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TRAVIS – 10 SONGS

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Hay algo muy familiar siempre en los discos de Travis. Una calidez que recuerda mucho a reencontrarte con un amigo de la infancia y ver que nada ha cambiado a pesar de que todo sea distinto o esa bebida caliente en un día frío de lluvia. Si bien quizás con su anterior lanzamiento, Everything At Once, esta sensación quizás estaba más escondida, en 10 Songs, Fran Healy y los suyos nos traen el chocolate caliente y el batín. 

Ya el primer, Waving At The Window, tema nos invita a un pequeño lugar seguro con una sublime melodía al piano que no puede ser más Travis, si bien no es muy habitual por parte del cuarteto de Glasgow. La voz de Fran Healy nos recuerda que la vida rara vez da segundas oportunidades y que tenemos que vivirla lo mejor que podamos: “This is no rehearsal, this is the take“. Se trata de uno de los temas más inmediatos de Travis y cumple con su función, atraparte. 

The Only Thing de nuevo nos presenta una dulce melodía al piano acompañada por guitarras rasgadas sin embargo, esta canción presenta también una sección de cuerda maravillosa *añadir referencia a la parte de guitarra country*. Susanna Hoffs de The Bangles colabora en este tema como vocalista y el resultado es un tema precioso, que si bien a nivel musical no ofrece grandes diferencias al sonido de Travis hará delicias a los que los seguimos. 

Valentine se presenta con un pequeño riff de guitarra antes de estallar en uno de los temas más rockeros de su discografía deudor de su primer disco Good Feeling y de su Ode To J. Smith. Comenta Fran Healy que algunas de las influencias principales de Travis fueron Led Zeppelin y AC/DC, y esta canción es la forma de dar rienda suelta a las primeras intenciones del grupo. 

El cuarto corte del disco, Butterflies habla sobre el tío de Healy que murió ahogado en el canal Forth and Clyde de Glasgow mientras cazaba mariposas cuando tenía 9 años. De nuevo, se pueden ver referencias al carpe diem e intentar disfrutar de las pequeñas cosas: “Just waste time, waste time everything is wrong, but you’re fine“. En lo musical consigue crear una atmósfera muy onírica durante el estribillo, sobre todo gracias a los coros. 

De nuevo, con una melodía de piano nos acoge A Million Hearts. Se trata de una balada que no arriesga ni ofrece nada nuevo musicalmente con respecto a lo que podemos oír en el resto de trabajos de los escoceses. Este hecho, sin embargo, no hace la canción menos disfrutable, aunque se trate de uno de los puntos menos memorables del álbum. De forma anecdótica, Jason Lytle de Grandaddy es el que aporta la parte de arpegiador sobre la mitad de la canción.

Los primeros acordes de A Ghost consiguen captar la atención del oyente. Se trata de una de las canciones más inmediatas del cuarteto de Glasgow quizás desde The Boy With No Name, datado del 2007 y una de sus mejores canciones hasta la fecha. Comenta Healy que esta canción está inspirada por Mickey Most el director de los estudios RAK de Londres. Most falleció en 2003 sin embargo,  se conserva su despacho tal y como lo dejó, y cuenta Healy que sentían su presencia durante las grabaciones del disco. También se puede volver a ver el carpe diem como tema principal de esta canción, sobre todo en los versos del estribillo: “It’s easier to be alive than hide under your pillow while your life is passing you by. So live your life, don’t waste your time“. 

All Fall Down quizás cambia demasiado de tercio en contraposición a su predecesora. Los de Glasgow pasan de una canción rápida con muchos elementos a uno de sus temas más lentos con una mínima instrumentación. Se trata de una balada muy al estilo Travis, con guitarras acústicas, poca batería y pequeñas pinceladas de un piano a partir de la mitad de la canción.

Con Kissing In The Wind entramos en la parte final del disco. Esta canción fue el primer single que se conoció en diciembre del año pasado, incluso antes de que se anunciara el disco, sin embargo, es totalmente comprensible que entrara en el disco, puesto que se trata de una canción preciosa. Se entrelaza un sencillo riff de guitarra acústica (muy Travis) con unos preciosos violines que acompañan a una increíble melodía a cargo de la voz de Healy. Quizás no es tan inmediata como los demás temas que destacan del disco, pero tras un par de reproducciones empieza a apreciarse. 

Nina’s Song es otro tema muy destacable. Fran Healy confiesa que es su favorita del disco, a pesar de que por poco no se incluye ya que habla de cuando él era pequeño y le preguntaba a su madre que si no podían ir a comprar un padre a una tienda. Añade que ahora que él ha tenido un hijo se da cuenta de la importancia de esta figura en la vida de cualquiera, a pesar de que él no tuviera. A nivel instrumental nos ofrece un piano acogedor y un magnífico crescendo por parte de una sección de cuerda, añadidos al sonido Travis.

El último tema, No Love Lost, se trata de una balada en la que solo encontramos un piano y la voz de Healy. Empieza con una sentencia con la que todos nos sentimos identificados: I woke up feeling shit this morning. Durante el resto de la canción Healy nos habla sobre el confinamiento, la frustración y el aislamiento que podemos sufrir debido a la situación del mundo moderno. Curiosamente, fue escrito antes de la pandemia y de forma inconsciente, el cuarteto de Glasgow definiría de forma muy acertada los sentimientos de todos aquellos que hemos tenido que sufrir el confinamiento antes de vivirlo: “I woke up feeling shit this morning, didn’t come as a surprise, ’cause I tried to more than I’d like to not sleeping.”

Hace mucho tiempo que Travis dejaron de buscar nuevos seguidores y se dedicaron a cuidar a aquellos que ya se enamoraron de ellos previamente. Si bien quizás esto suponga que no nos ofrezcan algo parecido a su disco insignia The Man Who, tampoco significa que no tengan nada que ofrecer. Healy y los suyos nos ofrecen un rincón de felicidad en estos tiempos difíciles, y sinceramente, todos aquellos que les seguimos desde hace tiempo lo agradecemos gratamente.

Escucha ’10 songs’, de Travis aquí: