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Arde Bogotá: “Hace tiempo que los géneros musicales rompieron sus propias fronteras” (2021)

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Fotografías: Patricia Martín

Hace poco más de un año, Arde Bogotá se dieron a conocer con sus primeras canciones como banda. Con ocasión del lanzamiento de su primer EP, El tiempo y la actitud, pudimos hablar con ellos hace unos meses, en una situación muy diferente a la que nos encontramos ahora. Fue ahí donde conocimos más a fondo a este cuarteto de Cartagena que poco a poco está haciéndose un hueco cada vez mayor dentro de nuestro panorama musical.

Ahora, con motivo de la publicación de su primer disco largo, nos juntamos con Antonio, Dani, Jota y Pepe en las oficinas de Sony Music, la discográfica que les está ayudando a dar el impulso definitivo a su propuesta. La noche contiene diez canciones que son como diez capítulos que ocurren desde que se pone el sol hasta que vuelve a salir. Diez temas donde el rock es el principal hilo conductor que articula todo el discurso, en el que hay cabida para momentos de baile, de efervescencia, de sensualidad, de reivindicación y de reflexión.

Arde Bogotá es una de los grupos del momento y La noche es su apuesta sonora para los meses que están por venir. La carrera de estos cuatro jóvenes músicos acaba de comenzar pero el ritmo empieza a ser vertiginoso y las expectativas e ilusión muy elevadas. Estamos ante uno de los discos del año y tenemos la suerte de comentarlo con sus creadores.

Aunque con El tiempo y la actitud ya se empezaron a prever muchas cosas, quería que me contarais primero cómo estáis viviendo todo lo que os está pasando con La noche.

Antonio: Yo creo que cada uno tiene formas distintas de comérselo. Yo, como soy una persona poco activa en redes, quizás esa parte no la percibo tanto. Sin embargo, me gusta más encontrarme con gente cercana que sé que no me va a mentir, y que me diga que le ha gustado mucho el trabajo.

Yo con lo que me quedo, sobre todo, es cómo está acogiendo la gente las canciones y cómo las están haciendo suyas; con qué cosas se están quedando que a lo mejor no eran para mí tan importantes y ahora, de repente, sí que lo son. Esa es mi lectura, pero sé que cada uno de los cuatro tiene la suya. Por ejemplo, Dani que está mucho más pendiente de redes siempre me manda cosas como “Mira esto que ha dicho alguien” o “Mira este tuit o este comentario”. La verdad es que es muy bonito todo lo que nos está pasando.

Cuando hablé con vosotros en junio por videollamada, me señalasteis una pizarra en la que decíais que teníais unos 16 temas y de ahí habíais seleccionado los cinco de El tiempo y la actitud. ¿Había ya ahí canciones de La noche?

Dani: Es cierto que había muchas canciones. En las pocas fechas que hicimos con El tiempo y la actitud, tocábamos canciones que no están recogidas en ningún disco. Incluso hay canciones que se han quedado fuera de El tiempo y la actitud y de La noche porque no tienen ese toque nocturno que nosotros queríamos en el disco.

Hay canciones en este disco que nos acompañan casi desde el principio de los tiempos. También hay canciones que se compusieron casi a la vez que las de El tiempo y la actitud, como Cariño por ejemplo, que a lo mejor no tenía sentido que estuvieran ahí y que, al querer incluirse en este disco, se han madurado y han encontrado su hueco. Pero es verdad que han sido solo tres o cuatro temas los que estaban presentes antes de hacer el álbum, el resto han surgido a partir de que llegamos a la conclusión de hacer un álbum conceptual que hablara de nocturnidad, de fiesta, etc.

Nos interesaba mucho hablar de ‘La noche’ como espacio de plenitud y de sinceridad

Hablando de ese concepto, ¿por qué elegís La noche como leitmotiv para contar estas historias?, ¿qué es lo que queréis contar en realidad?

Antonio: Obedece a muchas cosas, pero yo creo que lo que hizo que nos decidiéramos es que al final el disco se ha compuesto, se ha trabajado y se ha cerrado en la pandemia, durante y después del confinamiento. La noche, como espacio de libertad, es una cosa que echábamos mucho de menos. Me jode un poco decir esto porque la palabra libertad se ha contaminado mucho últimamente y se la han apropiado algunos. Pero la noche, como espacio en el que tú puede ser quien eres fuera de tus responsabilidades diarias, es una cosa que nos seducía mucho.

Al final, los cuatro somos músicos pero también tenemos nuestras profesiones, nuestras responsabilidades que ocurren desde que sale el sol hasta que se pone. Ya cuando se pone, podemos ser músicos, podemos ser libres, podemos enamorarnos, podemos pasárnoslo bien, quejarnos y decir lo que queramos. Entonces, La noche como espacio de plenitud o de sinceridad, fue lo que hizo que dijéramos: “Aquí hay muchas cosas que explorar de forma sonora. Vamos a por ello”.

Ha dicho Dani que habéis incluido tres canciones de las que ya teníais previamente. Por tanto, el resto han sido hechas ex profeso para este trabajo. Así que entiendo que surge antes el concepto y, una vez que sabéis que queréis hablar de La noche, os ponéis a hacer canciones que lo articulen.

Antonio: Sí. Como bien he dicho Dani, había algunas canciones que ya teníamos que nos encantaban y que queríamos trabajar. Y a partir de ellas y de ver cuál es el nexo que las unía, dimos con el concepto de La noche como ese espacio, como esa aventura. Ahí creamos un campo de juego donde empezamos a componer, a trabajar, a crear canciones y empezar a seleccionar y a trazar una historia para hacer un disco.

El orden de los temas tiene un sentido lógico y se entienden muy bien como capítulos de una historia. ¿Cómo se articulan esos capítulos en vuestro proceso compositivo?, ¿vais componiendo las canciones según la necesidad de la historia o ya tenéis un buen puñado de canciones y os ponéis a ordenarlas y a dar sentido al conjunto?

Dani: Nosotros siempre decimos que hay sonidos que nos llevaron a la nocturnidad y a determinados momentos de la noche. Esto ocurre con Cariño, que es una canción de baile o Tan alto como tus dudas que estaba antes de tener el concepto del álbum y que habla precisamente de eso, de las dudas. Encontramos que había una similitud y que se podía crear tras ellas el concepto de la noche de fiesta, de esa subida de adrenalina y de la bajada posterior más reflexiva.

A raíz de que vimos que había dos momentos muy marcados en la noche, empezamos a componer. Es cierto que traíamos ideas que sonoramente nos llevaban a determinadas letras, según si la melodía era más tristona o más épica, por ejemplo. Hemos descartado también muchísimas porque o no nos sonaba nocturno o había momentos en la noche que no nos encajaban. Pero sí que es verdad que había momentos de la noche que queríamos contar, como por ejemplo el momento de El beso, que se partió más de la idea y de lo que queríamos decir. A raíz de que Antonio nos lo contara en el local, empezamos a construirlo sonoramente entre todos.

Antonio: Hay de todo. A las canciones que ya teníamos, como Cariño, les encontramos una ubicación desde el principio. Y luego, con los momentos que faltaban, fuimos a por ellos.

Tenemos como máxima hablar de cosas que nos pasen y que sean reales, no meternos en berenjenales que no conocemos

La temática del álbum encaja perfectamente con la sonoridad. Se percibe a lo largo de todo el disco ese ambiente nocturno del que habláis. ¿También habéis ido a por ese sonido deliberadamente?

Antonio: Ahí entra lo que decía Dani de las cosas que se descartaron. A lo mejor Pepe aparecía con una línea de bajo determinada y le decíamos que eso no sonaba nocturno. Para nosotros, al final quedó muy claro el concepto de qué era nocturno y qué no. Al final responde a unos patrones rítmicos, a unas tonalidades, a unos acordes concretos que te llevan a ese tipo de cosas… pero abarca mucho. Y en esa criba de decidir qué era y qué no era nocturno, se fue depurando el sonido.

Jota: También es verdad que hubo un punto en el que decidimos por dónde queríamos que fuera nuestro sonido, en base a lo que ya habíamos creado antes. El EP de El tiempo y la actitud es una amalgama de sonidos, donde se presenta un sonido identificable pero no etiquetable de Arde Bogotá. Creo que seguimos un poco la línea de esos singles que nos gustaron mucho como Antiaéreo o Quiero casarme contigo a la hora de pensar “vamos a hacer un álbum nocturno y vamos a jugar con sonidos contundentes y con algo rock”. Al final es la mejor manera de contar algo que ocurre en la noche: con mucho frenesí, mucha energía y momentos para la reflexión. O sea que, en parte, también el EP influenció de alguna manera un camino de pensamiento.

Viendo el otro día Los Conciertos de Radio 3, me di cuenta que en las canciones que interpretasteis de este disco, a diferencia de las del EP, Antonio se separa de la guitarra y las asume como un auténtico frontman. ¿Qué más cosas han cambiado en cada uno de vosotros a la hora de afrontar los temas de La noche con respecto a El tiempo y la actitud?

Jota: Nos hemos vuelto muy meticulosos. Siempre lo hemos sido, pero ahora hemos sido más conscientes que nunca de que hay que crear un directo depurado y técnico. Tanto es así que nos metimos en una producción de directo para poder llevar, de una manera decente y lo más espectacular posible, La noche y el trabajo anterior al directo.

Yo lo que he ido apreciando es que por ejemplo Dani ha ido apurando más su sonido de guitarra y jugando con todo tipo de texturas; Pepe ha buscado sonidos de bajo que vienen del funk y juega mucho con todo tipo de digitaciones; y yo, en base a todo lo que estaba pasando, también he intentado buscar sonidos más del hip hop y de las influencias que Antonio traía, como Kanye West, por ejemplo. Esto pasa en canciones como Dangerous, Tijeras o El beso, donde la batería simplemente se vuelve más sencilla. Entonces, como te decía, creo que nos hemos vuelto bastante técnicos.

Antonio: Y luego hay un cambio fundamental, que también se ve en ese concierto de Radio 3, que es Lalo. Él participó en este disco y, como creíamos que para hacerlo en directo tenía que haber una persona más en el escenario, él ha estado dispuesto a acompañarnos. Aparte de ser un lujo tener a la persona que, después de nosotros cuatro, mejor conoce las canciones, es un músico fenomenal, multinstrumentista y muy buen amigo. Por eso yo creo que ese es el otro gran cambio que ha habido para afrontar este directo: el hecho de estar cinco personas sobre el escenario para que suene todo lo que tiene que sonar.

La parte positiva de la sobreexposición que tenemos los de nuestra generación es poder coger un poco de conciencia sobre ti mismo

Después de Abajo y Cariño que son dos canciones que implican una invitación al baile, Tijeras nos muestra una vertiente algo más “social” de vosotros. Pero no hablamos de grandes temas universales, sino de problemas a pie de calle, del día a día. ¿Por qué esa necesidad de hablar de ello?

Antonio: Nosotros tenemos como máxima hablar de cosas que nos pasen y que sean reales, no meternos en berenjenales que no conocemos. O sea, contar cosas de verdad y hacer un poco de nudismo encima del escenario. Entonces entendimos que dentro de la noche hay un espacio para la reivindicación. Es algo que ocurre siempre, tú te juntas con tus amigos o con gente que normalmente es de tu edad y, sin querer, te pones a hablar de cosas que os preocupan a todos. Una de esas cosas es nuestra situación laboral.

Nosotros, con trabajos muy diferentes, compartimos una precariedad, una incertidumbre, o trabajos que quizás exigen más de lo que deberían de nosotros o en una situación laboral que no es la que tendría que ser. Después de todos los movimientos obreros que ha habido a lo largo de la historia, que en el siglo XXI la situación laboral del primer mundo sea esa, es un poco raro. Eso se coló ahí y pensamos que tenía sentido que hubiese una canción así dentro de La noche.

Como tú decías, tampoco hace falta ponernos a arreglar demasiadas cosas. Basta con dejar claro que a lo mejor, cuando tienes ese subidón, te dan ganas de ir a tu oficina y reventarla [risas].

Millennial muestra también cierta frustración o ansiedad, pero al final deja bien claro que hay que tener fe y esperanza en arreglar las cosas. Esta manera de pensar parece muy habitual en vuestra generación, ¿por qué creéis que ocurre esto?, ¿qué tiene vuestra generación que la diferencia de las anteriores?

Dani: Nuestra generación es sin duda la más preparada de la historia. Estamos más preparados que nuestros padres y que nuestros abuelos para todo, sin embargo somos la más rechazada. Quizás esa frustración surge por las expectativas que se tenían puestas en nosotros y las pocas oportunidades que se nos ofrecen. A lo mejor queríamos vivir como nuestros padres o nuestros abuelos. Sin embargo, aún teniendo más posibilidades porque estamos más formados y la vida es mucho más fácil que antes, por otras causas también es más difícil acceder a un buen puesto de trabajo, a un trabajo fijo o a una seguridad que antes sí que se tenía.

Antonio: Yo creo que también influye otra cosa que es la sobreexposición. La generación de mi hermano pequeño ya es otra movida, ya han interiorizado las redes sociales de otra forma distinta a cómo lo hemos hecho nosotros. En mi opinión es un poco escaparate rancio y un sitio del que sale mucha decepción también. Creo que esa diferencia entre generaciones es radical porque seguramente nosotros estamos en el debut de la redes sociales y a lo mejor nos estamos haciendo adultos dentro de ellas. Eso es un poco raro.

Pero, por otro lado, la parte positiva de la sobreexposición es también coger un poco de conciencia sobre ti mismo. Mis padres quizás no tuvieron tiempo para eso porque enseguida se embarcaron en un proceso de familia. Sin embargo yo, que estoy a muy pocos años de tener la edad con la que me tuvieron a mí, no tengo eso entre mis perspectivas posibles. Quizás tengo más la obligación de mirar hacia dentro y eso tiene muchas cosas buenas, como el poder curar dolencias personales y mentales que a lo mejor, la generación de antes no tuvo la capacidad o la oportunidad de hacerlo.

Puede que ‘Exoplaneta’ sea una guía hacia nuevas formas de investigar el sonido que tenemos

Al final es un proceso de búsqueda continuo y precisamente El Dorado simboliza eso. ¿Cuál es para vosotros El Dorado?

Pepe: Igual suena un poco pretencioso pero por ejemplo ir a tocar a México, ver a la gente que asiste al bolo y ver qué pasa ahí. Creo que ese puede ser el lugar en el que darte cuenta de lo que está pasando, de hasta dónde estamos llegando y ver que todo merece la pena. También pueden pasar cosas a menor escala en España, que está guapísimo también, pero claro, en Sudamérica son muchísimas más personas.

Antonio: Claro, es como enfrentarse a la globalidad.

Pepe: Eso es. Y ahí tú echas la vista atrás y te pones a pensar que todo lo que ha pasado ha merecido la pena.

Jota: Estabilidad haciendo lo que me apasiona. Estabilidad es felicidad y, si lo tienes haciendo lo que te apasiona, yo no quiero otra cosa. Al final es lo que perseguimos y lo que alimenta una ansiedad, una perseverancia y una autoexigencia que cada vez va a más.

Antonio: Para mí El Dorado es vivir de hacer canciones.

Dani: Yo me he dado cuenta de que el disco, quizás sin quererlo, también habla de nosotros mismos, de nuestra carrera musical: desde que empieza en un momento un poco más bajo, hasta llegar a El Dorado que es ese momento de incertidumbre, de ver si va a llegar o no va a llegar…

Para terminar con Exoplaneta, que es directamente una manera de soñar. Es una manera de cerrar el disco menos terrenal y mucho más etérea que lo escuchado en el resto de canciones. Me da la impresión de que no es solo un cierre sino que también puede abrir nuevas puertas a otros lugares.

Jota: La verdad es que has dado en el clavo porque lo pensamos mucho: “¿Es ‘Exoplaneta’ una guía hacia nuevas formas de investigar el sonido que tenemos?”.

Antonio: Claro. Es que, a nivel de sonido, comparado con Abajo no tiene nada que ver.

Dani: De hecho, he de confesar que, en el nivel más maquetero de la canción, yo no estaba seguro de si eso iba a encajar en el disco. Nos costó y le dimos muchas vueltas pero creo que al final, como cierre del disco, tenía muchísimo sentido.

Siempre decimos que somos una banda que te recuerda que te gustaba el rock

Cuando hablamos el año pasado me contasteis un poco acerca de los lugares tan diferentes de los que veníais cada uno a nivel musical. En el disco encontramos varias referencias musicales tan diferentes como Kanye West, Dylan o Johnny Ramone. Al final, ¿el secreto del nuevo rock está ahí?

Antonio: Es una muy buena pregunta. Seguro que sí. Lo que nosotros rechazamos del género rock, o de lo que se ha denominado rock habitualmente, es la caspa: que suene a viejuno y ha cerrado. Sobre todo Dani lo ha dicho muchas veces [risas]. Pues yo creo que es de eso de lo que hay que huir. Los géneros hace tiempo que rompieron las fronteras y lo interesante es empezar a empaparte de cosas diferentes. Además es que la música que nos gusta es eso. Bruce Springsteen, que está en esa pared [lo dice señalando una imagen del artista estadounidense], nos flipa, pero eso ya se ha hecho. Creo que hay que intentar buscar otra cosa que tenga más que ver con la realidad, con la situación actual, con la música que suena ahora y que escuchamos.

Dani: Lo que nosotros siempre decimos de que somos una banda que te recuerda que te gustaba el rock, es porque lo que tú a lo mejor concebías como rock era solo una parte de ese género. El rock es un término muy amplio en el que Arde Bogotá está dentro y a lo mejor hay gente que nos escucha y que quizás no se había planteado que le gustaba ese tipo de música.

Antonio: Al final con las palabras grandes pasa eso, que tampoco hay que usarlas mucho porque se vician, como libertad o democracia. Ese tipo de palabras abarcan demasiado y precisamente, si tienen algo de sentido, es para que quepa mucha gente dentro. Es que, si hablamos de modernizar y de que entre el aire en esa palabra, en nuestra opinión había que hacer eso. Había que escuchar a Kanye y a mucha gente nueva para romper con los tapujos.

El hecho de que hablen de vosotros como gran esperanza o promesa del rock en este país y cosas por el estilo, ¿cansa, ilusiona, da responsabilidad…?, ¿qué pensáis cada vez que leéis o escucháis afirmaciones así?

Antonio: En realidad creo que es un orgullo.

Jota: Lo que pasa es que lo dijeron de los Strokes y creo que ellos no hicieron mucho caso a eso, pero ahí están.

Pepe: Yo creo que es un honor muy grande que te comparen con figuras importantes como los Strokes, Supersubmarina o Héroes del Silencio.

Al final, vuestras canciones son muy generacionales. Habéis actualizado el género y cantáis de cosas con las que es fácil sentirse identificado, con temas y lenguaje de mucha actualidad. ¿Dónde creéis que se situarán estas canciones cuando pasen los años?

Antonio: Yo creo que hay dos opciones. Una es que se sitúe como una rareza dentro de lo que ocurría en el panorama porque al final, la música mainstream y donde está la mayor producción ahora es en la música urbana, que dista un poco de lo que hacemos nosotros. Y la otra opción es que trascienda como para nosotros han trascendido otras bandas a las que admiramos, que es de forma atemporal. Por seguir un poco los referentes que ha dicho Pepe, a mí me flipa el Realimentación (2011) de Supersubmarina y me va a flipar siempre. Me va a dar igual si fue escrito en 2006 o en el 87. Yo creo que quizás este sea un poco el objetivo, porque las cosas que de verdad molan y están bien hechas, de repente se vuelven atemporales.

Jota: Es un poco lo que pasó con el Nevermind (1991) de Nirvana. Alguien dijo: “Ha cambiado algo. No sé muy bien el qué, pero esto suena a nuevo”. Y ahí se ha quedado, como un disco que a lo mejor es sencillo pero es historia de la música.

Pepe: Sería lo suyo que fuera atemporal, pero como buen millennial te digo que el futuro es incierto.

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Javier Decimavilla
La música nos puede salvar la vida o al menos mejorarla. Bob Dylan, Neil Young, David Bowie, The Beatles o The Rolling Stones, entre otros, nos llevan enseñando el camino a la felicidad desde hace décadas.
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