Sáb 7 febrero 2026

¡NO TE PIERDAS!

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Cometa: «La dinámica en las canciones se ha perdido un poco en la música de ahora» (2024)

Fotografías: Alejandro García-Cantarero

Se agradece cuando una banda joven se sale del margen de lo estipulado, de las modas o tendencias, de lo que se supone que debe hacer para triunfar o de lo que se le trata de imponer desde fuera. Cometa es uno de esos grupos que cada cierto tiempo surgen en nuestro país dando aire fresco a una escena en muchas ocasiones encorsetada. Armonías vocales, melodías que nos devuelven a los 60, rock argentino, cumbia, tonadas futboleras, barroquismo y psicodelia… Casi cualquier cosa tiene cabida en la coctelera con la que Cometa crean su universo sonoro, donde el pop es el aglutinante principal de todo ello. Un universo difícilmente clasificable y poco visto en nuestro país, pero que cada día cuenta con más adeptos que se han dejado conquistar con la luminosidad y el color que desprende su primer larga duración, Fanfarria clandestina (2024).

Jimmy (voz), Gonzalo (guitarra), Pablo (bajo) y Dani (batería) formaron Cometa antes de la pandemia y desde entonces no se han cansado de buscar esa melodía perfecta, esa canción redonda que busca toda banda de pop desde que existe este género. Decíamos que etiquetarlos es complicado y seguramente sea un error hacerlo si atendemos al eclecticismo que hay en Fanfarria clandestina, un álbum para disfrutar de principio a fin, una y otra vez; un disco fresco y divertido, pero también una declaración de amor en todas sus versiones.

El día antes de que por fin saliera su álbum debut, nos juntamos con los cuatro en su local, justo antes de que entren a ensayar, y mantenemos con ellos una larga conversación con la que entender mejor uno de los discos más sorprendentes del año (y de los mejores, al menos para el que escribe esto). Si el panorama musical fuera justo, este cuarteto afincado en Madrid debería estar, tal y como ellos desean, en el cartel de la mayoría de los festivales de la próxima temporada y llenando salas por todo el país. Cometa saben lo que hacen, tienen un camino marcado donde no hay más límites que su propia creatividad, son originales y, por encima de todo, son unos excelentes músicos.

El viernes sale ya vuestro disco y supongo que tendréis muchas ganas porque creo que lleva bastante tiempo grabado, ¿verdad?

Dani: En realidad… fue en noviembre de 2023 cuando grabamos casi todo el disco. Aunque se empezó antes, con una canción.

Jimmy: Es que primero grabamos Invítame a bailar… No me acuerdo cuándo…

Dani: Fue a finales de mayo o principios de junio de 2023.

Jimmy: Luego el disco fue en octubre del año pasado. O sea, justo hace un año. Me acuerdo que Guille pasó la primera mezcla el 4 o 5 de enero, como si fuera un regalo de Reyes. Y lo que pasa es que luego grabamos No creo en el amor, que al principio no estaba planteada para el disco, en… ¿Cuándo fue, tío?

Pablo: En mayo de este año.

Jimmy: O sea, mayo, octubre, mayo.

Dani: Aunque el total de grabación fueron 12 días.

Como todavía sois un grupo emergente o como lo queráis llamar…

Jimmy: ¿Cuándo deja un grupo de ser emergente? Es que a Niña Polaca le siguen diciendo emergente, tío.

Si llenas 3 rivieras seguidas y 5 en un año, de emergente ya tienes poco, yo creo… Yo entiendo que ser emergente o no, no va relacionado con el público que tengas detrás, sino con el bagaje que tú tengas. Si no, al final, alguien que no tiene éxito masivo ¿sigue siendo emergente con 50 años?

Pablo: Sí, yo creo que esa es una mejor perspectiva.

«Nosotros empezamos cantando en inglés y lo que hacíamos no tenía nada que ver con lo que es Cometa a día de hoy»

Pero bueno, como aún hay mucha gente que no os conoce, sí que me gustaría empezar dejando que vosotros me contéis de dónde venís, musicalmente hablando. Y, sobre todo, ¿en qué punto confluís los cuatro para formar Cometa?

Jimmy: Siempre que me preguntan eso pienso que nunca me acuerdo de mis primeros recuerdos musicales. Yo he estudiado música de pequeño, hice violín, hice lenguaje… Mi madre siempre dudaba entre apuntarme a piano o a violín. Me apuntó a violín y me horrorizó [risas]. Ahora hago piano. Por ahí empezó un poco la movida. Es que debía tener ocho años. Tengo por ahí una foto súper canijo con un piano de juguete, pero no tengo ese recuerdo.

O sea, que para ti el piano es como el habla. No recuerdas cuándo empezaste a hablar igual que no recuerdas cuándo empezaste a tocar el piano.

Jimmy: Claro, tío, es un poco esa movida.

Pablo: Yo empecé con el saxo de pequeño, las cuerdas y tal. Y luego me gustaron también otros instrumentos,  como la batería, y empecé a practicar. También el piano y la guitarra por mi cuenta… Y al final aquí he acabado tocando el bajo [risas]. Desde pequeño he tocado un poco todos los palos.

Dani: En mi caso me pasa un poco como a Jimmy, que no me acuerdo en qué momento empecé. Pero sí hay grabaciones en cinta de vídeo, por parte de mi padre, en las que salgo viendo la tele, un concierto de La 2, con un tambor en las manos [simula tocarlo]. Y luego de ahí ya… clases de música y mis primeros recuerdos de escuchar música era todo con mi padre en el coche, desde Depeche Mode hasta Mike Oldfield, Queen, Led Zeppelin, todo eso. Y en el caso de mi madre, Supertramp o The Smiths, esos grupos, porque no les gustaba la movida española, era todo extranjero. Luego me metieron en un conservatorio, así que la historia se cuenta sola.

Gonzalo: Yo empecé como todos prácticamente, escuchando música de nuestros padres y con eso de la adolescencia pues empecé a escuchar otras cosas, a rechazar un poco eso, y es cuando me encontré un poco musicalmente. Recuerdo que me gustaba escuchar mucho el pop punk rock este americano dosmilero, en plan Sum 41, Green Day, A Day to Remember, cosas así, también un poco hardcore. Recuerdo que de ahí me sale un poco el tocar la guitarra, en plan «esto me mola». Y empecé tocando ese rollo, luego me fui metiendo al metal, luego Queen también me llamó la atención…

Y en cuanto a formación y demás, yo siempre he sido autodidacta. Bueno, es verdad que hace unos años, fui durante un año a unas clases de jazz privadas, con un guitarrista bastante guay, y ahí aprendí bastante. Pero vamos, en general, la mayoría de las cosas las he mirado en internet. Al final, lo que yo más he tocado ha sido sobre todo metal. Recuerdo que de Iron Maiden me sabía prácticamente todos los temas. Me flipaban.

[Esta pregunta Gonzalo la respondió al final porque él se incorporó a la conversación más tarde]

¿Dónde confluís musicalmente todos a la hora de arrancar este proyecto?, ¿Qué punto de encuentro musical tenéis?

Dani: Para empezar, claro, venir a Madrid a estudiar los dos [señalando a Pablo]. Encima coincidimos en la misma carrera de Ingeniería de Sistemas Audiovisuales y la misma habitación en la residencia.

Pablo: Es la primera persona con la que vivo en Madrid.

Dani: El primer contacto musical ya fue en el local de ensayo de la residencia. Luego Jimmy me contactó por Instagram, un día random por la tarde. Creo que era mayo y había una prueba de sonido en junio en un local. Fui para allá, ensayé con ellos y dijeron, «contratado».

Jimmy: Estamos hablando de verano de 2019. Yo en ese momento había vuelto de una gira por Estados Unidos con otra banda. Yo había tenido más bandas antes, pero ahí ya dije «hostia, tío, esta movida igual es lo que me mola». Entonces escribí a Gonzalo el primero. Él y yo nos conocemos del barrio y de estudiar juntos de pequeños en el cole. Luego escribí a Dani por Instagram, de random, porque me lo recomendó un colega que tenemos en común, y luego ya Pablo se une mucho más tarde, porque el primer bajista no fue Pablo.

Vale, por todo lo que me habéis contado, formáis el grupo por afinidad, por necesidad, por recomendación, etc. Pero entiendo que sin saber cada uno de dónde venís musicalmente.

Todos: Así es.

Entonces empezáis y ¿qué? ¿Cada uno empieza a decir lo que escucha?

Dani: Yo me acuerdo del primer ensayo, que había como tres demos que me había pasado Jimmy en un audio malamente. Una era una canción a la que llamamos 7×4, me parece, otra a la que llamamos Esqueletos marchosos y otra que ya ni me acuerdo porque la compuso el bajista. Breaking my legs in two pieces, o algo así. Se cantaba en inglés y no tenía nada que ver con lo que es Cometa a día de hoy. Era como, yo qué sé… cuando tiras un puzzle al suelo, se desarma y quedan las piezas por ahí tiradas, pues cada una de esas piezas era una canción, pero no estaba nada construido ni hilado.

«Antes hacíamos canciones muy raras»

¿Y recordáis el momento en el que decís, «somos Cometa, y queremos hacer esto»?, que ya hablaremos de qué es esto de Cometa, que también es complejo de explicar. Pero en algún momento me imagino que diríais, «por este lado no, por este lado sí».

Jimmy: Hay un punto muy clave, que es cuando escribo No creo en el amor, que esto es…

Dani: Pues 2020. Creo que fue justo antes de la pandemia, porque vinisteis a Leganés, que es donde yo vivía. Ensayamos en un local alquilado, la tocamos por primera vez, y dos meses más tarde estábamos todos en nuestra casa encerrados.

Sería como «joder, justo ahora…»

Jimmy: Es que fue eso tal cual, tío, porque grabamos las demos de todas esas canciones que teníamos y te juro que cuando escuchamos esa, yo dije: «Aquí hemos dado con algo». Y justo después… pandemia.

Entonces fue, «qué putada», porque claro, lógicamente hubo que esperar. O sea, «dropeamos» esa movida de repente, de random, y sí que la pandemia nos vino bien para replantear un poco la banda. Ahí vino el cambio de bajista, que ya estaba un poco disperso, y ya lo de la pandemia hizo que se desinteresase más.

Dani: La pandemia lo remató.

Jimmy: Sí, como que ya dijo, «esto no va a ninguna parte».

Entonces la pandemia os sirvió para asentaros y para tener tiempo de reflexionar.

Jimmy: Sí. Es que vino bien, tío. También se hizo el cambio a castellano, que al principio cantábamos en inglés.

Dani: Bueno, pero no lo cambiamos hasta que fuimos al estudio a grabar.

Pablo: Es verdad, teníamos ahí las dos letras.

Jimmy: En el primer ensayo post todo ya aparece Pablo. Creo que lo primero que debimos hacer fue ir a grabar a Metropol No creo en el amor, y se decidió en directo si cantábamos en inglés o en castellano. Como que no dio tiempo y nos dijo Fran Meneses, «no da tiempo, elegid inglés o castellano».

Pablo: Y esa fue la mejor decisión.

Os preguntaba antes dónde confluís como banda y decís que Cometa tiene que sonar una determinada manera. A mí si me pregunta alguien qué tipo de música hacéis, me resulta muy difícil definirlo, a no ser que diga diez cosas… Hay muchos ingredientes y a mí es lo que más me atrae de vosotros.

Jimmy: A ver, esto es un poco melón, pero yo creo que te diría que un poco la base de todo, para mí, es el pop. Pop en el sentido de «joder, vamos a hacer canciones pegadizas». Yo creo que nos pasaba antes que teníamos canciones muy raras, como 7×4. Canciones que no te quedaba muy claro qué onda. Y por eso No creo que el amor sirvió guay para sacar eso, para decir, «tío, es que aquí lo tenemos. Ya está». Son cuatro acordes, si me apuras un par más, pero es una base muy sencilla. Lo que pasa es que luego es verdad que lo adornas todo bien con los arreglos, hay virtuosismo por ahí, mucho coro… Y hostia, te parece fresco, ¿sabes?

Dices que hacíais al principio cosas raras. Eso también parte de que sois buenos instrumentistas. Lo normal es casi al revés, ir añadiendo elementos, en cambio vosotros quitáis cosas. Y eso es porque venís muy formados.

Jimmy: Total. Ahí tienes toda la razón, tío.

Dani: Cada uno viene con su experiencia. Si estuviera aquí Gonzalo [en este momento de la entrevista todavía no se ha sumado a ella] te diría, «es mi primera banda». No tenía nada de experiencia ni en utilizar equipo analógico real, ni estar en un escenario, ni lo que significa estar en directo… A día de hoy todavía le decimos «mutea la guitarra cuando no toques» porque se le olvida [risas]. Como él está en casa ensayando, no tiene por qué hacerlo…

Pablo: Aún no tiene el instinto ese de cada poco tiempo estar «muteando».

«El rock argentino tiene una etapa muy increíble en los 70-80, que estaba un poco codeándose con el rock anglosajón»

Os decía que yo creo que no conozco ninguna banda que haga lo que hacéis vosotros. Dentro de este panorama en el que ahora está en auge el post-punk, la vuelta de cierto rock urbano, la urgencia… ¿os sentís como un rara avis?

Pablo: Es verdad que estamos un poco separados de ese rollo, pero tampoco somos los únicos. Hay gente que hace cosas un poco más elaboradas, se me ocurren Naked Family o Los Estanques, gente de ese rollo.

Jimmy: Es verdad que con Los Estanques nos comparan mucho, pero creo que ahí el elemento diferenciativo es ese, el pop. Porque es verdad que tú escuchas a Estanques, molan, pero claro, yo creo que a veces pecan un poco incluso de…

¿De saturación, quizás?

Jimmy: Total. Y hay mucha gente a la que no le gustan por eso.

Contadme cómo surge esta atracción por el rock argentino y por qué decidís incorporar esos sonidos en vuestro proyecto. No hablo de la cultura de allí, ni del país en sí (de eso hablaremos más adelante), sino de esa manera de entender el rock. Creo que no hay ninguna banda española (o al menos yo no la conozco) que asuma ese género tan directamente.

Jimmy: Yo creo que quizás el primer approach es la versión que tocamos de Seminare, de Serú Girán. Es como el primer acercamiento que tenemos hacia el rock argentino. En los inicios.

Dani: Fue antes de que tuviéramos nada de este disco.

Jimmy: Sí, y ahí yo creo que hubo un poco una conexión con ese mundo. Y luego es verdad que hay mucha influencia. Soda Stereo, por ejemplo, me acuerdo que en Invítame a bailar me inspiró mucho Soda Stereo. Fito Páez… nos lo dicen mucho, tío. A mí sobre todo. Además, desde el primer bolo en Maravillas, me acuerdo que se me acercó peña y me dijo: «Tío, te pareces mazo a Fito Páez». Claro, yo en aquellas no lo controlaba. Un poco son esas cosas: Charly, Fito, Soda… Creo que está guay que salgan esas referencias al rock argentino, por lo que tú dices, que aquí eso no está nada visto.

A mí me mola porque realmente si un grupo español coge influencias de Latinoamérica casi siempre es por el folclore, no tanto por el rock. Como que para el rock siempre tiramos de influencias anglosajonas.

Jimmy: Es que, tío, el rock argentino tiene una etapa muy increíble, ¿eh? En esa etapa de los 70-80, la peña estaba un poco codeándose con el rock anglosajón. Una movida muy loca. Lo que pasa es que como era Argentina… Argentina es muy suya. Lo que triunfa en Argentina, triunfa de puta madre ahí, pero no lo sacan de ahí. De hecho, Charly, aquí en España casi nada…

El año pasado publicasteis el EP Sírvase usted mismo que os puso en el mapa. Es curioso que ese trabajo se abre con ‘El show de Cometa’ y este primer LP arranca con ‘¡Dale, Cometa!’

[Risas de todos]

Desde luego, dejáis claro quiénes sois…

Jimmy: Eso es. Ya está. Es nuestra intro.

Pablo: La idea es que, la gente que nos conoce, antes de que salgamos ya están cantando en el concierto.

Dani: Y los que no, se lo aprenden en el momento.

Jimmy: El origen del ¡Dale, Cometa!, que al principio era una coña total, viene de un equipo de Buenos Aires, del San Lorenzo de Almagro, que tienen un cántico con otra letra, pero es esa melodía y ese ritmo. Entonces, lo que hacen ellos es como que entran al campo todos… porque no te pasa como, por ejemplo, en el Metropolitano que tú entras y estás en la grada, tú ahí en El Gasómetro entras casi como a pie de campo, o sea, solo te separa un alambre. Y es como un momento increíble, te vienes arribísima…

El ¡Dale, Cometa! viene un poco de esa idea, de caldear un poco el ambiente y de hacer que el público se sienta partícipe de la movida.

[En este momento se une a la conversación Gonzalo]

Que luego el disco lo termináis también de la misma manera, como cerrando el círculo.

Jimmy: Claro, eso es. Al principio el cierre del disco no era ese, era otro, y ahí es cuando Gonzalo dijo: «¿Y por qué no ponemos el ‘¡Dale, Cometa!’ otra vez y cerramos el círculo?» Es un poco esa idea y además también pasa eso en los conciertos, que terminamos y la gente se arranca de nuevo. Entonces era como una forma bonita de cerrar el disco.

«La grabación de este disco fue un reto para todos»

¿Es Fanfarria clandestina la continuación de Sírvase usted mismo o supone una evolución natural para vosotros?

Dani: Es un refenamiento, diría yo, del sonido que ya teníamos.

Pablo: Está bastante más evolucionado. En parte es porque la composición ha sido más refinada, pero también por el trabajo de producción de Guille Mostaza y Diego Perinetti en El Álamo, que al final han llevado las canciones a un nivel superior.

Ahora que habláis de Guille, contadme cómo ha sido para un grupo como el vuestro trabajar con él. ¿Qué es lo que él ha aportado a vuestra música?

Pablo: Su experiencia de qué instrumentación funciona más, hacer que no choquen las distintas partes… sobre todo simplificar muchas cosas, recortar y al final hacer que suene todo más bonito.

Dani: «Popeizar».

Gonzalo: Yo creo que la cosa es sacar como el elemento de las canciones y pegarlo todo más, cohesionarlo, o sea, quitar quizás elementos que no aporten tanto y pegar más la idea, reforzar lo que es la columna vertebral de la canción.

Jimmy: Sírvase usted mismo es más casero…

Dani: Y tan casero… Tres canciones están grabadas en el local

Jimmy: Sí, menos Bulería espacial y No creo en el amor, que las hicimos en Metropol, las otras tres las grabamos en el local, y las mezcló y las masterizó Pablo. Entonces, mola porque tiene como esa aura… Y creo que suena de puta madre. Es verdad que luego ya con Guille se nota como ese salto de producción, de sonido, de arreglos…

Yo a Guille, según lo que iba contando en sus redes sociales, lo he visto muy emocionado con esta grabación.

Dani: Sí, está muy a tope [risas].

Me ha llamado mucho la atención porque es un tío con mucha experiencia, que ha grabado muchos discos y él ha resaltado alguna vez la experiencia de la grabación.

Jimmy: Es que la grabación fue un buen quilombo.

Eso decía él, que fue compleja y que disfrutó mucho por eso.

Gonzalo: Sí, él se lo pasó pipa, desde luego. Yo creo que al final no es música sencilla, tampoco quiero tirárnosla de flipaos y tal, pero yo creo que no es como tres acordes y ya. Por eso creo que también le mola eso, de música un poco cerebral, de rayarse con lo que se puede hacer en cada momento. Molaba porque le veías muy metido, como exprimiéndose la cabeza muchísimo en ciertos momentos… Al tío le veías encantado.

Jimmy: Yo creo que fue un reto para todos, no solo para nosotros como músicos, que era la primera vez que teníamos algo así entre manos, sino que creo que también fue un reto para Guille y para Perinetti, que estuvo a los arreglos. Fue un reto para todos, también en el sentido de que teníamos que grabar un disco en nueve días…

Dani: De los cuales yo tenía dos y medio, y los demás algo por el estilo.

Jimmy: Entonces, era como que teníamos que exprimir cada minuto y aprovechar cada segundo para conseguirlo. Hubo momentos donde parecía que no lo hacíamos, que no lo conseguíamos, porque de repente estábamos al cuarto día y estábamos haciendo matemáticas rollo, «mañana por la mañana, ¿quién viene a grabar qué?».

Gonzalo: Como teníamos que pedir días libres en el curro, hicimos una aproximación, en plan «primero batera, luego bajo… tú píllate estos días». Entonces había como micro huecos dentro de lo que eran los nueve días. Yo creo que estuvo bastante bien. Realmente fue como un testimonio de nuestra capacidad, como que estábamos un poco agobiados, no sabíamos si íbamos a llegar y al final fue «oye, pues mira, lo hemos hecho».

‘No creo en el amor’ fue la primera canción que conocimos de Cometa. Estaba incluida en Sírvase usted mismo, pero también la habéis vuelto a meter en Fanfarria clandestina, grabándola de nuevo. ¿Por qué habéis tomado esa decisión? ¿Es cuestión de que no se quedara fuera vuestra canción emblema?

Pablo: Quizá por petición popular…

Dani: También un poco la batalla interna de «¿qué hacemos? ¿La metemos? ¿No la metemos? Hay quien dice que estaría bien meterla, pero yo no metería la misma. Pero yo quiero meterla…»

Pablo: Es que la que ya está no entra en la atmósfera… Tiene todo una sonoridad que si de repente la partes con la grabación anterior, era como que no funcionaba. Entonces la única forma era volverla a grabar.

Dani: Y es lo que hicimos. Regrabar.

Gonzalo: Bueno, parte de que al final no creo en el amor es una canción que sacamos, que durante mucho tiempo ha sido nuestra canción más escuchada. Bueno, sigue siéndolo. Entonces, aunque igual sea de una época pasada, la reversionamos, la rearreglamos y la metemos aquí, para que la gente que ha entrado en nosotros por esa canción pueda tenerla en un formato físico y escucharla ahí en sus casas. Bueno, que en Spotify puedes, pero es como tener un algo ahí sólido…

Jimmy: En verdad fue una buena batalla esto… fue un quebradero de cabeza. Tardamos meses en decidirlo porque no era una decisión fácil. Por ejemplo, Guille estaba más en el marco de «esa canción ya es más antigua, tenéis que avanzar hacia adelante», pero luego otros te decían «es que es vuestra canción más emblemática»… Como que todos te ponían argumentos muy buenos, tanto en contra como a favor.

«Cometa es un grupo armónico en el que cantamos los cuatro. No se me ocurre otro en el que pase esto»

¿De qué habla Fanfarria clandestina? ¿De qué hablan estas canciones a nivel general? Hay mucho amor en estas letras, eso es innegable.

Gonzalo: Que Jimmy elabore más, pero en el formato físico del vinilo está bien explicado y dice que, efectivamente, el concepto del álbum es el amor, en sus distintas versiones y tal. Creo que lo que has dicho es acertado.

Jimmy: Es un poco ese concepto: el amor. Pero no solo el amor hacia una persona, sino el amor hacia un lugar querido, incluso hacia la comida, porque al final Fugazzeta habla de «me flipa la puta pizza, joder». Entonces, sí es verdad que el hilo conductor es un poco el amor. Luego lo unes todo con este concepto porteño, donde todo pasa en un boliche de tango clandestinamente, pero eso ya es más ficticio, porque evidentemente eso no existe. Y la idea de las bandas también era como para darle un poco de coherencia a ese eclecticismo que tienen las canciones.

Tras ‘¡Dale, Cometa!’ llegan ‘Todo por ti’ y ‘Supersónico’, que son dos temas luminosos, pop en su máxima expresión. En ‘Supersónico’ hay un par de frases en las que hacéis indirectamente referencia a Nino Bravo. Se nota que os atrae mucho esa época, por las melodías, las armonías vocales, etc. Contadme qué es lo que más os atrae de la música que se hacía en nuestro país en los sesenta.

Pablo: Pues no sé, yo creo que igual hemos escuchado eso de padres o familia… Lo tenemos en algún sitio ahí en la cabeza y al final eso sale.

Jimmy: Yo creo que es lo típico que te meten cuando eres muy chaval, se te olvida por completo, y luego cuando vuelves a ello dices: «¡Esta movida es increíble!». O sea, cuando escuchas Nino Bravo y la orquestación que hay detrás… A mí me pasó justamente en Buenos Aires, estaba en una frutería, de repente sonó el Libre de Nino Bravo, y dije… «¡qué locura es esta!».

Justo ese proceso que tú has comentado lo he hablado con mucha gente, que de pequeño escuchas la música de tus padres porque es la única que conoces, luego de adolescente la rechazas porque lo ves desfasado, pero luego creces…

Jimmy: Total, tío. Piensas, «tenían razón todo este tiempo y yo he sido un estúpido» [risas]. Es que es un poco eso, no vas a decir a determinada edad que escuchas la música de tu padre. Yo me acuerdo que mi padre tenía una cinta de la banda sonora de Cuéntame, que tiene Si yo tuviera una escoba, Black Is Black… y mi padre la ponía mazo, pero yo lo rechazaba bastante. Y en verdad lo escuchas hoy en día y dices: «Vaya bangers».

Hablábamos antes de las armonías vocales, en Cometa cantáis los cuatro.

Dani: Es obligatorio. Si entra un miembro más, también tiene que cantar [risas].

La primera prueba es de voz… [risas]

Dani: Y luego ya veremos si tocas bien.

Os iba a preguntar si esto es algo en lo que estuvisteis de acuerdo desde el principio o fue algo que iba surgiendo en el local.

Pablo: A mí, como entré el último, ya se me dio así.

Jimmy: Yo creo que molaba la idea, y que reforzaba mucho todos los puntos fuertes de Cometa, que fuera un grupo armónico. Es que es otra cosa que se ha perdido. No se me ocurre un grupo en el que canten todos. En la mayoría de los casos el batería no canta. Dani sí que ha dado clases de canto, entonces recuerdo verle cantar y pensar que eso era algo muy poderoso.

O sea que eso fue un poco el germen.

Jimmy: Claro, porque si ya canta él, solo había que convencer a Gonzalo. Y luego Pablo es que también tiene bastante buen oído.

Yo creo que es una de las claves de Cometa.

Jimmy: Sí, la gente lo dice. Me acuerdo en los primeros conciertos que la gente flipaba y nos decían: «¡Cómo sonáis! De repente parece que hay mazo de peña cantando y sois cuatro».

«El piano es un instrumento tan expresivo, que en parte ya estás asentando un poco el ritmo de la canción, el bajo, la armonía…»

Vuestras canciones tienen tantas capas musicales, de voces, etc. que me gustaría saber cómo las trabajáis cuando llegan al estudio. ¿Qué trae Jimmy y de qué manera vais aportando cada uno los diferentes elementos? ¿Cómo trabajáis los temas desde los primeros bocetos hasta la grabación final?

Pablo: En algunas ya hay líneas para cada instrumento un poco más definidas. En las últimas ha ido pasando demos de su voz y piano, y un poco las ideas que hay que meter. Pero luego, entre todos las escuchamos, probamos…

O sea Jimmy ya trae piano y voz.

Jimmy: Piano y voces.

Pablo: Ya piensa en los coros.

Dani: Ya que está con el piano, hace la armonía.

Jimmy: Los coros son una movida, en verdad, y sí que me gusta pensarlos bien, porque ya nos ha pasado alguna vez que empezamos «vamos a probar esa línea, no, no mola, probemos otra». Es un curro eso, tío, y lleva mucho tiempo.

Dani: En Supersónico no nos ha pasado, pero nos ha pasado en otras. Supersónico sí que la trajo así.

Jimmy: Entonces yo traigo el piano. Es que componer al piano es muy guay, porque en parte ya estás como componiendo un poco todo. Es un instrumento tan expresivo, que en parte ya estás asentando un poco el ritmo de la canción, el bajo, la armonía… Entonces, ya tienes una pista muy general de qué onda puede ser un poco la canción.

Hablábamos de Argentina antes. ¿A qué viene esa fascinación por ese país? Has comentado antes algo de un viaje.

Jimmy: Sí, es un poco de ese viaje que hice yo por Buenos Aires, también un poco por Argentina. De ahí viene la cumbia, el ¡Dale, Cometa!Tierra Santa habla un poco de eso.

¿Entonces es algo concreto de este disco únicamente?

Jimmy: Sí, justo.  Es algo muy concreto.

Me gusta mucho ‘Abrázame más fuerte, abrázame para siempre’. Creo que esa es como la joyita del disco.

Dani: El anti-single.

Jimmy: Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, que es la joyita del disco.

Pablo: Nos gusta tocarla, nos gusta escucharla… Está muy bien hecha.

Al final es otro camino diferente a nivel musical.

Jimmy: Era un reto también esa canción. En ese sentido, era como decir: «¿Qué tenemos? Tenemos ‘Todo por ti’, que son dos minutos y pico; ‘Supersónico’, tres minutos, misil, a todo rabo; tenemos una cumbia… ¿Podemos demostrar que somos un grupo que también puede hacer canciones serias?, ¿Por qué no hacemos una canción también que emocione?». Abrázame es eso. Son seis minutos de canción, cosa que no es nada fácil. Es una balada, muy larga, es una canción seria, tiene dos solos increíbles… Entonces, era un reto. Yo también pienso que es un poco la joya oculta del disco.

Tras un ‘Entreacto’ que sirve para diferenciar las dos caras del álbum, llega ‘Fugazzetta en Sol menor’, que quizá es mi favorita. Me parece fascinante. Es un viaje brutal.

Jimmy: Es mi favorita. ¿Cuál fue tu reacción cuando la escuchaste por primera vez?

A mí me dejó con la boca abierta. Es verdad que a lo largo del disco hay muchas variaciones a nivel musical, pero es que esta llega justo después del ‘Entreacto’, justo en el ecuador del disco y te deja con ganas de querer escucharla una y otra vez, sacando cosas diferentes cada vez.

Jimmy: Es que es una canción que tiene también mucho detalle.

Supongo que sería difícil de construir, ¿no?

Jimmy: Grabar esa fue una movida. Yo creo que una de las cosas que trabajamos mucho cuando la ensayábamos eran las dinámicas. Me acuerdo que era como…

Dani:  Como si fuera una orquesta tocando

Jimmy: Yo literalmente dije: «Tenemos que conseguir que esta canción te sorprenda siempre, que de repente subes, subes, subes… bajas… Que tenga mucha dinámica». Yo creo que también es algo que quizás se ha perdido un poco en la música de ahora, porque todo suele ser como muy machacón.

Prefiero seguir creciendo de forma orgánica y natural, que de repente pegar un petardazo

Poco a poco se está hablando un poco más de vosotros, desde que sacasteis el EP. ¿Qué expectativas o esperanzas tenéis depositadas en este primer LP?

Gonzalo: Yo creo que la expectativa base realista y lo que esperamos -y a la vez sería como el punto de estar guay-, sería simplemente poder entrar en el circuito de festivales del siguiente verano y ponernos ahí a saco a tocar. Que se nos abra un poco ahí más la puerta, tener más exposición. Es algo que queríamos que pasara este año, pero retrasamos el lanzamiento del disco y nos quedamos fuera.

Como bien dices, parece que ahora se está hablando más de nosotros y vamos ganando escuchas poco a poco, por eso veo muy posible meternos ya más en serio, más de lleno en lo que es tener una banda, dar conciertos y moverse. Hasta ahora tampoco es que hayamos tenido pocas fechas, pero suelen ser muy puntuales. Muchos en Madrid y alguno suelto por ahí, pero nunca hemos estado en un circuito.

Pablo: Establecernos más como grupo, que la gente sepa que existimos. Tenemos ya un disco que se puede escuchar, porque hasta ahora era un poco «ese grupo que está ahí, pero tampoco tienen tanto que mostrar todavía».

Jimmy: Yo creo que además, sobre todo en España, pasa un poco injustamente que suele ser como solamente un cupo y ya lo ha rellenado Alcalá Norte [risas].

No es incompatible porque realmente no os contraprogramáis.

Gonzalo: Yo creo que nuestro hueco es completamente distinto.

Jimmy: Sí, pero lo digo como en el sentido de euforia, ¿no? Como que cada cierto tiempo se necesita una banda así. Pasó con Carolina Durante hace unos años y ahora pasa con Alcalá Norte.

Es complicado lo que planteas. Yo creo que expectativas las justas. Siempre pienso que esto es una carrera de fondo. Por ejemplo, prefiero seguir creciendo de forma orgánica y natural, porque verdaderamente le vamos gustando a la gente, que de repente pegar un petardazo. Ahí ya las exigencias se te ponen al límite y muchas veces el globo explota.

Si leéis la entrevista que hice hace unos meses precisamente a Alcalá Norte, os juro que Rivas dijo exactamente lo mismo y con las mismas palabras.

Jimmy: Claro, es que esto se trata de ir poco a poco.

Pablo: Sin generar falsas expectativas.

¿Y estáis viendo ya indicios de que eso que comentaba Gonzalo del circuito de festivales puede pasar?

Jimmy: Yo creo que Nacho [Ruiz, de Mont Ventoux] ya está en ello.

Gonzalo: Nacho saca buenos conciertos y sobre todo consigue muy buenos tratos, bien pagados, con buenas condiciones. Mirando a otros grupos, muchos no tienen esa suerte y dar un bolo les sale a pagar, ¿sabes? Entre gasolina, estancia, etc. Si tenemos que irnos fuera, Nacho siempre nos encuentra estancia, con dietas… vamos, que nos pagamos la gasolina y lo cubrimos perfectamente. O sea, el tío se lo curra para no buscarnos cualquier bolo, sino buscar siempre una cosa buena de verdad.

Justo en esa charla que tuve con Alcalá Norte, les acababan de confirmar en el Primavera Sound y decían que creían que había alguno más. Hablando entre ellos, no tenían ni idea… Y dos meses después ya estaban en todos los carteles.

Jimmy: La gira de Alcalá Norte es una locura. No tiene ningún sentido.

Bueno, ya han empezado a dejar sus curros, de hecho.

Jimmy: Claro, joder, si tienes 60 fechas en un año… Ojalá poder decir nosotros eso.

El segundo disco va a ser clave para ellos.

Jimmy: ¿Ves? Esa es la movida, a eso me refería también con las exigencias. ¿Ahora qué haces?

Pablo: La gente tampoco puede pretender…

Jimmy: ¡Es culpa de la gente! [risas]

Gonzalo: Es culpa de la industria.

¡ÚNETE A NUESTRO CANAL DE WHATSAPP!

Todas las novedades de CrazyMinds de forma rápida e inmediata en tu móvil: noticias, festivales, discos, entrevistas, playlists... ¡No te lo pierdas!
¡APÚNTATE!
Javier Decimavilla
Javier Decimavilla
La música nos puede salvar la vida o al menos mejorarla. Bob Dylan, Neil Young, David Bowie, The Beatles o The Rolling Stones, entre otros, nos llevan enseñando el camino a la felicidad desde hace décadas.