InicioEntrevistasIzaro: "Decidí acabar la gira y tomarme un año sabático mediático" (2023)

Izaro: «Decidí acabar la gira y tomarme un año sabático mediático» (2023)

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Izaro estrena cerodenero (2023), su quinto disco de estudio, que sirve de manual de autoayuda para la cantante. La artista guipuzcoana habla de cómo enfrentarse a la fama y a los altibajos de la vida a través de una montaña rusa musical. Este nuevo trabajo se presenta como un golpe sutil en la mesa. A través de un ejercicio de creación maduro, juega con el pop, la raíz y la electrónica desde una mirada contemporánea, para crear un térmico lienzo sobre el blanco.

Izaro es sinónimo de creatividad y lo demuestra en este nuevo álbum. Mezclando géneros diferentes, con referencias estéticas en cada una de sus canciones, creando una caligrafía única que representa su trabajo y un largo etcétera que demuestra que Izaro no deja nada al azar y todo está pensado al milímetro para crear una simbiosis perfecta.

Muchas gracias por tu tiempo, quería darte la enhorabuena porque me parece un disco precioso. Quería saber cómo te encuentras de ánimos.

Pues tengo muchas ganas. Es verdad que antes de la salida del disco, siempre me entran muchas ganas de que ya salga para que la gente lo pueda escuchar. Entonces ahora estoy contenta, motivada.

¿Y cómo ha sido un poco el proceso de creación de ese disco? Porque tocas un montón de géneros diferentes, tiene un montón de matices.

Yo empecé a escribir estas canciones… algunas las escribí en pandemia, post-pandemia, ya iba como con un runrún que bueno, me encontraba como rara, me encontraba como triste, me encontraba como enfadada, y decía «¿qué me está pasando?». Estaba como enfadada también con mi oficio, con cómo se relaciona el público con una persona que es conocida. Con todo eso empecé a tener como un conflicto y me apunté a terapia en paralelo, a mi psicóloga, y empezaba a ir a buscar cosas y me di cuenta que había una montaña muy grande enfrente de mí, que tenía que subirla, y ya dije: «pues mira, ya estamos aquí, ya hemos llegado hasta aquí, la voy a subir«.

Es verdad que para mí ha sido muy importante, porque he tenido que hacer un repaso del efecto que ha tenido en mí el hacerme conocida, el que la gente te reconozca por la calle, un poco perder tu anonimato, tu intimidad, como llegar a una vida que realmente no sabías que ibas a llegar, y no te has preparado para eso. Para mí sí es como mi terapia, como persona artista, contra la sobreexposición.

El año pasado decidí acabar la gira de los limones, y tomarme un año sabático mediático, sin prensa, sin redes y sin conciertos, porque necesitaba un poco volver a ser yo, y poder trabajar dentro de mi espacio cuerpo, sin que hubiera como todo el rato un runrún de ruido. Entonces el disco para mí es como una subida a una montaña y una bajada. En la subida hay canciones muy electrónicas, porque hay mucha rabia para mí, y luego ya arriba hay reflexión, entonces hay sonidos diferentes, y luego hay sanación, y luego hay mucho orgánico, mucho folclore… hay como todo un viaje emocional.

Y para ti al final, escribir canciones, es un poco una parte de terapia también, aparte de la terapia real, imagino. ¿Cómo te enfrentas al hecho de abrirte así en canal y decir «mira, le voy a contar toda esta movida a la gente»?

Es curioso, porque he hablado con diferentes artistas que también se dedican a hacer canciones y muchos tienen un poco la sensación de que se sienten egoístas cuando sacan una canción, porque están todo el rato hablando de ellos mismos, o no, como que el foco es un poco ellos. Luego otros dicen siempre que para nada, que realmente es como súper generoso compartir todo eso con alguien, que luego además a veces el público no es siempre amable, no es siempre un espacio seguro. Hay como muchas opiniones al respecto, pero para mí es una cosa como inevitable.

El Niño de Elche dijo en el documental de C. Tangana que un artista está condenado a exorcizarse, porque si no hay ese exorcismo, pues no hay nada verdadero, no hay nada con lo que puedas conectar. Entonces es verdad que, aunque me ha costado un poco, lo he aceptado, y voy a tener que hacer ese exorcismo sí o sí, y que intrínsecamente mi vida está ahí, porque no puedo componer desde el no ser yo.  Entonces siempre voy a tener que compartir cosas, pero es verdad que me da una oportunidad de crear unos vínculos con el público, que son súper, súper potentes, y realmente yo doy esos trozos de mí muy gustosamente.

Me comentabas que a veces tus canciones no tienen el recibimiento positivo que deberían tener, que la gente es un poco hater, y les has hecho una canción, que es ‘campamento base’. ¿Cómo afrontas tener esos haters día a día?

Yo menos mal que tengo suerte y no tengo haters directos, digamos. Yo veo Instagrams de compañeros y es horrible vivir en ese día a día. Es verdad que mi público es un público amable, entonces, ya basándome en eso, bien. Pero aparte de mi público, sí que es verdad que cuando ya empiezas a ser conocida, siempre hay como un murmullo de la gente que te medio conoce y se empieza a hacer una bola que tú no puedes controlar.

Es verdad que a veces ese ruido es atronador, el saber que todo el rato hay alguien diciendo algo sobre ti, es como un fantasma bastante grande, por eso para mí ha sido muy importante pedir el silencio en este discurso, y decir «cállate ya». Porque a veces es verdad que se deshumaniza a la persona que se hace famosa, a veces se dicen cosas de gente que es famosa que nunca le dirías a una persona que se sienta a tu lado, nunca le dirías ciertas cosas.

Que parece mentira que haya que pedirlo. ¿Y tú crees que por ser mujer es peor?, ¿digamos, que la gente critica mucho más?

Sí, es peor porque además siempre está la duda. O sea, si es mujer hay como más duda de tu talento, por ejemplo, del trabajo que haces. Siempre se cree que igual no eres totalmente capaz, se te fragiliza mucho más mediáticamente y, aparte, se te exige muchísimo más discursivamente, se te exige muchísimo más físicamente, en muchísimos aspectos más, y tienes que ir como demostrando todo el rato. A eso se te suma la culpa, que es una cosa que llevamos las mujeres encima de todo lo que hagamos… la culpa, todo el rato. Entonces es bastante más difícil mediatizarte o exponerte siendo mujer que hombre, sí.

La mayoría de tus canciones son en euskera, ¿tú consideras que es más complicado conectar con la gente cantando en un idioma que igual no todo el mundo habla?

Claro, efectivamente es una barrera para gente que no entiende tu idioma. Pero es un pase hasta adentro para gente que sí lo entiende. Bueno, como con el castellano, que al final cantes para un público, que es verdad que en el mundo muchísima gente habla castellano, pero siempre me pareció como una barrera para quien no lo habla, aunque la gente puede querer entenderte y va a poder venir aún así.

‘Iparraldera’, que significa «al norte» ¿Consideras que ser del norte es algo que se refleja mucho en tus canciones?

Sí, yo creo que sí. Yo creo que el norte es algo que está como muy metido en mí también, el invierno, no sé por qué, es algo que me inspira. Me inspira mucho todo el tema invernal. Es verdad que, justo en esta canción, para mí era súper curioso poder jugar un poco con la relatividad del dónde, y yo pensaba «¿qué es el norte?» Porque realmente, también el sur de España es el norte de la península africana, es como si tú vas al norte.

Entonces para mí era como curioso imaginarme en la bola del mundo, que creo que en el norte, en la punta del todo, todas las direcciones son sur, no puedes ir más al norte porque ya es el norte supremo, pero imagínate que no, si en cualquier sitio que estés vas un poquito al norte, darás la vuelta al mundo, porque siempre algo es el norte de algo. Entonces me parecía curioso cómo usar un poco la relatividad del dónde eres, en plan, depende de dónde tú seas, tu norte es una cosa o es otra. Por ejemplo, nosotros somos el norte para Andalucía, pero somos el sur para Europa.

Tu canción ‘ez dakit zenbaat denbora daramadan hemen’ es muy épica, muy de tele, aunque a mí personalmente me recuerda a Carmina Burana. Me gustaría saber, si tuvieras que poner esta canción en una película, o en una escena, ¿cómo sería?

Pues mira, yo me inspiré mucho en todo este proceso de la tristeza y un poco de que estuve bastante disociada de mí, como que la vida pasaba aquí y yo estaba ahí. Me identifiqué mucho con el void que crean en Stranger Things, que dentro de mi pena está y mi necesidad de parar… como que yo físicamente estaba en algún sitio pero no estaba allí. Como que yo estaba en ese void y, por mucho que hubiese gente a mi lado, no sabía cuánto tiempo llevaba ahí.

En la canción de ‘todas las horas que quedan’ cuentas con la participación de una orquesta sinfónica. Cuéntame cómo surgió esa idea tan mágica.

Cuando escribo las canciones ya siempre me imagino un contexto completo. Esta última canción, que era como el fin de mi proceso de terapia, ya había acabado de bajar la montaña y dije «vale, ya está el camino». Salí a pasear un día y sentí que lo estaba curando, sentía que se se me estaba yendo la tristeza. Era súper fuerte, como «estoy volviendo a mi ser». Empecé a escribir esta canción y me empecé a imaginar como una banda sonora de Disney bonita. Me inspiraba mucho la canción esa que dice «Belle nuit, ô nuit d’amour Souris à nos ivresses Nuit plus douce que le jour Ô,belle nuit d’amour». Esa canción, como esa ternura, me da ganas de llorar, pero era emocionante. Para mí era como el fin de la historia, cómo hemos llegado hasta aquí, como los créditos del disco.

Hemos hecho un videoclip entero de todo el disco, de media hora, y esta canción está en los créditos porque para mí es una canción que cuenta el fin de la historia, el fin de la película. Yo sabía que quería una orquesta, entonces hablé con Pascal Gaigne para que me hiciera un arreglo. Le mandé la canción y le dije más o menos cómo quería que sonara, luego un amigo mío tiene un coro y fuimos a grabar con el coro. Para mí era una canción… pues una banda sonora de Disney de sonidos de la belleza.

Ya que me estás comentando lo de Disney, si tuvieras que poner esta canción en una película, ¿cuál sería?

Yo creo que si fuera una película de Disney tendría que ser…  me estaba imaginando La bella y la bestia, pero cuando se ponen vivas todas las cositas… algo así, como que de repente coge vida. Es verdad que, sobre todo, me inspira cuando Blancanieves canta en el bosque y empieza a cantar el pájaro… y empiezan a cantar todos… un poco como esa magia, la naturaleza se despierta con un personaje.

El 2 de enero empiezas la gira, vas a tocar en un montón de sitios. ¿Qué se puede esperar la gente en tus directos? Porque tienes canciones tan diferentes que me imagino que no vas a llegar con una orquesta filarmónica.

Una orquesta sinfónica no va a haber. Con mucha pena de mi corazón, es muy difícil logística y económicamente, pero sí que vamos a intentar recrear el viaje de la montaña, sí que me gustaría que la gente pudiera vivir y conectar con esas diferentes emociones con las que yo he conectado en esta movida, y que ellos pueden liberarse de su peso, salir un poco saneados.

Si tuvieses que recomendar a una persona que escuchase tu disco en un momento vital, ¿cuándo sería?

Yo creo que tiene que ser un momento en el que estés solo a ser posible, y creo que lo ideal es escucharlo de arriba a abajo. Yo lo escucharía o cuando está cayendo el sol o levantándose, como en un momento que todavía esté dormido un poco el mundo y tú puedas estar solo, sin que nadie te moleste. Es verdad que si hace un poquito de lluvia y frío fuera mejor, porque así vas a querer quedarte dentro escuchando. Por ejemplo, un anochecer de diciembre que haga bastante «fri fri», con unas lucecitas templadas en casa y digas «voy a hacer este viaje». En un momento íntimo.

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