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TIRZAH – COLOURGRADE

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Existen personas que desde siempre han visto música a través de ciertos colores y texturas, un don extraño y excepcional que nos permite visualizar los sonidos a partir de nuestros mismos sentidos. Una inspiración y suerte con la que Tirzah ha querido simpatizar en este Colourgrade (2021), experimentando (aún más) con las paletas sonoras y su forma de expresarse. Caracterizando este nuevo registro con un sonido más autónomo y rugoso que su debut, ese Devotion (2018) que absorbió a la crítica. Pero esta vez acercándonos especialmente a la cotidianeidad de su hogar, al acogedor amor familiar, y al calor de sus amistades.

Pues la compositora y cantante inglesa, regresa a los gestos de su inseparable Mica Levi, amiga desde hace muchos años, y con la que empezó a dedicarse a la música cuando estudiaban juntas. Mica le iba creando las bases, y Tirzah improvisaba descolgando sus versos inacabados e imprecisos. Sobre esas gloriosas imperfecciones, sus letras siempre parecían llegar tarde, siendo un proceso que no ha cambiado mucho a día de hoy. Siguen siendo ellas mismas las que producen este segundo disco, con el mismo entusiasmo que entonces, y en el que también vuelven a reencontrarse con Coby Sey para Hive Mind. A causa de la presencia de un sonido extraño y molesto, que se va interponiendo en la duración hasta formar parte de esta, Hive Mind es esa posibilidad de encontrar la sincronicidad con sus allegados, donde Sey y Tirzah cantan siempre descompasados, queriendo encontrar el unísono. Una sirena abollada e inesperada, que intenta desvincular esta unión, incomodando y encuadrando la dificultad de esta mente colectiva. Una divina sinestesia que nos desmaya en un r&b deshilachado, enorgulleciéndose de ser una pieza magistral y vanguardista, que definiría todos los patrones desgastados que el jeroglífico de Tirzah reúne.

Sabemos que esta tímida creadora duerme bajo la electrónica experimental, y se siente familiarizada con ese tema de apertura que comienza con su voz ralentizada y metálica, con un bajo sumergido, y haciendo temblar unos silbidos inquietos. Crepuscular Rays es un respiro instrumental, siendo la pieza más larga del registro, acariciándose ambiental y psicodélica en toda su forma. A lo largo de este tema, la inglesa va experimentando con su voz, paladeando un sonido circular y ancestral, casi gutural. Ella define esta extensa improvisación como fundamental, siendo el corazón y el embrión latente de Colourgrade. Hace poco ella ha tenido su segundo hijo, y teniendo en cuenta de que este disco se compuso originalmente en la gira de 2019 de Devotion, un año después de que tuviera su primer hijo, descubrimos que la maternidad se ha criado en todas estas canciones. Por esta razón, Sleeping parece tratarse de una nana de guitarra distorsionada, ella canta a su hijo una especie de agotada balada alienígena, en la que se ensancha una textura áspera y granulada.

Contrariamente de que algunas piezas puedan parecer estrambóticas y difíciles de entender, la inocencia y la espontaneidad suele ser esencial en la construcción de ellas. En la tierna y amorosa Beating, con una base algo más trap y repetitiva, ella carraspea y comienza de nuevo, aclarándose con esa entrañable sutilidad, rectificando, dándose espacio y aire para corregirse: Found you / Found me, para luego cantar: Found you / You found me. Dirigiéndose claramente a su pareja con la que formó su familia, el músico Giles Kwakeulati King-Ashong, aka Kwake Bass. Abriéndose ante nosotros con gran naturalidad. Y es que algunas de las canciones provienen de una primera toma, buscando incesantemente ese acercamiento a la pureza de la realidad.

Tal vez Send Me sea la que más suena a Devotion, por su procesión en su ritmo marcado, como al compás de un paso mortuorio: Your remedy from yesterday still going on. De esas canciones febriles y pegajosas, que no se te quitan de la cabeza, siendo hábil, y delicadamente alumbrada por su pasado. Tectonic también podría guardar relación con esos ecos, con una base monótona que se arrastra. Mientras desnutrida detalla el comportamiento de las placas tectónicas de su cuerpo. Fiel a sus primeros sonidos donde huía de los convencionalismos, siempre tenebrosa y oscura. Pero abrigándola con la honestidad familiar de Colourgrade, bajo la sombra hogareña de Coby Sey, donde muy atrás se le puede escuchar, mientras ella tararea e improvisa en su parte final para aproximarse a su público.

Recipe sería esa contagiosa aproximación al bass music, con un sonido templado y asfixiante, demostrando su amor y queriendo proteger a su pareja, acercándose cómodamente con una retahíla de bellas promesas. Habría que destacar ese cierre titulado Hips, donde la voz de la inglesa se sostendría sobre un sintetizador espacial, suspendiéndose en una electrónica resbaladiza y anticuada, muy lejos de esta galaxia. Un tema que sonaría extraño y distante para Tirzah, pero conforme nos despresuricemos de ese filtro sideral, hallaremos esas letras flotantes e inconexas: Doing it all again / Cold grips my mind / Cold, it hits my chest / Ties my feet and slows my pace, de las que nos tendremos que apropiar para formar parte de esta amistad. Con este prisma se nos plantea el camino que podría haber seguido si hubiera escogido una electrónica más brillante y visceral, análogo a ese Quarantine (2012) de Laurel Halo. Donde se hubiera ausentado de esos roces tan toscos y amargos que ella acostumbra a servirnos.

Por eso, Colourgrade es un paso hacia delante de Devotion, tal vez más arriesgado en algunos rincones, pero a su vez suena más acogedor y cercano. Su mente se mantiene centrada en mostrarnos una calidoscópica visión de sus sentimientos después de pasar por la maternidad. Enseñándonos que en los cajones de sus armarios siempre había guardado sábanas y mantas más valientes y audaces, y ahora ha querido arroparnos con esos ronroneos accidentales de sus habitaciones. Pero quedémonos con la musa de Colourgrade, contemplar estas canciones, para que nosotros podamos escuchar el color de su familia. Intentémoslo, y encontremos ese don perdido de nuestro interior. Y si no somos capaces de ello, recordemos que este mundo está lleno de colores en los que nos podemos fijar.

Escucha aquí Colourgrade de Tirzah

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Alicia Escribano
Alicia Escribano
Paisajista sonora y emocional, que colecciona sonidos de este mundo. Ladrona que atesora diamantes electrónicos y experimentales, para sacar su brillo más iridiscente.
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