InicioDiscosRepasamos 'Between 10th and 11th' de The Charlatans, por su 30 aniversario

Repasamos ‘Between 10th and 11th’ de The Charlatans, por su 30 aniversario

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Por Marcos Molinero.

Este año cumple treinta el segundo disco de The Charlatans una banda que tiene más importancia en el devenir del pop en el Reino Unido del que siempre se les ha reconocido. Between 10th and 11th es un disco igual de recomendable que su exitoso debut «Some Friendly» ambos publicados bajo el auspicio del sello Beggars Banquet. Antes de que el sello les hiciera caso tuvieron que auto publicarse su primer single Indian Rope y así llamar la atención de éstos. Ya en el catálogo del sello británico llegaron al top ten en las listas Indies con dos canciones emblemáticas como The Only One I Know y Then, con ese éxito en la mochila la publicación de su primer largo se aupó sin problemas en el numero uno. Era 1990 e Inglaterra vivia días convulsos políticamente y culturalmente. El movimiento Baggy o sonido Manchester empezaba a difuminarse, la historia del «Madchester» fue tan efímera como importante musicalmente, la colisión del mundo de las raves, el house con la psicodelia, el pop y rock indie propició un buen puñado de bandas y un germen que explotaría más tarde con el britpop, sin bandas como Stone Roses, Happy Mondays, Inspiral Carpets o los mismos The Charlatans no habrían existido bandas posteriores como Oasis, Blur o  The Verve. 

El gran handicap de The Charlatans fue que sus discos eran algo irregulares con grandes canciones pero sin tener una obra maestra redonda al 100%, tampoco ayudaba su excesivo empleo del Hammond en sus primeros discos. Parecerá una tontería actualmente pero en aquellos días aquel movimiento intentaba romper con el pasado aunque bebiera de fuentes pretéritas y de todos aquellos grupos ellos eran los más respetuosos con el pasado, eran más rockeros que el resto, teniendo más poso psicodélico que el resto y aunque abrazaban los nuevos ritmos estos eran simples adornos en muchas de sus canciones. The Charlatans eran la banda menos «Manchester» de todas y aunque se les incluyó en la camada siempre fueron a remolque. Para mí su importancia es igual de trascendente en las generaciones posteriores que los vanagloriados por la crítica, al menos con su primer disco, Stone Roses. 

¿Qué tiene de especial Between 10th and 11th? pues algo muy importante una canción como Weirdo que alcanzó un meritorio éxito en los Estados Unidos y que serviría para renombrar a toda una generación de jóvenes que andaban perdidos por aquellos días. Una canción simplemente perfecta, que construida mediante un ritmo funk de batería y un bajo dub y saltarín sonaban a «Madchester» pero orgánicamente, las guitarras tenían fuerza y sobretodo los golpes de Hammond le daban un empaque al sonido del tema una frescura inédita en aquellos días. La parte vocal de Tim Burgess era tan brillante como adictiva, jamás habían sonado The Charlatans tan bailables por ello a continuación y casi como si fuera el mismo corte en el disco sonaba Chewing Guy Weekend el corte más clásico del disco, britpop antes de que alguien supiera de que era el britpop. Pero no os llevéis a engaño esta colección de canciones que cumple treinta años era algo más que un single de éxito. El disco se abría con un riff de guitarra y unos ritmos dance de bajo y batería que influyeron a la música electrónica que años después pondría las pistas de baile boca arriba, el «Big Beat» de The Chemical Brothers o Fatboy Slim les deben la vida a The Charlatans, por ello no es casualidad la gran cantidad de colaboraciones de los de Manchester con Tom Rowlands y Ed Simons.

Siempre he creído y con base fundamentada que Tim era el mejor cantante de toda aquella hornada que surgió en la fea ciudad del norte de Inglaterra. Lo que para muchos era algo tedioso para mí eran disfrutables momentos de felicidad musical me estoy refiriendo a los largos desarrollos instrumentales, otros grandes maestros en ello son Primal Scream, y es que hay cantantes que no saben estar callados. Ignition es un crescendo ad infinitium por el que Coldplay matarían a sus familias y es que hasta ellos llegó la huella de aquellos días. Page One tiene los mimbres que más tarde usarían U2 en su obra magna «Atchung Baby» por lo que podéis ver los tentáculos de Charlatans y Manchester son enormes. Tremelo Song es otro himno con aires house, con un riff de piano que martillea rítmicamente sobre una base rítmica absolutamente bailable mientras Tim nos entrega una interpretación vocal brillante marca de la casa. El inicio de The End Of Everything es superlativo, un órgano intimidante, unos guitarrazos de otro mundo y una melodía suave, casi etérea en contraposición a la brutalidad sónica. En Subtitle el inicio es casi música ambient, tienes la sensación que va explotar en cualquier momento y cuando sucede un bajo tremebundo se adueña de todo y parece que la música venga desde muy lejos, una producción extraña, una canción fallida. Can’t Even Be Bothered es un medio tiempo sin riesgo ni pasión, que bien podría servirle de hit single a Liam Gallagher actualmente. El disco se cierra con otro corte de esos que no aportan brillo ni desmerecen la obra, y es que (No One) Not Even The Rain suena a cara B de Stone Roses, pero como si andarán muy cansados o con mucho sueño. 

Resumiendo, treinta años después ellos son los únicos que se han mantenido de aquellos gloriosos días, ellos han seguido a pesar de las muertes de dos de sus componentes y a pesar del poco reconocimiento. Otros han ganado más dinero, han obtenido más fama y nos han hecho creer que otros grupos son más influyentes que ellos pero basta con coger cualquier álbum de su discografía para ver que injusta es la vida.

Escucha aquí Between 10th and 11th de The Charlatans

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