Fotografías: May Robledo
Con una narrativa tan personal y emocional, Begut irrumpe con fuerza en la escena con su esperado álbum debut, Un diez en lo emocional (BMG, 2025). Diez canciones honestas, irónicas y profundamente humanas que relatan con humor, y sobre todo verdad, el caos sentimental de la veintena. Este disco se ha convertido en un espacio seguro para celebrar nuestras rarezas y abrazar quiénes somos.
Además de este proyecto en solitario, Begut forma parte de la banda de Carlos Ares, donde pudimos escucharles también en Un beso del Sol. En esta charla, nos abre un universo con la misma cercanía con la que canta: sin pretensiones y con mucha alma.
Un diez en lo emocional es tu primer debut largo. ¿Cómo te encuentras después de compartir tus canciones con el mundo y qué emociones te atraviesan tras el lanzamiento?
La verdad que justo lo hablaba con una amiga el día que lo iba a lanzar y me sentía bastante normal, o sea, me sentía como si fuera a sacar un tema o un single cualquiera, que es a lo que estoy acostumbrada. Sacarlo es siempre muy emocionante pero, en realidad, no es lo que más. En todo este proceso ya has estado en el estudio, has terminado la canción, has hecho las fotos… en todos esos momentos yo paso mucha emoción e ilusión y, de repente, todo eso sale al mundo. No es como un acto, no hay una acción concreta detrás. Hay mucho trabajo y todo eso es lo que disfruto. Yo me sentía igual, pero el día que salió de repente me sentí súper diferente, me sentí súper liberada. No liberada de mal, pero sí liberada de que todo el trabajo que habíamos estado haciendo ya estaba terminado.
¿Y cómo está siendo el feedback que estás recibiendo?
Tengo que decir que muy guay. Ha sido súper bonito compartir una historia más larga. Creo que ha generado sensaciones en la gente un poco más profundas y más completas. Me he podido expresar por primera vez en un formato más largo y siento que he abierto una ventana mucho más grande a mi mundo. He recibido mensajes súper bonitos. En la gira con Carlos Ares estoy en contacto con mucha gente de la industria y con gente con la que me hace mucha ilusión coincidir que han dicho que han escuchado mi disco, entre ellos, Pancho Varona. Y, en general, siento que estoy recibiendo un feedback súper sincero y cercano.
Describes este álbum como un viaje por la primera mitad de la veintena. Suena muy sincero y es un disco súper generacional. ¿Cuánto ha influido tu experiencia personal a la hora de escribir estas canciones?
Ha influido al cien por cien. Me he sentido súper vulnerable. Creo que este disco es como un libro abierto. Todo sobre lo que hablo en las canciones es un recorrido por cosas que yo misma he vivido. Lo empecé a componer a finales del 2022… entonces, han sido unos años de muchos cambios. Yo he cambiado un montón, pero también siento que han sido cambios progresivos y que las canciones me han ayudado a darle forma a ese cambio y a encontrarme a mí misma y conocerme. Con 22 años no tenía claro quién era. O tal vez sí lo sabía, pero no me atrevía.

«este disco es como un libro abierto»
Las letras del disco, además, son bastante literales. Escuchamos cosas como «sé que tu madre piensa que soy rara» o «no soy de aquí, soy de Marte». ¿Qué importancia tiene el humor y la ironía en tu forma de escribir?
Me encanta que me lo preguntes porque ha tenido un papel muy importante. Yo creo que no solo en el disco, sino en mi vida y en mi manera de aceptarme a mí misma, de conocerme y entender realmente quién soy. Yo soy una persona que utiliza mucho el humor para todo y me gusta reivindicar eso. En realidad, no me ocurren muchas desgracias, por suerte, pero me gusta darle un toque de humor a todo lo que me pasa. En mis canciones también lo utilizo y me ayuda a expresar ciertas cosas que de otra manera no sabría cómo hacer. Sobre todo con cosas que en un momento muy concreto me han dolido o no he sabido procesar. A la hora de hacer este disco pensaba muchas veces que si no contaba así las cosas, no sabía cómo hacerlo. Va muy ligado a mi personalidad y, de alguna manera, también va ligado a todo el trabajo de estos años por encontrar mi propia voz en las canciones.
Lo que dices se ve muy claro en tus redes sociales también. Trabajas mucho esa parte también de imagen y creo que tu persona se corresponde tal cual a la forma en la que haces música. Creo que eso es mucho más sincero y puede que llegue a la gente de una manera mucho más natural.
¡Gracias! Yo también creo que es así, porque yo soy así. Hace poco pensaba en la separación entre mi proyecto musical y quién soy. Pensaba que a lo mejor tendría que haber una separación ahí, pero la verdad es que no existe. Entonces, eso es bueno y malo, ¿no? Yo vivo las cosas a tope, tanto lo malo como lo bueno. Pero me alegra mucho que me digas que mi proyecto es natural porque la verdad es que sí lo soy y no me sale de otra manera. Si fuera de otra manera sería bastante impostado y raro.
Le das también una gran importancia a la parte cinematográfica de este proyecto que, a la vez, se mezcla con una parte más íntima. ¿Qué referencias te han inspirado a nivel visual o narrativo para llegar a este universo tan personal y colorido?
Ha sido bastante natural. Creo que, a nivel estético, siempre he tenido muy claro lo que me gusta y lo que no. Me he ido guiando por instinto. Sé que en lo musical puedo enumerarte un montón de referencias, pero en lo visual… no es un lugar en el que yo trabaje con una formación. Entonces, simplemente tiro por la estética con la que me siento identificada o lo que me llama en el momento. Para la portada le di bastantes vueltas, obviamente, porque me parecía una parte importante. Desde hace uno o dos años me sentí muy atraída por las estrellas, como simbología en general me llamaba mucho la atención. Por eso, la idea de la estrella me parecía divertida y original. El disco se llama Un diez en lo emocional y, al final, las estrellas son como una manera de puntuar las cosas, las pelis… No sé, me parecía una imagen bonita.
En el disco hay temas como ‘Marte’ y ‘Boca de Pez’ en los que se percibe una celebración de la diferencia y de lo que nos hace únicos. ¿Sientes que la música puede ser una herramienta de aceptación y sanación personal? ¿O, al menos, lo ha sido para ti?
Definitivamente, sí. Hacer música me ha ayudado en un montón de cosas, sobre todo en mi adolescencia. La música fue una parte esencial en ese momento… tanto en mi infancia como en la adolescencia. Fue una herramienta para poder lidiar mejor con la vida. Aunque yo siempre he tenido una vida bastante feliz, es verdad que desde pequeña me sentía rara, diferente. Es un poco difícil de explicar. Me he sentido diferente en las cosas que me gustaban… Ha sido un sentimiento un poco negativo y ahora me da mucha pena si miro hacia atrás. Por eso escribí Marte, que era un poco como hacer las paces con esa sensación. Ahora, por suerte, ya no me siento así. Ahora me siento como en casa, me siento bien conmigo misma… se puede decir que he encontrado mi sitio en el mundo y, de alguna manera, quería dejarlo reflejado en el disco.
Tu proyecto como Begut podríamos decir que es un proyecto emergente, pero también formas parte de una banda que está creciendo a unos pasos gigantes con Carlos Ares. ¿Cómo te relacionas con tu propio proyecto? ¿Sientes algún tipo de presión por tener que llegar a un sitio concreto? ¿El estar en una banda como esa te hace relacionarte mejor con el concepto de emergente?
Pues antes de sacar el disco pasé por muchas fases. No creo que la palabra que defina mi recorrido sea miedo o inseguridad. Alguna vez he sentido rechazo por la industria. O bueno, no tanto por la industria como tal, pero sí por el negocio, lo que implica vivir de la música… No sé si de alguna manera ese rechazo está ligado directamente al miedo o a la inseguridad… Es un negocio que no me termina de gustar y para hacer lo que quiero, obviamente tengo que pasar por el aro. Lo que sí me ocurre es que tengo diferentes fases y diferentes momentos. Hay veces que no me afecta tanto y luego hay momentos en los que pienso que todo esto es horrible. Lo bueno de esto es que he conocido a gente increíble y me relaciono, por suerte, con gente que me aporta cosas súper bonitas y ven la música de la misma manera que la veo yo. Por supuesto, hay gente que lo ve todo de una manera súper diferente y eso también me parece fenomenal… no deja de ser un negocio y creo que todo esto tiene que existir para que funcione. Como en todo, la industria está llena de luces y sombras.

«La industria está llena de luces y sombras»
Supongo que el miedo que podéis sentir es totalmente normal y válido porque estáis exponiendo vuestra persona y vuestra vida por un trabajo…
Totalmente. Eres tú misma frente a las opiniones de un montón de gente y frente a una industria que te pide que hagas TikToks… En serio, ¿cuántos TikToks son suficientes? Nunca es suficiente, entonces bueno, a veces es paralizante.
El álbum se presenta como una «postal emocional» en cada canción. ¿Cuál de los diez temas que forman el disco dirías que el la carta más sincera o la que más te ha costado escribir?
Mmm… No sabría decirte. Por ejemplo, con Boca de pez me siento súper representada porque es un tema constante en mi vida. Yo siempre he tenido muchísimo miedo a la muerte y esa obsesión me ha perseguido desde pequeña. Es un tema que me atormenta y, poder plasmarlo en una canción y hablar de lo que haría si me diesen otra oportunidad en la vida, siempre me conecta con algo especial para mí y vulnerable, sobre todo porque es mi mayor miedo… Te digo esa ahora mismo, pero podrían ser todas perfectamente.
La producción del disco ha sido junto a Pau Paredes, Raúl Pérez y Tato Latorre. ¿Cómo fue el proceso y qué sientes que han aportado cada uno al proyecto?
Ha sido muy guay. Ha sido un proceso largo y he ido pasando por diferentes fases. Al principio fui a La Mina con Raúl y estuvimos allí grabando algunos temas o primeras versiones de temas y, de verdad, fue increíble. Raúl es un crack y el estudio además es súper especial. Duermes ahí y es un sitio muy guay en el que inspirarte. Con Tato también hice uno de los temas y fue también una experiencia muy guay. La mayor parte del disco lo hemos producido Pau y yo en su estudio. Juntos es como que nos metemos en una zona especial, sentimos que es nuestro momento y estamos en otra movida… de repente conseguimos crear algo que para mí siempre es súper bonito y emocionante. Sé de sobra que hemos llegado a unos sitios que, por supuesto, yo sola no habría podido llegar.
Y hay una frase en la presentación del disco que describe tu música «para gritar en el coche con las ventanillas bajadas». ¿Escribiste pensando en ese tipo de escucha? ¿Qué sonido querías transmitir y cómo fue materializarlo?
[Risas)] En realidad sí, porque es lo que a mí me inspira también. Me dan muchas ganas de gritarlo en el coche, pero yo creo que ha nacido así porque notaba que era lo que necesitaba hacer. No ha sido una decisión premeditada, pero a la vez sí… sobre todo en la producción. Mientras lo estábamos produciendo y dando forma al producto completo, yo pensaba que las canciones me conectaban de manera natural con esa sensación. Me llevaban por ahí ellas solas, yo no podía elegirlo.
Y es tu primer álbum, pero vienes de un EP con mucho éxito en plataformas y colaboraciones con bandas como 84 o Arnau Griso… ¿Cuál fue el empujón que sentiste para lanzarte a un álbum completo?
Puede que fuese un poco condicionado por una presión de la industria o por una presión autoimpuesta, no lo sé. Sí recuerdo el sentir que tenía que hacerlo y creo que, en parte, eso ha sido algo que a lo largo de los años, mientras lo he estado haciendo, como que lo he arrastrado un poco en el proceso. Había momentos en que no entendía por qué estaba haciendo el disco. Pero bueno, supongo que todos los procesos son un poco así, como una maraña, tiene que haber un montón de nudos. Ahora que estoy en el otro lado me doy cuenta de que eso era una estupidez, que no tenía que haberlo hecho, pero me alegro de que así fuera porque lo necesitaba. A lo largo del tiempo me he dado cuenta de que sí, que lo necesitaba.
Y lo hemos comentado antes pero quería hablar un poco más sobre esto. Formas parte de la banda de Carlos Ares y, de hecho, escuchamos una colaboración en su nuevo disco. ¿Cómo está siendo girar con la banda para ti?
Bueno, difícil pero también increíble. Formar parte de esta banda es un regalo. Me emociona un poco porque venimos de vivir unos fines de semana increíbles y ha sido muy especial. Somos una familia de verdad. Yo creo que cuando la gente viene a vernos en directo se nota. Nos queremos muchísimo y es muy muy especial. Aunque compaginar las dos cosas se hace difícil, siempre intento sacar tiempo para hacer lo mío y a la vez estar atenta de todo porque esto me está trayendo muchas cosas buenas. Quiero vivirlo al máximo, hasta el fin de los tiempos y hasta que pueda, y disfrutarlo un montón. Aunque me está quitando tiempo, en realidad no lo está haciendo. Me está aportando mucha experiencia y lo compagino, a veces con menos tiempo y, de alguna manera, he tenido que posponer mis bolos, pero no pasa nada porque la gira de Carlos está siendo como mía propia.

«Había momentos en que no entendía por qué estaba haciendo el disco»
¿De alguna manera está influenciando su música en tu proyecto? ¿O tienes bien separadas las dos facetas de tu carrera?
Es que yo a Carlos lo conozco desde hace mucho tiempo, antes incluso de tocar con él, y siempre me ha inspirado un montón como compositor. Seguro que hay cosas de Carlos en mí, al igual que sé que hay cosas mías en él porque somos muy cercanos. Sí, por supuesto que me inspira, y es verdad que son dos proyectos muy diferentes, pero no solo me inspira él, me inspiran todos los miembros de la banda en la manera en la que hacen música, en la manera en que lo viven y en que consumen la música. Todo eso lo llevo y creo que hay todo eso en este disco. No a nivel referencial muy concretamente, sino más conceptual. Estoy segura que me van a seguir inspirando e influenciando mucho más para todo el resto de cosas que hago.
En estos años también has tenido presencia en el mundo de la moda y las marcas. ¿Sientes que tu identidad artística va más allá de la música también?
Sí, bueno… con las marcas he hecho cosas puntuales, pero la verdad que me encanta la moda y el mundo editorial. Todo lo que pueda hacer por ese lado será bienvenido porque me gusta un montón. Aunque no deja de ser una consecuencia de mi música.
En cuanto a la puesta en escena, la gente que quiera asomarse al directo de Un diez en lo emocional, ¿qué se va a encontrar? ¿Cómo se transforma tu música en directo? ¿Qué te interesa más: la fidelidad al disco o la libertad de reinterpretarlo en el escenario?
A mí me gusta que el directo se acerque al sonido del disco, por supuesto, pero bueno, todavía estoy en el proceso de montar la banda y estoy muy ilusionada. Estoy cerrando algunos conciertos para otoño-invierno y sí me gustaría que sonase al disco tal cual. Claro que quiero innovar y descubrir las posibilidades y a dónde me puede llevar. Y con los músicos que me van a acompañar, coger sus opiniones y su sensación de cómo podemos hacer.
¿Todavía no hay fechas que podamos saber?
Sí hay fechas, pero no se pueden decir todavía. De momento hay poquitas, pero ya pasado el verano podremos saber más.

