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STILL CORNERS – THE LAST EXIT

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Solo han faltado dos años para que Still Corners lanzara su nuevo álbum The Last Exit, quinto de su trayectoria desde sus inicios en 2011 (Creatures o Fan Hour). El trabajo viene nuevamente firmado por la propia productora de la banda, Wrecking Light Records.  Still Corners se fundó en Londres, 2007, a partir de la melodiosa voz de Tessa Murray y las estructuras sonoras de Greg Hughes. Tras un casual encuentro en una estación londinense de trenes ambos fueron capaces de aunar ideas y tejer un sonido propio, hipnótico, gaseoso y hechizante entre dream pop, neo-psychedelia y roces synth-pop y nu-gaze. En 2008 se les unió Leon Dufficy (guitarra) y Luke Jarvis (bajo) para las actuaciones en vivo, y en 2013 lo hizo Jack Gooderham (batería).

The Last Exit está inspirado en la película de Picnic at Hanging Rock (1975). Asimismo, es el capítulo final de la trilogía Still Corners Road que la banda comenzó con The Trip (Strange Pleasures, 2013) y fue seguido por The Message (Slow Air, 2018). Las once canciones que componen el trabajo presentan un sonido denso y gaseoso, impregnado de dulzura y texturas abrumadoras, flotantes y cinemáticas. Son los paisajes sonoros que describen esa Norteamérica profunda que tantas veces hemos visto en films indie. Pero hay más.

A medida que uno penetra en el disco descubres paralelismos que te hacen viajar hacia atrás. Por ejemplo, hay tracks que evocan reminiscencias al célebre Killing Moon de Echo The Bunnyman (The Last Exit), o al silbido de LP (Crying), tema escrito durante la pandemia que trata sobre una ruptura durante un momento difícil, “pero también sobre cómo lidiar con un mundo incierto que se mueve rápidamente,” explicaba Murray en entrevistas.

Tampoco podemos obviar las referencias al slide guitar de Chris Isaac (A Kiss Before Dying, Static), o a la acústica flotante de Paris Texas de Ry Cooder en los acordes iniciales de Bad Town. Otro tema apasionante es White Sands (tierra originariamente habitada por los apaches mezcaleros y donde se lanzó la primera versión de la bomba atómica que asoló Hiroshima y Nagasaki). Curiosamente la canción nos cuenta la historia de un fantasma que yerra por las arenas blancas asustando a los viajeros que cruzan la tierra yerma. Tampoco hay que olvidarse del ritmo fascinante y la guitarra de corte Mark Knopfler en It’s Voodoo.

Concluyendo, The Last Exit es un álbum que narra los avatares y experiencias de de esas carreteras solitarias y abiertas de la América legendaria, mítica y folk como un espacio por el que viajar y descubrir respuestas muchas veces planteadas por las plumas de la Generación Beat y la Route 66.

El trabajo de Still Corners busca dar significado a esos rincones del mapa donde todo parece saciado, inerte, mudo o infecundo, pero que, sin embargo, todavía contiene secretos, algo eternamente escondido en las entrañas de su paisaje. The Last Exit es pues un viaje hipnótico, existencial, por lugares ruinosos, cielos quebrados, repletos de inquietudes que se desdibujan entre lo real e imaginario.

Un álbum de gran nivel que merece ser escuchado en toda su magnitud: por los detalles que evoca, por la instrumentación que emplea, por los efectismos que envuelven las canciones, o por los registros de voz que surgen de la lejanía para dinamizarse como el rugido ecográfico del viento.

Escucha aquí The Last Exit de Still Corners

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Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Este caso deciros que me encanta la música y mi profesión, la de periodismo (escribir) y la de comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, como conocer gente para intercambiar, transmitir cosas y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…
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