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THE WAR ON DRUGS – I DON’T LIVE HERE ANYMORE

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Dicen que por muy largo que sea un camino, lo más importante es dar el primer paso. Así es como The War on The Drugs ha entendido el concepto global de este nuevo álbum, I Don’t Live Here Anymore (Ya no vivo aquí), quinto de la banda norteamericana de Filadelfia y que trata de buscar todo aquello que vivimos y perdemos mientras caminamos por la vida.

Lejos queda ya su anterior trabajo, Deeper Understanding, que supuso en 2017 un Grammy para la formación de Adam Granduciel. Ahora, The War on Drugs ha vuelto a la escena por todo lo alto, después de haber permanecido en silencio casi 3 largos años.

No cabe duda de que este descanso ha merecido la pena ya que la formación se ha consagrado plenamente en la elaboración de su nuevo trabajo. Su esfuerzo ha supuesto recorrer un largo camino entre una docena de estudios distintos, desde Nueva York hasta Los Ángeles, convirtiendo I Don’t Live Here Anymore en el mejor disco de la banda, por su majestuosidad y por generar una tranquilidad armónica en medio de un mundo colapsado.

Frases como Quizás nací en el día equivocado o La vida se está muriendo a cámara lenta son flashes geniales de algunas letras que sacuden el alma y la conducen al rincón del pensamiento. 

Estamos pues ante un trabajo muy elaborado, que no deja detalle sin justificar. Todo está ampliamente equilibrado y compuesto, siguiendo la linea de su trabajo antecesor, pero ésta vez con mayor depuración estilística, ofreciendo como efecto un paso más hacia la suprema madurez de la banda. Música y textos confluyen en un depurado núcleo diamantino.

Es un trabajo selecto y comercial quedestila armonías y letras que reflejan esos viajes existenciales en busca del sentido por vivir, tal como queda reflejado en la cubierta del álbum y en cierta parte del tema Harmonia’s Dream: Estoy sobre una ola rodante / que se mueve a través de la línea / ¿Estoy perdiendo mi fe? / Voy a perderla con el tiempo.

El propio Adam Granduciel, líder de la banda, comentó en una entrevista realizada a New York Times, que el acto de escribir canciones viene determinado desde dentro, cuando el autor descubre sus puntos fuertes o caídos, y dentro de ese proceso evita, día a día, que la vida se convierta en una línea plana, aburrida y sin sentido. Escribir es, en consecuencia, un acto creador por donde el autor se retroalimenta de todo lo que vive y siente, sin olvidar esos estados que le generan cambios, miedos, desgastes, alegrías y añoranzas, como el paso del tiempo, el nacimiento de un hijo, la merma de la fe, el quebranto del amor, la pérdida de amigos, la llegada de la vejez o el adiós de los seres queridos, etc. 

I Don’t Live Here Anymore es álbum que ha visto la luz gracias a Atlantic Records. Se compone de diez temas que siguen una línea evolutiva pero constante, con marcadas diferencias rítmicas que combinan entre sí, generando composiciones alegres, melodías de medio tono y parajes atmosféricamente suaves, algunas con sabor a lo Bob Dylan, Tom Petty and the Heartbreakers o Bruce Springsteen.

Estamos, por tanto, frente un disco intimista, que rasga las cortinas de la espiritualidad y el existencialismo a merced de un precepto narrativo incuestionable, cuya catarsis radica en aprender a vivir en un mundo que, al margen de ilusionarnos, nos quita, agita y derrite como plásticos dentro de un fuego candente.

Al mismo tiempo, el álbum es un punto de inflexión hacia un sonido más estructurado, más fino y elegante, que se viste de arreglos complejos para tejer un ágil acto final de equilibrio estilístico y repleto de paisajes sonoros experimentales.

El disco arranca con Living Proof, un tema suave como el nacimiento del día. Es una armoniosa melodía de corte dylaniano y que lentamente va ascendiendo hacia su propia eclosión. La letra es un claro mensaje de ese caminar por la vida donde se hallan cosas y se pierden otras, muchas de ellas irrecuperables: Tal vez me haya ido demasiado tiempo y ahora no puedo regresar.

Llegamos a Harmonia’s Dream, todo un temazo para montarse en un descapotable y cruzar cientos de kilómetros mientras el aire refresca la piel y el sol abrasa como un rayo. Es como buscar el sueño de la armonía mientras todo se mueve a tu alrededor: Eres un fantasma en blanco y negro / una silueta en azul y verde / dentro de una ola rodante que se mueve a través de la línea / Avanzar es el único camino de regreso para llegar a tiempo.

Entramos con Change, un claro retorno a los tiempos juveniles de Bob Dylan, cuando en el seno de la sociedad se cocía la ruptura del conservadurismo y el deseo de nuevas libertades. La búsqueda de la propia identidad y del sentido de la vida eran lemas entre muchos jóvenes de la época y así lo refleja Granduciel en la letra: He vivido huyendo, porque no pude encontrar lo que nos sostiene y nos ata al tiempo / Tal vez nací demasiado tarde para esta lucha por la libertad solitaria / Tal vez nací en el camino equivocado / Pero finalmente descubrí el duro camino para hacer el cambio. Musicalmente es un tema muy bien elaborado donde destaca especialmente el fino punteo de guitarra hacia el final y que da paso a un dulce tecleo que poco a poco va desvaneciéndose en los oídos.

La tercera pista del disco, I Don’t Wanna Wait es un punto y aparte en esta búsqueda de uno mismo. Un cambio de estilo con arreglos electrónicos muy delicados. Los punteos de guitarra son de una excelsa maestría, una arquitectura delicada que cruza el fondo musical como esas estrellas fugaces que viajan por el universo. Sus textos hablan de la pérdida de uno mismo y de la ruptura de esos lazos que nos unen a los amigos: Se me acaba el tiempo / Me perdí en la oscuridad / Pensé que llegaría a algún lado / Pero lentamente me desconecté de mi mejor amigo.

Victim, es otra de las maravillas del álbum. Contiene frases que te dejan pasmado como una figura de cera: Recuerdo haber caminado por los campos de vidrio / Recuerdo la oscuridad en lo alto / Cariño, soy víctima de mi propio deseo / No puedo cambiarlo / ¿Debo seguir moviéndome? Musicalmente las notas de guitarra que surgen a mitad del tema son como lamentos dolorosos y cortantes, cristales sónicos que despedazan los pies mientras se anda por las grietas de la vida. Al fin y al cabo, todos somo víctimas de nuestros propios deseos y actos.

Dejamos ese dolor existencial para llegar a I Don’t Live Here Anymore, el tema que, a su vez, titula el disco. Empieza con un sonido a lo Simple Minds y prosigue a lo Tom Petty. Las voces están hábilmente calibradas. Es un tema suave que se inspira en el desamor que padecemos cuando nos separamos de alguien a quien amamos y caemos en la tortura emocional: Estaba acostado en mi cama / Era una criatura sin forma / He tenido tanto miedo de todo / Ahora lo que necesito es una oportunidad para renacer / Aunque te hayas llevado todo lo que necesito/ Te llevaré al lugar al que necesito ir / Todos simplemente caminamos a través de esta oscuridad.

Old Skin, como su nombre ya indica, es una apología al tiempo humano, a ese lapso que nos consume lentamente como personas físicas y emocionales. La piel se agrieta y deja ver el peso de la huella, de lo que se ha vivido y llorado, deseado y perdido: Nací en una pirámide / Junto a una vieja interestatal / Estuve en el jardín trabajando toda mi vida / Para seguir el sueño de mi padre / Para luego verlo desvanecer envuelto en esa vieja piel cansada. En definitiva, una pista que desgarra el corazón.

Wasted es otro temazo y uno de los que más me impactan. Bajo una mezcla de sonido Springsteen y Petty da esa energía que no te permite parar en ningún momento. Es un constante frenesí que solo se detiene cuando finaliza la canción. Es el tema perfecto para escuchar a todo volumen y levantar los ánimos después de haber digerido toda esa frustración emocional que hemos ido arrastrando: Estamos atados a las cosas que no podemos controlar / Pero nuestras vidas se desconectan demasiado pronto / Necesito un sueño / Un lugar para correr y esconderme / Como una niebla matutina a la deriva.

Con Rings Around My Father’s Eyes, nos adentramos una vez más en el sonido Dylan, esa cadencia rítmica que enamoró a toda una generación y sigue aportando un legado imperecedero. Es un retorno a ese pasado que ya no existe y un marcado recuerdo de lo que ya está desapareciendo: Nunca supe realmente en qué dirección me estoy enfrentando / Pero siento que algo ha cambiado / Hay una tormenta afuera y mis paredes están envejeciendo / Están volviendo a caer de la manera más difícil.

El disco se cierra con Occasional Rain, Es la pista idónea para dar fin a esa sinfonía emocional que es I Don’t Live Here Anymore: En la boca del control / Llévame hacia abajo donde el río se desvía / Donde fluye fuera de las líneas / Donde es desarmado y tirado / Ahora finalmente me siento libre. Al fin y al cabo, todo termina de una manera u otra. Somos ocasionales, como la lluvia que cae de vez en cuando y que es necesaria para mantener el frescor de la vida.

Concluyendo, I Don’t Live Here Anymore es un pedazo de álbum, lleno de historias y emociones que se cruzan bajo distintas formas de sonido y letras. Representa en su conjunto una arquitectura sónica que no puede dejar a nadie indiferente. Porque todos andamos por el camino de la vida y aunque recorramos senderos particulares, todos atravesamos umbrales de satisfacciones y lamentos, de encuentros y pérdidas. Los caminos están para todos, cierto, pero nadie encuentra su camino sin haberse perdido antes varias veces. Lamentablemente algunos de esos caminos se detienen antes de tiempo.

Como decía Hermann Hesse en su obra Demian, la vida de cada ser humano es un camino hacia sí mismo, el intento de una senda, el esbozo de un sendero. Y solo sabemos que estamos en el camino correcto cuando no sentimos la necesidad de mirar atrás. Es lo que trata de decirnos The War On Drugs con su nuevo álbum y que el gran escritor de la Beat Generation, Jack Kerouac, materializó en su legendaria novela En el Camino: Nuestras maletas maltrechas están apiladas en la acera. Tenemos mucho que recorrer, pero no importa. El camino es la vida y donde existe un sueño hay un camino que recorrer.

Escucha aquí lo último de The War On Drugs

Sobre The War On Drugs

The War On Drugs es sinónimo de un cantautor, el vocalista y guitarrista Adam Granduciel, y también de un rock intenso y espacios abiertos con melodías con garra y fondo popular. A través de álbumes elogiados por la crítica y el público, como Lost in the Dream (2014), esta banda de Filadelfia se ha asentado como una de las más destacadas de la escena moderna. Sus canciones combinan el intimismo narrativo con un espíritu grandioso y se conectan con la tradición del rock de autor. No los dejes pasar de largo.

Fuente: Apple Music

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Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Este caso deciros que me encanta la música y mi profesión, la de periodismo (escribir) y la de comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, como conocer gente para intercambiar, transmitir cosas y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…
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