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RÖYKSOPP – PROFOUND MYSTERIES

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Röyksopp ya tuvieron su inevitable final allá por el 2014, creando desde entonces una larga sombra de incertidumbre para el futuro de este dúo noruego. Ellos fueron una presencia taciturna que siempre nos había abrazado desde Melody AM (2001), con una ternura y un misticismo escandinavo más allá de lo que el horizonte nos mostraba. Su música era fría e insólita, nos atraía esa electrónica ensoñadora que bien hacía AIR desde otro rincón del planeta. Pero ellos venían desde las montañas nevadas, de las auroras boreales, de los días cortos y el anciano invierno. Con una mirada intimista unían el downtempo con el ambient, incluso se atrevían a acariciar el trip hop junto a Anneli Drecker. Pero en las profundidades de la tierra, se creó un culto alrededor de ellos, agrietando los campos de la electrónica para separarse de los demás. Su música parecía a veces bailable, pero siempre era un viaje para escucharlos detenidamente hacia nuestros adentros.

“Como seres humanos, lo que no sabemos eclipsa enormemente lo que sabemos. Cuando éramos adolescentes, hablábamos de nuestra propia fascinación y preocupación por lo infinito y lo imposible, los misterios más profundos de la vida.”

Profound Mysteries (2022) es la imaginación después de la muerte, abriendo nuestros ojos del alma y despertándonos en una ahumada conspiración del new age. Quemando todo a su alrededor, ellos se levantan desde la tierra, para presentarnos (Nothing but) Ashes… Un inquieto despertar, con un piano saciado de añoranza y melancolía, que nos lleva hacia los bosques llenos de misterio, de niebla y de oscuridad. The Ladder es esa continuación atemporal de Forsaken Cowboy, a Keyboard Milk, al descenso de esa mina enigmática traqueteando con una vagoneta downtempo. Respirando ese aire cálido y costumbrista, con esos acordes de guitarra engullidos por los ecos, y esas palmas como última rima de las corrientes subterráneas. Una delicia Senior (2010) que nos devuelve las ganas a una escapada hipnagógica, entre un estado a mitad de la vigilia y el sueño.

Desenterrado los huesos descubiertos en esta propuesta, nos encontramos con un sonido estacionario en cuanto a originalidad y avance del grupo. Heredando un muestrario de cuerpos ya escuchados anteriormente, exhumados en el tiempo, siendo, más bien, un antiguo catálogo de sus anteriores discos, con numerosas referencias y relaciones al pasado. Con Impossible comenzaría esa vertiente Junior (2009), con una electrónica mucho más eurodance, heroica y cercana. Esa pequeña llanura acid podría considerarse algo inesperado en el grupo, pero no construye un tema que suene completamente novedoso, sigue bebiendo de un río de aguas estancadas. Absorbiendo cada uno de los títulos anteriores, se trata de un perfecto sueño basculante con la brillante voz de Alison Goldfrapp, que sonaría en lo más hondo de nuestra mente, pero a su vez tocando el alto cielo con nuestros dedos, levitando en una potente base synth-pop con esas pequeñas irregularidades y glitches que adornan la personalidad del grupo. Más adelante, sobre esta misma corriente de viento y cavando en lo más hondo de ese mismo suelo agrietado y hendido, nos encontraremos con la gruesa capa de This Time, This Place…, una llamada de emergencia club a través de la desconocida voz de Beki Mari. Quizá una incesante reminiscencia a aquellas pistas bonus de The Understanding (2005), donde bajo tierra se abre una abertura al tiempo, con unas vetas mucho más agitadas y decididas, presentándonos unos brotes más desenfrenados, y descarriándose hacia a un techno más cerebral.

The Inevitable End (2014) fue un adiós al formato tradicional del LP, fue un abandono del grupo para esconderse tras las paredes del mercado comercial. Quisieron ocultarse y presentar su música como un espíritu mucho más libre artísticamente, mostrando una mayor creatividad y pureza sin ataduras. Con este nuevo proyecto, han querido divulgarlo con una serie de simbologías visuales cimentadas por Bacon, una productora con sede en Copenhague, Oslo y Estocolmo. Son diez temas, diez cortometrajes y diez directores. Convirtiendo el disco en una atmósfera de raíces y semillas mitológicas, plagado de imágenes oníricas y metafóricas. Convirtiendo este disco en una interrogación audiovisual.

Persiguiendo esos fantasmas del pasado, una reunión de voces maceradas surge entre las ramas, donde vuelven a invocarse los suaves sintetizadores y ese downtempo misterioso en honor a su título. Esta vez sinuoso y sibilino, con un ritmo ceremonioso escondido entre los bosques noruegos. There, Beyond The Trees, es otro brillante paisaje donde Röyksopp regresa al musgo, a la religiosidad del maduro Senior. Una percusión intimista, con esas moscas electrónicas revoloteando nuestros oídos. O la entrañable How The Flowers Grow, seduciéndonos con una cautivadora balada, describiendo una simple mirada a la naturaleza y viendo crecer las flores a nuestro alrededor, con un corte pop ensoñador y perfumista, evadiéndonos hasta la lluvia imperecedera de If You Want Me. Siendo esta otra pista mucho más directa con la voz de Sussane Sundfør, más eclesiástica y continuista de Junior, haciendo presente una fragilidad de ritmos y accidentes que trastornan la cohesión de este. Tal vez Breathe, junto con Astrid S (otra voz que hasta ahora también desconocíamos), sea el tema que mejor sabe amortiguar esos beats rojos y enérgicos. Un impulso dance atemperado, germinado por los continuos brotes esquizofrénicos, pero sabiendo equilibrar esa descontrolada fuerza que a veces se les escapa del cráter de Profound Mysteries, con tan sólo moderando sus bpm.

Llegando a la parte final aparece The Mourning Sun, una cariñosa balada con ese luto que nos hace mirar más allá del vacío. Sussane Sundfør nos canta pausadamente sobre ese enorme sol, con un lúgubre ambient manteniéndose en una altura ingeniosa. Hasta que el cielo comienza a tornarse amarillo, y un mensaje radiofónico comienza a insinuarnos que tal vez este viaje aún no haya terminado; Press «R». Un rubio amanecer con el que Svein Berge y Torbjørn Brundtland nos comunican que presionemos R para continuar. Pero aún no hemos averiguado por qué estamos desenterrando a Röyksopp, el misterio continúa bajo las rocas, en lo más hondo de nuestras tierras. Y ahora nos sugieren que tan sólo deberemos esperar unos pocos meses para seguir descubriendo esta gran visión, conmemorando así, el regreso del frío. Y preguntándonos por qué el fuerte viento del norte es infinito e invisible.

Escucha aquí el trabajo de Royksopp

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Alicia Escribano
Alicia Escribano
Paisajista sonora y emocional, que colecciona sonidos de este mundo. Ladrona que atesora diamantes electrónicos y experimentales, para sacar su brillo más iridiscente.
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