InicioDiscosTWENTY ONE PILOTS - SCALED AND ICY

TWENTY ONE PILOTS – SCALED AND ICY

-

Han roto las expectativas. Por lo menos las mías. Cuando en abril Twenty One Pilots difundían Shy Away, el primer sencillo de este Scaled and Icy (2021), me descolocaron. ¿Se estaban terminando de comercializar derivando hacia un pop demasiado accesible? Es posible, el resto de los adelantos parecían apuntar a dicha dirección.

Tyler Joseph y Josh Dun volvían con un colorido cambio de imagen y una deriva mucho más popera y melódica en su música. Al principio pensé que este cambio de look pudiera ser una estrategia de distracción para que la clique (así se hace llamar esa horda de fans incondicionales de la banda que inunda las redes sociales a la mínima interacción de los integrantes del dúo) se contentase con el nuevo material.

Pero no. Ahora que Twenty One Pilots han publicado íntegramente su nueva creación mis expectativas se rompen por completo. En Scaled and Icy los estadounidenses juegan otra vez en la franja entre la excesiva comercialidad mainstream y un hip-hop electrónico de calidad. Este nuevo trabajo del dúo de Ohio destaca por su luminosidad, alegría y positividad como respuesta a la pandemia (We get bodies everyday / we want you home in one piece now), algo a lo que no nos tenían demasiado acostumbrados en otros discos y mucho menos después del oscuro Trench (2018).

Para que me entendáis: este sexto trabajo de estudio cojea más de la pata de Tear in My Heart que de las melodías sintetizadas lúgubres y las líneas de voz rapeadas por Joseph magistralmente. A pesar de ello se dejan entrever reminiscencias de la vieja escuela de, por ejemplo, Ode to Sleep en cortes como The Outside y que se identifican claramente en No Chances.

Como siempre, el disco es una muestra de las capacidades de producción de Jospeh con los sintetizadores. Pero en Scaled and Icy, sin llegar a quedar en segundo plano, las teclas sintetizadas hacen hueco a sonidos más naturales y orgánicos de piano (véase la sencilla Good Day) y líneas funkys de bajo que se compenetran con los golpes de batería para trasladarnos a una pista de baile.

Lo más sorprendente, al menos para los que seguimos a la banda desde hace años, es la presencia de guitarras a lo largo del trabajo. Algo tan común es, si mi memoria no falla, una característica inédita en la música de Twenty One Pilots. El anteriormente casi omnipresente ukelele aparece dos veces en el disco y de forma muy pasiva. En cambio, le gana terreno la guitarra en todas sus expresiones posibles: en limpio, modulada con efectos y también en su versión acústica a lo largo de Formidable.

Posiblemente The Outside sea la mejor representación de este sexto trabajo de estudio de los estadounidenses. Batería y bajo compenetran golpes en un tempo sólido para dar paso a unos fraseos de guitarra totalmente funkys. El resultado: mucho groove. La guinda del pastel es una sección de rapeo del indomable Tyler Jospeh.

La guitarra se hace protagonista en Never Take It, presente de forma más o menos directa a lo largo de toda la canción. Joseph se pone el disfraz de The Edge de U2 con punteos modulados con delay e incluso se atreve con un solo de guitarra modesto pero bien ejecutado ¡Lo nunca visto!

En Mulberry Street Twenty One Pilots se sacan de la chistera un simple pero efectivo groove ochentero sustentado por batería, bajo y teclas sintetizadas. Es una de esas canciones que escuchas de fondo e involuntariamente te encuentras siguiendo el compás con el pie y esbozando una sonrisa en la boca.

Una mirada al pasado de Blurryface (2015) podría encontrarse en la siniestra No Chances. El tema que abre con un beat de batería y sintetizador aderezado por coros masculinos sinuosos. Lo lúgubre da paso a una base sobre la que rapea Joseph. Lo que es un soplo de esperanza se convierte en una pequeña decepción porque el estribillo mata la canción.

Sorprende que un disco grabado a distancia por ambos miembros pueda llegar a sonar tan sólido. Un trabajo muy agradable, con una tesitura más popera y alegre a la que acostumbra la banda, pero que desde luego es muy bien recibida por un servidor. Me retracto del escepticismo con el que recibí este nuevo material de Twenty One Pilots. Scaled and Icy es un disco que gana escucha tras escucha y, si bien no compite en maestría con Vessel (2013) o Blurryface (2015), se sitúa al buen nivel al que acostumbran los trabajos de este dúo estadounidense.

Escucha aquí el disco completo

spot_img
Ignacio García
Apasionado de la cultura en general y de la música en especial. Amante de la literatura y la escritura. Músico y economista en mis ratos libres.
spot_img