Fillas de Cassandra irrumpieron con fuerza en el panorama musical gallego en 2023 gracias a ACRÓPOLE (2023), su disco debut. Desde ese momento, vivieron un crecimiento brutal como grupo, que las ha llevado a echar un poco el freno para reflexionar sobre el tiempo desde diferentes vértices: los plazos de la industria musical, la memoria histórica, la productividad y la paciencia de los procesos artesanales.
Con este EP, Hibernarse (2025), Sara Faro y María SOA siguen demostrando que su éxito no fue una casualidad. Aportan frescura y originalidad entre propuestas homogéneas, vacías de significado. Las viguesas se desmarcan como dos orfebres de la música y las palabras. Tienen su propio taller, como se observa en la portada, y desde ahí tejen su nuevo traje.
Además, en estas cuatro canciones exploran nuevos registros. La producción es exquisita y todo cuadra a la perfección con sus señas de identidad previas, como las armonías vocales, las percusiones orgánicas típicas de Galicia y los elementos electrónicos. Para descubrir cómo trasladan este concepto al directo hay dos oportunidades confirmadas: el 27 de junio en el museo MARCO de Vigo y el 28 de junio en la Fundación Luís Seoane de A Coruña.
A principios de abril vio la luz Hibernarse, EP con el que volvéis después de ACRÓPOLE. ¿Cómo afrontáis este nuevo lanzamiento después de todo lo que ha traído consigo vuestro flamante disco debut?
Sara: Los segundos siempre son complicados [risas]. Realmente estamos muy felices con este EP. Nos apetecía que fuera un espacio de experimentación y transición hacia otros lenguajes que ya investigaremos en un trabajo más extenso. ACRÓPOLE abrió muchos espacios y ahora, con Hibernarse, estamos llegando a los mismos, pero pienso que también a otros. Damos un salto a nivel de producción que puede calar en otro tipo de público, a la vez que mantenemos al previo.
¿Y de dónde nació la elección de volver con un EP y no con un disco? ¿Fue premeditada o natural?
Sara: Ser sinceras con el punto en el que estamos motivó que fuese un EP y no un disco. Esto nos atraviesa en este preciso momento y por eso necesitábamos sacarlo ahora, no tenía sentido alargarlo más. Dentro de un año estaremos en otro lugar.
María: No sabíamos qué íbamos a sacar. En las Últimas dionisíacas había dos canciones [Amencerse y Decruarse] que solo estaban en el directo y podrían haber formado parte si hubiera sido un disco. Incluso otras que aparecen en el fanzine. Finalmente, nos quedamos con estas cuatro porque sintetizaban todo y queríamos acompañarlo de algo mucho más conceptual, con un videofilme, un fanzine y una colección de cosas artesanales. Más no tenía sentido. Queríamos ahorrar fuerzas.
Esas fuerzas que mencionas, María, ¿os fallaron un poco después del crecimiento apoteósico que vivió el proyecto? ¿Había vértigo?
María: Vértigo como tal, en ningún momento. Es una chulada lo que vivimos y lo entendemos como un abanico de muchísimas posibilidades. Sí que a veces están los fantasmas de decir «gustará, no gustará…» y pensar desde dónde hacemos este trabajo.
Lo bueno es que fue un crecimiento bastante orgánico. Pasasteis de tocar en la Capitol y la Mondo, a Riazor, a Ortigueira, a Balaídos e incluso a ver vuestras caras en los Vitrasas [autobuses de Vigo], pero sin una plataforma tan trascendente como les pasó a Tanxugueiras con el Benidorm Fest, por ejemplo.
María: Desde luego, somos personas distintas. Lo vivo con muchísima excitación, pero me aparece cierta ansia. Veo las caras en el Vitrasa y digo: quiero esto en otras situaciones y con otros trabajos. Está ahí esa fina línea.
Sara: Yo lo recibo como una sorpresa, pero no porque no trabajemos para conseguirlo. Es la sensación de vivir sueños que ni siquiera me había dado tiempo a imaginar y cuando llegan son tan bien recibidos, como ver nuestras caras paseándose en un Vitrasa, sí.
Es algo tan fuerte siendo vosotras de Vigo… Me parece muy bonito que podáis vivir algo tan simbólico en vuestra ciudad.
María: Claro, y como lo vivimos sin tiempo para haberlo asimilado, de repente te ves persiguiendo al Vitrasa con tu coche. Existe esa humildad de hacerlo por si no pasa nunca más.
Sara: Contratar a un Vitrasa es muy caro [risas]. Que no lo contratamos nosotras, que conste, pero ojalá pase otra vez [risas].

«ESTAMOS VIVIENDO SUEÑOS QUE NI SIQUIERA IMAGINÁBAMOS POSIBLES»
Volviendo al EP, en el single homónimo cantáis sobre llegar tarde y sois muy honestas al incluir el verso «como apurar os cantos se aínda non os temos». Sorprende mucho teniendo en cuenta la situación actual de la industria. Impera la vorágine de la productividad y los tiempos de creación no se respetan. ¿Vosotras en algún momento os planteasteis ceder ante este tipo de presiones?
María: Yo creo que siempre nos respetamos mucho.
Sara: Pues yo tengo que decir que no. Me refiero, no a que alguien nos diera un tiempo muy concreto para sacar un tema, pero sí a sentir la presión de publicar algo para estar presentes.
Pero desde ACRÓPOLE hasta este EP, habéis sacado seis sencillos, al margen de las colaboraciones. No es nada en comparación a las dinámicas que apremian ahora.
Sara: Pues mi percepción es que sí entramos un poco en la vorágine. Ya no solo por las publicaciones, sino por los conciertos, las apariciones públicas, las redes sociales… Para mí es más todo el trabajo complementario a la música, la exigencia de tener que seguir presentes de cara al público
María: Eso sí, pero jamás sacaríamos una canción si no estamos plenamente seguras. No publicaríamos nada a medias por cumplir.
Ya, es algo que parece de cajón, pero no está pasando. Artistas y bandas publican sencillos casi cada mes para entrar en listas de Spotify o para hacer trends de TikTok. Todo por el algoritmo.
María: Es que muchas veces ves a productores que hacen canciones, buscan singles, producen una un día, no funciona, prueban otra idea… Lo que debería hacerse es parar, trabajar en la idea para ir a grabarla, no ir probando como si nada por si alguna sirve.
Sara: Resulta obvio que este tipo de industria es horrible para nosotras. Hasta me cuesta entenderla dentro de un proceso creativo. ¿Dónde queda el mensaje? Grabas diez canciones y dejas ocho en el cajón. No nos imagino a Fillas metiendo nada en el cajón. Nosotras vamos al contrario. Respetamos mucho nuestros procesos y por eso un EP de cuatro temas llegó dos años después de un disco.
Entonces, era necesaria esa hibernación, ¿no? Habladnos un poco de este concepto. ¿Lo madurasteis durante la gira o era algo de lo que teníais muy claro que queríais hablar?
Sara: Nació de la mano de la gira.
María: Sí, lo descubrimos gracias a la necesidad de parar y preguntarnos «¿qué es lo que nos está atravesando ahora mismo?» Era la falta de tiempo, las esperas, luego el frenesí de los conciertos, los viajes en la furgo. Todo esto maduró en la hibernación, en el descanso, que es algo que todavía estamos intentando practicar [risas].
Esta canción está relacionada con ‘Lisístrata (Varre Vasoira)’. Repetís el verso «somos distintas das que comezaron» e incluso resuena la base con los beats ska. ¿Por qué esta elección? ¿Queríais marcar un poco de distancia con el boom que generó o es más un homenaje?
Sara: Más homenaje. Somos muy fans de esa canción, llevamos tres años cantándola sin parar y debemos reencontrar la conexión con ella cada vez, pero nos sigue resonando. Quisimos recordar la frase para hablar de este momento de transición que supone el EP. Somos distintas, nos dirigimos hacia otro lugar y, una vez allí, volveremos a ser otras diferentes.
Más allá de este evidente guiño al debut, hay una gran evolución entre ambos trabajos. La producción de Greta Ch’aska y Mumbai Moon insufla vida nueva al proyecto. ¿Cómo fue trabajar con ellos?
Sara: Sinceramente, fue trabajar entre amigas. Teníamos las experiencias previas de Cuando nadie ve [Canción original de la película Soy Nevenka] y D’Escarnio y ya nos conocíamos. Además, un estudio es muy íntimo y veíamos que nuestras formas de ser cuadraban bastante. Construir ese lenguaje conjuntamente fue emocionante.
María: Ayudó que fuese un trabajo completo, aunque más breve como es el formato EP. Nos permitió ampliar las herramientas que habíamos ido probando y fue divertido crear algo conjunto con ellos.

«‘HIBERNARSE’ ES UNA REIVINDICACIÓN A LOS TIEMPOS CREATIVOS EN ESTA SOCIEDAD CAPITALISTA«
Bebéis bastante de elementos populares gallegos y tradi es la etiqueta de estilo que más se os cuelga, aunque empieza a parecer un gran cajón de sastre. En este EP no la desarrolláis tanto, pero contadnos un poco cómo se la acercasteis a Greta y Mumbai.
Sara: Nosotras estamos influidas por las herramientas de la música tradicional, pero todo perteneció a una corriente en auge en la que nos colocaron. Siendo honestas con ACRÓPOLE, no es un disco tradi. Algunos temas [As Moiras, Lisístrata] sí, pero fuera de eso solo utilizamos recursos, como las panderetas y la gaita. Lo mantenemos en este EP, como en alguna melodía o en quebrantarse, que tomamos de base el Romance do Comandante Moreno. Pero es eso, no nos quisimos distanciar porque creo que nunca estuvimos apegadas del todo a esa etiqueta como base fundamental.
María: De hecho, puede que sea al contrario: nos acercamos más al tradi sonando menos a él [risas]. Cada vez controlamos más y es chulo poder hablar desde un lugar de más conocimiento.
Hablando ahora de quebrantarse, os inspiráis de lleno en la tradición oral gallega, como acaba de mencionar Sara. Concretamente, en el Romance do Comandante Moreno, cantado por Severina Murias. ¿De dónde nace la idea de esta canción?
María: Nos lo presentó Adrián Méndez [De Ninghures], que además hace todas las gaitas. Fue un encuentro entre el romance y la historia más personal de uno de nuestros abuelos con uno de sus amigos durante la Guerra Civil. Los versos del principio, «cóntame o teu segredo», es un poco la conversación entre ellos dos.
Sara: Cayeron en bandos enfrentados y uno se vio obligado a asesinar al otro. Nosotras ficcionamos la noche de la despedida.
María: Y aquí también entran los versos de Yerma, de Federico García Lorca: «sostenme este corpo de terra até o branco xemido da alba / e sostenme o corpo na terra até o alba, até o alba».
Personalmente, creo que es una de vuestras mejores canciones y la más emocionante hasta el momento. Qué necesario hablar para curar las heridas heredadas de la Guerra Civil y la posguerra. ¿Cómo fue para vosotras abordar este otro tiempo que vertebra Hibernarse, el de la memoria histórica?
Sara: La verdad es que muchas veces pensamos las cosas a posteriori [risas]. Hay cosas que nos salen por instinto y luego ponemos las palabras. No había una intención de tratar este tema, pero recibimos el romance como algo muy sentimental y dijimos, «tenemos que hacer algo con esto». Luego ya pensamos en cómo traerlo a nuestro presente, atravesado por un pasado que no está tan alejado. La importancia de hablar sobre estas historias es, precisamente, recordar que están ocurriendo en otros lugares y debemos tener cuidado. quebrantarse es como un canto de resistencia.
Qué mérito tiene que Fillas de Cassandra sea un proyecto con un claro compromiso sociopolítico. ¿Alguna vez dudasteis en manifestarlo tan abiertamente?
María: Debatimos mucho. De primeras ya nos cuesta ponernos de acuerdo, somos dos, pero siempre tiene que haber ciertas líneas por las que, seguro, no queremos pasar. En ACRÓPOLE, por ejemplo, no quisimos sentenciar. Buscamos un modo para generar una empatía entre todas, no para imponer nuestras ideas.
Sara: Sí, eso no nos gusta. Queremos sementar la posibilidad de pensar entre todas. Nosotras innegablemente pensamos diferente en ciertas cosas, pero de cara al público sí hay que definir cuáles son los lugares en los que nos queremos posicionar. No nos tiembla la voz al decir sobre un escenario «Palestina libre» o condenar el maltrato.
María: Con el feminismo nunca dudamos, desde luego. Ahora, al hablar del capitalismo y de la industria musical, es más difícil. ¿Cómo lo vamos a criticar desde dentro y siguiendo los ritmos? Hubo cierto miedo a buscar cómo expresarlo, por si se malinterpretaba, pero no a decirlo claro.
En el EP también hay hueco para una colaboración soñada: Fillas de Cassandra con Caamaño & Ameixeiras. ¿Qué tal la experiencia?
Sara: La verdad es que María y yo empezamos a componer este tema y era como si ya las estuviésemos escuchando. Les propusimos la idea a Sabela [Caamaño] y a Antía [Ameixeiras] y no dudaron en aceptar. Fue un proceso de maduración conjunto, en un espacio ya las cuatro, muy chulo y dilatado. La idea inicial se presentó en la Praza da Quintana, pero la grabamos más tarde y la canción siguió evolucionando.
María: Contar con el violín de Antía y el acordeón de Sabela nos abrió un montón de posibilidades. La producción fue un proceso muy divertido. Al escucharla ahora sí que pensamos en que va a ser algo difícil llevarla al directo, pero estamos deseando poder tocarla y ojalá con ellas todas las veces [risas].
Y las cuatro quemáis los relojes para veros en un tempo varado, al margen de la alienación capital. ¿Os sentisteis alguna vez como el verso «a pel meteorito e o corpo iceberg»?
Sara: Sí. Cuando pensé en ese verso, imaginé el iceberg como algo permanente, frente a la fugacidad del meteorito. Era un poco la dualidad de sentir que vas corriendo todo el tiempo, queriendo permanecer quieta. La idea de que ir muy rápido te desintegra.
«TODAVÍA ESTAMOS INTENTANDO PRACTICAR LA HIBERNACIÓN, NOS ATRAVIESA LA VORÁGINE»
Sobre los directos, ¿qué planes tenéis para la presentación de Hibernarse? Tendrá mucho peso de nuevo la escenografía, una de vuestras grandes bazas, ¿no?
Sara: Ya que el universo de Hibernarse es una propuesta entre lo musical y lo performático, queremos invitar al público a un espacio propicio. Que sea algo más íntimo y con una nueva formación.
María: Crear un espacio para la ficción es preciosísimo. Entonces, cuanto más dinero tienes, más posibilidades de poner más cosas [risas]. Ahora que podemos, queremos aprovecharlo al máximo y que sea más complejo, con las máquinas de coser, los maniquíes…
Sara: Sí, que la gente puede sentirse dentro del frikismo de Fillas de Cassandra [risas]. Si viste una cosa en el videoclip, que la puedas encontrar en físico, junto a nosotras. Hay algo mágico. Es lo que nos apetece, invitar a la gente a nuestro atelier.
Este mimo a lo conceptual también se ve en el multiformato del EP. Están las canciones, en digital y en físico con un vinilo, pero también un fanzine, un videofilme e incluso una colección de joyas.
María: Y más cosas que vendrán [risas]. Queríamos reclamar el valor de lo hecho a mano. Como la música, que también es algo artesanal. Lo de las joyas, en colaboración con Toda Frágil, era una manera de convertir en tangible el concepto de Hibernarse. La fragilidad del cristal, como la del tiempo, a la vez que su fortaleza.
Sara: Con este proyecto me pasa que nunca sé qué es lo siguiente. Lo concebimos solo con las canciones, pero vemos posibilidades que lo complementan todo. Viene muy a colación con el discurso. Reivindicar los tiempos en esta sociedad capitalista, dar espacio a la artesanía y visibilidad a mujeres jóvenes con proyectos guapísimos. Todo viene a sumar al concepto artístico. ¿Por qué lo vamos a dejar fuera?
Por último, ¿qué esperáis de esta nueva etapa? Alguna colaboración soñada, tocar en un lugar simbólico…
María: Pasarlo bien, siempre es pasarlo bien. Disfrutar de los procesos y que Hibernarse sea una lección para nosotras mismas de que hay que hacerlo con calma y seguir. De colabo, Nathy Peluso sería lo máximo. Y donde más me apetece tocar ahora es en teatros.
Sara: Yo lo que más espero es encontrar un nuevo traje, y tener tiempo para pensar. Me gustaría tocar en museos, pero es lo que va a pasar en esta gira. Más en sitios culturales que en un Coliseum, por ejemplo, no tenemos ninguna ambición de ese estilo.
María: Que entendemos la magnitud, que no parezca, solo que preferimos algo más bonito a magnitud. Un crecimiento orgánico, pasito a pasito, avanzar seguras.

