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VIVA BELGRADO – BELLAVISTA

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Tardar cuatro años en grabar un nuevo disco no es habitual en bandas todavía jóvenes como Viva Belgrado. Los cordobeses, liderados por el letrista Cándido Gálvez, vuelven por fin con Bellavista, un álbum que parece retratar todas las sombras e incertidumbres que rodean a un músico que cree que se va a comer el mundo.

En cierta medida, al igual que Ulises (Aloud, 2016), el cuarto álbum de estudio de Viva Belgrado se podría calificar de conceptual. El grupo vislumbra una vista seductora y atractiva (drogas, sexo, música…), ilustrada como un pequeño arco iris en la portada, pero alcanzarla no es tan sencillo como parece y un océano de emociones y sentimientos contrarios ahoga y consume ese objetivo cada vez más derruido.

El lirismo derrotista (“Esta mierda no se puede salvar”) e incierto (“Pienso en dejarlo a menudo, pero nunca lo haré”) se agarra a un apartado instrumental mayormente continuista con sus anteriores trabajos y donde las guitarras siguen llevando el peso de la acción. Muros de sonido poderosos (La Soga), riffs progresivos que intentan rasgar el horizonte (Lindavista) o cruda visceralidad marca de la casa (Vicios) se hacen notar en un repertorio que suena más agotado y menos calibrado según va avanzando el disco, con transiciones entre canciones menos pulidas que en Ulises; la parte final lo reconduce y lo lleva a los mejores momentos de Bellavista.

El emo y el hardcore siguen siendo los principales estilos musicales hacia los que vira Viva Belgrado, pero en esta ocasión dejan espacio para intentarlo por otros derroteros, haciendo de Bellavista una referencia más abierta. Es este punto evolutivo lo más novedoso del LP, plasmado en el monótono sonido chill-hop de Más Triste Que Shinji Ikari, para darle todavía más fuerza a la referencia anime; el inciso folclórico de Un Collar, incrustado entre los instantes más viscerales de Cándido y una de las piezas más destacadas; o el optimista final shoegazer del trabajo, ¿Qué Hay Detrás De La Ventana?, un canto de esperanza que sirve como recordatorio de lo que han tardado en lanzar su nueva obra y también como emocionante homenaje a la música en un tiempo incierto para el sector.

La geografía y los viajes siguen estando muy presentes en las letras de Cándido, cuyo alarido a veces parece ir demasiado apresurado, a otro ritmo del resto del grupo en temas como Vicios. El juego con palabras reconocibles para los seguidores de Viva Belgrado facilita la accesibilidad y en esta ocasión el lenguaje y las expresiones son menos metafóricas y más cercanas, a pesar de que la cultura japonesa está muy presente (Ikebukuro Sunshine, Shibari Emocional).

Dejando a un lado la aportación residual de Cala Vento, Bellavista es un álbum de contrastes y ambivalente, que transita de un sentimiento de pesimismo hacia todo lo que lo rodea a un emotivo desenlace que mira al futuro con otra perspectiva. Las vistas se acercan y el paisaje se visualiza con mayor claridad. Ahora, tomando las palabras de Cándido, solo nos queda pedir que no pasen otros cuatro años.

Escucha el nuevo disco de Viva Belgrado, ‘Bellavista’