Blanco Palamera siempre ha sido algo difícil de explicar del todo. Sus canciones parecen moverse en un lugar ambiguo entre la intimidad y la pista de baile, entre lo físico y lo emocional, entre el ruido del mundo y una necesidad constante de desaparecer dentro del sonido. Pero en bIIIp, su nuevo álbum, esa búsqueda alcanza otro nivel: más directo, más minimalista y, al mismo tiempo, más expansivo.
El dúo gallego formado por Xoán Dominguez y Manu Blanco lleva tiempo construyendo un universo propio dentro del pop electrónico nacional, alejándose de fórmulas cerradas y entendiendo las canciones como organismos vivos capaces de transformarse en el estudio y, sobre todo, en directo. Los adelantos de esta nueva etapa, “Lego(K)”, “CorazónSalvaje”, “EsoEsArte” y “EsteAmor”, funcionan casi como distintas puertas de entrada a un mismo estado emocional: ritmos hipnóticos, percusiones orgánicas deformadas, pulsión de club, vulnerabilidad y una tensión constante entre la conexión colectiva y el aislamiento contemporáneo.
Hay algo especialmente interesante en cómo Blanco Palamera utiliza la repetición, el vacío y el sampleo no como recursos estéticos, sino como una manera de provocar presencia. Bailar para desconectar. Bailar para volver a sentir el cuerpo. Bailar como acto íntimo y compartido a la vez.
Nos reciben en su estudio, ubicado en el barrio madrileño de Carabanchel, lugar clave para dar vida a su tercer disco y reconducir el proyecto de nuevo. Hablamos con ellos sobre esta nueva etapa, la idea de reducir para expandir, la memoria convertida en archivo emocional y el lugar que todavía puede ocupar la música cuando todo alrededor parece acelerarse demasiado.
bIIIp es vuestro nuevo disco, parece corto pero creo que tiene mucho potencial para el directo.
Manu: Sí, el planteamiento inicial fue justamente ese. Hacer canciones muy simples, quitar todos los elementos que pudiéramos y quedarnos con lo esencial para poder defenderlo los dos otra vez en directo solos. No queríamos que fuera darle al play a una secuencia y tocar encima. Estábamos un poco hartos de eso también y queríamos que los temas pudieran expandirse, jugar con las estructuras y que estuviera más cerca de una jam session que de una estructura más cerrada.
¿Qué habéis hecho este tiempo sin sacar música desde INTIMIDADE?
Xoán: Fue un tiempo de reencuentro, de búsqueda, conversación y de volver a jugar y a divertirnos, tanto haciendo música como conviviendo. Fueron dos años y pico, entre eso y al final ir adaptándonos a los tiempos de la vida de cada uno, que son complejos.
Manu: Sí, básicamente… sacar tiempo para un proyecto hoy en día, y supongo que en cualquier momento cuando no es nuestra principal fuente de ingresos, es complicado. Fue un proceso de permitirnos parar, jugar a lo que nos apetecía, investigar en muchas direcciones… Al final, esto ha sido el inicio de este proyecto más libre. Sobre todo, siento que ahora tenemos muchas más puertas abiertas para seguir experimentando. Es lo que queríamos que fuera, un lugar en el que poder ser libres totalmente. Metidos en este maravilloso estudio, que nos dio la oportunidad de poder jugar y experimentar… ha sido como un regalo para nosotros. Tener tiempo para parar y hacer cosas, no solo hacer canciones. Pudimos huir un poco de ese ritmo de sacar una canción para el mes que viene todo el tiempo. No nos sentíamos cómodos con la dinámica.
Ese ritmo a veces te obliga a hacer cosas que, tal vez, ni siquiera te apetece hacer.
Manu: Sí, sí. Es una suerte la que hemos tenido. Nos sentimos muy afortunados.
El álbum se llama bIIIp. Esa tipografía, esa I triplicada, esa mezcla de mayúsculas y minúsculas… ¿qué contiene ese título que no podría expresar una palabra convencional?
Manu: Pues la B es de Blanco, las tres I es porque es nuestro tercer álbum, y la P de palamera. Parece más complicado pero es bastante simple. Nos gustaba estéticamente. Pensábamos en ese rollo así más clásico y llegamos a este símbolo.
Xoán: El disco está hecho también de trozos juntos. No creo que haya un concepto que defina todo, entonces creo que encontramos ese nombre que era lo que más podía definir esta colección de ideas y recortes. Siento que es como un collage y que, por eso mismo, tenía sentido así.
Hay una idea muy potente en el disco: “reducir para expandir”. ¿Cómo llegasteis a esa filosofía de trabajar desde lo mínimo para generar algo más grande emocionalmente?
Manu: Creo que llega justo en el momento en el que estábamos un poco perdidos o haciendo música de una manera que no nos molaba demasiado. Nos pasó un poco con lo anterior que hicimos, o al menos el método que estábamos siguiendo no nos estaba llenando o no estábamos muy contentos con ello. Creo que era necesario un proceso de volver a encontrarnos y de equilibrar nuestros roles en el proyecto. Esa búsqueda obsesiva de ver lo que nos definía o de ver lo que somos nos estaba pasando factura. Ahí fue cuando llegamos a esta filosofía de reducir y que lo que se quede nos tiene que casar al 100%. Poder llegar a eso fue un éxito porque nos supimos quedar con lo esencial y estar convencidos y reflejados en el trabajo.

«era necesario un proceso de volver a encontrarnos y de equilibrar nuestros roles en el proyecto»
“Lego(K)” nace de un loop de batería y algunos sonidos de la calle. ¿Qué os interesa de capturar sonidos en contextos cotidianos y llevarlos después a un terreno casi hipnótico?
Xoán: Sí, la base es un loop que hicimos aquí en el estudio pensando «vamos a grabar bateras y vemos qué sale». Queríamos auto ampliarnos para poder luego jugar con eso y de ahí salió.
Manu: Luego, elementos más cotidianos como la puerta de la casa de Manu… Creo que con todo se puede hacer música.
Xoán: Creo que este espacio en el que tenemos la suerte de trabajar definió mucho el sonido del disco y el método, y es el lugar en el que hicimos la mayoría de canciones. Justo de esa canción grabamos aquí la batería y luego salió en otro sitio. De hecho, fue justo con esa canción que dijimos «hostia, aquí hay un disco». Encontrarnos en otro lugar que nos estaba inspirando hizo que nos desbloqueáramos.
Durante el proceso intentasteis “no tener una meta clara y perderos”. En una industria tan obsesionada con la dirección, la narrativa y la marca, ¿qué significa hoy permitirse no saber exactamente hacia dónde vais?
Xoán: Es que creo que justo a mí, personalmente, es lo que me hace seguir queriendo hacer esto de alguna manera. La curiosidad y la libertad. Que haga este tipo de música no quiere decir que me apetezca en algún momento hacer música ambient con la voz de Manu en reverse todo el disco. Explorar y no estar metido en una dirección fija me motiva y me emociona, y siento que, al final, aunque no quieras seguir la línea, siempre te dejas llevar un poco y hay algo nuestro que siempre va a estar ahí. Creo que es lo que define el proyecto, un espacio en el que puedes ser libre para crear lo que te apetezca. El no saber qué va a pasar me motiva a seguir explorando.
Manu: Es como conectar de nuevo con ser un niño. Conectar con nuestro instinto y encontrar la dirección. Veníamos de una intención como de tener que hacer esto porque sí y, de repente, nos vimos yendo a la contra totalmente. Ahora nos permitimos probar cosas y equivocarnos también.
¿Y creéis que todavía existe espacio dentro de la música actual para el error y la experimentación real?
Xoán: Si no hay espacio para el error, lo vamos a hacer igual.
Manu: Sí, joder. Justo lo hablábamos el otro día. Estamos súper agradecidos de haber podido sacar un disco porque nada está dado por hecho hoy en día. Venimos de una situación un poco peliaguda con nuestra música anterior y tuvimos unos desencuentros con eso… y haber sacado ahora este disco, aparte de por lo personal y por sacar música nueva, también fue un proceso de sentirnos empoderados porque ahora tenemos el control de nuestra música nueva y podemos hacer lo que nos da la gana. Eso me hace sentirme muy libre. Creo que sí hay espacio para eso.
Xoán: Creo que siempre va a haber gente con ganas de escuchar cosas diferentes, siento que hay mucha gente hambrienta de eso y muy deseosa.
¿Habéis recibido muchos mensajes en este tiempo?
Manu: Sí, mensajes muy lindos. Siento que siempre nos pasa que nos llegan mensajes que conectan mucho con la movida y que lo están disfrutando de verdad.
Xoán: Yo si es una persona solo la que nos dice algo, eso ya me pone contento. Me parece la hostia, me doy con un canto en los dientes. Estoy agradecido de que la gente conecte porque eso nos permite no casarnos con un sonido o con una actitud, como por ejemplo el sonido que teníamos antes… A mí me mola ver las cosas en perspectiva y tenerlo en cuenta, me anima a seguir porque si no, no haríamos nada.
Yo todavía percibo esa esencia del principio. Con una evolución brutal, pero sonando a lo que sois. De hecho, yo me enteré de que estabais sacando música nueva por un aleatorio de Spotify y, de ahí, os volví a seguir la pista otra vez. Por pura casualidad y por reconocer vuestro sonido.
Manu: Qué guay lo que dices. A mí, en cambio, me cuesta reconocer ese sonido. Sí siento que hay como una especie de hilo conductor del proyecto y que, en el fondo, seguimos siendo nosotros. Con nuestros cambios personales, nuestro crecimiento y nuestro aprendizaje de estos años. No siento que haya una línea artística, sino una energía que se mantiene y conecta todo. Evidentemente, yo escucho nuestra música y sé que es Blanco Palamera.
Xoán: Tal vez lo nuestro no son unos acordes o algo muy reconocible, sino esa energía que decíamos. Cuando escucho nuestra música me transporto al momento en el que la hicimos, escucho la influencia. Es casi como un diario de nuestra vida y eso es increíble.
¿No es un poco porque os desconectáis de lo que hacéis pasado un tiempo porque eso ya no os representa?
Manu: Con este disco hubo varias crisis porque el disco llevaba acabado un año o así y tuvimos pensamientos de no sacarlo. Tengo escrito por algún lado ese pensamiento de… «pues no sale».
Xoan: Un día en el estudio tuvimos una conversación sobre lo que nos representaba y lo que no y de lo que somos ahora, y fue muy bonito cuando empezamos a preparar las canciones para el directo. Las tocamos y dijimos sí. De repente revivimos todo eso tan bonito y llegamos al por qué hicimos esas canciones o de qué manera, y llegamos a que el proceso no fue nada lineal, pero aquí estamos y estamos súper contentos.
“CorazónSalvaje” y “EsoEsArte” funcionan como dos caras unidas por una transición. ¿Cómo surgió la idea de presentarlas juntas? ¿Estaban concebidas así desde el principio o se encontraron en el proceso?
Xoán: Creo que una vez que empezamos un poco a ordenar las canciones del álbum. Fue literamente probando.
Manu: Sí, nos apetecía eso justo en este álbum y teníamos alguna referencia que nos encantaba de esos discos que van hilados, como una especie de sesión electrónica, y nos dimos cuenta de que esas dos canciones funcionaban a la perfección.
Xoán: Hubo mucho curro de acortar canciones, pero fue consciente y me hace mucha gracia porque ahora hay mucha gente que nos tira mierda porque los temas son muy cortos. La idea es expandir las canciones en el directo y que se sienta un poco inacabado. “CorazónSalvaje” tenía otra parte y nos la pimplamos para enlazarla con otra.
¿Y a ese proceso cómo llegáis? Hacéis una canción larga y al escucharla decís «cortamos»…
Manu: Sentíamos que todo iba muy rápido y llegamos a un punto que era como… si no puedes con el enemigo, únete a él. Recuerdo estar haciendo el disco y pensar: «Más corto, tiene que ser más corto». Nos lo pedía el cuerpo. Hubo un trabajo muy consciente detrás. Queríamos acortar las canciones, que todo se sintiera muy acelerado y que se pudiese escuchar de seguido y pareciera incluso inacabado.
Qué curioso porque a mí me pareció un poco lo contrario escuchando el disco entero y en bucle. Al tener tantas transiciones e interludios me daba la sensación de calma y de ubicarme al escucharlo. No lo he sentido acelerado, pero entiendo el punto.
Xoán: Igual depende de si escuchas el disco entero de una o coges temas sueltos. Si te pones solo “CorazónSalvaje” lo sientes un tema cortísimo…
Manu: Teníamos claro que queríamos algunas piezas más reposadas y ambientales, por eso nos planteamos experimentar por ese lado. Cogimos texturas, sonidos…
En el videoclip de “CorazónSalvaje” hay una sensación constante de cuerpos que se desdibujan, siluetas que se mezclan y archivos que parecen recuerdos borrosos. ¿Qué os atrae de esa estética más fragmentada o difusa?
Manu: Nos mola eso concretamente porque una de las palabras más presentes en el disco era la dualidad. Los contrastes son parte también de nuestro trabajo y este rollo digital analógico con la cultura meme de internet que también hemos usado en la otra canción son dos cosas que, además, nos representan muy bien. Hasta la letra de ambos. Mola que están ahí pegaditas y contrastadas.

«una de las palabras más presentes en el disco era la dualidad»
Y el videoclip de “EsoEsArte” se construye con imágenes apropiadas de internet y estética meme para preguntarse qué es arte hoy. ¿Tenéis respuesta? ¿O la pregunta es el punto de partida?
Manu: No, no tengo respuesta, la verdad. Estamos todo el día empapándonos de reels. Me acuerdo que tuvimos una conversación sobre el consumo del arte, qué es el arte hoy en día y lo efímero que es todo, ya sabes, esa movida… Lo hilábamos con cómo podíamos aplicar eso a nuestra música. Queríamos que estas canciones, en vez de ser una cosa que permanece en el tiempo y que fuera algo inamovible, que justo a lo largo del tiempo se estuviera transformando. Por eso queríamos que fueran una especie de cápsulas cortitas y muy mutables. Queríamos que cada vez que las tocáramos en el directo se transformaran y cambiasen. Y el arte… pues no sé. Cualquier cosa que te genere algo, una emoción…
Musicalmente, ese tema tiene algo muy físico, casi impulsivo. ¿Qué os atrae de ritmos más cercanos al jersey club o a ciertas influencias latinas dentro de vuestro universo?
Xoán: Creo que fue muy orgánico, por lo que veníamos escuchando. Siento que la música que escuchas afecta mucho a lo que creas en ese momento de tu vida. Te resuena y luego acabas tocando hacia esos ritmos. Siento que hubo muchas referencias y el rollo jersey club estuvo muy presente. La música latina para nosotros es siempre una inspiración, nos encanta la salsa, el bolero y el ritmo brasileño y, al final, todo eso está ahí.
En “EsteAmor” aparece una versión más frontal vuestra, incluso más agresiva. ¿Os costó llegar a un lugar tan directo emocionalmente?
Manu: Bueno, yo estoy muy sorprendido porque en este disco hay letras que digo… locura. En plan, de abrirme totalmente en canal. Pero siento que es un lugar seguro para expresarme. Yo pienso que puedes crear un personaje y que no siempre tiene que ser una cosa súper realista o que refleje la realidad. A veces, esto es como “performar” algo para poder expresar otra cosa, entonces siento que salen cosas interesantes de ahí. Nos trae muchas alegrías aprender a expresarnos, saber comunicarnos y no tapar las emociones. Cuesta, pero sienta muy bien, y en las canciones es increíble. Si se puede conectar y expresar una emoción real, yo creo que al final del día es un éxito para nosotros. Tal vez es un poco egoísta, pero hay canciones que las he terminado y he pensado: «Buah, está acabada y está expresado».
No creo que sea cliché. Si tienes las herramientas para escribir una letra que te ayuda a sanar o a cerrar algo, es algo súper poderoso y satisfactorio que no todo el mundo puede hacer.
Manu: Sí, completamente. No solo nos expresamos con una letra, también lo hacemos con la música. La parte instrumental puede expresar también de una manera diferente y la letra puede compaginarlo. A nosotros siempre nos gustó mucho centrarnos en la parte instrumental más que en la letra. Lo vemos como un complemento.
Decís que el disco encuentra una segunda vida en directo, convertido casi en una jam electrónica y orgánica. ¿Os interesa que cada concierto sea una reinterpretación y no una reproducción exacta del álbum?
Xoán: Sí, esa es la idea principal, que sea un proceso planteado como a la larga. Ahora siento que los temas están un poco en pañales. Estamos planteando un set técnica o creativamente como para que haya un margen de desarrollo y dé juego al directo para montarlo y que mute. Cuando sigamos tocando otra semana y otra, saldrán cosas diferentes, el espacio será más libre y habrá más hueco para la improvisación y para la creación.
Manu: Estamos muy acostumbrados a tocar con unas estructuras fijas, con el metrónomo y para adelante. Eso nos hacía ir medio dormidos a tocar porque el cuerpo ya conoce esa estructura y va solo. Queremos estar activos y reactivos a la conversación y a que pasen cosas, que creo que es lo bonito.
Xoán: Sí, estar abiertos al error, como decíamos antes, y que cada vez que pase un show sentir que va a ser diferente al siguiente y al anterior, que sea único. Queremos abrazar el error y llevar esto a su máxima expresión y disfrutarlo. De momento, siento mucho nervio y muchas ganas de ver qué va pasando y si nos genera más nervio que otra cosa. Cada vez será más fácil enfrentarse al qué va a pasar. Va a ser un reto que no nos dejemos llevar mucho por lo electrónico.

«Queremos abrazar el error y llevar esto a su máxima expresión y disfrutarlo»
¿Y cómo afrontáis volver al directo juntos?
Manu: El primer directo que hicimos de presentación… nunca he estado más nervioso en mi puta vida. Hacía mucho que no nos enfrentábamos a eso y siempre hay ese algo, por muchos bolos que hagamos, que te viene el nervio y esa emoción.
La estrategia del álbum incluye expansión internacional. ¿Qué significa eso para un proyecto que canta en castellano y construye desde lo local y lo íntimo?
Xoán: A mí me apetece mucho viajarlo, la verdad. He podido viajar con otros proyectos a diferentes partes del mundo y me doy cuenta de que hay espacio para proyectos así vayas donde vayas. Siento que las letras son una cosa que no tiene mucha barrera porque, al final, es castellano. Al final de los conciertos se genera mucha comunidad y hay una energía colectiva que muchas veces se va buscando. Me apetece mucho ir a picar piedra por ahí. Sé que es un rollo la carretera y el ir de allá para acá, pero creo que hay cabida y espacio. Hace poco hablábamos de que tengo muchas ganas de generar comunidad real, fuera de las pantallas, y saber si de verdad conectamos con la gente.
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