Inicio Discos STEVEN WILSON – THE FUTURE BITES

STEVEN WILSON – THE FUTURE BITES

Ponerse ante el sexto disco de Steven Wilson, The Future Bites, es tarea complicada, quizás de las más difíciles con las que me he encontrado en mi tiempo reseñando álbumes. ¿Cómo afrontarlo? ¿Como una persona que conoce poco o nada del exlíder de Porcupine Tree? ¿O como un seguidor de su alargada sombra?

Mejor empezar por el principio. The Future Bites es el sexto álbum en solitario de Wilson, cuatro años después de To The Bone. La espera tendría que haber sido más corta, pero esta pandemia ha trastocado los planes de más de uno. En este casi año de retraso, el músico inglés presentó la friolera de cinco singles, seis si contamos el que lanzó una vez el disco estaba en las tiendas. En un álbum con nueve pistas (en su edición estándar), es prácticamente usar más de medio disco para vendértelo. Y el resultado es…

Vamos a abrir el melón de cómo le ha quedado a Steven Wilson el disco. Es un álbum conceptual de pop electrónico muy maduro, con miras, tal vez, a algo más. No es un álbum que me vaya a cambiar la vida, no es el mejor disco de “pop para adultos” que se haya hecho nunca, pero a mí me ha gustado. Incluso canciones que al principio me resultaron un tanto “meh” como Eminent Sleaze han terminado gustándome.

¿Cuál es el problema aquí? Pues que esto le sitúa en, por ejemplo, la misma categoría que Punisher de Phoebe Bridgers, es decir, pop con elementos experimentales que muestra potencial para ser algo más. Y esto no tiene por qué ser malo. De hecho, Punisher fue mi disco favorito del año pasado. El problema es que Wilson, en pleno 2021, tiene 53 años y lleva casi 40 años en activo. Que demuestre “potencial” no es lo que esperaría de él. Quiero que haga honor a su nombre, a todo lo que tiene detrás, y haga un disco que me vuele los sesos. Quiero poder borrar todo lo que he escrito y decir “este disco es un señor diez”.

Y no creo que su lento pero seguro cambio del camino del rock progresivo a este sonido más pop sea inherentemente malo, que es algo que he leído en algunos casos, y que leí también de su álbum anterior. Al fin y al cabo, asentarte tanto tiempo en un estilo y un sonido evidentemente tiene que cansar, y a Wilson se le nota cómodo aquí.

The Future Bites destaca por el abandono a las guitarras y el paso a un sonido mucho más electrónico. Esto casa además con el concepto del álbum, el de la distopia consumista a la que unos dicen que vamos y otros dicen que vivimos. Así, es interesante cómo los dos puntos álgidos chocan bastante en su sonido.

El primero, 12 Things I Forgot, que actúa como piedra ángular de la cara A del disco, recuerda a ratos a Porcupine Tree (más o menos tan triste pero bastante más suave), con toda la instrumentalización a base de guitarras. Pero llegamos ahí desde King Ghost y su base que parece salido de un lo-fi hiphop beats to study and relax to. Y, cuando termina, nos transporta a Eminent Sleaze que, aunque también usa la guitarra eléctrica, no deja de sonar como un coro de góspel cyberpunk.

Al saltar a la otra cara, nos encontramos con el segundo punto álgido, que es casi opuesto al primero. Personal Shopper es electrónica, oscura y prácticamente autoparódica: es casi divertido escuchar a Elton John leer una lista de cosas, que según la letra de la canción, “necesitamos para tener una vida completa” y que incluye box-sets deluxe y reimpresiones de vinilos de 180 gramos, ambas cosas que británico ha vendido y sigue vendiendo.

La conclusión del álbum es que el futuro, efectivamente, está mordiendo a Steven Wilson. Si nunca es que haya sido la alegría de la huerta, se le nota triste y asustado por lo que nos depara tanto el presente inmediato como el futuro más lejano. Y estas preocupaciones las cuenta de una manera que, si bien no es revolucionaria, sí es efectiva. The Future Bites no es tan mediocre como los seguidores más acérrimos del Steven de Porcupine Tree e Insurgentes intentan hacer creer. Simplemente es distinto, del mismo modo que To The Bone era distinto y su próximo álbum lo será también.

¿Qué le pido a ese siguiente disco? Pues que deje de intentar demostrar potencial, demostrar que tiene la capacidad de hacer un disco de pop maduro, con mensaje y con sonidos nuevos, y que simplemente lo haga. Que la próxima vez que escriba de Steven Wilson sea para decir que ha roto esquemas, que es un antes y un después. Porque ya lo hizo con el rock progresivo, y todos sabemos que puede hacerlo con el pop. Es cuestión de tiempo.

Puedes escuchar The Future Bites aquí:

Salir de la versión móvil