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SPORTS TEAM – DEEP DOWN HAPPY

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Deep Down Happy es el álbum debut de Sports Team y es justo lo que se esperaba de ellos, sencillamente. En los últimos meses las historias y confabulaciones del grupo, sus contradicciones y controversias, además del relato sobre su ascenso meteórico en directo ha sido una constante en la prensa inglesa.

Aunque todo ello nos llegue un poco filtrado, hay que entender el contexto en el que surge el fenómeno Sports Team. Seis amigos se mudan a Londres tras acabar sus estudios en Cambridge y forman el grupo tras darse cuenta de lo falso de ese contrato social que les auguraba un futuro brillante tras acabar una carrera, mudarse a una gran ciudad, etc. En general el aburrimiento, la incomunicación, la ausencia de propósitos vitales y cierto esnobismo a la hora de relacionarse con sus orígenes fue la combinación explosiva que creó a la banda.

El grupo inglés parece de alguna forma apostar por ese eslabón perdido entre lo que iniciaron The Modern Lovers y toda la generación de garage revival de la nueva era, manteniendo siempre las guitarras al frente y los estribillos al frente. A ello se le une un marcado estilo (y sentido) inglés, un sonido que aglutina todo el espectro del “nuevo rock de guitarras”, letras irreverentes y una sensibilidad pop ligada al punk más primario.

Son numerosas las referencias que surgen escuchando Deep Down Happy, pero matizadas con una personalidad muy fuerte que hace parecer sus doce temas como algo totalmente novedoso. Desde la irónica y combativa Here’s The Thing hasta la melancólicamente nihilista Fishing, pasando por el pop metódico de Born Sugar o el fraseo obsesivo de la joya proto-punk Here It Comes Again, resulta divertido (bastante de hecho) y relevante a partes iguales. Por otro lado, a veces puedes encontrar a The Modern Lovers (todo lo referente a Lander), a veces a Dr. Feelgood o Television (el nerviosismo de las guitarras de The Races) y a veces mucho del indie rock británico de los 2000s (Camel Crew).

Es por ello que se trata de un verdadero regalo para el amante medio de prácticamente cuarenta años de tradición garage pop, aportando (irónicamente) algo novedoso basado en esa actitud desinhibida que contrasta con cierta parte del post-punk de alta calidad que se está haciendo actualmente. En contraposición a este, los orígenes acomodados del grupo han sido fruto de polémica y crítica por ese hedonismo con el que lo aceptan y lo retratan en sus temas.

Sin embargo, de alguna forma ese discurso les ha servido para derribar aquel viejo cliché de que la postura reivindicativa y combativa solo puede venir de las situaciones menos privilegiadas. En ningún momento intentan ser lo que no son, no hay nada de pose de oprimidos para justificar su enfado y, estés a favor o en contra, no se les puede negar esa honestidad real. Su situación privilegiada puede echar bastante para atrás (a mí incluido) pero musical y culturalmente la presencia actual de Sports Team es irrefrenable.

Al final, Deep Down Happy es un retrato generacional más, con el que te puedes identificar más o menos pero que sin duda marca un hito en esa especie de tierra de nadie que parece engullir con rabia el grupo. Sus letras resultan personalísimas pero su sonido es transversal en todos los sentidos, con una producción que estoy seguro que representa bastante bien el directo de la banda y unas construcciones musicales muy inteligentes.

Es esa forma de hablar de la pérdida de estribos generacional dejando de lado cualquier trascendentalismo y reminiscencia poética lo que les ha hecho conectar con un público que a pesar de tener sus referentes han asistido con ansia al nacimiento de ese grupo que no existía aún y que son Sports Team. «Homesick and hungry and insulted», cantan en la genial Long Hot Summer y, ¿acaso no es así como se siente toda una generación sin ningún tipo de excepción?

Escucha Deep Down Happy, de Sports Team, en Spotify y Apple Music