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박혜진 PARK HYE JIN – BEFORE I DIE

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El debut de la coreana afincada en Los Ángeles no podría llegar en mejor temporada. El verano justo ha terminado, y la tristeza veraniega se propaga por el barrio. Before I Die (2021) se consume fácil y rápido, son lemas muy concretos y sencillos que se van repitiendo a lo largo de las canciones. Temas honradamente cortos (para que usemos el botón de repeat) donde asistiremos a las anécdotas que ha ido viviendo Park Hye Jin en estos dos últimos años. Es como un atardecer en la piscina del vecindario, mientras ella recuerda sus momentos más personales de sus últimas vacaciones. Leyendo su diario sobre el césped, mientras una brisa deep house le acaricia las piernas, y a nosotros se nos eriza la piel.

En estos últimos años, nos han ido salpicando desde la piscina con ese sonido tan particular apodado como k-house. Tanto Peggy Gou como Yaeji han ido creando esta música de club producida por mujeres coreanas, intentando ocupar ese espacio en las pistas de baile con su personal visión del house. Park Hye Jin sería esta nueva vecina que llevaba tiempo queriéndose mudar, y finalmente se ha instalado en el barrio con un enfoque algo más urbano. Queriéndonos hipnotizar con su apacible electrónica, al mismo tiempo nos rapea dulcemente sus relatos de manera insistente. Veranos atrás, esta joven promesa estuvo viviendo tanto Melbourne como en Londres, ganándose notoriedad en clubes house y techno, mostrando su agudeza minimalista, y seduciendo a la crítica con su halo más ensoñador y placentero. Poco a poco fue despertando interés con su primer EP, If U Want It (2018). Y sólo dos años más tarde, firmó para el prestigioso sello Ninja Tune, con otra corta duración, How Can I (2020). Con el tiempo ha ido colaborando con gente como el entrañable Clams Casino, o el celestial Nosaj Thing. Pero para este largo ha querido presentarse sola y sin colaboraciones, mostrándose más sincera consigo misma, y compartiendo sus aventuras con nosotros.

Con una primera escucha, ya percibimos que Park Hye Jin ha evolucionado. En sus anteriores trabajos se centraba más en la música de club. Y en Before I Die se ha decantado por una vertiente más downtempo y trap, suavizándose, e iluminándolo a veces con un movimiento un tanto jazzístico. Entendemos que su estado de ánimo ha definido la producción del disco con la convivencia de la pandemia. Sin ir más lejos, el tema que da nombre al disco comenta cómo añora a su familia, pidiendo hablar con ellos. Con una base burbujeante y agradable, se sitúa en un elástico downtempo muy marcado por el mantra de sus letras, explicando cómo ha ido sobreviviendo los hechos de la epidemia.

Pero con un poco que escuchemos sus letras, nos daremos cuenta de que a esta coreana le gustan los pensamientos intimistas y melancólicos. En Let’s Sing Let’s Dance, pista que abre esta ceremonia sentimental, nos comunica que a ella tan sólo le gusta cantar en días tristes. Park Hye Jin nos entona unos narcóticos versos en coreano, a la vez que nos sacude con un pegajoso trap y un melancólico piano. Repitiéndose como un poder psicológico y espiritual, nos va recitando una serie de oraciones, intentando que sus ideas acaben llegando a nuestra mente mediante una celebración litúrgica. La desconsolada I Need You sigue esta misma estela, conteniendo un piano algo más atormentado y discontinuo que su predecesora, pero hablando con la misma franqueza y ternura emocional. Con una bucólica base trap y una sensiblería a dúo entre el inglés y coreano, nos muestra una canción inocente y enamoradiza. Explicándonos que no tiene a nadie por las noches, y rogándonos que necesita a alguien a su lado.

Es indiscutible decir que Park Hye Jin tiene un don para producir canciones que parezcan sencillas e hipnóticas. Con unos simples acordes de guitarra, convierte Good Morning Good Night en un baño relajante de agua caliente, con un ambiente muy chill. Me Trust Me se abraza a esta similar edición, con esos aires tan sedantes, un pequeño interludio donde nos muestra que es una persona muy segura, proponiéndonos que confiemos en sus palabras. Pues ella siempre ha sido optimista con su carrera, consciente hacia donde quería llegar. Recordemos que esta viajante comenzó rapeando, jugando con la rítmica y sus rimas emotivas. En 2017 se puso tras los platos, y pronto se inició inteligentemente hacia sus propias producciones. En Seúl, su ciudad natal, Pistil fue su primer club nocturno, tras largas semanas insistiendo por un puesto de DJ, donde ella se ofrecía cada noche a limpiar, o ayudar en cualquier otra manera que pudiera. Hasta que por fin consiguió ser residente, donde estuvo varios meses corrigiendo la destreza con la que hoy se nos muestra en este debut. Fiel a sus ideales, y enseñándonos que consigue lo que se propone.

Sus ideas espontáneas e introspectivas tienden a no desarrollarse, más bien se deja llevar por las mismas, invitándonos felizmente a la inauguración de su nuevo piso. El anhelo y la reverberación se reúnen en estas canciones generalmente cortas, con esa idea repetitiva, pero siempre refrescante. Quizá Whatchu Doin Later sea el recuerdo que suena más completo, combinando perfectamente su hip hop con las cajas de ritmo, orquestada por su reconocible piano de fondo. Y mientras duda de qué hacer más adelante con su vida, produce otro mantra reconocible de Park Hye Jin, demostrándonos que puede que sea el tema mejor terminado, agrupando todos los secretos que ella nos guarda.

No obstante, casi llegando al tramo final de esta larga duración, observamos un indudable contraste con en el que la coreana tiene algún traspiés. Con Where Are You Think, Park Hye Jin se nos enfada y nos hace despertar, para cogernos de la mano y llevarnos a un lugar ya conocido. Su fórmula club y techno de la que presumía con aires ensoñadores en sus anteriores EP, aquí se deshidrata en una sencillez extrema al encenderse con las básicas Never Die y Hey, Hey, Hey. Un techno de bombo y platillo por el que termina trastornándonos con sofocante calor, consumiéndonos por una insolación que tal vez no tiene cabida en esta propuesta. Correspondiendo, incluso, a las pistas de mayor duración. Y que pensamos, que quizá, podría haber optado por algo menos ruidoso, balanceando mejor la estructura general de este proyecto, endulzándolo para que no llegara a agotarnos.

Así pues, Sunday ASAP nos reanima con una base más puntillista, una pista semi instrumental que ayuda mejor a digerir el adiós, volviendo al género por el que optaba en esta invitación refrescante. Con i jus wanna be happy, Park Hye Jin completa esta nueva fase de su vida, dando un paso más adelante en su trayectoria. Con un nubloso piano y un trap bien articulado, nos dice que tan sólo quiere ser feliz. Emotiva y cantando en coreano, nos da con la mano desde su nueva residencia, triste y con esos ecos tan hipnóticos, pero con los que se ganó nuestra admiración. Una mudanza siempre es complicada, como últimamente escribir un largo como este. Cada vez son menos los nuevos artistas emergentes que se aventuran a materializar una oferta de esta magnitud. Y siempre es de agradecer seguir escuchando discos de principio a fin, aunque entre medio haya algún bache, con el que se haya querido experimentar una vez más.

Escucha aquí el nuevo trabajo de 박혜진 Park Hye Jin

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Alicia Escribano
Paisajista sonora y emocional, que colecciona sonidos de este mundo. Ladrona que atesora diamantes electrónicos y experimentales, para sacar su brillo más iridiscente.
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