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S.G. Goodman – Teeth Marks

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«La vida de alguien realmente se reduce a las personas con las que compartes una buena o mala experiencia (…) No agradecemos lo suficiente a las personas por lo que han aportado a nuestras vidas ni les decimos que las amamos lo suficiente»

S.G. Goodman

Ciertamente, el amor es uno de los sentimientos más fuertes que existen en el ser humano. Gracias a él, la vida adquiere un sentido existencial que muchas veces otras impresiones lo debilitan o lo quitan. Nadie puede vivir sin amor porque el amor hace que nos relacionemos y nos queramos. Pero no siempre el amor cumple esa funcion, el amor en sí mismo lleva consigo experiencias que truncan ese estado de agrado y belleza y nos conduce a sensaciones y experiencias opuestas, incluso desagradables. Todos somos caminantes con marcas y cicatrices por lo que la vida debe enseñarnos la mejor manera de curarlas o llevarlas. 

Así lo entienden Shaina Goodman, más conocida como S.G. Goodman y su nuevo disco Teeth Marks, donde ambos conceptúan esa doble versión del amor que va desde las sensaciones más agradables hasta las impresiones más dolorosas, algo como las señales que van dejando los dientes, suaves o agresivos, cuando hincan o mordisquean la piel de un ser vivo.

Esa doble equivalencia viene ya reflejada simbólicamente en la portada del disco, donde una imagen vectorizada de la propia autora está circundada por negros puntos sensibles, mientras su mano perfilada sostiene un corazón rojo. Dependiendo de la intensidad del mordisco, el corazón se contraerá más o menos. Es el juego del dolor y del placer. Este fascinante álbum ha sido producido por Goodman junto al ingeniero de grabación Drew Vandenberg. Pero veamos realmente quién es esta misteriosa artista.

S.G. Goodman es una cantautora oriunda de Kentucky (Estados Unidos), una mujer de marcados principios liberales que se distancia de los convencionalismos de la América hermética, con el fin de abrirse valientemente hacia la exploración de los sentimientos de sí misma, de las personas y de la sociedad, algo que deja muy definido cuando nos dice que «La mejor manera de lograr un cambio es representando tus ideas políticas, y la mejor manera de hacerlo, es vivirlas frente a la gente [y con la música]».

Con cierto parecido físico a Janis Joplin, S.G. Goodman posee una voz muy especial, fina y temblorosa, a veces incluso descubriendo cierta afonía atractiva que hace vibrar a todas aquellas sensibilidades que la escuchan. Son registros vocales atípicos, con una personalidad manifiesta, que destacan más por sus cualidades muy trabajadas que por ser una calidad natural heredada.

Son voces que muchas veces rompen los esquemas académicos, voces como las obtenidas después de una noche de fiesta, con mucho alcohol, música de alto volumen y humareda de clubs (Tom Waits). Voces que arrancan como si la garganta estuviera envuelta de helio (Kate Bush), o por ser voces aniñadas, quebradas y afónicas, que parecen llegar al límite de su propia frontera pero que la transgreden en una elegante cadencia armoniosa. Esta última es la que define mejor a S.G. Goodman.

Sin duda, la voz es un elemento humano muy personal, tanto para quien la emite como para quien la recibe y S.G. Goodman es una de esas voces que inconfundiblemente destacan por su timbre, tono y cadencia. Su voz e instrumentación, junto a sus letras y melodías, forman un todo que testimonia esas pasiones y heridas que sufren las personas cuando se sienten distintas al resto. Cuando sienten la necesidad de liberar ese desgarro emocional que se arrastra hacia la búsqueda de respuestas.

En sus temas, la vida y el amor siempre están presentes. Al no sentirse una persona binaria, observa el mundo bajo una perspectiva querr, neutra, viendo que vive rodeada de personas que desperdician sus vidas no invirtiendo su tiempo inteligentemente, es decir, centrándose en el amor hacia otros seres humanos y hacia aquello que los rodea.

Teeth Marks es un disco que marca todo este compendio sensible y existencial. Sus 11 pistas reflejan distintos estados de ánimo, experiencia y posiciones del amor ante los demás y ante la vida en sociedad.

La primera canción, cuyo título Teeth Marks abraza el nombre del álbum, es una introducción al mundo interno de Shaina, donde nos habla del amor no correspondido y del poder de la imaginación cuando discurre sobre los sentimientos.  Musicalmente nos sumerge dentro de ese abanico de sensaciones acústicas de guitarra, lírica y efectismos electrónicos con fragmentos que estremecen: «Cuando saliste de la cama, después de morderme el brazo, un pequeño recuerdo dejaste con tus dientes (…) Recé por los pájaros muertos mientras tu mano cruzaba mi corazón».

Sigue la fuerza eléctrica y rasgada de All My Love Is Coming Back to Me, segundo corte del álbum.  Donde la necesidad del pensamiento positivo se aferra a la vida como una única salida de supervivencia:  Veo venir la luz de los reinos. Respondo a la llamada del rock and roll (…) y veo todo mi amor volviendo a mí». Es lo que nos dice esta melodía cargada de electricidad, lucha interna y exclamación: «Mantuve la lucha dentro de mi alma» pero, reafirmando a su vez que, si no es posible encontrar ese amor fuera, la música debe conducir ese amor perdido o ausente hacia uno mismo, porque nuestra capacidad de amar está dentro de nosotros. Este es el mensaje.

La tercera pista, Heart Swell, es una de esas melodías que invaden el corazón y lo dilatan cuando se pasa un mal momento: «Cómo el tono de mi sombra, una vez ame oscurecer tu puerta (…) como cuando estás conduciendo, y te desvaneces a través de la doble línea (…) Cuando sabes que no hay paz que encontrar (…) Como un corazón inmigrante que sigue tratando de volver a casa (…) Como un incendio en una cosecha que se está llevando todo lo que has sembrado». Es el lamento del corazón cuando es dañado y se inflama por la intranquilidad que se vive. El fuego aparece como símbolo de purificación o destrucción. Musicalmente es una preciosidad, una de las mejores del disco. La voz suena íntima y atemorizada como un ángel abatido por el infortunio y el desamor.

When You Say It es otro temazo que cabalga a lomos de una cadencia rítmica que electrifica las células del cuerpo: «No estamos muertos, todavía estamos aprendiendo (…) pero no sé lo que está mal en estos dos corazones (…) Debemos ponerlos de nuevo juntos porque se desmoronan».

Llegamos a If You Were Someone I Loved, una pista recia, llena de frenesí como dice su letra: «Si fueras alguien a quien amara, tomaría mi mano y detendría la sangre». Sigue la guitarra inflamada, con trazos agudos que demuestran que el sufrimiento sigue impregnando el aliento. No hay cura ante ese padecimiento porque «No veo al hombre de la larga bata blanca, sosteniendo a los pobres por la garganta».

You were Someone I Loved es una capella magistral de 3 minutos y medio donde la voz resuena desde los adentros, removiendo las atmósferas del silencio circundante. Es la voz del grito, de la soledad ante el vacío de la existencia, un clamor que se demuestra solo con las palabras y el lamento: «…ahora el mundo te cubre (…) la tierra te cubre (…) y la suciedad te cubre, porque eras alguien a quien amaba».

Work Until I Die es lo más intenso del álbum, puro rock and roll limpio y transparente, sin florituras técnicas, pero con un fondo muy subversivo y underground. Destaca la originalidad de una voz superpuesta en doble pista, dando la sensación de oír dos voces en paralelo y posteriores registros en solitario. Los rasgados de guitarra son contundentes y plenos de rabia. Toda la composición se configura como una mezcla de ritmos y rasgueos eléctricos muy acentuados.

Es más, esta pista representa un sarcasmo contra el sistema capitalista que nos explota hasta la muerte, usando tu cuerpo durante interminables horas y días para que al final tengas que estar agradecido por lo poco que obtienes de él. Esa explotación inhumana se respalda con políticos y legisladores que hacen imposible que tu grito y defensa sea factible. Este dolor impacta mortalmente y deja una marca imborrable en la psique y en el cuerpo que afecta incluso a las generaciones venideras.

The Heart of It es una canción sobre lo que significa ser persona en ciertos momentos particulares en el tiempo y el espacio, cuando no tienes adónde ir ni con quien hablar, pero que desaparece cuando menos te lo esperas. Es un tema a medio gas, que denota el suspiro por emerger de la incertidumbre, porque el corazón no miente, es lo que es.

En cambio, Dead Soldiers, se inspira en la historia de alguien que lucha internamente contra el mismo y su adicción al alcoholismo. Como S.G. Goodman dice:«Es fácil amar a la gente, pero es muy difícil amar los hábitos de la misma ya que ese tipo de experiencias dejan marcas». El título hace referencia a esos soldados que mueren cuando estás en guerra contigo mismo y con otras personas muchas veces sin saber por qué, una ambivalencia adictiva que al final trae graves consecuencias.

Patron Saint of the Dollar Store, es una canción maravillosa, tierna como el algodón y dulcemente cantada desde lo más profundo del corazón. La voz juega con diversas modulaciones y cambios, junto a harmónicos muy simples pero ejecutados con maestría sensible.

Keeper of the Time expresa que todos los humanos somos guardianes de nuestro tiempo, porque debemos cuidar de nosotros mismos. En nuestra existencia llevamos y arrastramos cosas que no necesitamos o que nos dañan. Son cosas que precisamos sacar, vaciar, que requieren asistencia para ser procesadas o para aprender formas más constructivas de vivir con ellas. Hay un cierto toque de punteo guitarrístico parecido a Peter Green (Fleetwood Mac inicial) pero que termina evolucionando hacia un sonido creciente y embarullado al más puro estilo del Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Concluyendo, Teeth Marks es un álbum que se apoya de alguna manera en el hecho de que, en su experiencia de reunir las marcas dejadas atrás, por amor o no, la persona debe sentirse capaz de sostener su vida. Entender que todo tiene sus marcas y no por ello debemos caer en la inexistencia, el sufrimiento insuperable y las adicciones funestas. El dinero tampoco debe ser el sostén de la vida porque acaba fulminándote o entregándote a los contrastes más indeseados. Tampoco es bueno encerrarse allí donde la vida decrece o se acorta, o simplemente no aporta cambios. Lo importante es que todos nos demos cuenta de que somos una representación que debe superarse a sí misma. De ahí que la última canción se la de un guardián que vigila nuestras vidas para que no se conviertan en un desperdicio.

En cierta manera, es lo que indica la portada de este espectacular disco, describe lo que ocurre cuando las vivencias de nuestra vida o los trastornos de la sociedad, de las personas, de la política, de los abusos y desamores o de la economía asesina, nos perforan con sus afilados dientes dejando al descubierto nuestras debilidades y sangrados. Y cuando ese dolor es más extremo el corazón se inflama hasta desangrarse y morir. El mundo es una constante mordida y por ello debemos protegernos de las marcas de esos atroces y a veces invisibles dientes.

Escucha aquí Teeth Marks, de S.G. Goodman

AUTOR

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Este caso deciros que me encanta la música y mi profesión, la de periodismo (escribir) y la de comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, como conocer gente para intercambiar, transmitir cosas y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…

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