendría dificultades. No puedo imaginar un mundo en el que no esté involucrado en la música de alguna manera» –Tom A. Smith

De Houghton-le-Spring al escaparate

Tom tiene veintidós años y procede de Houghton-le-Spring, en Sunderland, en el noreste de Inglaterra. Se define como mackem de cuna, es decir, lleva el pulso industrial y sentimental de Sunderland a un indie-dance de neón. Cogió la guitarra a los cuatro años. Los martes, The Detroit Social Club iba a su casa, apartaba los sofás, jugaba al fútbol y a la consola, y le daba una clase de diez minutos. A los ocho subió por primera vez a un escenario: The Cluny de Newcastle, con una camiseta de los Happy Mondays. A los once pisó Glastonbury.

Su trayectoria acumula apoyos de peso. Elton John lo eligió para abrir su concierto de despedida en BST Hyde Park, en junio de 2022. Ha teloneado además a Gang of Youths, DMA’s, Catfish and the Bottlemen, Miles Kane y The Lottery Winners, entre otros. Del noreste también le une un vínculo con Sam Fender. De jóvenes tocaron juntos en el Surf Café de Newcastle y hoy el de North Shields es el referente regional que más pesa. En el plano audiovisual, Dave Stewart —de Eurythmics— lo ha elegido para protagonizar Ebony McQueen, musical biográfico basado en sus memorias, donde interpretará a un personaje de Sunderland que aprende música en los mismos sitios que él.

En directo, cuenta con Katie Anderson al bajo, entre otros, y ya acumula giras como cabeza de cartel con entradas agotadas y festivales como Reading, Leeds, BBC Radio 1’s Big Weekend en su Sunderland natal, Isle of Wight, Truck, Kendal Calling o un Great Escape con las localidades vendidas. El lanzamiento de la edición Deluxe coincide con una intensa agenda de festivales y precede a su gira británica como cabeza de cartel, programada para noviembre y diciembre de 2026, con doce fechas desde Brighton hasta Wrexham.

«Soy solista, y muchos solistas cuentan con músicos de sesión, lo cual es comprensible si uno puede permitírselo. Pero yo no puedo, así que mi banda está formada por gente con la que crecí, amigos de toda la vida, y me siento muy afortunado de tenerlos. es como si tuviéramos una especie de sexto sentido entre nosotros. Todos nos entregamos al 100% siempre, y aprovechamos al máximo cada oportunidad» –Tom A. Smith

Hablan los fantasmas del «new wave»

La conexión con Ian Dury salta por el carisma teatral y cínico, las letras de spoken-word y los ritmos bailables levantados sobre bajos funk pesados. Con Elvis Costello comparte la entrega vocal afilada, la lírica mordaz y la capacidad de saltar del pop melódico a la urgencia del new wave clásico. Y con Talking Heads el parentesco es tan directo que la edición Deluxe incluye una versión de Life During Wartime: ritmos sincopados de baile, guitarras rítmicas frenéticas y esa interpretación vocal neurótica que popularizó David Byrne.

En lo más cercano, SFX persigue el mismo pulso que The Dare, Fcukers o The Itch dentro de la ola indie-dance actual, mientras Our Song se inclina hacia el indie jangle de The Vaccines. Y no faltan los espejos personales: Smith admira a The Cure. Sus influencias confesadas beben de The Beatles, Bowie y Echo and the Bunnymen, y de Sam Fender toma el empuje social que rezuman canciones como Wolves.

Lunares, corbata y rosa estridente

La portada rompe con la estética gastada del indie de guitarras. Sobre un fondo negro salpicado de grandes lunares rosa intenso, flanqueado por dos franjas blancas verticales, se alza en el centro la silueta de una corbata negra con lunares blancos. Sobre ella reza Put On A Record Tommy, y debajo la palabra Deluxe. La textura granulada evoca la impresión física y el diseño gráfico de los setenta y ochenta, ligado a la cultura de club.

El mensaje se lee sin texto adicional. La corbata es el alter ego Tommy: elegante, teatral, entertainer extremo. Los lunares y el rosa brillante son el uniforme visual del personaje, que en directo completa con tirantes blancos. La composición simétrica llama al movimiento, pero el centro aislado proyecta también la autoexploración de Smith: un espacio de baile mental donde la euforia y la incertidumbre coexisten.

La voz que se disfraza

La voz de Smith es su instrumento más versátil. Afila la entrega cuando el groove lo pide, la vuelve spoken-word cuando la ironía aprieta, y se estira hasta el grito melódico cuando el estribillo estalla. Tiene carisma teatral y nervio punk: sabe cuándo susurrar a un palmo del oído y cuándo lanzar el gancho a la última fila. La agudeza de su timbre, ágil y ligeramente rasgado, le permite transitar del pop inmediato a la urgencia del new wave sin perder identidad. Es una voz joven que no se fía de la propia juventud.

Frente a él, la de Rowetta opera como contrapunto. La cantante aporta coros potentes y segundas voces de raigambre teatral, de esas que huelen a Madchester y a madrugada. Su entrada en el tema titular eleva el corte de canción a himno de club. El cruce de ambas voces —la afilada del joven y la legendaria de la veterana— genera la tensión central del disco: confianza y vulnerabilidad repartiéndose el micrófono.

La filosofía de un autoexigente

La posición de Smith ante su oficio queda explicitada en sus declaraciones. «Al ser mi propio productor, siempre estoy experimentando con los sonidos y mi música mientras intento mantener mi individualidad y mi estilo», afirma. La autoproducción no es aquí capricho: es control. Quien ha crecido bajo el escrutinio público desde niño decide ahora qué suena, cómo y cuándo. El alter ego Tommy le sirve para habitar una confianza que el Tom del día a día no siempre muestra.

Su mirada sobre la industria es afilada y a la vez agradecida. A menudo se le compara con otros artistas, lo cual es increíble, pero añade cierta presión para intentar mantenerlo, cuando en realidad solo quiero crear la música que me inspira en cada momento», reconoce. Y remata: «Mi música siempre está cambiando, se desarrolla conmigo y no necesita encajarse en un género o estilo concretos». La negativa a encasillarse se vuelve, paradójicamente, su marca. El disco habla, según sus palabras, de la confianza, de convertirse en un adulto joven, de todas esas responsabilidades que se desplazan hacia ti a la vez. Es mucho para comprender.

«To be or not to be a rock star»

El disco se abre con Am I Ever Gonna be a Rockstar?, pista que planta la pregunta existencial antes de que suene la primera nota. Aborda las expectativas, las comparaciones y la inseguridad de quien ve crecer su carrera a velocidad de vértigo, y reivindica la alegría que originalmente le llevó a hacer música. Ritmo rápido, stabs de sintetizador y un estribillo que grita al cielo. La pregunta queda en el aire, y el club arranca.

A continuación, SFX se lanza al pulso del indie-dance más actual, persiguiendo el latido de The Dare o Fcukers. La BBC Radio 1 Introducing la eligió Tune of the Week. Bajo caminante, synths punzantes y una letra que pone el dedo en la vulnerabilidad de crecer expuesto al escrutinio público desde niño. Es la cara fría de la fiesta.

Llega Our Song, el corte de filigrana jangle más cercano a The Vaccines. Aquí Frazer Graham grabó la batería en Birdland Studios, con Barry Hyde a los mandos y Hugo White en la mezcla. El groove respira distinto, más orgánico, con la guitarra acústica abriendo paso a un estribillo luminoso. Es el momento más tierno del disco sin perder impulso.

Le sigue The Only One, balada sincera que mantiene el tempo y aprieta el corazón. Bajos redondos, coros envolventes y una letra sobre la devoción y la duda que late debajo de la confianza aparente. La vulnerabilidad, aquí, se viste de melodía.

El quinto corte, Put On A Record Tommy, es el centro neurálgico del EP. Con Rowetta al otro lado del micrófono, despliega un hook teatral que pide suelos pegajosos y últimos autobuses a casa. La voz de la veterana y la del joven se cruzan en un juego de llamada y respuesta donde el alter ego Tommy por fin cobra cuerpo. Es el manifiesto del club, y el motivo por el que el disco existe.

«Sé qué habilidades tengo y en qué soy realmente bueno, así que intento aplicarlas a todo lo que hago, y creo que así es como he empezado a crear un sonido más o menos coherente. Una cosa que realmente he notado y aprendido sobre la música en la última década es que todos los que tienen mucho éxito son simplemente agradables. Porque nadie quiere trabajar con alguien que no lo sea» –Tom A. Smith

La vida en tiempos de guerra

Después, No Matter What planta cara a la negatividad del entorno y defiende la perseverancia ante la incertidumbre. Letras más directas, groove firme y un estribillo que se agarra a sí mismo. Habla de resistir cuando todo invita a rendirse, de seguir cuando la duda aprieta.

A continuación, The Band es la pieza ambiciosa, seis minutos y diecisiete segundos de viaje que mira hacia delante con ambición y nervios. Concebida como algo abierto, sin respuesta, capaz de conducir a Smith hacia lo que venga después, cerró cada noche de la gira agotada tocada solo con guitarra acústica antes de haber sido publicada. El propio artista la considera probablemente su obra publicada favorita.

El octavo corte, Life During Wartime, es la versión de Talking Heads. El cover rinde pleitesía directa a la deuda con David Byrne: ritmos sincopados, guitarras rítmicas frenéticas y esa tensión neurótica que convierte el baile en estado de alerta. Smith hace suyo el pánico y lo traslada a su propio club, donde la guerra también es interior.

El disco se cierra con Put On A Record Tommy (Tommy’s Extended Mix), versión extendida de seis minutos y diecinueve segundos pensada para la pista de baile. El groove se estira, los synths ganan espacio y el mix invita a quedarse dentro de Tommy’s Dance Place hasta que se apaguen las luces.

Una expansión «Deluxe»

La edición deluxe del EP Put On A Record Tommy de Tom A. Smith se ha lanzado de forma escalonada. El EP original (de mayo de 2026) contaba con 6 canciones, pero su versión expandida suma nuevos temas lanzados en dos tandas (una en agosto y otra en septiembre de 2026), llevando el proyecto a la duración de un álbum completo. Las últimas canciones agregadas para expandir esta edición deluxe son cinco.

Life During Wartime es una enérgica versión del clásico tema de Talking Heads. Tom A. Smith lleva la mítica canción de new wave hacia su terreno indie pop, convirtiéndola en uno de los puntos fuertes de la primera tanda de añadidos en la edición deluxe.

Dancefloor Magic (Groove Wizard), lanzada en la última actualización del proyecto (septiembre de 2026), es fiel al concepto de Tommy’s Dance Place que el artista planteó para este trabajo, destaca por sus ritmos bailables e influencias de música de club combinadas con guitarras.

Carried Away es otra de las canciones totalmente nuevas añadidas en la recta final de la expansión del EP. Es un tema de pop independiente producido por el propio Tom, donde explora texturas melódicas vibrantes que complementan el sonido general del disco.

Our Song (Tommy’s Extended Mix) es una versión extendida y reimaginada de Our Song (que ya formaba parte del EP original). Esta mezcla larga potencia las bases rítmicas del tema, estirando la experiencia de escucha para adentrarse en dinámicas propias de la pista de baile.

Put On A Record Tommy (Tommy’s Extended Mix) cierra la expansión como una versión extendida de más de 6 minutos de la canción principal. Cuenta con la destacada colaboración vocal de Rowetta (vocalista de Happy Mondays), y expande la canción original dándole un cierre de corte house y dance alternativo muy potente.

Un club que nunca cierra

Put On A Record Tommy (Deluxe) se cierra como empezó: con un disco girando y un joven que se disfraza de otro para decir, al fin, la verdad. Tom A. Smith ha convertido una chaqueta de segunda mano de diez libras en un universo que respira, baila y se extiende. La consagración creativa no llega por estridencia, sino por coherencia: ritmos de club por fuera, letras que tiemblan por dentro, y la voluntad de no encajar en ningún cajón.

En tiempos de catálogos prefabricados y prisa por etiquetar, Smith reclama lo contrario: música que cambia con quien la hace, alter ego que baila por quien no se atreve y una pista de baile mental donde caben la euforia y el miedo. Tommy’s Dance Place abre sus puertas a todo el mundo y las mantiene abiertas hasta tarde. La pregunta del primer corte —¿seré alguna vez una estrella del rock?— queda sin responder. Y quizá sea ahí, en esa pregunta sin contestar, donde late el mejor secreto del disco: lo importante no es llegar a serlo, sino seguir poniendo el disco.

Escucha aquí «Put On A Record Tommy (Deluxe)» deTom A. Smith

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonchhttps://crazyminds.es/author/carlos-flaque/
Periodista. Fotógrafo. Diseñador gráfico. Muchos años al pie del cañón. Ahora toca recuperar el pulso y volver a lo esencial. La música siempre ha sido el eje. No como ruido de fondo, sino como lenguaje, refugio y forma de entender el mundo. Está en todo lo que hago. Me interesa escribir sobre bandas que se salen del guion, que cuestionan lo establecido y abren grietas en lo convencional, ya sea desde el sonido, el concepto o la actitud. Propuestas que no buscan encajar, sino expandir. En Crazyminds, mi papel es claro: dar visibilidad a ese universo «underground» donde laten algunas de las ideas más honestas y estimulantes de la música actual. Hay mucho ahí fuera esperando ser descubierto. Así que vamos a ello. Porque sin transgresión no hay cambio. Y sin cambio, la música deja de tener sentido.