Hay discos que nacen para acompañar un momento y otros que parecen escritos porque no quedaba otra forma de sobrevivirlo. De Mí, el primer trabajo en solitario de Claudia Zuazo, pertenece claramente al segundo grupo.
Lejos del ruido inmediato y de la urgencia constante que parece envolverlo todo, la alicantina ha construido un refugio emocional de siete canciones donde el duelo, la nostalgia y la aceptación conviven sin dramatismos impostados. Lo hace además desde un sonido cálido y atemporal que mira de frente a nombres como Carole King, Joni Mitchell o Weyes Blood, pero evitando caer en el ejercicio nostálgico o en el simple homenaje.
Puede que muchos la conocieran ya por su trabajo en Niña Polaca, Vez Era o Muro María, pero aquí todo se siente distinto: más desnudo, más lento, más suyo. En “La Línea” y “Mejor” ya intuíamos a una artista interesada no solo en contar emociones, sino en entenderlas mientras suceden.
Charlamos con Claudia sobre rupturas, auto producción, canciones como terapia y la necesidad de encontrarse a una misma en mitad del ruido.
¿Cómo estás viviendo estos primeros días con la salida del disco?
Pues ya contenta de que haya salido. Las canciones llevan existiendo tres años y necesitaba que saliese ya. Se me estaba empezando a hacer bola promocionar los singles.
¿Los tiempos los has decidido tú o han sido las circunstancias?
Ha sido la vida. Yo hice las canciones y las produje, y entonces me salió la oportunidad de que un amigo las grabara. Fue rápido porque en seguida gente de Niña Polaca me dijeron que querían tocar, lo mezclamos… y todo fue muy bien. Con Niña Polaca teníamos un parón de varios meses y era justo el momento de hacerlo.
Llevas años en diferentes proyectos (Niña Polaca, Vez Era, Muro María) y ahora das el salto en solitario. ¿Qué cambia cuando no hay nadie más al otro lado de las canciones?
Absolutamente todo. Estando sola no puedes apoyarte en nadie y últimamente me cuesta mucho eso, la verdad. Estoy pensando que la música compartida es mucho más bonita. Llega un punto en que trabajar tú sola se hace duro. Y eso que a mí me gusta controlar todo y me encanta hacer los arreglos, etc., pero no puedo evitar imaginar una persona que esté ahí haciéndolo conmigo. Siento que de esa manera se expande mucho más la canción porque hay otra cabeza pensando. Todo cambia.
¿Cuándo sentiste que debías hacer este disco en solitario?
Yo ya quería hacer esto desde hace muchísimo tiempo: hacer mis canciones y trabajar en mi proyecto. Estoy en muchas cosas, pero esos trabajos no los considero míos. No lo siento una cosa fiel a lo que suelo escuchar y lo que suelo hacer cuando me siento a hacer música por mí misma. Lo siento como estar al servicio de otro grupo… y he aprendido y disfrutado muchísimo, pero mi gusto musical va por otro lado. En cuanto ha surgido la oportunidad, he seguido lo que me apetecía hacer.
¿Y estás contenta con el resultado?
Pues una vez que ya está fuera dices… «pues ahora sí, ya está», pero el proceso lo he llevado bastante mal. Una cosa es estar con tus canciones en un cajón un montón de tiempo, que te encantan… y pasan los años y te siguen encantando, y se las enseñas a la gente y les gusta… Pero fue sacar el primer single y pensar: «odio estas canciones, no puedo escucharlas…» Hable con mi amiga Anouk, que también hace canciones y le pasa lo mismo. Bueno… le pasa a mucha gente. En los grupos en los que he estado no, porque no siento esas canciones mías. Creo que es esa cosa crítica y que dependo de las reacciones de la gente. Si todo el mundo se volviese loco con mi música, pensaría que mis canciones son la hostia, pero la recepción ha ido normal porque es lo primero que saco. También competir con la cantidad de música que sale cada día es muy complicado… Somos literalmente una mota de polvo.

“competir con la cantidad de música que sale cada día es muy complicado”
¿Tiene que ver eso con sentir el síndrome del impostor?
Pues te diré que no tengo o creo que nunca he sentido eso. Es más sentir desencanto. Tal vez es que no me encuentro en el mismo punto en el que estaba cuando escribí estas canciones. No es que no me representen, pero ya ha pasado mucho tiempo y el cuerpo me pide otra cosa.
De Mí narra el monólogo interno de una Claudia de 23 años atravesando su primera gran ruptura. ¿En qué momento decidiste que eso merecía un disco entero y no quedarse en el cajón?
Pues creo que porque si las dejas a un lado no sacas nada. Estoy orgullosa de estas canciones y creo que son una carta de presentación muy buena para conocerme. Es complicado navegar esa sensación entre querer sacarlas y no querer por llevar tanto tiempo hechas. Las he producido un montón, están muy curradas, pero a la vez estoy tan lejos… Es un sentimiento complicado, que no quita que yo piense que son buenas.
Yo te conocí a raíz de Vez Era y me gustó cómo describíais el proyecto: es una banda disfuncional porque no seguíais ritmos ni tiempos. Teniendo en cuenta lo que me dices, ¿vas a plantear este proyecto tuyo en solitario en la misma línea, sin tener muy en cuenta los ritmos que marca la industria?
A este proyecto sí quiero darle más caña porque al final, a mí lo que me mantiene en la vida es componer, y si no hago música en una semana siento que no tengo identidad. Me gusta meterme en mi habitación y si saco algo que me gusta ya me he arreglado el día. No es lo mismo que con Vez Era porque teníamos cada uno su vida, su proyecto, su trabajo… y no teníamos horarios compatibles ni para ensayar. Me pasaban una base, yo le ponía la voz y después quedábamos y lo arreglábamos. Eso está guay porque es una manera chula de hacer otro tipo de música, pero este proyecto quiero tomármelo en serio. Quiero estar ahí para no caer en el olvido.
«La Línea» fue lo primero que presentaste al mundo. ¿Por qué esa canción como punto de entrada? ¿Qué dice de ti que las demás no podían decir todavía?
Creo que de todas era la que más me llamaba la atención por cómo empieza la voz. Cuando enseñaba esta canción a otras personas era la que más gustaba, por la estructura que tiene, los cambios de voz, de ritmos… Creo que tenía todos los factores para que funcionara bien como primer single. Es una canción que además me encanta, y soy súper crítica porque las escucho ahora y creo que tienen mucho potencial para sonar mejor. Me gustaría poder dárselas a alguien y ver cómo sonarían con pequeñas mejoras. Siempre queda esa espinita.
«Mejor» la describes como la más compleja del disco, pero también la que hiciste más rápido. ¿Cómo funciona eso? ¿Las mejores canciones salen solas o hay algo que las fuerza a salir?
Sí, me parece una canción difícil. Incluso a mi banda se lo parece por lo cambios, las idas y venidas, el tempo… Tal vez esa es la que más cuesta porque no tiene una estructura A, B, C. Fue la primera que hice y me salió súper rápido y, viéndolo con retrospectiva, ahora pienso: «¿Cómo hice esta canción?», porque realmente me parece complicada… pero fue bastante fluido.

“Quiero estar ahí para no caer en el olvido”
Teniendo en cuenta de dónde nace el disco, ¿hasta qué punto la composición es un proceso terapéutico real para ti y hasta qué punto es una metáfora bonita?
Yo sí siento que es verdad, sobre todo porque cuando estás mal, para sentirte mejor y si tienes las herramientas para crear algo y volcar tu tristeza, puedes escribir y casi siempre funciona. Puede ser como una especie de purificación, igual que cuando quedas con tus amigas y le cuentas tus dramas mil veces hasta aburrirte. Pues esto es lo mismo, hago una canción y es parecido a todo eso. Yo siempre pienso que las letras no son mi fuerte, a mí me gusta más crear la armonía, las melodías y, a través de eso, sanar mi ruptura. Mis canciones eran un lugar que me mantenían y lo que me hacía feliz en un momento en el que estaba muy triste.
Ahora que dices eso de las letras, me hace gracia porque acabo de recordar que el otro día pusiste una cajita de preguntas en Instagram para que te preguntaran sobre el disco y una persona te dijo que “La línea” era una canción con una letra contradictoria y pretenciosa. Me pareció curioso…
Uy sí, sí. Me dijeron: «No me ha gustado nada la letra. Pretenciosa, contradictoria». A mí me parece una canción bastante normal porque tiendo a ser bastante seca con las letras de mis canciones. Tal vez tiendo a ser un poco cursi, pero sí, me hizo bastante gracia. Pensé en responderle algo porque me dejó un poco descolocada, es algo que no habría pensado nunca.
¿Hubo canciones que no llegaron al disco?
La verdad que no tenía más canciones que esas siete que forman el disco. Son en las que me he centrado. También es cierto que las empecé cuando estaba con Muro María, entrando también en Niña Polaca y, entre medias de eso, haciendo cosas con Vez Era. Yo hacía mis canciones muy poco a poco y las iba perfeccionando cuando podía, así que no me dio tiempo realmente a hacer más de lo que tenía. Lo que sí tengo son canciones que he hecho con el disco ya producido y que van a entrar para el siguiente porque no las quería meter con calzador en este proyecto solo por hacerlo más largo.
Y en este tiempo de inmediatez y formatos rápidos, ¿cómo llevas seguir esa línea? ¿Sientes que tienes facilidad para adaptarte?
Yo lo llevo fatal, la verdad. No me gusta nada tener que publicitarme. Hasta hace nada, yo no tenía Instagram y eso es la gloria. Yo estaba en el mundo de otra manera y tener que volver a esto me causa mucho agobio. Solo lo uso para mi música, las redes las uso como trabajo, pero solo el hecho de tener que estar ahí… no sé. Inevitablemente te estás todo el rato comparando y pensando que vas tarde con lo tuyo o que la gente es mejor que tú. Lo que quiero conseguir es estar en Instagram de una manera sana y no agobiarme más de la cuenta. Lo que no quiero es estar enganchada, pero no puedo escapar porque si no te autopromocionas es muy difícil.
Mucha gente me decía que por venir de Niña Polaca iba a atraer a mucha gente y me iba a ayudar a impulsarme. Pero realmente no, porque es un formato totalmente distinto que no me garantiza nada. Yo tenía unos seguidores, pero me estoy imaginando que he empezado de cero, que la gente que ha venido ahora es por donde empiezo a contar de verdad. Haciendo cálculos, yo debo tener como unos 300 seguidores.
Bueno ya hiciste un concierto de presentación. ¿Cómo fue el ambiente y la sensación? El concierto fue antes de salir el disco…
Cuando vas a un sitio y no sabes qué va a ser, la energía es diferente, sí, pero la verdad es que fue increíble. Yo lo disfruté muchísimo porque además tengo una súper banda que tocan todos que se te va la olla cuando les escuchas y me sorprendió porque había mucha gente que no conocía y, por supuesto, también había amigos. Lo que sí notaba es que había mucha atención por parte de la gente. Había momentos de silencio, la gente muy callada, muy atenta… También lo viví en la Sala Vesta cuando presenté el primer single. Que se produjera esa energía me parece guay, porque con el resto de grupos en los que estoy, estoy acostumbrada a ver otro tipo de cosas y otro tipo de directos. Este mundo y esta energía los estoy descubriendo ahora… y ya estoy pensando en cómo va a ser lo siguiente que haga. Estoy descubriendo que me encanta tocar la guitarra eléctrica y desfogarme y, dándome cuenta de esto, pienso en no contener tanto las canciones en el directo. En unos días saldrá el concierto que hicimos para Radio 3 y tengo muchísimas ganas de que lo veáis.
¿Dirías entonces que ahora ha cambiado un poco la manera de componer y está más pensada para el directo?
Sí, ahora pienso en el juego que pueden dar y antes eso no lo pensaba en absoluto, pero porque pensaba que nunca iba a tocar mis canciones en directo. Lo que estoy componiendo ahora es un poco más eléctrico. Es un ejercicio difícil de pensar porque al final, yo compongo sola en la habitación de mi casa porque no puedo ponerme a tocar como si estuviera en un escenario. Cuando llego al estudio sí me sale hacer las cosas más fuertes, pero forzar eso mismo en casa es un poco raro. Estoy aprendiendo a hacer otro tipo de canciones y me está sirviendo un montón haber tocado en directo.

“pensaba que nunca iba a tocar mis canciones en directo”
¿Hay más conciertos previstos?
De momento no. Es un poco complicado porque todo se cierra con mucho tiempo. Yo creo que para otoño o final de verano intentaremos movernos y hacer algo. Ahora ya está todo cerrado. Pero claro, la cosa es que yo a lo mejor no toco estas canciones hasta enero, y en enero ya estoy haciendo otra música… Eso es raro, pero bueno…
Hablábamos antes de la autoproducción. Este disco lo has hecho tú, pero me comentabas al principio que te habría gustado tener a alguien que te ayudara a tomar ciertas decisiones y, en general, no estar sola al frente de esto. ¿Para el siguiente vas a cambiar esta manera de trabajo?
Es que estar sola es muy complicado. Si tengo un bloqueo, no hay nadie que me saque de eso y entonces me frustro y, hasta que no consigo salir de ahí, estoy depresiva. Es una cosa que me amarga muchísimo. Mi amigo Vicente siempre está ahí. Es el que ha hecho la portada del disco, es súper melómano, tiene un gusto exquisito y está muy en la vanguardia de la música. Siempre recurro a él, le mando las demos y él me dice si le gusta o no. De esta manera me motivo y, si no es el camino, pues lo lucho o paso a otra cosa. Me ayuda mucho a desatascarme, pero es complicado tomar todas estas decisiones sola.
El disco está grabado entre Madrid y Valencia, con distintos productores, y mezclado en Álamo Shock. ¿Cómo gestionas que un trabajo tan personal pase por tantas manos sin perder su esencia?
Me parecía guay porque a la gente con la que he tocado y grabado le gustaban las canciones. Con lo que lo pasé un poco mal fue a la hora de la mezcla, porque en mi cabeza sé perfectamente cómo quiero que suenen las cosas. Yo ya tenía una cosa súper producida, se la di a Guiem, que es el que me produce y el técnico de monitores de Niña Polaca y le dije: «Quiero que esto que escuchas suene igual, pero mejor». Ese proceso para mí fue jodido porque es una persona con otros oídos, que hace y deshace lo que quiere, y tuvimos un tira y afloja porque yo sabía cómo sonaban las canciones, a un nivel de estar loca por estar cuatro años escuchándolas y, de pronto, escuchaba una armonía que había desaparecido. Yo sentía mucho todo esto porque eran como mis bebés. Aun así, estoy súper contenta porque han quedado muy bien. Por eso lo siguiente que haga quiero que sea mucho más rápido, solo terminar de componer, grabarlo cuanto antes y que se mezcle rápido. No quiero estar tanto tiempo trabajando las canciones.
Y a nivel de referencias hablas de Norah Jones, Lana del Rey, Karen Carpenter, que son vocalistas capaces de llevarte a sitios emocionales muy concretos solo con la voz. ¿Qué sitio emocional quieres que De Mí lleve a quien lo escuche?
Ojalá llegar a usar la voz de esa manera con mi música, de la forma más pura, teniendo el control fuerte de cada frase, cada palabra, el aire que usan… Me parece una cosa fuerte. Cuando te encuentras una voz así, no sé… es como hipnótico. A mí es lo que más me atrae de cualquier artista, que no sea un artista instrumental y ya. La voz es lo primero que me llega. Si no me gusta la voz, puede ser una canción muy buena, pero no me va a enganchar. Es justo eso lo que quiero conseguir.
Este disco narra una ruptura concreta, vivida a los 23 años. ¿Te da vértigo que esa Claudia quede fijada en un registro permanente? ¿Te reconoces todavía en ella?
Cero vértigo porque al final este disco para mí es una cosa real. Y pongamos que fuera increíble, yo ya estoy haciendo cosas que me encantan y que son un poco diferentes, es mi voz y las melodías que yo hago, pero la base es distinta. Aunque este disco fuera muy muy bien, tampoco me quedaría a hacer esto para siempre.
¿Y qué esperas de este disco y de la gente?
La verdad, no espero nada. Mi sensación es que estoy contenta de haberlo sacado ya. Son canciones de hace mucho tiempo, que cuentan una historia, y estoy alegre de haberlas podido sacar porque significa que estoy más cerca de otras cosas. Ya tengo un álbum fuera y eso me parece una cosa muy guay. Tengo un portadón increíble y casi te diría que es lo que más me gusta ahora mismo. Lo que espero es tocar muchos bolos porque llevo mucho tiempo esperando. Y también que estoy un pasito más cerca de sacar cosas nuevas.

