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WEDNESDAY – TWIN PLAGUES

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No nos engañemos: La mejor forma de empezar un disco es un acople. De esos largos. De un Big Muff Pi conectado a un ProCo Rat, y un compresor, con un poco de reverb y mucho de delay. Acercando la pastilla de la guitarra al cono del amplificador, si puede ser de válvulas, mejor. Jugueteando con el selector. Ah, cómo echo de menos ser músico. Esos fueron los días. Esto, precisamente, es lo que transmite el segundo álbum de Wednesday, Twin Plagues (2021), continuación de su aclamado y prometedor debut I Was Trying To Describe You Someone, de 2020. Todo empieza con un acople. Como en los buenos tiempos.

Sí, vale, es posible que el trap nos haya atropellado a la generación millenial al completo, y vamos a intentar en esta reseña no ponernos nostálgicos y recordar una época, que, bueno, realmente fue una época bastante de m**rda, no vamos a andarnos con chiquitas. No molaba nada usar cassettes, ni walkman, ni por supuesto, discman. No molaba la contaminación exacerbada, el SIDA, el terrorismo, el bullying normalizado en las escuelas, el machismo y la homofobia institucionalizados. Era un asco José María García en la radio todos los días, Aznar y Felipe, los últimos coletazos de la heroína y los skinheads de caza por la ciudad. Así eran los 90, una década de transición de lo analógico a lo digital. La época en que la música cambió para siempre. La época del shoegaze, del grunge, de la música alternativa y del britpop. Y de los acoples.

Y a esa época nos transporta Wednesday con este Twin Plagues (y con su anterior trabajo), cuando es evidente que ninguno de sus componentes la vivieron. La voz de Karly Hartzman capta muy bien lo convulso de la época, haciéndonos preguntas sobre qué está pasando en la actualidad y pensando si, quizá, los 2020 son los nuevos 90. ¿Cuántas de esas cosas no ocurren hoy? El machismo, la homofobia, el bullying. Posiblemente incluso la política esté peor ahora que entonces. Podemos percibir esa desesperación personal con esos riffs de guitarra, esos muros de sonido, de feedback y de overdrive. Lo que ha sido de toda la vida el shoegaze, encerrar en una nebulosa más o menos etérea o más o menos rabiosa sentimientos y sensaciones íntimas. El rock alternativo, el grunge… todo era el grito de una generación sin futuro. Exactamente igual que ahora.

Y así suena Twin Plagues: un monumento al sonido de Smashing Pumpkins, de cuando Billy Corgan tenía pelo (y de repente dejó de tenerlo) en lugar de una empresa de muebles y saliese en los Simpsons en lugar de dirigir una compañía de wrestling; una oda al Nevermind (1994) de Nirvana– ¿dónde habré puesto mi camisa de franela? -, una referencia al underground noventero de bandas como Drop Nineteens, Adorable, Urusei Yatsura, los primeros Slowdive o My Bloody Valentine. Son los Boo Radleys. Es una explosión de lugares conocidos en nuestra cabeza, sobre todo si sois aficionados al sonido shoegazer. Hacen parecer al revival ya superado del nu-gaze de mediados de los 2000 algo actual. Tocan la nostalgia, y eso es jugar con los sentimientos. Nos van a gustar, seguro.

El álbum empieza como si fuera 1995 y estuviéramos en el recreo escuchando el nuevo grupo revelación de la semana, con la homónima Twin Plagues, para posteriormente continuar la senda de nuestro señor el feedback con la penetrante Handsome Man y rebajar la tensión con The Burned Down Diary Queen. Un comienzo directo al hígado. Sin embargo, esta antología del indie noventero está trufada con pequeños detalles extra, como la Steel guitar de How can you live when you don’t love how can you if you do, la tormenta emo-gaze de Three Sisters o la puñalada naif adolescente de Toothache. Ah, los noventa. En realidad, no estuvieron tan mal. Mejor que los 2000s, seguro.

Sin embargo, aunque ya sabéis que un álbum que empieza con un acople automáticamente NOS ENCANTA (cinco estrellas, carita sonriente, pulgar arriba), jugar con la nostalgia tiene sus desventajas. Uno recuerda Dragon Ball Z como una absoluta epopeya gloriosa llena de ultraviolencia y giros argumentativos inteligentísimos y tiende a olvidar los combates excesivamente largos, de hecho, alargados innecesariamente, los capítulos de relleno y el tremendo sexismo de la trama; la ultraviolencia estaba censurada, los giros argumentativos no eran tan inteligentísimos. Y Goku tenía el mismo estado físico que Gareth Bale durante la mayor parte de la serie.

Con Wednesday pasa un poco parecido. Juegan con la nostalgia, pero nos recuerda que hemos nadado en las aguas de la distorsión durante muchos años. Tenemos una sensación de dejà vu, como si el álbum dejara un buen sabor de boca, nos recordara cuando éramos pequeños, pero no se adentra más allá. No ofrece nada nuevo, no evoluciona un sonido que, asumámoslo, está superado. Que realmente es una buena noticia que sigan existiendo grupos como Wednesday, que no todo sea R&B, no todo sea latino, Trap, o Hip Hop.

Es por ello que Wednesday son diferentes, irónicamente haciendo algo que se ha hecho ya. Pero aquellos que nunca abandonamos la cueva de la distorsión necesitamos algo un poco diferente. Con todo, Twin Plagues coloca a Wednesday como uno de esos grupos que seguiremos y celebraremos cuando nos ofrezcan material nuevo. Celebremos los 90. Bueno, mejor no. Era todo más feo entonces. Pero a Wednesday sí. Celebremos a Wednesday.

Escucha aquí Twin Plagues de Wednesday

AUTOR

Guillermo Vázquez
Guillermo Vázquez
A veces escribo de música, a veces escribo de coches. Otras veces hago música. Pero la mayor parte del tiempo me quejo por cosas.

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