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POST ANIMAL – FORWARD MOTION GODISSEY

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El segundo largo de Post Animal es la confirmación de que lo que le faltaba hasta ahora a la banda es encontrar su sonido y su mensaje. El paso a convertirse definitavmente en quinteto y el proceso de grabación y de composición en el que los miembros del combo se encerraron en una casa en Big Sky, Montana, para dar salida a los 11 cortes del álbum parece que ha sido definitivo en este sentido y Forward Motion Godissey podría decirse que es el primer trabajo en el que se reconoce a una banda ya asentada y sabiendo hacia donde va, algo que no podía percibirse en su debut, un álbum con buenas ideas pero más irregular y monótono en su conjunto.

Compositivamente, Post Animal sigue moviéndose con Forward en el terreno del rock psicodélico, pero ahora se acercan mucho más a la neopsicodelia más amplia de Tame Impala o MGMT que a la de proyectos más revisionistas. La ordenación de los temas del álbum parece ir, en cierto modo, en ese sentido, partiendo desde los dos primeros temas, que suenan muy vintage para, con Schedule, primer temazo del disco, abandonar aspectos sixties y lanzarse a sonidos con más reminiscencias al Currents de Tame Impala, por dejar alguna pista. Eso no quiere decir que no haya momentos barrettianos o hawkwindianos, como en su primer largo, pero estos incorporan muchas más texturas y mejoras en la composición debido a la apertura estilística, tal y como Fitness o In a Paradise, que parece con su poderoso riff un tema del Space Ritual de los creadores del rock cósmico, nos señalan.

How do you Feel es otro de los momentos álgidos del disco, tras el lisérgico interludio de The Whole, un tema que por la voz y la guitarra bebe mucho de Eddie Hazel y de Funkadelic, algo que pese a lo sorprendente y a lo bien trazado nos sirve para dar pie a Safe Or Not, que es puro funk psicodélico y que con otra producción hubiera encajado, atención, en el Black Album de Prince.

Forward Motion Godissey podría perderse en la irregularidad debido a su amalgama aparente de estilos. Nada más lejos de la realidad. Los temas están perfectamente construídos y el disco, incluso con temas más flojos como Private Shield o Damage Goods, da una perfecta sensación de unidad y de tener claro hacia donde llevar la experimentación y la apertura de sonido, sin que parezca que la banda está dando palos de ciego. Un segundo largo que confirma al quinteto como uno de los estandartes de la renovación de la psicodelia.