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Drugos: «Hacemos rock & roll y seguimos manteniendo que el amor es el motivo para hacer música» (2026)

Fotografías: Hugo Huerta

En tiempos dominados por nuevas tendencias, el rock sigue demostrando que está más vivo que nunca. Buena prueba de ello es Drugos, banda nacida en Gijón y afincada en Madrid, formada por Jano (voz), Luis (guitarra), Nacho (bajo) y Ale (batería). Tras dar dos pasos firmes con sus primeros trabajos, Amor o dinero (2022) y Todo arde (2023), el grupo presenta ahora su tercer álbum, Haz ruido mientras puedas, un disco con el que buscan evolucionar sin perder su esencia, afilando su sonido y ampliando su universo creativo.

Su propuesta combina la energía cruda del directo con letras que giran principalmente en torno al amor, aunque siempre dejando espacio para la ironía y el humor, dos ingredientes que aportan personalidad y frescura a su discurso. Hablamos con Jano y Ale de este último trabajo.

Antes de comenzar, quería daros la enhorabuena por el concierto del otro día en el que presentasteis este nuevo trabajo e hicisteis sold out. Después de un tiempo ya afincados en Madrid, ¿habéis visto mucha diferencia entre la escena musical de Madrid y la de Gijón?

Ale: Sí, es muy distinta. Bueno, en Gijón, cuando nosotros empezamos en el mundo de la música, tuvimos la suerte de vivir una escena bastante interesante.

Antes de estar con Drugos, empezamos cada uno con sus grupos y con sus amigos en el mundillo. Compartimos escenarios de muchísimos locales que había en Gijón, que hacían música en directo y que apostaban mucho por eso. Tuvimos la suerte de crecer rodeados de música, aunque las pequeñas ciudades y las medianas se han ido apagando cada vez más, y todos nos hemos ido trasladando a las grandes ciudades, a Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao…

La escena ha ido disminuyendo hasta estar bastante cohibida en Gijón entre otras ciudades pequeñas. Ahora mismo sigue habiendo escena en Gijón, pero es mucho más underground, tiran a estilos “clásicos”, como el rock and roll, o como la música que hacemos nosotros, que es música más del folclore, bebiendo de las raíces del asturiano, por ejemplo y también encuentras música más punk.

Al final, Madrid sigue teniendo una vida cultural enorme. Hay, quizá, más “competencia” porque  hay más grupos.

Jano: Sí, puede que en el mismo día, haya conciertos de dos grupos y que uno de ellos sea un grupo grande que al final te puede afectar. Nosotros hemos tenido siempre mucha suerte, o haber hecho las cosas bien, no sabemos, el caso es que en Madrid hace bastante que colgamos en todos los conciertos el cartel de entradas agotadas.

Ale: Hay más grupos y más salas, pero también hay mucho más público. Es difícil hacerse ver entre tantísima gente, pero a su vez también tiene un punto positivo, que es que también vienes a Madrid un poco a buscar esta cultura. La gente viene más predispuesta a ver conciertos, incluso de gente que no conoce, y en ese aspecto las ciudades pequeñas son un poco más clásicas en ese sentido, más de si conozco al grupo, y si no conozco tampoco tengo ese interés (hay gente que sí, obviamente, como en todos los sitios, pero no es tan habitual).

Jano: En los conciertos al principio siempre ves caras que no conoces. Eso nos pasó ya en el primer concierto de 2019 en la Honky Tonk. Todavía no vivíamos todos aquí, y ya a ese concierto debieron venir 60 personas y había caras que decías «tú, esta persona me suena». Ya tenemos público fiel que más o menos nos va sonando de otros conciertos.

Ale: Sí, y también el público cada vez es mayor y vemos más caras nuevas. También hay muchos clásicos que se van haciendo más clásicos a medida que vamos tocando. Es una alegría ver que la gente repite y que viene muy contenta, o si nos encontramos por la calle, te dice: «Tengo muchas ganas, ya he pillado entrada, va a estar genial».

En vuestro Instagram, comentáis «Han pasado algunos años desde que publicamos Mala puntería y tenemos la misma ilusión que al principio. Nuestra intención siempre es la de hacer música que nos mole y disfrutar del proceso, pero no deja de sorprendernos para bien que haya gente al otro lado de la pantalla con ganas de escuchar lo nuevo». ¿El público ya os pedía trabajo nuevo?

Ale: Ha sido una mezcla entre el público y nosotros pero ya teníamos ganas de sacar disco.

Jano: Hemos estado bastante activos. Sacamos Todo Arde a finales de 2023, y un año después lanzamos el disco en directo Galileo Arde, que tiene canciones inéditas, entre ellas una versión de Helter Skelter, una versión de un grupo que tenía yo cuando tenía 16 años (y conocía a Ale y Nacho, a Luis tardaría ya más en conocerle) que aporta cosas nuevas, y también hay algún tema con colaboración. Yo creo que si no llegamos a hacer eso probablemente nos hubieran dado un toque y nos hubiera salido a nosotros también decir «oye, tenemos que ir sacando música nueva».

Conozco grupos que tardan tres años entre un disco y otro. Nosotros nos cansamos y tenemos ganas de inventar canciones nuevas, porque hay canciones que de repente, de un año para otro dejan de representar tanto. Me atrevería a apostar que dentro de dos años lo intentaremos con otro disco, tenemos que sentarnos a hablar de cómo haríamos.

El plan siempre estuvo ahí desde mucho antes de grabar. Por ejemplo, cuando empezamos la gira de Todo Arde ya estábamos diciendo que en un año y medio teníamos que estar grabando disco. 

Ale: Nuestra idea es seguir sacando música, siempre seguir adelante. No se puede sacar un disco cada medio año pero ojalá, si fuera por nosotros…

Jano: Los Beatles en un año sacaron Revolver y Yesterday and Today, aunque era otra época.

Ale: Hoy en día, sacar un disco, incluso hacer un disco largo también es “como tirar las canciones” porque la industria ya no funciona así. Ahora la gente no escucha un disco, escucha un single, entonces, cuanto más se aleje de un single una canción, más te va a costar para luego la repercusión que pueda tener y lo que pueda aportar. Si fuera por nosotros, sacaríamos absolutamente todo lo que tenemos, todo el rato, constantemente, pero grabar es carísimo e inviable.

Jano: Hay que dosificar un poco y económicamente es muy costoso, porque grabar un disco supone una inversión económica muy importante y nosotros somos un grupo independiente.

Drugos

«HACEMOS LO QUE NOS APETECE, Y EL PÚBLICO SIEMPRE NOS HA RESPETADO MUCHO»

Vuestro público es bastante diverso en cuanto a edad. Teniendo en cuenta la juventud del grupo, ¿cómo os sentís con esto?

Jano: Eso ha cambiado mucho. Yo antes no miraba nada, me daba mucha rabia porque son canciones que hablan de cosas que pueden sentir tanto hombres como mujeres y personas de todas las edades, y hace cosas de 5 años nuestro público en Spotify eran sobre todo hombres de entre 20 y 40 años, y nosotros queremos alcanzar más público. 

No he vuelto a mirar nunca más eso, pero sí que es verdad que me he empezado a fijar que cada vez veo más público femenino, que eso es una cosa que me alegra, porque significa que no estás siendo tan exclusivo.

Sí, te iba a decir que vuestras letras están orientadas tanto para un hombre como para una mujer, porque hay canciones que pueden llegar a ser muy tiernas. Me parece muy guay ver un público tan diverso.

Ale: Ahora se ve un público más heterogéneo, también en cuanto a la edad. Es verdad que el rock and roll no deja de ser “música antigua”, música de 70 años que ahora mismo ya no está tan de moda.

Antes el público era mayoritariamente más mayor que nosotros y ahora hay cada vez más gente de nuestra edad, más jóvenes. Es súper guay, la verdad. 

A pesar de los estilos musicales más populares actualmente (reggaeton, urbano, etc.), aunque sea de una forma un poco más minoritaria, ¿por qué creéis que el rock & roll de toda la vida sigue funcionando tan bien?

Jano: Hay que decir que el rock and roll funciona. Dentro del rock and roll, ¿quiénes son los más importantes en este mundo en España? Probablemente diríamos Tarque, M Clan, Los Zigarros. Hablando de lo que es el rock and roll clásico de vieja escuela, diría que los más importantes son ellos. Ahora piensa en los más importantes en un estilo como el reggaeton y, con todo mi amor y cariño hacia Los Zigarros y Tarque, compara el público que mueve.

Entonces, ¿funciona bien? Yo creo que es una cuestión generacional. En los años 50, un chaval quería imitar a Elvis Presley porque quería vestir como él y gustar tanto como gustaba él. Actualmente, los ídolos son otros y los que mueven ese público con todo lo que llevan son otros. Si me preguntas a mí que me gusta más, yo prefiero la música que se movía en los años 50 y 60, creo que es el momento en que más música ultra distinta se ha hecho. Esa energía, desde mi punto de vista muy subjetivo, solo la transmite el rock. También hay chavales, a los que les pones esta música y se quedan igual que estaban.

Antes, la música que trascendía de verdad era una especie de competición, en el buen sentido, como pasaba entre los Beatles y los Beach Boys de a ver quién hacía el disco más complejo (con Pet Sounds y Revolver). A mí me parece un momento mucho más bonito ese.

«EL ROCK SIGUE VIVO»

Supongo que tiene mucho que ver con el hecho de que Internet permite que las grandes canciones sigan vivas. Hay chavales que escuchan a Elvis Presley y claro, es que Elvis hubo uno. Si me preguntas, yo creo que lo que hizo Elvis Presley no lo hizo nadie después o al menos no a ese nivel. Ahora hay artistas muy conocidos que conectan muy bien con el público. Te puede gustar mucho Bad Bunny, hace cosas muy chulas, pero es que no puedes compararlo con Elvis Presley

Volviendo a lo que comentabais de la energía del rock & roll, tenéis una energía que se contagia, y eso es rock & roll al final.

Jano: Sí, es un poco lo que buscamos, aunque quizá lo hacemos de una forma inconsciente. Queremos transmitir, mover a la gente y que los conciertos sean una fiesta. 

Ale: Sí, y que somos un poco cuatro chimpancés juntos, que nos vemos cada relativamente bastante tiempo. Ahora con la gira nos vemos todas las semanas, pero es verdad que excepto la preparación del disco y los conciertos que hacemos, tenemos poco tiempo, es lo que tiene la vida adulta y el capitalismo.

Para nosotros siempre que hay un concierto también es un momento de estar juntos y nos cortamos bien poco de hacer el idiota. En medio del bolo, por ejemplo, Ere me empezó a contar un chiste, y terminamos los dos haciendo el chiste porque nos apetecía. En ese concierto me traje el cencerro porque quería hacer el idiota y que Jano se riera. 

No creo que la gente lo vea del todo. Lo que quiero decir es que nos gusta aprovechar ese momento para disfrutarlo nosotros y que al final la gente lo vea también. Pero me parece un poco secundario.

Jano: Si lo pasamos bien nosotros arriba, la gente lo pasa bien abajo, eso es lo esencial. También hay días que estás más motivado, días que menos… pero bueno, es parte de la profesión.

Porque al final, hasta vosotros sois personas

Ale: Al final, me parece más difícil tener en cuenta que somos músicos, que hemos estudiado para esto, hemos trabajado mucho, y hemos dedicado nuestra vida a esto, igual que otra persona dedica su vida a otro trabajo. Me parece mucho más difícil que el hecho de hacer un concierto, tocar y sonar bien, el tener un mal día, tirar adelante y sacar energía para el público. Es parte de tu trabajo sacar esa energía y ese buen rollo, y demostrar al público que se lo merece. No se merece ver a un grupo que esté triste o cansado. Eso me parece mucho más difícil que el hecho de tocar. Tocas porque es tu trabajo y ya está.

Abrís el disco con “Dejarlo Estar”, un tema que arranca con urgencia y de la que extraigo la lectura de que el amor es lo que nos salva de nuestras crisis e incertidumbres. Como ya mostráis en discos anteriores, ¿seguís manteniendo que el amor es el motivo o razón principal para hacer música?

Jano: Sí, por supuesto. Seguimos manteniendo que el amor es el motivo para hacer música. Hace muchísimo que fuimos con eso por delante. Al final es amor, amor a tus amigos, amor hacia la música, y yo creo que es la manera de hacerlo. 

Conozco mucha gente que hace las cosas pensando en los resultados. Ojalá dentro de cinco años estemos hablando de que hemos petado Movistar Arena, me haría muchísima ilusión, me haría muy feliz, pero ya estamos en un punto en el que no solo depende de nosotros, depende de cómo se desarrollan los acontecimientos. 

«LA GRAN REFLEXIÓN DEL DISCO ES QUE LO IMPORTANTE ES HACER ALGO QUE TE HAGA FELIZ, O INTENTARLO POR LO MENOS»

Nosotros tenemos que poner de nuestra parte, eso sería el amor, y disfrutar de lo que haces. Cada uno que haga con su vida lo que quiera, pero yo creo en los valores en los que yo me he educado y en los que yo creo que nos hemos educado los cuatro Drugos. Tienes que hacer algo te guste y en lo que creas. 

Siguiendo con “Dejarlo Estar”, aparte de que el amor nos salve, da la sensación de que es una carrera contrarreloj contra la pérdida o el miedo. ¿Esta era la intención que queríais plasmar?

Jano: Hay una serie de canciones que no te sabría explicar bien de qué hablan, estamos soltando frases en un código de rock and roll, diciendo frases con sentido de humor. Realmente, “Dejarlo Estar” es un poco eso: reírte de la vida, pasarlo bien, hablar de que eres feliz, de querer a alguien. 

Es verdad que el disco, en general, habla un poco de la ansiedad. Acabamos de cumplir casi todos 30 años, que es una edad muy típica en la que te planteas cosas, como lo habitual de “a los 30 ya dejaré de fumar”. Parece un momento en el que ves que tu vida se pone seria. Yo creo que pensamos mucho en el paso del tiempo, en lo corto que es todo esto.

En Los Martes, hay una sucesión de metáforas e imágenes idílicas donde ensalzáis el amor. ¿Cómo llegáis a trabajar las metáforas que plasmáis en vuestras letras?

Jano: La imagen que se transmite mucho es la del mito de Orfeo, lo de “canto, te doy la espalda, sígueme, no queda nada, volvamos de entre los muertos”. Todo eso es una especie de “popelización” del mito de Orfeo, que es el mito por excelencia de la música en la América Antigua, y habla del poder de la persuasión, la capacidad de persuasión que tiene la música y, en general, el poder que tiene la música.

Ale: Quizás están ahí las referencias, pero también hay veces que es bonito decir las cosas de otra manera. 

Jano: Nuestras letras son bastante transparentes y dicen las cosas de una manera bastante típica, pero a veces mola intentar salir de eso y, por ejemplo, transmitir el amor evocando la imagen del mito de Orfeo o en vez de decir algo cursi, decir “vayámonos a las tierras altas para ver vacas peludas”, que es una manera de decir que quieres a alguien.

En este tema trabajasteis con Nacho Mur en la producción, ¿qué tal fue?

Ale: Trabajar con Nacho es una alegría constante. Lo sabe él, lo sabemos nosotros, lo hemos hablado un millón de veces, que ha sido una experiencia preciosa que repetiremos siempre que podamos. Como persona es excepcional, y como músico y productor también, todo positivo, nada negativo.

Jano: Sí, sí, absolutamente. Es muy guay. 

En temas como M. Pombo, hacéis un retrato de un Madrid clasista, con una sátira al cayetanismo, con personajes que se acomodan en su status y donde también parece que hay una falsa conciencia política. ¿Creéis que hay una falta de honestidad y de autocrítica en la sociedad actual?

Jano: Sí, por supuesto. 

Ale: No solo en el cayetanismo, me da la sensación de que cuesta mucho hacer autocrítica. 

Jano: En general, vivimos en un mundo en el que yo tengo muy claro en qué lado estoy en esta polarización, y creo que la gente lo tiene muy claro partiendo de esa base. No soy demasiado fan de esa polarización, y al mismo tiempo me da la sensación de que la gente no se escucha, no quieren llegar a una conclusión.

Estoy, por supuesto, entre unos límites de moral y ética. Si alguien me viene a decir cualquier comentario intolerante de cualquier colectivo, yo no quiero escuchar a esa persona. Deberíamos tener un poco más de curiosidad: “¿Qué te lleva a pensar esto?, ¿Estamos en desacuerdo?”

Viendo todo lo que estamos hablando, ¿podríais decir que tenéis un perfil o un enfoque reivindicativo o no os sentís muy cómodos en este punto? 

Ale: Yo diría que no buscamos ser reivindicativos, lo somos como individuos y, si vemos algo que nos parece justo, desde luego lo vamos a luchar. Drugos es un reflejo de nosotros, pero nuestro propósito no es ser un grupo reivindicativo, ni mucho menos. Hay muchos grupos que van a por ello, pero Drugos, en este caso, no ha vivido de eso. 

Jano: Para mí, “M. Pombo” es una canción reivindicativa, que dice tonterías de manera muy explícita y en un lenguaje muy de Siniestro Total y Los Ilegales. Para mí es casi hasta un tributo dentro de nuestro estilo rock and rollero

Pasamos a “Treinta monedas”, donde nos sumergimos en un tema en el que la resiliencia toma protagonismo, y donde los problemas forman parte de la vida pero no os paralizan, sino que sirven para coger impulso. ¿Son quizás esas experiencias más complicadas de las que más os nutrís, de las que más podéis aprender o que más os inspiran para componer?

Jano: Las experiencias personales siempre son una fuente de inspiración y puede llegar a ser muy catártico escribir sobre lo que te pasa. Realmente, “Treinta monedas” para mí es una canción donde hablar de cómo eres, como una especie de auto descripción, y reírte un poco de la situación, de las cosas que ves en la vida y en el mundo de la música.

Drugos

«EL DISCO TIENE MUCHO DE VIVIR EL PRESENTE  Y DE DISFRUTAR»

En No queda tiempo, la estrofa tiene un toque de blues, pero luego da un giro hacia un sonido más pop, mientras que Las amapolas quizá tiene un aire más folk. ¿Qué os impulsa a fusionar géneros tan diferentes?

Ale: Nuestros gustos personales, la música con la que hemos crecido y la música que, genuinamente, mejor nos funciona para nuestra manera de tocar. Hablo de mí en particular, a mí el jazz me encanta, pero yo no soy un músico de jazz ni me atrevería a decir que sé tocar jazz. A mí me gusta mucho escuchar jazz y tengo muchísimos amigos que disfruto mucho de ver cómo utilizan ese lenguaje, pero no es un lenguaje que yo esté cómodo.

Estos otros estilos que comentas, si bebemos mucho de eso, es porque son cercanos a nuestra manera de interpretar la música.

Siguiendo con No queda tiempo, aquí transmitís la urgencia de aprovechar el presente. ¿Es algo que resuena personalmente con vosotros en este momento?

Ale: Sí. De hecho, va de expresarte, de no quedarte callado en el buen sentido. No expresarte pisando a los demás, que parece que se confunde mucho eso de «yo ahora tengo que pensar en mí mismo y eso significa pisar a los demás»

Ya no hay nadie, con frases como “déjame hacerte sonreír”, “llévame contigo”, es un tema que se te agarra al corazón, con una implicación emocional tanto en el sonido como en la letra. ¿Cómo es el proceso de componer temas tan personales?

Jano: Precisamente esa canción es de todo menos personal. Sí que lo puede ser en cuanto a que uno sueña y piensa cosas, no te lo estás inventando, está en tu cabeza, pero sigue siendo real. 

Esa canción no habla de nada que haya ocurrido. Somos muy autobiográficos en general, pero esa canción nada. Fue hacer el ejercicio de inventarnos y a ver qué pasa. Me imaginé una situación muy concreta y me metí en el papel, pensando qué diría si estuviera en esta situación y salió eso. Me siento orgulloso de haber superado ese reto.

Arrancasteis hace unos días vuestra gira en Madrid (agotando entradas) y vais a hacer varias paradas. ¿Cómo vivís la carretera?

Ale: Estamos muy bien, es otro momento de estar juntos, de aprovechar para disfrutar, de reírnos. Nos reímos un montón todos los días, porque somos idiotas y hacemos el idiota y nos encanta. Además, vamos en coche y es un momento de intimidad y de libertad para expresarnos como queremos.

¿Y qué playlist podemos encontrar en vuestros viajes?

Jano: Nada en particular. Justo al día siguiente de Madrid, nos fuimos a Reus y no escuchamos casi música, fuimos hablando.

Ale: Sí, también depende del viaje. Hay veces que escuchamos más música y hay veces que menos. No hay uno que se encargue de la playlist.

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