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Rise Against – Ricochet

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«Todo lo que haces, incluso las cosas más pequeñas, afecta a alguien… Lo que haces crea un efecto rebote» (TIM MCILRATH)

Ricochet emerge como el décimo disco que abraza la banda norteamericana Rise Against. Fue lanzado el 15 de agosto de 2025 a través de la discográfica Loma Vista Recordings. El álbum está producido por Catherine Marks (Boygenius, FOALS, Manchester Orchestra) y mezclado por Alan Moulder. La masterización corrió a cargo de Matt Colton. Los miembros actuales de la banda son Tim McIlrath (voz principal, guitarra), Joe Principe (bajo, coros), Zach Blair (guitarra, coros) y Brandon Barnes (batería). La agrupación se formó en Chicago (Illinois) durante 1999. En total poseen once álbumes de estudio hasta la fecha. El nuevo plástico contiene docxe canciones. Ninguna roza la medianía. Todas cumplen su función.

VELOCES COMO UNA BALA

En balística y física, un «ricochet» ocurre cuando una bala, una piedra o cualquier proyectil no se detiene al impactar, sino que rebota y modifica su trayectoria. Rise Against toma esta imagen como metáfora para su álbum. Nuestras acciones funcionan del mismo modo. Nada de lo que hacemos —por pequeño que parezca— desaparece. Todo rebota. Decisiones, palabras o silencios generan consecuencias que regresan a nosotros o alcanzan a otros, a menudo de maneras inesperadas.

El concepto también puede leerse como la violencia que rebota dentro de la sociedad. O como los problemas colectivos que preferimos ignorar, tarde o temprano, regresan amplificados. Vivimos inmersos en el caos, muchas veces sin percibir el riesgo. Olvidamos que todo tiene un precio, incluso cuando no lo vemos de inmediato. En definitiva, lo que arrojamos al mundo no se pierde. Siempre vuelve, transformado en consecuencias inevitables.

EL IMPACTO QUE REGRESA

La banda de Chicago siempre se ha caracterizado por su mirada crítica, política y social. Ricochet condensa esas inquietudes en cuatro ejes centrales:

Primero. El disco recuerda que no vivimos aislados. Cada acción —positiva o negativa— repercute en los demás. No se trata solo de lo individual, sino cómo nuestras decisiones se enlazan con comunidades, economías, la política global, la migración y otros desafíos colectivos. La responsabilidad personal es inseparable de la responsabilidad social.

Segundo. La banda denuncia la corrupción, la indiferencia, las promesas rotas a los jóvenes, las crisis políticas y las emergencias sociales. Subraya que no solo nuestras acciones tienen consecuencias, también las tienen nuestras omisiones. Callar, mirar hacia otro lado o encogerse de hombros alimenta los mismos problemas que decimos rechazar. Es el peso del silencio y la pasividad.

Tercero. La formación cuestiona el conformismo, la sumisión y la pasividad como formas de complicidad. Invita a alzar la voz contra líderes, instituciones y estructuras de poder, pero también a reflexionar sobre la salud mental y la responsabilidad compartida en un mundo marcado por la presión y la desigualdad.

Cuarto. Un ejemplo claro es el videoclip de Ricochet, donde vemos a gente bailando bajo bombardeos y disparos. Es una metáfora de cómo vivimos rodeados de caos, ignorancia o indiferencia, manteniendo rutinas como si nada ocurriera. La banda lo señala como irresponsabilidad y como una peligrosa desconexión frente a lo urgente.

UN SONIDO «GLOSSY» QUE AMETRALLA… DULCEMENTE

Estamos frente un disco que conserva la esencia del punk/rock político que siempre ha definido a Rise Against. Pero esta vez da un paso adelante en refinamiento y amplitud sonora. La crudeza instrumental de los primeros discos deja espacio a una voz más melódica, a arreglos más trabajados y a un juego de contrastes más marcado. El álbum se percibe coherente en su fondo, pero más pulido en su forma. Guitarras nítidas, coros claros, mezclas cuidadas y arreglos que elevan la experiencia. Musicalmente ofrece una notable variedad. Desde estallidos de energía y canciones de intensidad máxima, hasta himnos de corte melódico e incluso pasajes acústicos e introspectivos.

Lo que permanece inalterable es la pasión y el compromiso lírico. La banda no ha perdido ni su voz política ni la urgencia que la caracteriza. Los coros y melodías aportan gancho, himnos memorables y momentos que se graban en la memoria. Mientras que la producción ambiciosa dota al disco de un sonido expansivo, con texturas y atmósferas que permiten a las canciones respirar.

Ricochet llega en un contexto en el que las tensiones sociales, políticas y ambientales alcanzan niveles críticos. En este sentido, funciona como un espejo del presente. Refleja la preocupación colectiva, la responsabilidad individual y la necesidad de actuar. Más que un simple disco, es una invitación a abandonar la pasividad y asumir un rol activo en lo político, lo social y lo cultural. Esa exigencia de implicación es el núcleo de su mensaje.

TROCEANDO LA TARTA

Nod abre el disco con una sensación de urgencia, casi como un grito de alarma. El sonido es enérgico, un punk cargado de ganchos melódicos. La letra apunta al estado de parálisis colectiva, a esa aceptación pasiva que lleva a normalizar los problemas en lugar de enfrentarlos. La crítica social es frontal y sin rodeos. En vez de actuar, la gente se conforma con asentir y seguir adelante. Es la diferencia con otras generaciones del pasado.

I Want It All arranca con un ritmo rápido y energético, como un grito de protesta hacia la avaricia y la insatisfacción constante. Es una declaración sobre la lucha por algo más grande que uno mismo, pero también una crítica a la insaciable búsqueda del «todo» a costa de los demás. La canción refleja esa sensación de que, en nuestra sociedad, siempre queremos más, pero el precio que pagamos es demasiado alto.

Ricochet es la canción que da nombre al disco y funciona como su núcleo temático. Su punk rock melódico, con riffs incisivos y potentes, refuerza la metáfora del «ricochet»: nuestras acciones y omisiones generan efectos que siempre regresan. Con un sonido punzante y enérgico, la banda subraya que todo lo que hacemos tiene consecuencias, incluso cuando no somos conscientes de ellas. La canción pone de relieve la desconexión entre nuestras decisiones y sus repercusiones, invitando al oyente a reflexionar sobre la responsabilidad y el impacto de cada acto.

Damage Is Done es una reflexión sobre el daño ya causado. Critica un estado de cosas en el que las consecuencias son inevitables. La letra aborda la sensación de haber cruzado un punto sin retorno, donde solo queda enfrentar los efectos de nuestras acciones o inacciones. Musicalmente es enérgica, con un tono melódico que, sin perder fuerza, transmite desesperación y señala de manera crítica un sistema que ha fallado una y otra vez.

Us Against The World se percibe como una llamada a la unidad frente a la adversidad. Rise Against utiliza este tipo de temas para fomentar la resistencia colectiva. Aquí el mensaje es directo: aunque el mundo parezca sumido en el caos, debemos unirnos y defender lo que creemos. El sonido refuerza esa sensación de lucha y determinación, con un ritmo acelerado y un coro diseñado para que el oyente se sume y cante junto a la banda.

Black Crown posee una atmósfera densa y cargada de desesperación. Con un enfoque de rock alternativo y matices post-hardcore, aborda tanto el conflicto interno como el abuso del poder. Destaca por su tono oscuro, y la imagen de la «corona negra» evoca a una figura de autoridad corrompida o a una sociedad marcada por la decadencia. La colaboración de Andy Hull (de Manchester Orchestra) intensifica esta vibra sombría, aportando una capa emocional más profunda y conmovedora a la pieza.

Sink Like A Stone recoge la sensación de desesperación y derrota. La metáfora de «hundirse como una piedra» comunica un sentimiento de impotencia o de estar atrapado en una situación de la que no se puede escapar. La piedra, que no flota, simboliza lo pesado y lo inamovible, algo que no puede resistir la corriente. Es posible que esta canción trate sobre la lucha interna o la sensación de estar atrapado en un ciclo negativo, sin esperanza de salir. La pista advierte de una situación social o política en la que, a pesar de los esfuerzos, nada cambia y seguimos «hundidos». Es una crítica a la pasividad o la falta de acción ante las crisis, la sensación de estar atrapado en un sistema que no permite la mejora.

Forty Days juega con la idea de la resistencia a lo largo del tiempo. El número «40» suele simbolizar en la cultura un período de prueba o sacrificio, y aquí la banda sugiere que la lucha es continua. Siempre hay obstáculos que superar. Sónicamente es un track dinámico. Con cambios de ritmo que reflejan las dificultades del camino. Sin embargo, mantiene una sensación de esperanza y determinación para seguir adelante.

State of Emergency transmite una crítica intensa a la complacencia y la inacción en tiempos de crisis. Desde el propio título se percibe urgencia y caos, como si el mundo estuviera al borde del colapso mientras nadie actúa. Rise Against convierte este «estado de emergencia» en una expresión de desesperación colectiva. Todo parece a punto de derrumbarse, pero las soluciones siguen siendo esquivas. Refleja la sensación de estar atrapados en un ciclo de desastre, donde la falta de conciencia y voluntad para cambiar se vuelve el mayor obstáculo. Es, al mismo tiempo, un llamado a levantarse y no permitir que la apatía prevalezca.

Gold Long Gone ofrece un respiro emocional más íntimo, funcionando como reflexión sobre la inevitabilidad de la caída, ya sea personal o colectiva. Con un tono marcado por la desesperanza, utiliza la metáfora de hundirse como una piedra para explorar la lucha interna, la decadencia de los sistemas o la autocomplacencia. Sonoramente es directa y confrontativa: riffs rápidos acompañan la sensación de caída libre y la ausencia de redención, reforzando el mensaje central de la canción.

Soldier se centra en la figura del soldado, tanto como metáfora de la lucha interna como de los conflictos externos. Puede interpretarse como una reflexión sobre el sacrificio personal en tiempos de guerra, así como sobre la resiliencia y el compromiso con una causa mayor. Musicalmente, la banda mantiene sus guitarras agresivas y la energía característica del punk, mientras aborda temas como el patriotismo, la lealtad y el costo del sacrificio.

Prizefighter es la pieza que cierra el álbum. Simboliza la resistencia y la lucha. Con una energía optimista y desafiante, la canción aborda la pugna interna y la determinación de seguir adelante, como un luchador que avanza hacia su objetivo. Su tono afirmativo y esperanzador recuerda que, aunque el mundo esté lleno de adversidad, siempre hay motivos para pelear. Esta pista condensa el mensaje del disco: la importancia de mantenerse firme y luchar, sin importar las dificultades.

EL FIN DEL EFECTO REBOTE

El plástico representa un punto de inflexión interesante en la carrera de Rise Against. La banda logra mantener intacta su pasión combativa y su compromiso social, pero incorporando matices nuevos que le aportan frescura y ambición sonora. Como tal, el disco exhibe una producción más pulida que en trabajos anteriores, gracias al aporte de Catherine Marks, lo que permite que las guitarras, la batería y la voz de Tim McIlrath floten entre lo crudo y lo elevado. Algunos cortes muestran una calidad casi de estadio, con arreglos expansivos, coros muy trabajados y momentos más melódicos o pausados.

Temáticamente, Ricochet hace buen uso de metáforas para explorar cómo nuestras acciones, palabras o injusticias reverberan más allá de lo evidente, afectando a comunidades, sociedad y futuro. Es un esférico contundente. Un recuerdo a esa adolescencia que marca los grandes deseos de explorar, de brincar y gritar en las primeras filas de los fosos directos. No cabe duda de que Rise Agaisnt implica un cambio de sangre, un retorno a las vísceras adolescentes que hacen que la vida siga siendo un sueño. Sin duda, un gran disco producto de una crianza bien madurada. La música, si sabes elegirla, es una escuela sobre la vida.

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonchhttps://crazyminds.es/author/carlos-flaque/
Periodista. Fotógrafo. Diseñador gráfico. Muchos años al pie del cañón. Ahora toca recuperar el pulso y volver a lo esencial. La música siempre ha sido el eje. No como ruido de fondo, sino como lenguaje, refugio y forma de entender el mundo. Está en todo lo que hago. Me interesa escribir sobre bandas que se salen del guion, que cuestionan lo establecido y abren grietas en lo convencional, ya sea desde el sonido, el concepto o la actitud. Propuestas que no buscan encajar, sino expandir. En Crazyminds, mi papel es claro: dar visibilidad a ese universo «underground» donde laten algunas de las ideas más honestas y estimulantes de la música actual. Hay mucho ahí fuera esperando ser descubierto. Así que vamos a ello. Porque sin transgresión no hay cambio. Y sin cambio, la música deja de tener sentido.
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