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SEN SENRA – CORAZÓN CROMADO

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No me defienden mis espinas, me defiende mi fragancia”, dice Sen Senra (Pontevedra, 1995) en Tumbado en el jardín viendo atardecer, el cuarto corte de su EP Corazón cromado, compuesto de siete temas y publicado el pasado mes de marzo. Si bien es cierto que ya conocíamos cuatro de las siete canciones, el cuerpo completo que es este trabajo gana vigor y belleza al entenderlo y escucharlo como un todo.

Citábamos a Sen Senra al comienzo diciendo sobre sí mismo que lo que lo defiende es su fragancia; ahora bien, ¿cuál es la fragancia de Sen Senra? En primer lugar, es de recibo recordar que se trata de un joven que lleva dedicando todos sus esfuerzos en hacer -y producir- música desde hace muchos años. Un desconocidísimo Senra publicaba en el 2015 un álbum titulado Permanent Vacation (Crispis Editorial), un trabajo de surf rock interpretado íntegramente en inglés. Conviene mencionar asimismo el segundo álbum del gallego, The Art of Self-Pressure (Crispis Editorial), lanzado en el 2017 y en el que Sen Senra navega hacia un sonido de guitarras puramente alternativo que puede recordar a bandas como Surfer Blood, The Libertines o incluso al canadiense Mac DeMarco. A partir de aquí, el artista da un volantazo y escoge el camino de lo que en el año 2019 se calificaba sin dar lugar a debate alguno como “música urbana” al publicar Sensaciones (Sonido Muchacho). A propósito, ¿sigue teniendo sentido utilizar el término “música urbana” a día de hoy? Hay quien dice que la “música urbana” como concepto ha muerto. No entramos en la discusión, no es lo que nos ocupa ahora. Nos ocupa -no se nos ha olvidado- intentar descifrar cuál es la fragancia que caracteriza a este artista. Pues bien, nos atrevemos a decir sin temor a equivocarnos que Corazón cromado es la fragancia de la que hablamos y que representa al artista en todo su esplendor.

Perfecto, el tema que abre el EP, nos avanza un sonido R&B que impregnará toda la obra. Arranca con mucha sutileza el trabajo, y la voz del artista gallego a estas alturas de su carrera representa un valor incalculable que, escuchada en exceso, puede enamorar. Avisados están. Dosis de sensualidad tanto en el sonido como en la letra empapan Euforia, el segundo corte del EP. Wu Wu -en colaboración con el artista colombiano Feid- juega en la misma línea que Euforia, incorporándole quizás un punto bailable al trabajo. A continuación la que para, a juicio de quien aquí escribe, es la mejor canción del EP: Tumbado en el jardín viendo atardecer. El tema puede entenderse como dos canciones en una, y es que hacia la mitad de los cuatro minutos y medio que dura, da un giro en lo musical y Sen Senra aprovecha para confesarnos un par de asuntos interesantes: “ni respeto ni dinero, no lo quiero”, “hice lo que hice porque quise, sin pensar en nada más”. No sabemos a qué se refiere el gallego. Supongamos que habla de la música que ha hecho, por ejemplo; tendría sentido.

Sublime es un tema de melodía pegadiza que funciona desde la primera escucha. En la letra se nos habla -valga la redundancia- de la sublimación del amor fugaz y se utilizan metáforas que casan con el sonido de una forma perfecta. Resulta curioso que acaso el tramo más flojo del EP llegue en el sexto corte, titulado Qué facilidad, y es que la colaboración con C. Tangana (que sin duda ayudará a Sen Senra a posicionarse en la industria) no termina de encajar con el resto del trabajo. La voz de El Madrileño rompe la atmósfera de belleza sonora que hasta ahora había creado Sen Senra con la suya. Sin ser una mala canción -de hecho, es un buen tema-, se podría decir que no termina de cuadrar con lo que hasta ahora era el trabajo. ¿Hubiese encajado mejor en este punto la canción Nada y nadie, descartada para este EP? Posiblemente. Cierra Sen Senra su trabajo con Me valdrá la pena, un tema de cadencia sosegada en el que reivindica el hecho de luchar por aquello que nos apasiona, guiño a Maná incluido en la letra.

Con mucha proyección por delante, el gallego firma un trabajo casi redondo en el que, por ponerle algún pero, flojea en ocasiones la parte lírica (no terminamos de entender el sentido de algunas letras aun en su simpleza, o precisamente por su simpleza).

La fragancia; lo que defiende e incluso define a Sen Senra es, pues, Corazón cromado, es hacer lo que le dé la gana y triunfar haciéndolo.

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