Fotografías: May Robledo
Con Mil pequeños cortes Cora Yako se están confirmando por fin como una de las bandas más en forma de nuestra escena alternativa. Es cierto que sus dos trabajos anteriores ya dieron pistas de hasta dónde podía llegar el dúo mallorquín, pero es con este tercer álbum con el que están derribando algunas barreras para consolidarse de manera definitiva. Esto se está traduciendo en conciertos de mayor calidad, en salas de mayor aforo y una exposición mediática acorde al estatus que poco a poco les va consolidando.
En sus nuevas canciones, Luis y Carlos se han dejado llevar por su lado más melódico, sin dejar atrás sus características y punzantes guitarras, dando forma al disco más cohesionado y brillante de toda su carrera. Sin una temática premeditada ni intenciones ligadas a discursos trascendentales, Mil pequeños cortes aglutina los sentimientos e inquietudes que han movido a sus creadores a dar forma a este trabajo. Y de esta forma han conseguido llegar a más gente que nunca, gracias a unas letras que conectan irremediablemente con el oyente. La cotidianeidad del discurso nos permite recibir el mensaje de manera clara, sintiendo que esas canciones bien podrían hablar de nuestros miedos, heridas, deseos, despedidas e ilusiones.
Aunque ha pasado un tiempo desde que Cora Yako publicaron este álbum, hemos querido juntarnos con ellos y charlar acerca de todo esto, con la perspectiva que da el reposo de un disco que ya está asentado entre nosotros desde hace unas cuantas semanas. Hablamos con Carlos y Luis de lo que está suponiendo para ellos Mil pequeños cortes, su origen y el futuro para la banda, que es más esperanzador y prometedor que nunca.
Ya han pasado tres meses desde que publicasteis Mil pequeños cortes y, ahora que podéis valorar todo con algo de perspectiva, quería preguntaros cómo habéis vivido todo esto, si el recibimiento del disco por parte del público os ha sorprendido, si habéis notado que todo haya crecido desde que lo publicasteis, etc.
Luis: Sí, lo notamos mucho, sobre todo en los conciertos porque son mejores, la gente se sabe más los temas… También nos reconocen de vez en cuando por la calle…
Carlos: Sí, en las puertas de las salas [risas]. Creo que el disco ha ido muy guay, eso hace que estemos llenando tantas salas, e igual se percibe el proyecto de otra forma y también causa un poco más de interés en medios.
Realmente, el disco está yendo que te cagas y creo que me hubiese jodido bastante si no hubiese sido así, la verdad. En este disco, yo por lo menos sí que tenía expectativas.
¿Y eso lo notasteis desde el primer día?
Luis: Yo sí que estaba bastante seguro de que era mejor que el anterior, pero no sabía si lo iba a superar. Y ahora resulta que las diez canciones del disco son casi las más escuchadas.
Carlos: Los singles veíamos que estaban gustando muchísimo, pero hasta que no sale el disco no ves realmente el impacto que tiene.
Lo cierto es que vuestro crecimiento está siendo bastante orgánico y paulatino, no ha habido un subidón.
Carlos: Quién lo pillara…
Pero así es todo más natural, ¿no?
Luis: Tiene más gracia y creo que la recompensa es mejor…
Carlos: Tiene menos gracia en realidad [risas]. A mí me haría más gracia un pelotazo tremendo. Nuestro mánager y nuestra discográfica dicen que así es mucho mejor, que es más orgánico, que vas asentándote… y que, si consigues llegar, como lo has hecho con una base bastante sólida, no vas a ser una movida de un disco y ya está. Pero yo, de momento, me quedaba con el pelotazo [risas]. Si en unos años llega, podemos vender eso de que ha sido una lucha y tal.

«Como banda no hemos cambiado mucho, pero ahora hacemos las cosas mucho mejor»
Al margen de la anécdota, ¿ha supuesto algo para vosotros el hecho de que Pedro Sánchez recomendara vuestra música y apareciera en un video con una camiseta del grupo?
Luis: Yo creo que sí. Parece que hay más interés de medios. Aunque, pensándolo bien, igual ha sido porque entró Josi [Cortés, la actual jefa de prensa del grupo] a trabajar con nosotros.
Carlos: Sí que hubo un par de cosas. Nada más subirlo, el Última Hora, que es un periódico mallorquín, quiso hacer un artículo o algo así. Y al principio, de público no hubo una consecuencia directa, pero cuando ha pasado el tiempo creo que sí se está notando. El otro día, nuestro AR de Altafonte nos pasó un pantallazo, creo que de YouTube, comentando en plan, «he llegado aquí por la recomendación de Pedro». Pero también hay bastante comentario tipo «rojos de mierda», «estáis tirando dinero público», «el grupo de los corruptos», etc. [risas].
¿Qué ha cambiado en vosotros en los tres años que han pasado desde que publicasteis vuestro anterior disco y este? ¿Qué diferencias notáis como banda? ¿En qué habéis crecido a nivel musical?
Luis: A nivel musical, las influencias han cambiado bastante. En realidad, cada par de años nos da un ramalazo con algo. Con el anterior nos dio un ramalazo con los 90 y eso se ve reflejado, y en este hemos vuelto a lo que originalmente hacíamos, que es algo más “dosmilero”, con guitarras más rápidas y rectas.
Y a nivel nosotros, en realidad no ha cambiado mucho nuestro modus operandi, sino que creo que hacemos lo mismo, pero mejor.
Carlos: Yo creo que como banda no hemos cambiado mucho y, a nivel musical, creo que hacemos mejor las cosas ahora. Hemos aprendido bastante en estos años, tanto a nivel de composición como de producción.
Luis: Yo creo que en lo que más hemos mejorado es en todo lo que no es la música.
Carlos: Creo que también hemos afinado el tiro más respecto a los discos anteriores. Sabemos hacerlo mejor y también sabemos qué queremos hacer mucho más que antes, como que tenemos más idea y en cuanto nos metemos en el estudio a producir un tema sabemos si queremos que vaya por un lado u otro.
En cuanto a lo que comentáis de que habéis mejorado en todo lo que no es la música, ¿no tenéis la sensación de que actualmente se exige demasiado al artista y que, aparte de hacer buenas canciones, debe saber de marketing, de imagen, de creación de contenido, etc.?
Carlos: No tengo muy claro si eso es algo nuevo de ahora. Antes, al no haber internet ni tener las vías de comunicación tan rápidas, el proceso se ralentizaba una barbaridad.
Vosotros sois de una generación que ya ve natural todo ese proceso y trabajo extramusical.
Luis: Estamos un poco ahí…
Carlos: Yo sí que noto que peña más joven que nosotros han conocido todo esto desde el día uno. Creo que somos la primera generación que se ha adaptado ya desde chavales, pero que pillas a mucha gente, como por ejemplo nosotros, que no lo tienen tan interiorizado ni les sale de forma muy natural.
Luis: Yo, hasta hace un año y medio, el Spotify no lo utilizaba casi nunca. Es que escuchaba muy poca música, la verdad, pero lo que hacía era coger YouTube y ver un videoclip. Eso es algo que ahora mismo no se hace tanto.
¿No escuchas discos?
Luis: No escucho discos porque soy de la generación eMule, la verdad.
Carlos: Yo sí que escucho, ¿eh?
Luis: Pero tú lo haces porque tienes un reproductor de vinilos, tu padre toca la guitarra, etc.
¿Tenéis la sensación de que las cosas van demasiado rápido actualmente o sois capaces de saborear lo que os va ocurriendo?
Carlos: La verdad es que nosotros no tenemos esa sensación de que estemos yendo muy rápido, estamos siendo bastantes conscientes de cada paso que damos.

«Nosotros rara vez componemos en directo»
Al hilo de esto, el otro día me comentaba un promotor de conciertos que ahora muchas bandas quieren reservar siempre una sala más grande de la que a ellos les corresponde. Es como saltar los escalones de dos en dos y a veces eso lleva a engaño en cuanto al aforo de los conciertos. ¿Qué opinión tenéis de esto?
Carlos: En nuestro caso creo que no es así.
Luis: Yo creo que se hace esto porque el número de grupos crece, pero el número de salas prácticamente no.
Carlos: Pero a nosotros algunas salas se nos han quedado pequeñas.
Luis: Ahora tienes que reservar salas con un año de antelación y entonces tienes que hacer una estimación de cuánto vas a llenar.
Carlos: Pero hay gente que hace la Sol, no la llena, y reserva la Copérnico después.
Luis: Nosotros el Teatro Eslava lo hicimos con poco menos de un año. La reservamos en junio y tú estabas cagado [dirigiéndose a su compañero].
Carlos: Pero la reservamos convencidos de que la íbamos a llenar. Luego, cuando has sacado las entradas a la venta, lo miras cada diez segundos y ves que no va tan rápido, te hace pensar, pero al final se vendió con dos o tres semanas de antelación.
Yo creo que hay dos partes. Una normal y lógica que nosotros hacemos, que es apostar un poco a la siguiente. Es decir, venimos de llenar la Copérnico, vamos a sacar un disco, seguramente eso haga que la banda crezca, confiamos en que vaya bien, entonces vamos a apostar por nosotros y a intentar llenar algo más grande. Otra parte de esto es volverte loco. Si a nosotros la Joy no nos hubiese ido que te cagas, no pensaríamos en un paso siguiente.
Luis: Es muy diferente hacerse una sala de 500 personas a una de mil, con respecto a los promotores de festivales que te puedan coger que, al fin y al cabo, son los que te van a pagar mejor o peor.
Carlos: Nosotros en Barcelona reservamos la Razz 3 y la pasamos a la Razz 2 porque la llenamos.
Luis: Bueno… nos la ofrecieron porque estaba libre.
Carlos: Pero por mucho que esté libre, si no has llenado la Razz 3 a dos o tres semanas vista y el promotor no cree que se vaya a vender más, no se hace ese cambio. En Valencia también se vendió todo tres semanas antes y, al final, te quedas pensando que hay gente que quería venir y se quedó fuera.
Luis: Es que muchas veces no puedes añadir una segunda fecha porque está todo lleno.
Cuando os planteáis sacar este nuevo álbum, ¿qué ideas tenéis en vuestra cabeza en cuanto a los temas de los que queréis hablar? ¿O simplemente hacéis las canciones que os salen y luego las agrupáis en un disco?
Luis: No nos sentamos a decidir la temática, simplemente hicimos una colección de canciones en ese tiempo y no sé si han acabado hablando de algo en particular.
Carlos: Es como que te sientas, estás tocando, te sale algo, tiras del hilo y, de repente, surge una canción que habla sobre X.
Luis: Pero nosotros rara vez componemos en directo.
Ahora que habláis de eso, ¿cómo trabajáis las canciones desde vuestra casa hasta el estudio? ¿Cómo es el proceso?
Luis: Muchas veces se tiene una letra antes y hacemos el instrumental por encima, otras veces pasa al contrario… No hay ninguna forma que se dé más que otra, la verdad.
¿Trabajáis todos los aspectos juntos?
Carlos: Muchas veces sí, pero otras no.
Luis: Hay veces que yo traigo una entera, hay veces que traigo una estrofa, hay veces que él trae una entera…
Carlos: Incluso hay veces que lo hemos hecho en directo con la banda, pero esa es, seguramente, la que menos se da de todas. A veces yo tengo una canción de acústica, con letra y melodía, y luego le hacemos el instrumental, o se la doy a Luis para que haga algo; otras veces sucede al revés o traemos un riff y el instrumental y luego le ponemos letra.

«Hoy en día parece que todo lo que se hace tiene la etiqueta de generacional»
Realmente, en este disco habéis hecho todo vosotros, ¿verdad? Lo habéis producido, lo habéis mezclado, etc.
Carlos: Lo hemos hecho todo, sí, como en los anteriores discos, salvo el primero que lo mezcló Carlos Hernández. En el primero, las baterías las grabó Carlos Hernández, mientras que en el segundo y tercero las ha grabado Dany Richter. Pero sí, el resto nosotros.
Con esta manera de trabajar, entiendo que os sentís mucho más libres, pero ¿estáis abiertos a cambiarla o realmente os sentís tan cómodos que ni os lo planteáis?
Luis: Buena pregunta.
Carlos: Abiertos sí, pero de momento es poco probable que la cambiemos. No estamos cerrados, pero estamos poco inclinados a cambiarla.
Luis: Yo creo que todavía tenemos bastante cuerda con esto. Si nos preguntas en un año, a lo mejor te decimos que sí, pero nosotros somos productores y producimos para otros grupos, así que trabajar con un productor externo tiene que ser una opción que me convenza muchísimo, que sea… de Rick Rubin para arriba [risas].
Carlos: No conocemos ni tenemos al alcance el perfil que nos haría plantearnos cambiar esto.
¿Las canciones que hacéis son las que van al disco o sois de los que tenéis guardadas muchas cosas en cajones y notas?
Luis: Sí, sí, tenemos guardadas bastantes, pero avanzar con esas es imposible porque están en una zanja y no sabes cómo sacarlas.
Entonces, si las desecháis es por alguna razón.
Luis: No es porque no nos molen, es porque no hemos terminado de hacerlas.
Carlos: O sea, desechar no desechamos porque implica que hemos acabado algo y que no nos gusta. Si algo no nos está gustando, normalmente no lo llegamos a acabar. Entonces, o creemos que la materia en bruto no merece la pena y lo abandonamos o, si creemos que merece la pena, no lo desechamos, le damos vueltas hasta que damos con la tecla.
Luis: Somos un grupo muy eco.
Carlos: Yo esto a veces lo he hablado con gente que me dice, «si no me sale de primeras, lo dejo», pero yo no tengo el talento como para desechar ideas que creo que merecen la pena, ¿sabes? Si yo tengo una letra, una melodía, un riff o un estribillo que creo que son buenos, no me puedo permitir desecharlo porque no me salga de primeras. Si hace falta, le daré vueltas siete meses.
Luis: Hay muchas canciones que están en esa fase, pero es bastante aburrido trabajarlas, no te hace ilusión.
¿Las canciones de este último álbum vienen todas de un mismo periodo de tiempo o hay aquí alguna de esas ideas que comentáis que dejáis aparcadas o guardadas en su momento?
Carlos: Canciones como tal, no, pero igual hay una letra que la tenía con otra melodía y que se ha cambiado, o alguna idea de guitarra o de melodía que ya teníamos, pero que no desarrollamos en su día…
Luis: Muchas veces, se lo explicas a alguien y esa persona espera como que estés en la cima de una montaña sentado, esperando la inspiración, pero en realidad es unir cosas que tienes y es muy poco romántico.
¿Os sentís cómodos con esas etiquetas de banda o disco “generacional”?
Carlos: Es terrible lo de generacional, tío.
Luis: Nos lo han dicho un par de veces.
Carlos: Por favor, stop ya con eso.
Yo os preguntaba por el hecho de que sea algo tan recurrido.
Luis: Yo creo que igual tenía más sentido antes porque la gente escuchaba una o dos cosas.
Carlos: ¿Qué no es generacional? Si lees las críticas, todo es generacional.
Parece que cuando se habla de una banda joven que retrata cosas que viven o sienten, eso ya es un disco generacional.
Carlos: Me parecen palabras vacías. Siempre recuerdo una escena de la serie Fleabag, en la que ella pide dinero a su padre para escribir un libro o algo así y dice que tiene que escribir porque es la voz de una generación o, por lo menos, una voz de su generación. Evidentemente, hay cosas con las que la gente se puede sentir más identificada, pero que ya de por sí todo el rato se hable de que un disco es generacional…

«Cuando empezamos como banda quizás nos daba miedo el futuro, pero ahora lo vemos con esperanza»
Normalmente, se catalogan como generacionales los discos o canciones que hablan de lugares que habita un cierto grupo de personas o cuando se retratan problemas o situaciones que a uno le afectan. Lo que pasa es que esos problemas de precariedad o ansiedad le pueden afectar también a una persona de 60 años, no solo a tu generación.
Carlos: Totalmente de acuerdo con lo que dices. Luego hay casos como el de Biznaga, con el disco que habla mucho de la vivienda, que igual sí tiene más sentido, pero porque es algo muy concreto.
Luis: Pues el de la vivienda precisamente es un problema que no afecta solo a nuestra generación.
Carlos: No te digo que no, pero sí que es algo que hoy en día está en boca de todos. Yo creo que lo de generacional viene de que alguien dijo eso de Carolina Durante porque yo no lo había escuchado hasta entonces. A partir de ahí, la gente dijo «Buah, ¡qué guapo está esto!».
Es como lo de que se vuelven a poner de moda las guitarras.
Luis: Eso es. No sé si lo oigo yo por estar dentro del mundo. Igual son los propios guitarristas haciendo autobombo [risas].
Carlos: ¿En el 2005 estaban menos de moda que ahora? Yo creo que no. Nunca han dejado de estarlo.
“Pesadillas” es la canción que abre el disco y en ella afirmáis que «a veces da miedo el futuro». Esta frase podría considerarse generacional…
Luis: [Entre risas]. Bueno, para alguien de 90 años, probablemente también tenga sentido la frase…
Carlos: ¿A qué generación no le ha dado miedo el futuro? Igual a la de nuestros padres… Puede que no hubiera esa sensación de incertidumbre que hay ahora.
Luis: ¿Se puede mejorar más la calidad de vida?
Carlos: ¿Ahora mismo? Sí, claro que sí. Yo lo digo porque creo que la generación de nuestros padres sí tenía una perspectiva de encontrar un curro, comprar una casa, etc. Estaba dentro de sus planes y no eran unos ilusos por pensarlo. De hecho, muchas veces se cumplía. Ahora tienes bastante claro que eso no va a pasar.
¿Cómo os posicionáis como banda con respecto al futuro? No sé si desde esa posición también os da miedo el futuro o estáis en un momento tan bueno e ilusionante que no pensáis así.
Luis: Es muy buena pregunta, la verdad.
Carlos: Como banda, yo no tengo miedo al futuro, tengo ganas del futuro.
Luis: Nos hace mucha ilusión el futuro, la verdad. Es que ahora los conciertos son los mejores que estamos dando desde que empezamos, y ahora es cuando de verdad están pasando las cosas por las que llevamos trabajando este tiempo. Ahí sí me daba miedo el futuro, ahora lo veo con esperanza.

«Puedes estar escribiendo sobre algo triste porque ha pasado algo en tu vida, pero eso no quiere decir que seas pesimista»
A pesar de que esta canción parece tener un tono un tanto pesimista, se deja entrever cierta esperanza y creo que ese es el tono general del disco.
Luis: Yo creo que también tienen que ver las melodías. Como son melodías bonitas, eso ayuda a que la gente lo visualice como algo melancólico o triste, cuando en realidad tampoco lo es tanto. Mismamente, si lo cantara Biznaga, yo creo que la gente no diría eso. Imagínate a Biznaga gritando «a veces da miedo el futuro».
Carlos: Nuestra música es muy muy melódica, sí, pero una cosa es triste y otra cosa es pesimista. No son sinónimos. Tú puedes estar escribiendo sobre algo triste porque lo has dejado con tu pareja o porque ha pasado algo en tu vida, pero eso no quiere decir que seas pesimista en cuanto al futuro y que lo veas todo negro.
Entonces, sí sería un disco más triste que pesimista.
Carlos: Sí, eso sí. Hay bastante duelo.
Luis: Es muy jodido escribir una canción optimista sin caer en cosas que a nosotros probablemente no nos gusten tanto. No sé… ¿se os ocurre alguna canción optimista que no sea naif?
Es que quizá las canciones más bonitas son las tristes. También es verdad que se crea mejor desde el dolor que desde la alegría.
Luis: Yo creo que sí. Sin duda. Si estás bien, haces una canción para Estrella Damm o algo así [risas]. Mira, Love of Lesbian… «¡Fantástico!» [se arranca a tararear la canción de la banda catalana].
Carlos: ¿Eso qué es?
Luis: Joder… Love of Lesbian. La canción que hicieron para Estrella Damm. ¿No sabes cuál es?
Carlos: Ni idea…
¿No escuchas tampoco mucha música, Carlos?
Carlos: No muchísima, la verdad. Y la que escucho es, sobre todo, anglosajona.
“Barcelona” es una canción que habla de una despedida, de la parte más amarga de la separación. ¿Escribir este tipo de canciones os ayuda a ahuyentar fantasmas y cerrar heridas?
Luis: Es que, como no recuerdo para nada el momento en el que escribí eso… En realidad, no recuerdo ninguno de los momentos en los que escribí ninguna de las letras.
Carlos: Yo sí, yo sí. De casi todas sabría decir cuándo las compuse.
¿No recuerdas tampoco qué te llevó a escribir eso?
Luis: Alguna sí. Pero “Barcelona” no tengo ni idea.
Carlos: Yo creo que la respuesta es que las canciones sirven como terapia, pero no las usamos. Noto en las entrevistas que la gente piensa que detrás de todo hay una movida mucho más consciente de la que hay. Yo no digo, «venga, estoy dolido, voy a hacer una canción para estar bien». Estás en tu casa, coges la guitarra mientras ves un documental sobre pájaros, empiezas a escribir una canción y seguramente acabes hablando de algo que te importa y eso te ayude. Pero no hay un ejercicio consciente de utilizar esta herramienta sanadora, ¿sabes?
¿Y os ha pasado que seguidores vuestros os han comentado que a ellos sí les han servido las canciones?
Carlos: Sí, sobre todo con este disco.
Luis: Es de lo que más mola, que cada uno le dé su propio significado. Si es que muchos de los temas que hacemos en realidad no sé de qué coño hablan hasta que los escucho después.

«Soñamos con muchas cosas, pero tenemos bastante los pies en el suelo»
“Contando estrellas” es una de las canciones más pop del disco. Llegados a este punto, os quería preguntar por el sonido que habéis dado al trabajo, con temas más melódicos, más luminosos, más pulidos a nivel de producción, etc. ¿Era una intención previa el hecho de querer sonar así?
Luis: Es producto de querer bajarle un poquito a la distorsión y también de estar cansado un poco de caer en las mismas cosas que haces siempre. Es verdad que habíamos abusado un poco de la distorsión en el disco anterior y es un poco un efecto péndulo. El disco anterior, por ejemplo, tiene muy pocas capas y este tiene una jodida salvajada, pero haciendo un estilo de música que normalmente tiene pocas.
Pero sí, es consciente lo del sonido luminoso. Y, aparte, nosotros cuando decimos que esto suena muy pop lo decimos como algo positivo.
¿Habéis recibido comentarios o críticas por sonar demasiado pop?
Luis: Algunos sí.
Carlos: Malo no, pero sí que hay coleguillas que son muy, muy noventeros, y prefieren el disco anterior.
Luis: También de gente de prensa.
Del tipo “han perdido su esencia”, supongo…
Carlos: Eso no, o yo no me he enterado.
Luis: Sí te has enterado [risas].
Carlos: No, no, de verdad…
Luis: Algunos que han dicho que hacemos pop para adolescentes y cosas así.
Carlos: ¿En serio? [risas].
En “Vivo de ilusiones” decís que vivir de ilusiones no es vivir. Entiendo que estando en una banda, de alguna manera también se vive de ilusiones en cierto momento.
Luis: Pues tienes razón y no lo había pensado. Tampoco recuerdo muy bien de dónde coño salió [risas]. No, en serio, sí que lo recuerdo y era sobre el desencanto de crecer y estar enumerando cosas que hacía antes que producían felicidad, en momentos muy mundanos y cotidianos. Y después está la contraposición de ahora, que todo es complicado, el ser adulto y tal.
Otra canción que suena a despedida es “Adiós, te quiero”. En ella habláis del deseo de empezar de cero. Supongo que muchas veces esa es la única solución y es absurdo intentar arreglar las cosas una y otra vez. Es una manera de aceptar la derrota, pero quizá esa sea la clave del éxito también. ¿Os habéis encontrado en esa situación alguna vez como banda?
Luis: Yo creo que todavía no. Es que creo que para empezar de cero hay que llegar un poco más alto.
Carlos: No hemos tenido momentos malos. Siempre hemos estado guay. Evidentemente, hay muchos momentos de frustración, de que quieres conseguir cosas y no llegan…
¿Y de tirar la toalla?
Luis: No, qué va. Yo creo que también hemos girado muy poco. Eso en el futuro seguro que en algún momento…
Carlos: Sí, pero yo creo que eso será más un cansancio. Luis y yo tenemos la suerte de ser gente bastante tranqui y paciente. Evidentemente, soñamos con muchas cosas y tenemos ganas, pero tenemos bastante los pies en el suelo. Entonces, las expectativas están muy controladas y eso ayuda a que nunca hayamos perdido las ganas de hacer música y de tener la banda. Sabemos que esto cuesta.

«Es bueno sacar canciones de momentos tristes para que se conviertan en momentos memorables y recordarlos de otra manera»
En “Accidentes, meteoritos y osos polares” hay un componente surrealista en la letra, incluso cierto humor, para afirmar «ya no me duele tanto pensar en ti». Supongo que a veces es necesario quitar algo de solemnidad a las cosas que uno dice.
Carlos: Qué guay que lo hayas pillado, la verdad. Yo sí que me acuerdo bien dónde estaba cuando escribí esa canción. La idea era hablar de que en el mundo están pasando mil cosas malísimas, pero me la pela porque yo solo estoy preocupado por lo malo que me está pasando a mí. La intención era quedar un poco de idiota y egoísta. Como que ahora mismo me dan igual los meteoritos, el oso polar y todo eso, porque yo estoy mal con mi movida.
“Mil pequeños cortes” cierra el disco con desencanto, pero afirmando un rotundo «ya me da igual, no siento nada». Quería coger esta canción también como resumen del disco y preguntaros si hacerlo ha servido para sanar determinadas cosas que teníais que sanar o cicatrizar.
Luis: Ha sanado un poco la ansiedad que tenía por vender la Joy, la verdad [risas]. No… hablando en serio, ha sanado la ansiedad que me creó el propio disco.
¿Os autoexigisteis mucho?
Carlos: Hemos currado mucho. Le hemos dedicado muchísimas horas, eso sí, tanto componiendo cada una a su bola, como en el estudio juntos dándole vueltas e intentando hacer el mejor disco que pudiésemos.
Luis: También es bueno sacar canciones de momentos tristes para que se conviertan en momentos memorables y recordarlos de otra manera.
En el disco hay canciones de ambos y quería preguntaros si existe entre vosotros ese pique sano de ver quién hace las mejores canciones.
Carlos: Es que Luis tiene bastante claro que las mejores son las mías [risas]. El pique que hay -o la motivada- es que, si Luis me enseña algo que mola un huevo, me alegro un montón porque también es mío. Sí que creo que nos motivamos el uno al otro constantemente a hacer cosas.
Luis: Como Djokovic y Rafa.
Como Lennon y McCartney.
Carlos: Es que es real. Yo muchas veces lo digo, que la persona que más me inspira o me motiva es Luis.
Luis: Es que la segunda persona más interesada en que le salga un buen tema, soy yo.
Carlos: Claro. No entiendo muy bien las bandas que tienen movidas por estas cosas.
Antes de la entrevista me habéis comentado que veníais de trabajar temas nuevos.
Luis: Sí, estamos ya trabajando en temas nuevos. ¿Cuándo salen? No tengo ni idea.
Carlos: Después del verano. Yo tengo ganas de sacar música, la verdad.

