Dicen que las portadas son el reflejo gráfico del interior de un álbum. Tras observar la portada del nuevo disco Possession de Ty Segall, se materializa en la cabeza una de esas escenas de la serie televisiva Perdidos, cuando algunos de los supervivientes de la isla se topan con los restos de un avión estrellado en medio de la jungla. La surrealista portada de Segall mostrando un coche destruido y envejecido en un entorno salvaje, evoca también esa sensación de inquietud y decadencia que, al mismo tiempo, sirve para conceptualizar la esencia del álbum: la posesión y la transformación, dos elementos que definen la naturaleza humana y a la sociedad en general. El propio Segall lo aclaró en una entrevista a Stereogum:
«Conozco ese coche desde hace tiempo. Está en una ruta de senderismo en Laguna Beach, donde crecí casi por completo. Refleja un poco la idea del hombre contra la naturaleza: toda esa locura del SER HUMANO intentando conquistarla. Es solo una pequeña muestra de la esencia estadounidense, pero me pareció muy apropiado tener este coche destartalado que en su momento fue probablemente la cumbre de la tecnología, y ahora está siendo absorbido por la naturaleza. Y siento que hay algo en eso que me conecta con toda la historia estadounidense» (TY SEGALL)
Aclarado este punto… vayamos al grano…
Ty Segall acaba de publicar (30 de mayo de 2025) su decimoséptimo álbum en solitario. Con él trata de recorrer un vasto camino de nuevas e inspiradoras melodías que resultan atractivas por sus elementos sónicos, aunque menos seductor por las letras que acompañan las canciones coescritas con el cineasta Matt Yoka.
Musicalmente, Possession es un trabajo que se mueve dentro de una corriente expansiva dominada por las cuerdas, los coros y los vientos, generando una arquitectura encaminada a la construcción acústica que desflora un cortinaje pop con toques de garage rock psicodélicos.
En el disco intervienen Ty Segall (guitarra, bajo, batería, piano, teclados, percusión, voz), Mikal Cronin (saxofón), Eric KM Clark (violín), Kaitlin Wolfberg (violín), Heather Lockie (viola), Emily Elkin (violonchelo) y Jordan Katz (trompeta, trombón). El álbum se ha grabado y mezclado en Harmonizer Studios y la fotografía y diseño de la cubierta es obra de Denée Segall.
Ty Segall es conocido por su versatilidad, experimentación con los contrapuntos y registros sonoros, y por su capacidad para reunir géneros distantes atemporales. Desde su inicio musical continúa investigando los nuevos y clásicos territorios consolidándose como una figura atípica y disonante en la escena del rock independiente.
«Mis padres escuchaban ‘metal’. Cuando tuve la edad suficiente para empezar a elegir me enganché con Nirvana y con The Beatles. Luego empecé a adentrarme en música más pesada: Black Sabbath, Led Zeppelin, Cream. A partir de ahí, la música siguió creciendo…
Empecé a explorar el ‘rock’ más extraño, como Bowie y Alice Cooper, luego me adentré en el ‘punk’ y el ‘hardcore’, luego en el ‘no wave’ y el ‘garage’. Posteriormente con el ‘hip-hop’ y el pop comercial. A partir de ahí, no paró de crecer. Mi gusto se ha ido ampliando y profundizando» (TY SEGALL)
Possession se caracteriza por una instrumentación variada y ejecutada con múltiples instrumentos. Incorpora guitarras eléctricas con efectos distorsionados, un bajo profundo, una batería enérgica y teclados que aportan matices envolventes. Además, en las canciones se pueden escuchar sintetizadores y arreglos orquestales que aportan una dimensión experimental y cinematográfica.
El estilo del álbum combina pop y garage rock, cierto noise y psicodelia, pero también incorpora toques de shoegaze y sonidos más atmosféricos y rock. La producción a veces resulta cruda pero en otras se muestra más pulida. En su conjunto, el dusco traza un aire lo-fi y psicodélico, con capas de sonido que forman profundidad y espacio. Los efectos en las guitarras, como reverberaciones y delays, contribuyen a esa atmósfera fluida.
Las letras se configuran inconexas. Muestran un hilo desordenado de frases sueltas dentro de un mensaje integral más o menos entendible del cual se desprende una reflexión sobre la posesión como fuerza invisible que afecta a la percepción y al estado emocional del individuo. Temas como la identificación, la metamorfosis personal, la disputa interna y los influjos externos, se dejan entrever confusamente entre las letras del disco. Por lo demás, el álbum es seductivo.
El esférico arranca con Shoplifter, pista que puede ser vista como una indagación sobre los límites personales y sociales. De ahí que simbolice la lucha interna o la resistencia frente a las normas opresivas. La estética sonora y lírica reflejan un estado de descontento, rebeldía y deseo de romper con las estructuras establecidas. Por esta razón el texto habla de ladrones.
El siguiente tema, Possession, encarna el hecho de ‘ser poseído por una entidad o emoción’ o ‘estar controlado por la pasión, la ansiedad o la obsesión’. La canción se inspira en los juicios de las Brujas de Salem e incita a la deliberación sobre cómo las emociones pueden apoderarse de una persona y afectar a la percepción de uno mismo y del mundo.
Buildings, pista tres, es un track que combina energía cruda con desmoronamiento y confrontación. Para ello Ty utiliza metáforas de edificios y estructuras que representan el caos y la transformación como elementos que se derrumban como nuestras vidas, bien sean emocionales, sociales o políticos.
«La mayor influencia en mí es vivir la vida y experimentarla. Mi familia, mis amigos y mi experiencia son mi mayor influencia. Siento que vivir la vida, viajar, tocar música y estar con mi familia y amigos influye mucho en lo que hago» (TY SEGALL)
Shining, en su contra, armoniza la autoconfianza y el brillo personal a través de un atrevimiento crudo y una sensación de liberación y empoderamiento que encaja perfectamente en el espíritu del álbum. Skirts of Heaven surge metafóricamente como una meditación sobre el vínculo espiritual y la búsqueda de algo más allá de lo material. Destila un proceso de cambio interno como una especie de regeneración o libertad. En ciertos fragmentos me recuerda al sixty pop de la banda Ohio Express (Yummy Yummy Yummy, Mercy, Roll It Up, Chewy Chewy…)
Fantastic Tomb surge como un robo que salió muy mal. La pista se comporta como una pesquisa acerca de los límites entre la vida y la muerte, la memoria y el olvido. La atmósfera es envolvente y la repetición refuerza la sensación de estar atrapado en un ciclo, en un espacio donde las fronteras entre lo tangible y lo intangible se difuminan.
Acto seguido, The Big Day examina cómo las expectativas de un gran día pueden afectar emocionalmente a una persona, y cómo esa experiencia puede sentirse como una ‘posesión’ momentánea. Seguidamente Hotel demuestra una indagación sobre los estados emocionales complejos, donde el vocablo ‘hotel’ funciona como un espacio simbólico para la introspección, el aislamiento y la confrontación con aspectos internos difíciles.
Alive, penúltimo tema, se materializa como una declaración personal de fortaleza y supervivencia, quizás en un momento de crisis o cambio. La intensidad musical y la repetición vigorizan la impresión de que, a pesar del caos y la oscuridad, uno puede sentirse vivo y seguir adelante.
Y llegamos a la pista final que cierra esta aventura, Another California Song. Es un corte que narra cómo la identidad propia se ve influenciada por el entorno, a veces sintiendo que las historias o la imagen de un lugar no refleja la realidad personal.También alude a la superficialidad y la cultura de consumo que, a menudo, se asocia con California, especialmente Los Ángeles y Hollywood, donde el sueño de ser una estrella termina a veces en falsedad, dominios, éxito o fracaso.
«Possession es un disco con muchas viñetas. Abarca historias antiguas y nuevas, y muchas de ellas son conmovedoras para estos tiempos modernos, pero me encanta que la gente extraiga su propio significado de todo lo que hago» (TY SEGALL)
Estamos frente a un disco que se fragua como un cierre emocional y catártico. El artista expresa una liberación de tensiones y conflictos a través de la intensidad del álbum. La última canción viene a se un ejemplo simplificado de ello: transmite ese sentido de resolución y aceptación en el que los sueños pueden verse azotados por posesiones artificiales o falsas expectativas.
Possession es un álbum entrometido, atípico, con una singularidad que se caracteriza por el agudo y ensoñado sonido pop, fusionado con garage-rock e influencias beatlenianas. La instrumentación es briosa e inclemente, con guitarras deformadas, baterías decisivas y un bajo que contribuye a una sensación de premura y caos controlado.
El estilo del disco brilla bajo una estética vintage, lo que lo convierte en reto interesante, pero a su vez se reviste con un enfoque actualizado que lleva al oyente a través de horizontes sonoros saturados y vibrantes. Esuna mixtura dispuesta a capturar y lanzar una cruzada emocional y espiritual. Las voces y coros poseen claros ecos a The Beatles y a toda esa generación beat de los 60/70 (Kings, Beach Boys…) llegando incluso hasta Bowie, T. Rex y Allman Brothers Band.
Las letras del álbum quizás sean lo menos relevante del disco. Permanecen desfiguradas, desordenadas, complejas de entendimiento, sin un eje central que las cohesione como herramienta base de mensaje. Sin embargo, tras descifrar sus claves y posibles significados encubiertos, interpelan argumentos definidos, como la lucha interna, la posesión, la liberación y la confrontación con aspectos oscuros de la identidad.
En resumen, la temática general del plástico manifiesta una sacudida de trance y transformación que, acompañada por una energía visceral, potencia la intensidad de cada pieza. No cabe duda de que Possession es una obra sonora que combina hábilmente una resonancia muy prolífica y experimenta; sin embargo, sus letras flaquean. Es cierto que cuentan historias, pero resultan enmarañadas y dispersas, hecho que resta puntaje al álbum. A pesar de ello, el nuevo trabajo de Ty Segall se apuntala sónicamente como una referencia destacable dentro del enfoque versatil de la música contemporánea.

