InicioEntrevistasConociendo Rusia: «Che, tenemos que hacer rock&roll» (2022)

Conociendo Rusia: «Che, tenemos que hacer rock&roll» (2022)

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Fotografías: Paula Lobo | @paula.lfq

Abrazando las raíces que le han acompañado desde siempre y que, lejos de rehuir de ellas, le hicieron agarrar una guitarra años atrás. Abriendo paso a la música que lleva grabada dentro a fuego, tanto que se cuela en sus canciones antes incluso de que él mismo lo pueda identificar. Así se encuentra Mateo Sujatovich, creador de Conociendo Rusia, una banda que tras cuatro años en activo ha grabado un disco que más que homenajear a los grandes clásicos del rock&roll argentino, continúa con su legado alargándolo y moldeando su evolución.

Conociendo Rusia presenta por España La Dirección (2021), el tercer álbum de la banda que, de una manera u otra, está muy ligado a este país gracias a bandas como Los Rodríguez. De su temporada residiendo aquí se llevó entre otras cosas un gran gusto por el flamenco, del que habla con entusiasmo y respeto, citando artistas como Niña Pastori o Estrella y Enrique Morente, y el Omega (1996) de este último junto con Lagartija Nick.

La música le viene de familia; su padre es Leo Sujatovich, que trabajó junto con Luis Alberto Spinetta mientras que su abuela fue profesora de piano de Charly García, y más tarde introdujo en el instrumento a Mateo. Sin embargo, fueron sus dos primeros discos los que le permitieron despuntarse como uno de los nuevos grandes creadores de Argentina y juntarse con maestros como Fito Páez o los Ratones Paranoicos.

En total, Conociendo Rusia cuenta ya con tres álbumes que se mueven en tres atmósferas distintas, desde los tintes más contemporáneos y electrónicos de su debut hasta las palmas y guitarras afiladas heredadas de Los Rodríguez, pasando por los sintes ensoñadores de Cabildo y Juramento (2019). Recibimos desde CrazyMinds a Mateo Sujatovich para hablar sobre su trayectoria, aprovechando su visita a España.  

El primer disco, Conociendo Rusia (2018), tiene un aire muy moderno. Empieza con un loop electrónico en Loco en el Desierto, cajas de ritmos en Juro. ¿Qué te hace llevar por este camino tu primer trabajo?

El primer disco es mucho más experimental, de búsqueda, y también de usar los instrumentos y las herramientas que había en el estudio. Allí había un montón de «juguetes» y a veces uno compone y graba con lo que tiene a mano. En ese momento estaba junto con Nico Btesh, el productor del disco, muy enganchado con esas sonoridades, sintes y teclados, y por eso también el primer disco es más moderno y pop.

Luego te has ido alejando de estos sonidos para abrazar un tono más rock, más clásico

Sí, me he ido acercando más a mis propias raíces. Quizás en el momento que grabé mi primer disco estaba escuchando mucha más música nueva. Luego me reconecté con el universo de la guitarra y del blues. La guitarra es una de las culpables de esto.

¿Qué música nueva estabas escuchando entonces?

Me acuerdo que estaba escuchando mucho Mac DeMarco, que tiene un montón de sonidos raros de guitarra, pero no sé muy bien de donde sale el universo sonoro de ese primer disco, porque es un universo bastante especial.

Incluso en la portada del disco estás vestido de chándal y con cadenas al cuello; ahora te podemos ver en traje en los siguientes trabajos, ¿es una cuestión de madurez personal o musical?

Empezó más desde el lugar de un juego, de buscar algo más ficticio, más volado, para empezar a empezar luego algo que cada vez se acercaba más a mí.

¿Es menos Mateo ese primer disco?

No, es súper yo, pero para hacer un disco más afín a mí tuve que alejarme y verlo todo desde un lugar más solemne. Con el tiempo me pude empezar a animar a mostrar un poco más mis intimidades y mis gustos.

Se me vino encima toda la música que me hizo aprender a tocar la guitarra

Tu segundo álbum, Cabildo y Juramento, es muy distante al primero en gran parte por esto que dices, la profundidad en las letras es mayor. Hay canciones más introspectivas que hablan del amor y el desamor más abiertamente

Es una continuidad compositiva. Suena completamente distinto al otro aunque yo seguía arrastrando ese sentimiento.

También me pasaba que me empecé a hacer muchos conciertos, me fue bien de una manera muy rápida y tenía solamente siete canciones publicadas. Me puse a componer, fueron apareciendo de a poco las canciones y realmente hice un disco bastante veloz. Sin pensarlo demasiado elegimos esas y son canciones que hoy en día son súper importantes para Conociendo Rusia.

La Dirección es el disco de Conociendo Rusia que más rock&roll tiene. Abandonas esos sintes de Cabildo y Juramento y la atmósfera en la que se mueven sus canciones para adentrarte en un rock vivo, en el que se crecen las trompetas dentro de un ambiente más animado

Se me vino encima toda la música que me hizo aprender a tocar la guitarra, el blues y el rock&roll, todo ese universo que para mí es muy importante, y tenía ganas de hacer un disco así, de raíz, de rock argentino. Se veía también en las canciones: vas mirando qué es lo que estás haciendo en las demos y decís «che, tenemos que hacer rock&roll».

Hay dos canciones en el álbum, No Aguanto Más y Cada Día, que son muy de Los Rodríguez

Sí, son muy «rodrigueras». No fue algo buscado como tal, sucede natural, las canciones ya estaban sonando a eso mientras las componía. No Aguanto Más, después de llevar un minuto escrito dije «esto es súper Rodríguez», no lo pude escapar.

Son muy características las palmas que acompañan a la canción, ¿qué magia tiene meter un elemento así en un tema?

Fuimos a fondo con el objetivo de que tuviera ese sonido y esa raíz un poco española. Pero bueno… éramos cinco argentinos tocando palmas al final [confiesa entre risas].

creo que está bien que te echen un poco de menos

Algunos ya ven a Conociendo Rusia como herederos del rock&roll argentino, ¿sientes presión?

Para mí la presión está en los tiempos. Todo lo demás… se dicen muchas cosas y al final son halagos, la presión está más en no bajar números y en la ansiedad de los lanzamientos.

¿Tienes las cifras siempre en la cabeza?

Un poco sí. Venís a España a tocar y hay que hacer lo posible para no perder dinero o incluso ganar algo, obviamente uno está también en eso, en los tickets y las reproducciones para saber dónde estás parado. Igual ahora no es algo que me agobie mucho porque confío en que las cosas están bien y van a seguir estando así.

Has hablado alguna vez de la inmediatez que exige la industria musical en la actualidad, es algo que te afecta y cuentas que necesitas un parón de este ritmo tan frenético, ¿sientes mucho esta presión?

Es difícil para mí estar a la altura de los ritmos actuales, en este momento va a ser difícil. Probablemente me tome un poco más de tiempo para hacer un próximo disco.

¿Se puede luchar contra esto?

Yo creo que está bien que te echen un poco de menos. Al final lo que importa es encontrar un camino compositivo y una estética con la que uno esté contento y eso a veces toma más tiempo.

¿Depende mucho la calidad de las canciones del tiempo que se dedica a componerlas o procesarlas?

Depende de la vida. Un disco se puede componer en tres semanas y ser el mejor de tu vida, y a veces necesitas tres o cuatro años para hacer uno. Me pasa que de repente te empieza a ir bien y la música empieza a ser un medio de trabajo, te haces más conocido, y todo eso empieza también a transformar el vínculo que tienes con la música y con la canción. Se puede llegar a perder cierto contacto con algo importante y hay que ir a buscarlo de nuevo.

Hay veces que está difícil saber qué es lo que pasa dentro

Ese cambio de situación no debe ser fácil, de escribir por gusto a que pase a ser tu medio de vida

Es algo que tengo en la cabeza y por eso creo que es un buen momento para darme el tiempo que sea necesario para sacar la música nueva. No es muy inspirador escribir solo porque tengo que sacar canciones.

¿Cómo es tu proceso compositivo?

No compongo tanto, es algo bastante espaciado, lo voy haciendo de poquito a poquito y lo hago también por proyecto, por disco. No es que tenga mil canciones y me ponga a buscar para juntarlas en un disco sino que cuando veo que toca hacer un disco nuevo me pongo más en «campaña» para que vayan apareciendo las canciones.

Componer no es fácil. Es un proceso introspectivo y se pasa bien cuando ya está terminada la canción y le encontraste la vuelta o sacaste una linda frase, pero es un universo que lleva su tiempo. Hay veces que está difícil saber qué es lo que pasa dentro y cuesta encontrar qué es lo que a uno le está pasando y de qué quiere hablar, si eso que te está pasando te da ganas de hacer música o no.

¿Has desechado canciones por este motivo?

Sí me ha pasado de escribir algo y decir «esto está buenísimo, pero no quiero hacer música de esto». Hay que elegir y filtrar qué se quiere sacar para fuera y qué es lo que uno se quiere quedar para dentro.

Ahora que vienen varios conciertos en España, ¿los planteas de una manera distinta a los de haces allí en casa?

Sí, muy distinto. Aquí hay gente que no debe estar acostumbrada a verme y va a ser bastante lindo viajar tantos kilómetros para hacer un concierto. También en la lista de las canciones, cómo se va armando el concierto, siento que se piensa diferente.

AUTOR

Jorge Ocaña
Jorge Ocaña
Estudiante de ingeniería, pero sobre todo un loco de la música.

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