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Alejo: «Escribir sobre tu vida puede ser doloroso, pero también puede ser algo terapéutico» (2022)

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Fotografías: Alejandro García-Cantarero

Cuando el rock americano de décadas pasadas irrumpe en la vida de Alejo Huerta, cambia por completo su manera de entender la música. Él, que había crecido escuchando los grupos de rock español (sobre todo del norte), como tantos jóvenes de su generación, empezó a buscar las raíces de cada uno de los músicos y artistas que le interesaban, descubriendo un apasionante mundo del que nunca ha podido (ni ha querido) salir. 

Tras formar parte de algunas bandas, Alejo ha arrancado su carrera en solitario con La fiesta era para otros, su primer larga duración. Una colección de canciones que beben de todas las influencias que ha ido metiendo en su mochila a lo largo de los años y que ha adaptado a su manera de componer de entender el oficio. 

Pocos días después de que se haya publicado su prometedor debut, hablamos con Alejo de las inquietudes que han sobrevolado su cabeza en la gestación del disco, del tono nostálgico y melancólico que impregna la mayoría de los cortes que lo componen y de cómo ese tipo de sentimiento le empuja a hacer canciones cada vez más personales y sinceras.

Estamos ante tu primer disco en solitario tras una andadura en Con X The Banjo. Cuéntame cómo surge la decisión de terminar con aquella etapa y dar comienzo a esta.

Esto fue una cosa que me propusieron y que yo llevaba tiempo teniendo en la cabeza, pero nunca había encontrado el momento. Así que, cuando se me propuso, decidí arrancar con una movida en solitario. Esto tiene partes muy positivas porque cuando las cosas te van bien todo es guay para ti, pero cuando tienes que tomar decisiones y las cosas son un poco más difíciles, también te lo tienes que comer tú solo.

Aunque en Con X The Banjo yo era el compositor y nunca me había cortado las alas a la hora de hacer canciones, al estar como solista es diferente porque puedes hablar de cosas un poquito más íntimas, y puedes ser un poco más sincero porque estás hablando todo el rato de ti y no tienes que representar a un colectivo que es una banda. Por eso, sí que noto que a la hora de componer me siento un poquito más libre si tengo que hablar de una movida que he tenido con mi chica o con un amigo, por ejemplo.

Has dicho que todo surge de una sugerencia que te hicieron, no de una decisión premeditada tuya.

Eso es. Y no era que yo quisiera hacer mi disco en solitario, pero bueno, me lo propusieron y, como te decía antes, era algo que sabía que en algún momento me iba a apetecer.

A nivel musical y personal, ¿qué has buscado en esta nueva etapa en solitario?

Para mí, de los 50 a los 70 es la época más brillante para el rock, pero en este disco hemos intentado que esas influencias que están ya muy presentes en la música que yo hacía antes se vieran mezcladas con música y bandas contemporáneas que también me encantan, como Wilco, Dawes, o un tipo que se llama Hiss Golden Messenger que me flipa. Gracias a Ramiro Nieto, que ha sido mi productor, hemos intentado mezclar todo eso y salirme un poco del estigma ese de «hacemos Rock & Roll y es solo Rolling, Beatles, Tom Petty…». Creo que esto en el disco pasa, a la vez que va unido al universo David Bowie, que conecta un poco esa época.

Por otro lado, a nivel letrístico, hay un desarrollo bastante amplio porque es la primera vez que hago canciones con muchas estrofas. Ha habido mucho trabajo en el que tenía un montón de textos, y he podido elegir el plano que mejor contaba la historia de la canción.

Yo no intento buscar el sitio al que quiero ir en función del estilo, sino que intento pensar en las canciones

Estás hablando de un gran número de referencias, pero háblame un poco de tu educación musical. ¿Qué sonaba en tu casa cuando eras pequeño?, ¿tiene que ver con todo esto que has mencionado antes o este ha sido un camino que has ido buscando por tu cuenta?

En mi casa siempre ha habido música, pero mis padres nunca han sido súper melómanos ni he tenido el clásico hermano mayor que te recomendaba discos. Por ejemplo, yo a Tom Petty le descubrí bastante mayor, con 18-19 años. De adolescente yo escuchaba un montón el rock que llegaba en ese momento a Navarra, que es todo el rock radical vasco, Barricada, Marea, Extremoduro, Platero y Tú… Pero luego, tirando del hilo leía entrevistas, por ejemplo a Fito, en las que hablaba de Bo Diddley, también estaba Stevie Ray Vaughan por ahí, etc.

Así que he ido indagando en gente del rock en castellano para ir al rock anglosajón y americano. Y también cogía a bandas grandes como los Rolling o los Beatles e indagaba para ver que escuchaban ellos. Entonces, de los Rolling conseguí llegar a Muddy Waters, por ejemplo.

Siempre he ido tirando del hilo hasta que, en los últimos siete u ocho años, empecé a interesarme en gente como Jeff Tweedy, que basaban su música en la Americana y que tenían mucha raíz, pero que estaban experimentando cosas muy interesantes, sin abandonar esas raíces, como en el disco que hicieron con Billy Bragg con canciones de Woody Guthrie [Habla de Mermaid Avenue, álbum de 1998]. Siempre intento moverme de esa forma y siempre descubro artistas súper interesantes que no conocía de nada.

Al final es algo que muchos hemos hecho en nuestra vida: tirar del hilo de lo que nos gusta para descubrir quién estaba antes. Y siempre hay alguien que estaba ahí antes…

Eso es verdad, siempre hay alguien… Hasta que llegas a Robert Johnson, que quizás ahí la línea se corta [risas].

Un primer disco con el aroma de los clásicos del folk y el rock americano y de bandas que aquí también cogieron esa esencia en décadas pasadas. ¿Ves dificultades en estos tiempos para hacerte escuchar con una propuesta que, para gran parte de las nuevas generaciones, es algo que no está tan de moda?

Yo creo que es evidente que, como decía Dylan, «los tiempos están cambiando». Puede que las generaciones que vienen estén buscando otras cosas, pero el rock, aunque ha tenido momentos más mainstream, siempre ha sido una música bastante underground que ha llegado a mucho público. Yo creo un poco en eso. Lo que sí tengo claro es que no intento buscar el sitio al que quiero ir en función del estilo, sino que intento pensar en las canciones. Yo creo que una canción bonita, llegue a la gente que llegue, siempre va a ser una canción bonita. Parece que siempre intentamos encasillar.

En el videoclip de Patologías del bienestar, hay una chica que hace danza aérea. Estuve con ella y con su hermana, tienen 15 y 17 años, y escuchaban un montón a Fito porque sus padres se lo habían puesto y a ellas les encantaba. Creo que muchas veces es más una cuestión de que les lleguen esas canciones que de otra cosa. Yo escuchaba discos de Aute con mi madre y, a la vez, escuchaba Extremoduro, y me parecían alucinantes los dos. Yo creo que, aunque haya habido siempre bandas que han destacado un montón, el rock siempre ha tenido un montón de grupos que han estado más comedidos en la escena y que han hecho grandes cosas.

Sin el trabajo constante, sería imposible hacer un disco en un año

Antes has esbozado un par de ideas de tu proceso creativo. Háblame un poco más de eso. ¿Eres de los que esperan que llegue la inspiración o de los que se toman la escritura de canciones como un oficio al que dedicarle horas delante del papel en blanco?

Me pasan un poco ambas cosas. Soy bastante trabajador en el sentido de que tengo miedo a quedarme sin ideas, entonces intento todos los días sobreestimularme a la hora de tener una conversación contigo, de estar viendo una película, de escuchar a alguien hablar, etc. Eso es un trabajo bastante diario, de intentar ir picando piedra. Intento mezclar eso con momentos de creatividad en los que incluso a veces me siento fuera de mí mismo, en el sentido de que se me ocurre una frase o una melodía y, cuando la escucho, pienso «esto no se me ha ocurrido a mí porque me parece muy bueno» [risas].

Intento combinar esa emoción que genera la creatividad y el momento efusivo con sentarme a intentar tirar del hilo de eso para ir completando canciones. A veces, consigo contar lo que quiero contar y otras veces consigo hacer un texto que está explicando cómo me siento. Yo es que creo que, sin el trabajo constante, sería imposible hacer un disco en un año, tendrías que estar mucho más tiempo esperando a que aparezca la canción, que te pille con la guitarra, que te apetezca componer, etc.

Me ha resultado muy interesante eso que has dicho antes, que a veces escribes algo y piensas que eso no se te puede haber ocurrido a ti. Me remite casi al título del disco, La fiesta era para otros. ¿Tiene que ver con eso?

Gran parte de la composición del disco ha sido en un momento en el que todo el mundo salía mucho porque se estaban desconfinando, y yo estaba trabajando en el disco porque era lo que me apetecía hacer. Y también el título es un momento un poco melancólico que hace referencia a que, en este mundo de la música, todo el mundo está pasándoselo bien en tu concierto y tú estás en otra cosa. Eso me remitía un poco a la sensación que igual podía tener de niño en mi cumpleaños, cuando venían mis amigos a casa, y yo quería que todos estuvieran bien y me olvidaba de pasármelo bien yo. Me parecía que todo eso generaba un sentimiento de melancolía que es algo que sirve un poco de nexo de unión en todas las canciones.

Tenía varios títulos que le comenté a un colega y él me dijo que este le pareció muy evocador y fotográfico. Creo que eso es bonito porque ahora la mayoría de los discos se llaman con una palabra súper extraña, y eso creo que hace que se pierda un poco el efecto de que englobe las diez canciones.

Como ya hemos hablado, el disco suena a muchas cosas de aquí y de fuera, se notan las influencias que has ido tomando y adaptando a tu propio discurso. Dime qué álbumes concretos has tenido en tu cabeza, han sonado en tu habitación, en el estudio, etc. a la hora de dar forma a todo esto.

Hay un disco en el que me basé bastante porque me gusta mucho y es el 1972 (2003) de Josh Rouse. También hay canciones en Subtítulo (2006) [también de Josh Rouse] que me parecen alucinantes. Cuando empecé a componer con Rami, él me orientó un poco por ese camino.

Creo que en el disco también pasan cosas a nivel ambiental que vienen del Sky Blue Sky (2007) de Wilco. Hay uno que es bastante clásico pero que justo coincidió con el aniversario, me regalaron el vinilo y lo escuché un montón, que es Wildflowers (1994) de Tom Petty. En esa edición del aniversario pude ver cómo habían evolucionado canciones que él había compuesto en su casa, así que utilicé un poco el disco como inspiración, pensando que si Tom Petty había llegado de aquí hasta aquí…

También escuché bastante, por el concepto de cómo hacer banda, el We’re All Gonna Live (2017), que es un disco en directo de Dawes. También hay una canción de Andrew Bird, que se llama Manifest, que escuché bastante. Y el año pasado salió el disco de Hiss Golden Messenger [se refiere a Quietly Blowing It] que me embaucó un montón.

Este año me he dado bastante cuenta de que la gente que tengo cerca es la que realmente me importa

El disco se abre con Autoayuda, donde dices: «He corrido tanto en contra de la meta, que llegué al diván de la envidia, donde todo molesta». Háblame de esta frase y de esta canción. Parece muy personal y toda una declaración de intenciones a la hora de arrancar el disco. Hablas de autoayuda, pero también pides ayuda tú mismo si alguna vez «te llega el agua al cuello».

Es un poco una crítica a todo este universo de «tienes que estar bien, todo va a ir guay, si haces ‘mindfulness’ lo vas a conseguir…«. Yo es que no comulgo nada con eso. Quizás no sea tanto una crítica, pero sí que habla de una introspección. Esa frase en concreto del «diván de la envidia», habla de que, cuando estás muy mal, todo te parece que está mal y necesitas que alguien cercano te diga «tienes que espabilar porque las cosas no están funcionando». Es que eso no creo que sea ni un curso ni un libro, sino que vendrá de las personas que te conocen y que te quieren. Al final, eso se encuentra en tu familia y en tus amigos, y no en un mundo de autoayuda.

Paso firme fue el primer adelanto. La letra habla de soledad, del paso del tiempo, de acomodarse. La canción parece tener cierto aire pesimista, pero al final de la canción dices que «aún sigues en el mercado», y realmente vemos que el tema habla justo de lo contrario, de mirar y tirar para adelante.

Aquí intenté hacer un tipo de canción como I Want You del Blonde On Blonde (1966) de Bob Dylan. Quería que hubiera un estribillo que resolviera y un montón de estrofas. Al final, me di cuenta que no podía meter seis estrofas en una canción porque me iba a quedar un tema de ocho minutos [risas], y es verdad que hacer canciones así tampoco va mucho con mi estilo.

La canción sé que es un poco lo que tú comentas: darte cuenta de que el tiempo se te está pasando y que eres consciente de ello, así es como se resuelve la canción al final. «Aún sigo en el mercado«, pero ya me habéis dado tantas hostias que solo vendo la parte que me apetece.

Según tus propias palabras, Reina republicana es la canción más sincera que has escrito nunca. Háblame de ella, de por qué crees que es lo más sincero que has hecho y de cómo surgió.

Con esta canción me pasó una cosa que también he leído en entrevistas de gente que admiro y es que la conseguí escribir del tirón. Fue de las primeras canciones en las que me ha pasado esto. A mí normalmente no me ocurre, y tengo que trabajar un montón los acordes, la melodía y demás. En esa canción intenté contar cómo me sentía en ese momento con una relación de pareja. A veces me cuesta hablar de cosas mías, no porque me de miedo o vértigo sino porque creo que va a ser poco interesante. Es por eso por lo que meto metáforas muchas veces, me invento cosas o mezclo realidad y ficción. Por eso creo que Reina republicana es muy sincera, porque cuenta cómo estaba yo emocionalmente en ese momento.

En Patologías del bienestar dices: «Ya no comulgo con la realidad». Es muy simple pero dice mucho de lo que podemos sentir cualquiera con el mundo que nos rodea. A veces es como si quisiéramos o necesitáramos abstraernos de la realidad de nuestro día a día.

Esto era la resolución de la canción, pero Rami me dijo: «Esta es la frase más bonita de toda la canción y hay que explotarla». Así que intenté recolocarla para que fuera el estribillo. La canción habla de ese inconformismo que sentimos a diario con nuestras vidas y que a veces no somos conscientes de que es absurdo, porque hay personas en situaciones bastante más precarias que las nuestras.

En una conversación con un amigo, durante el confinamiento, hablamos de la Guerra Civil y de nuestros abuelos. Hablábamos de que nosotros nos creíamos casi héroes por portarnos bien quedándonos en casa, llevando la mascarilla, etc. y nos pareció un poco estúpido, en comparación con lo que habían vivido nuestros abuelos. La canción es una crítica a eso y digo que no comulgo con esta realidad absurda en la que nos estamos empoderando de una forma banal y sin sentido. Al final es lo que digo también en Autoayuda, que lo importante es tener a la gente que quieres cerca. Yo creo que este año me he dado bastante cuenta de eso, de que la gente que tengo cerca es la que realmente me importa.

Nunca me ha salido una canción desde la euforia

Ya lo has comentado antes, pero es cierto que, en general, hay cierto tono melancólico en todo el disco. ¿Eres de los que necesitan ‘no estar bien del todo’ para poder escribir y sacar todo lo que uno lleva dentro?

Creo que si estoy bien no me voy a sentar en mi casa a hacer una canción, sino que me voy a ir por ahí a pasármelo bien. Sí que es cierto que las canciones me salen desde un punto de vista más nostálgico y melancólico. A veces, parece que eso es muy triste, pero creo que no es así. Creo que la melancolía, a veces, tú la puedes sentir porque te apetece estar con alguien, y eso es un sentimiento positivo. La verdad es que nunca me ha salido una canción desde la euforia.

De hecho, en Hojarasca hablas de tu propio infierno y dices que lo llevas dentro. ¿Hacer canciones sirve para exorcizar los demonios? En varias canciones del disco se puede leer entre líneas que la escritura para ti es casi como una terapia.

Totalmente. Esto es restarle horas a la cuota del psiquiatra [risas]. Escribir sobre tu vida tiene ese punto de que a veces puede ser doloroso y a veces también puede ser terapéutico. Yo salgo mucho a correr porque me ayuda un montón a que mi cerebro se estabilice, y a mí siempre me decían eso de que «correr es de cobardes». Pero yo siempre pensaba que no es así porque, cuando yo salgo a correr, salgo con mis movidas en la cabeza, y no puedes huir de ti mismo.

El disco se cierra con Sangre al cantar. Si la primera era una declaración de intenciones personal y vital esta podría ser lo mismo pero a nivel profesional y artístico. Además es una interpelación directa a quien lo escucha, a quien te critica. ¿Cuesta mantenerse al margen de esto?

Sí que es verdad que de donde yo vengo, como es un sitio pequeño, me conoce bastante gente. Cuando dejo de formar parte de Con X The Banjo recibo comentarios de todo tipo. Desde el momento en el que haces algo público creo que va en el oficio poder recibir cualquier tipo de opinión. Creo que lo inteligente es intentar que eso no te afecte y saber cuáles son las críticas importantes. Si un día viene mi madre y me dice que he hecho una canción de mierda, posiblemente me afecte más que si me lo dice alguien que no me conoce de nada. Creo que hay que saber aceptar cuándo una crítica se hace de forma constructiva.

Háblame de los músicos que han participado en la grabación y de la banda que has formado para que te acompañe en directo.

La banda que ha grabado el disco eran compañeros de Con X The Banjo: Luis Pérez-Nievas al bajo y Andoni Zubiría a la batería; también han estado Germán San Martín (que es el teclista de El Drogas), Víctor Pescador y Josep Escolí, que es un chelista de la Orquesta Nacional; y Ramiro Nieto a la producción y que ha hecho guitarras, coros, alguna percusión y batería, etc. Creo que no me dejo a nadie…

En directo he montado una banda con Javi Barbería, que es un chico que tocaba en una banda de Pamplona que se llamaba Reina Republicana, Germán San Martín, Andoni García a la guitarra y Cristian Cornago al bajo. Ya estamos ensayando a tope para el 14 de mayo, que es cuando presentamos el disco. [Las entradas para este concierto, que tendrá lugar en la sala Cadavra de Madrid, se pueden adquirir aquí].

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Javier Decimavilla
Javier Decimavilla
La música nos puede salvar la vida o al menos mejorarla. Bob Dylan, Neil Young, David Bowie, The Beatles o The Rolling Stones, entre otros, nos llevan enseñando el camino a la felicidad desde hace décadas.
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