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La Habitación Roja: «Pese a estar abatidos, no hemos tirado la toalla» (2021)

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El verdadero sentimiento está en su música. Es así de sencillo, y así de bonito. La nostalgia y la tristeza se fusionan con el amor, la esperanza, y el romanticismo en las letras de La Habitación Roja. Y desde 1995 siempre ha sido así, consiguiendo que cada vez más gente se sienta identificado con ellas.

El año 2020 supuso un gran reto para la banda. Todo estaba preparado para celebrar su 25 aniversario por todo lo alto. Los conciertos agendados superaban la cifra de cincuenta, e iba a ser la gira más legendaria en la trayectoria del grupo. Pero los planes se truncaron. El gris cubrió el color verde de la esperanza, y en vez de sonar Las canciones, en las ciudades solo se escuchaba el silencio.

Pero La Habitación Roja siempre se mantuvo unida, y vio en la pandemia una oportunidad para plasmar sus emociones, pensamientos, y reflexiones. El resultado fue Años Luz I (2021), que cuenta con un registro sonoro de sentimientos que ha provocado la crisis sanitaria. Seis meses después se lanzó Años Luz II (2021), proyecto que abre las puertas de la banda hacia una nueva era, llena de esperanza, libertad y oportunidades. A pocos días de terminar este año tan importante para La Habitación Roja, hablamos con Jorge Martí. Nos cuenta sus nuevos proyectos, sus ilusiones, y se abre en canal para dejarnos conocer a un Jorge del pasado, inexperto y un poco vulnerable, pero con un sueño claro: vivir de la música, vivir por la música, y vivir para hacer música.

Me gustaría comenzar esta entrevista destacando la letra de una canción: Y encontrarás tu voz / La que te guiará / Una fuerza interior que no podrás obviar, que todo cambiará / Bailemos con pasión / Al son de mi canción / La que decía que siempre habrá una luz que no se apagará.

Se trata de 1986, una de las canciones incluidas en la primera parte de vuestro nuevo álbum Años Luz I. ¿En qué te inspiraste para escribir la letra?

Esta es una canción escrita durante la pandemia. Se estaba alargando más de lo esperado y en esos momentos tuve una reflexión. Cuando estaba en casa me refugiaba en la música, en leer, y en bajar un poco el ritmo de vida que había llevado en los últimos meses. Sin embargo, por otro lado, estaba un poco sacudido por la actualidad, las malas noticias, y a nivel psicológico se hacía pesado.

También, me afectaba mucho ver a mis hijas adolescentes, recluidas en casa, sin poder ir a clases, a sus actividades extraescolares y sin socializar. Fue algo que me hizo reflexionar y me puse a pensar en mi juventud. En el año 1986 , fui por primera vez a la discoteca Espiral, que era bastante mítica en mi pueblo. Y en esa primera escapada a Espiral pude escuchar a Talking Heads, The Cure, The Smiths, y a otros grupos importantes para mí. Cuando salí de allí recuerdo pensar «me encanta la música, quiero hacer música, y ser músico. Provocarle a otra gente los sentimientos que las canciones provocan en mi». Ese recuerdo ha vivido en mi cabeza y durará para siempre.

Lo comparaba con el momento en el que mis hijas estaban en su cuarto, encerradas. De hecho, mi hija mayor estaba bastante afectada por el momento que estaba viviendo. La juventud había dejado de bailar, de cantar, de relacionarse, no podían ir a clubs ni a discotecas, ni ver a sus amigos. Por eso, la primera parte de la canción habla de mi primera experiencia, y la segunda habla de la experiencia de mis hijas. Es una forma de decirles que han de mostrarse como son y confiar en sus sentimientos, y ser esa luz que no se apaga nunca. La canción tiene alguna referencia a There’s a Light That Never Goes Out, de The Smiths, que es mi canción favorita de todos los tiempos.

Las Canciones. Así se titula otro de los sencillos que se incluyen en Años Luz I, y que, además, ha sido uno de los temas más cantados a lo largo de vuestra gira. Se trata de un homenaje a las canciones que nos acompañan en cada momento de nuestra vida. ¿Qué significa para ti la música?

La música le da sentido a mi vida. Es mi amiga fiel, siempre ahí para cuando la necesito. Me ha acompañado a lo largo de mi vida y se ha convertido en mi pareja, mi amante, y mi todo. Es uno de los amores de mi vida. Creo que cuando sentí el flechazo de la música y me poseyó por completo, mi vida cambió para siempre. Cuando sabes lo que quieres hacer con tu vida, a lo que te quieres dedicar, y tienes clara tu pasión, tienes un arma muy potente.

No puedo imaginarme la vida sin música. El hecho de saber que, pase lo que pase, voy a poder expresar cómo me siento con una canción, y voy a poder cantarlo, va más allá de las palabras. Es música, y tiene gran poder porque, sin duda, todo arte aspira a la condición de música. Solo necesitas aire para que se transmitan las melodías. Es una forma de viajar en el tiempo y de evocar olores, sabores, penas y alegrías. Vivirlas en el presente y proyectarlas hacia el futuro.

En Años Luz I predomina la melancolía y la nostalgia. Sin embargo, un aura de esperanza impregna el álbum. ¿Por qué La Habitación Roja eligió este título para el disco? 

Tanto Pau como yo, habíamos leído el libro de James Salter que se llama Años Luz. Es un libro que habla sobre las relaciones de pareja maduras, de manera retrospectiva, pero también proyectándose en el futuro. Hay otras reflexiones de James Salter en otros de sus libros que a mí me llegaron muy hondo. De hecho, la canción Años Luz está inspirada en algunos pasajes de otro de sus libros. Básicamente habla de que lo que no queda escrito, desaparecerá.

Los músicos somos cronistas de nuestro tiempo. Creo que el hacer canciones con vocación de permanecer ayudan a fijar en el tiempo sentimientos, sensaciones, y emociones, que, por otro lado, debido al paso de ese mismo tiempo, si no las fijas en canciones, escribes en libros, pintas en cuadros… Todas esas emociones se perderán. Nos gustaba mucho el libro. Un año luz es mucha distancia y creo que la pandemia nos separó mucho. Nos sentimos muy lejos. Muy lejos de nuestros padres, de nuestros mayores… Tenía sentido.

La música es una forma de viajar en el tiempo, De evocar olores, sabores, penas y alegrías. vivirlas en el presente y proyectarlas hacia el futuro

La portada de Años Luz I muestra un par de montañas cubiertas de nieve, cuya perspectiva frontal parece que abre el camino del espectador hacia un lugar misterioso y oscuro. ¿Por qué se seleccionó esta imagen como portada del disco?

La fotografía la tomó Pau en una visita que hizo el grupo a mi casa. Son unas montañas que hay muy cerca de donde vivo, en Noruega. Se llama Trollveggen (la pared de los trolls). Es una montaña imponente que simboliza un obstáculo grande que se levanta ante nosotros y hay que sortear de alguna manera. Todo tiene siempre cierta evocación y son alegorías. El título del álbum da juego al arte gráfico del diseño

Años Luz II es el cierre a aquella aventura estelar que iniciasteis con Años Luz I. ¿Por qué decidís dividir el álbum en dos partes?

Es meramente circunstancial. Hemos tenido que ser dinámicos y adaptarnos a las circunstancias a lo largo de estos últimos dos años. Nos hubiera gustado sacar un disco doble, pero para eso había que tener grabadas todas las canciones. En ese caso, hubiéramos tardado más meses y no hubiésemos podido sacar el disco de ninguna de las maneras, porque hay un retraso brutal en la fábrica de los vinilos. Nuestro vinilo tendría que haber estado el 26 de noviembre en las tiendas y, sin embargo, todavía no sabemos cuándo va a llegar. Entonces, como teníamos ya diez canciones, decidimos sacar primero esas diez y luego las demás a final de año. Nos pusimos manos a la obra.

Grabamos en junio esta segunda parte, la mezclamos en julio, y en agosto ya lo teníamos listo. De la otra manera, hubiéramos tenido que esperar hasta agosto, y no hubiéramos podido sacar nada en mayo. Dios sabe cuando hubiesen estado los vinilos. Para nosotros era muy importante sacar estas dos partes en el año 2021, y nuestra intención de cara al 2022 es tocar como se hacía antes, en salas. Esperemos que esta ola que ya se nos echa encima no trunque los planes del año que viene.

¿Por qué era tan importante para vosotros lanzar Años Luz I y Años Luz II en 2021?

Creo que eran una fotografía del momento, de lo que habíamos estado haciendo en los últimos tiempos. Tenía sentido. Ya que iba a ser un disco doble, no podíamos sacarlo junto por temas logísticos, al menos que salieran en el mismo año.

También queríamos sacar Años Luz II en 2021 de cara a la campaña de Navidad. Por desgracia, los vinilos, que son unos de los regalos más recurrentes que se hace a la gente que le gusta la música, no han llegado a tiempo.

El 2020 era el año de nuestro veinticinco aniversario, y en 2021 era el momento de sacar estas canciones. Veremos qué pasa en 2022. Creo que somos músicos ante todo y, como decimos en nuestros conciertos, queremos aportar nuestra música y nuestras canciones a un momento como el que estamos viviendo. Creo que tiene mérito haber grabado tantas canciones, haberlas sacado, y espero que los dos discos aguanten un nivel óptimo en cuanto a producción y composición. Me parece que hay mucho sentimiento en las letras y hemos hecho algo bonito. Espero que con el tiempo se valore.

Muchas de las canciones que integran los álbumes son muy escuchadas, como Hasta el fin, El día internacional de los amantes, El amor correspondido está sobrevalorado o La tormenta. Canciones que representan perfectamente lo que La Habitación Roja fue, es y será. De todos los temas, ¿Cuál es el que más te hace sentir? ¿Por qué?

Me gusta mucho 1986, de Años Luz I. Siento cierta debilidad por la historia que cuenta, por la letra, por el pálpito que me produjo cuando la compuse, y por cómo conectó con el resto de la banda. Todavía siento esa vulnerabilidad que yo tenía en el año 1986, y que sigo manteniendo. Esta es la vulnerabilidad que le veo a la canción.

También está el Día internacional de los amantes que me parece uno de los mejores temas que hemos hecho nunca. Es una canción coral y grande. Tiene muchos ingredientes y creo que es una canción que no hubiésemos podido hacer hace unos años a nivel de ejecución, producción y sonido. Mantiene el poder evocador, la ternura, y el romanticismo que me gusta que tengan las canciones. También representa un poso grande de nostalgia y melancolía. Creo que soy un gran melancólico y nostálgico.

La nostalgia está mal vista muchas veces, pero la nostalgia es memoria también. Y a mí me gusta mucho tener memoria. No pienso que cualquier tiempo pasado fuera mejor, pero sí que es verdad que el pasado viste más joven. Creo que uno, a lo largo de su vida, trata siempre de mantenerse joven de espíritu: seguir sorprendiéndose, emocionándose, intentar que la costumbre no te desgaste, seguir bebiéndote la vida, y emocionarte con una sonrisa, una conversación, o un encuentro con un amigo. Creo que eso está en esta canción. Realmente somos nostálgicos de todas las cosas que no hemos vivido ni vamos a vivir.

Mi mujer y yo hicimos un viaje a la India hace muchos años y recuerdo estar en una playa paradisiaca. Y yo decirle, inquieto: «Voy a ver si detrás de aquellas rocas hay una playa mejor». Mi mujer dice que nunca me conformo, que siempre creo que puede haber «una playa más bonita más allá». La verdad es que tiene razón. Tengo la sensación de que, si esto no es enfermizo, es bueno, porque siempre piensas que lo mejor está por llegar. Que el presente puede sorprenderte y el futuro ilusionarte. El día internacional de los amantes tiene estas cosas. Me la pongo de vez en cuando y la escucho orgulloso. Es ese sentir que vale la pena todo lo que has pasado si has creado algo tan bonito.

somos nostálgicos de todas las cosas que no hemos vivido ni vamos a vivir

¿Por qué te sentías vulnerable durante tu juventud?

Era y soy una persona muy sentida. Vivía las cosas muy a flor de piel, con mucha intensidad. También reflexionaba mucho. Pero tenía muchas ganas de hacer cosas. De soñar y llevar esos sueños a la práctica. Esto requiere de ilusión, y también de inocencia. La vida es muy dura y te rompe ilusiones. Yo me veo de joven creyendo que iba a poder con todo. Ahora desde la distancia, siento que era una persona muy vulnerable y frágil. Aunque esa persona no lo sabe todavía, quien lo sabe es su yo futuro. Entonces te rompes. Pero bueno, tienes capacidad de recomponerte y la música ayuda a eso.

La música de La Habitación Roja destila un punto de vulnerabilidad muy honesta, que le dota de una pureza a las canciones que son muy reales. Por eso llegan a determinado tipo de gente que comparte la misma sensibilidad. En consecuencia, se establece un vínculo que es para siempre. Es muy bonito porque pones la banda sonora a la vida de otras personas, y es un viaje de vida juntos. Es una gran responsabilidad, pero también un gran honor.

Antes del coronavirus, La Habitación Roja se alistaba para salir de gira con motivo de sus 25 años de carrera, sin embargo, los planes tuvieron que ser pospuestos. ¿Cómo os afecta esta situación? ¿Cómo lo vive el grupo?

Fue muy duro para todo el mundo y para nosotros no iba a ser menos. Nos ha afectado un montón. Hemos perdido a gente querida que ha fallecido, ha afectado a la salud mental de muchos de nosotros, se vino abajo nuestra gira más importante de todos los tiempos, pérdidas económicas cuantiosas, inquietud por el futuro, incertidumbre… Muchas noches sin dormir.

Ha sido jodido, pero creo que los músicos somos gente acostumbrada a vivir en contracorriente. Estoy orgulloso de cómo La Habitación Roja se ha adaptado y ha sobrevivido. Pese a estar abatidos, no hemos tirado la toalla. Espero que el karma nos lo devuelva con creces.

Ahora, en 2021 habéis podido celebrar vuestro 25 aniversario. En vuestros conciertos ha habido un mensaje claro. Tocáis canciones que brotan de lo más hondo del corazón, y muchas de ellas hablan de la pandemia. Está claro que el año 2021 ha sido muy importante. ¿Qué ha significado para ti este año?

No hemos podido hacer verdaderamente la gira que teníamos pensada, pero sí que hemos hecho algunos conciertos. Los dos de Valencia en el Teatre Principal eran muy importantes. Los llevamos a cabo a pesar de que parecía que no podía ser. Nos parecía importante también dar fe del momento en el que vivíamos, hacer los conciertos como se tuvieron que hacer, a pesar de las restricciones y que quedaran ahí para la posteridad. Están grabados, además, y seguramente algún día los editaremos también en disco.

Luego hemos hecho el de Madrid el 27 de noviembre en La Riviera. Este ha quedado como uno de los conciertos más emocionantes y bonitos de nuestra carrera, por el ambiente que hubo especialmente. Nunca habíamos conseguido llenar La Riviera, así que fue muy especial.

Hemos hecho también algún otro concierto intentando adaptarnos a las circunstancias. No es muy edificante el hecho de ver a la gente sentada, separada, con mascarilla… Es raro. Pero lo hemos hecho lo mejor que hemos podido y tenemos esperanza de que, en algún momento, hablemos en pasado de la pandemia y digamos con orgullo que nos hemos mantenido de pie.

Este año, habéis recorrido los escenarios de principales ciudades de España como Valencia, Barcelona o Madrid. De todos los conciertos, ¿Cuál es el que más has disfrutado?

El concierto en La Riviera, en Madrid, está muy cerca en el tiempo. Pero grabar dos discos, sacarlos en estas circunstancias, y haber hecho los conciertos del Teatro Principal de Valencia y La Riviera son puntos álgidos de esta época de bajón. Son picos, no pandémicos, sino de euforia, que nos han hecho por momentos olvidarnos de todo lo malo y celebrar la música y la vida.

Sé que hay grupos más grandes, que llenan muchos más sitios, y muchas más veces. Pero si uno tiene memoria y conciencia sabe que la mayoría de los músicos del mundo matarían por estar en nuestro lugar. Nos va mejor que al 98% de los grupos. Creo que tenemos que estar muy contentos. Cuando eres joven tienes siempre un punto de insatisfacción, pero es algo que afortunadamente con los años hemos mantenido a raya. Tenemos que disfrutar de lo que uno tiene, y no mirar tanto a la casa del vecino. Eso nos lo ha enseñado la madurez, una relativa serenidad que nos hace disfrutar de cada momento bonito que vivimos y dar las gracias por ello.

Vuestro disco Memoria se estrenó en marzo de 2018. Esto supone un antes y un después en la trayectoria musical de La Habitación Roja: el grupo cambia de compañía, de mánager e, incluso, de componente. ¿Cómo vivís esta nueva etapa?

A partir de ahí, dejamos de buscar siempre crecer y ser más. Nunca hemos sido un grupo de aparentar lo que no somos, pero sí que hemos notado la presión en nuestro entorno de cómo en la industria de la música va todo de likes, y de parecer más que ser. Nosotros queríamos ser, no parecer.

El momento de Memoria fue catárquico desde el principio, la grabación ya lo fue. Hubo una ruptura en el grupo y salió uno de los componentes. Yo tuve una enfermedad grave, estuve ingresado en el hospital, todo se vino abajo… Eso me hizo, personalmente, ver las cosas desde otro punto de vista.

También me hicieron un documental, y eso me llevó a verme desde fuera. Me di cuenta de que quería estar con quienes sacan lo mejor de mí. Yo quise dar un giro en ese sentido y aplicarlo a nivel personal, pero también profesional. En ese momento sentía que era lo correcto. En algunos aspectos hemos mejorado, y siento una mayor paz, que actualmente me parece lo más importante y preciado.

¿Fue esta serie de cambios el momento más crítico en la vida de La Habitación Roja?

Personalmente, fue muy doloroso que se fuera un componente del grupo porque no tuve la oportunidad de hablar con él en persona ni de arreglarlo. No me dieron esa opción, y me quedé bastante colgado con una herida abierta sin cerrar. La verdad es que me obsesioné mucho con ello. Sentí la responsabilidad sobre mis hombros de todo lo malo que nos pasaba, me culpé de ello, y fueron unos años muy angustiosos. Sin embargo, a través de la música y de las nuevas compañías, he conseguido salir de ahí.

También ha habido otros momentos críticos en la carrera del grupo. Han pasado cosas tanto feas como bonitas. Al final la vida es una montaña rusa emocional, que va subiendo y bajando. Nadie tiene el mapa, ni los datos, ni las claves, de esa montaña rusa que sube y baja. Porque no has subido antes: solo vives una vez. Ni siquiera das varias vueltas, solo se da una. Aunque a veces parece que hay cosas que se repiten, nunca son iguales. Diría que es una hélice helicoidal: parece que se repite, pero no es lo mismo porque el tiempo cambia, las personas cambian, y vives diferentes experiencias.

A pesar de las circunstancias, el grupo reaccionó bien. Memoria es un disco muy importante. Pero ahora hemos sacado dos discos muy bonitos que atesoran todas las virtudes del grupo, así como los defectos que podamos tener. Estamos bastante unidos, disfrutando de lo que hacemos, y conscientes de que podemos vivir de aquello que nos hace felices. Está muy bien cumplir años, ¿sabes? En mi caso, no me ha roto la ilusión, sigo teniéndola. Y además, tengo cierta serenidad que antes no tenía (incluso me conformo con la playa en la que estoy). Eso me hace ver las cosas de una manera más amable, y saborearlas más.

El problema es que vivimos en un mundo donde siempre estás condenado a crecer y a ir a más. Eso es el camino a la destrucción porque significa insatisfacción. Esto lleva a romperlo todo. Yo ahora me siento con una alegría, serenidad y satisfacción sostenibles. Soy consciente de que no podemos ir a todos los festivales, no podemos llenar siempre, y no podemos gustarle a todo el mundo. Pero la satisfacción de hacer lo que nos gusta, con todo nuestro corazón y romanticismo, supera todo eso.

Sé que hay grupos más grandes, que llenan muchos más sitios. pero si uno tiene memoria y conciencia sabe que la mayoría de los músicos matarían por estar en nuestro lugar

Como has comentado ya, en el año 2018 Movistar Plus emitió un documental sobre tu vida personal y, especialmente, profesional. ¿Qué supone este proyecto para ti?

A pesar de que lo hizo una productora muy pequeñita, fue una gran aventura. Accedí porque me pareció un proyecto bonito. Las personas que lo hicieron tenían mucho talento y eran muy buena gente. Fue una experiencia muy bonita que me ha traído cosas maravillosas.

Esta oportunidad apareció por casualidad. Me ofrecieron hacerlo y lo hice. Fue muy puro y honesto. Va sobre mí, representa bien lo que soy, qué ha pasado en mi vida y lo que he hecho. Quiero que cuando mis hijas sean mayores, lo vean y entiendan quién es su padre.

Vivimos en un mundo en el cual todo es fachada, todo es efímero, la gente mide las cosas en fracasos estrepitosos o éxitos exuberantes. Está bien mostrar una serie de grises que todos tenemos. Pienso que la realidad que nos venden está manipulada y los productos tienen mucha cirugía estética y muchos filtros. Eso tiende a crearnos frustración porque pensamos que a todo el mundo le va estupendamente, que nadie tiene problemas y que la vida es éxito. Esto es lo que venden las redes sociales y me parecía bien mostrar que había una cara B que yo había vivido.

Podemos afirmar que Jorge Martí tiene una cara B. Además de ser cantante de La Habitación Roja, eres escritor. De cara al próximo 2022, tienes programado lanzar un libro autobiográfico. ¿Puedes dar algunos detalles de lo que los lectores podrán descubrir entre las páginas de esta autobiografía?

El libro saldrá en febrero de 2022. Me contactó la editorial Plaza & Janés a raíz del documental. Escribir un libro me ha servido para crecer a nivel personal, superar muchos complejos, dejar atrás muchos traumas, además de para conocerme mejor.

Vivimos en un momento complicado: mucha presión y odio. Pero también hay personas que quieren hablar sobre salud mental y sacar a la luz temas que hacen empatizar. Y esto es lo bonito de lanzar el libro. Hay gente que leyéndote encuentra trozos de su vida y se siente identificado y acompañado. Si tienes la oportunidad de tener una plataforma para hablar de estas cosas, está bien aprovecharla. Da miedo y respeto, pero yo lo hice con el documental, lo hago constantemente con la música, y ahora lo voy a hacer con el libro. Mucha gente lo va a agradecer. Es lo que me ha pasado a mí cuando he leído libros, visto documentales o escuchado música. Me he encontrado a mí mismo allí y me ha ayudado a entenderme, a aceptarme mejor y a sentirme acompañado.

Imagina que esta noche sufres un ataque de amnesia. En consecuencia, olvidas tus letras y tus mejores vivencias a lo largo de tu carrera musical. Entonces, enciendes la radio y escuchas varias canciones de una banda llamada ‘La Habitación Roja’. ¿Qué crees que te transmitiría esta banda al escuchar su música?

Esta pregunta me recuerda a la película de Danny Boyle, Yesterday, que habla de la música de los Beatles. Yo creo que me gustaría. De alguna manera, uno hace la música que le gustaría escuchar. Lo que ocurre es que escuchas las canciones mientras grabas el disco, y luego ya no vuelves a ponerte esos álbumes pasados hasta que no pasa mucho tiempo. De repente un día piensas «A ver cómo estaba este disco que hicimos», y echas un vistazo. Al final, lo que intentas hacer es algo que representa tus valores, sentimientos y vivencias.

Si tuviera amnesia me sentiría identificado con la música de La Habitación Roja. Pienso que empatizamos con una música que destila un tipo de sensibilidad con el cual congeniamos.

Mañana, mientras te tomas el primer café del día, recibes una llamada de una famosa productora. Cuando contestas, te proponen seleccionar la música de La Habitación Roja para ser la banda sonora de una película. ¿De qué crees que iría esa película?

Ahora me viene a la cabeza Los amantes del Círculo Polar. Es una película que me gustó mucho. Tienes que verla. Se rueda una parte en Finlandia, y me siento identificado con ello porque yo también vivo en el norte de Europa. Habla además de las casualidades de la vida, y de cómo te llevan a sitios inesperados. La aventura de vivir y el amor están muy marcados por las casualidades. A veces pierdes un tren, pero coges otro y eso ya cambia tu destino por completo.

Mi Habitación, Te quiero, Madrid, Indestructibles o La casa encantada. Algunos sencillos son de los primeros años de La Habitación Roja y otros, son más actuales. Pero todas vuestras canciones hablan de lo duro y bello que es vivir. Si tuvieses que elegir el título de una canción que represente tu vida hasta ahora, ¿Cuál sería?

Le voy a poner el título del libro que voy a sacar: Canción de amor definitiva. Es el título de una canción que tenía, pero me he dado cuenta de que mi vida entera es esa canción de amor definitiva que siempre he querido hacer. Creo que nos pasamos la vida detrás de metas, y realmente todo lo que ha pasado, lo bueno y lo malo, es lo que nos define, y es al final la canción o la película de tu vida.

MI VIDA ENTERA ES UNA CANCIÓN DE AMOR DEFINITIVA QUE SIEMPRE HE QUERIDO HACER

Uno de los temas principales de las canciones de la banda es la nostalgia. Abusando un poquito de este sentimiento, ¿Cuál es el recuerdo más bonito que tienes con La Habitación Roja?

El final del concierto en La Riviera, en Madrid, fue muy liberador. Sentí una gran liberación, comparable a la que siente un alpinista cuando sube la montaña más alta del mundo. Fue como subir esa montaña ese día. Me han pasado muchas cosas bonitas, pero ese momento se me ha quedado para siempre.

Lo vivo también a menudo cuando hago una canción que me llena. Siento que estoy asaltando el cielo de nuevo. Al final la música es un superpoder, y me ha dado grandes momentos. Es difícil quedarse con uno. La gente se pasa el tiempo buscando sentido a la vida. Pero yo lo he encontrado, y me siento muy afortunado porque he encontrado lo que quiero hacer con mi vida: quiero escribir y tocar canciones. Y soy muy privilegiado de poder hacerlo, porque hay gente a quien le gustaría dedicarse a ello y no puede. Lo mejor que uno puede hacer por los demás es dedicarse a aquello que le gusta. Mi padre siempre me decía «tienes que dedicarte a hacer lo que te gusta», y es la mejor lección que me ha dado. Por eso se lo intento inculcar a mis hijas y aplicármelo a mí mismo también.

La ansiedad y la depresión son estados de ánimo que, alguna vez, han estado presentes en los integrantes de La Habitación Roja. ¿Qué papel consideras que tiene la música para sanar este tipo de sentimientos?

La música es terapéutica. Es mi mejor amiga. Yo me aferré a la música desde bien jovencito y siento que me ha acompañado en todo momento. Gracias a ella he conseguido reciclar toda la basura emocional y toda la angustia adolescente (y madura), y convertirla en algo bello y digno de ser cantado y escuchado.

Además, en vuestras canciones hacéis referencias a ciudades como Madrid o Berlín. ¿Cuál es tu ciudad favorita en el mundo y por qué?

Hay muchas ciudades que me gustan. Muchísimas. Barcelona siempre me encantó y Valencia ahora me parece maravillosa. La lista sería interminable. Hablo exclusivamente de Madrid en una canción. También, da la casualidad de que el concierto estrella del 25 aniversario ha sido en Madrid. Para mí es una ciudad muy especial. Es acogedora. Si vives en Madrid eres de Madrid, pero si vienes de fuera siempre eres acogido. Es una ciudad hecha de gente de fuera y de madrileños. Madrid es de todos. Cuando hemos tocado en la gran ciudad siempre ha sido muy bonito. Es la ciudad donde más seguidores tenemos, pero cuando tocamos en Madrid, hay gente que viene de fuera a vernos también, y eso lo hace muy especial.

Hicimos la canción Madrid, que dice «Madrid siempre fue tan pequeña…» La verdad es que hemos callejeado tantas partes de Madrid, tantas veces, que siempre pensábamos que nos parecía un pueblo. Nuestro sello estaba por la plaza de Santa Ana. Entonces solo nos movíamos por esa zona: La Latina, Chueca, Malasaña, y poco más. Para nosotros, eso era Madrid. Porque a pesar de que es gigante, siempre estábamos allí. Sin embargo, a la vez pensábamos que era muy grande porque allí era donde pasaban todas las cosas. La primera vez que fuimos a Televisión Española a hacer promoción fue en Madrid también. En esta ciudad hemos vivido el sueño de ser músicos. Tenemos un recuerdo de Madrid grabado a fuego en nuestra memoria.

lo mejor que uno puede hacer por los demás es dedicarse a aquello que le gusta

Un recuerdo y un sueño que, si echáis la vista a toda vuestra discografía, habéis cumplido con creces. Dirigiendo la mirada hacia los discos de La Habitación Roja, ¿Cuáles son tus tres álbumes favoritos?

Es una pregunta difícil. Ahora mismo te diría los últimos álbumes. También Fue eléctrico (2012) es importante porque tiene muchas de las mejores canciones del grupo. Siempre le he tenido también mucho cariño a Largometraje (1999), que es el segundo LP. Es muy difícil, pero si me tuviese que quedar con tres elegiría Memoria (2018), Años Luz I (2021), y Años Luz II (2021). Son los que más me representan a día de hoy. No es que yo no sea la misma persona que era cuando grabamos los demás álbumes, pero estos tres últimos son los más cercanos. Independientemente, todos son como mis hijos, y todos tienen algo especial.

Si pudieras viajar en el tiempo hacia los inicios del 2000, ¿Qué consejo te darías a ti mismo? 

Me gusta el tipo de carrera que hemos llevado. Me gusta que hayamos sido tan inconscientes en muchas ocasiones porque si no, hubiésemos tirado la toalla. Si pudiera volver a empezar, me asesoraría mejor y tendría un buen abogado. También, intentaría no dejarme llevar tanto por las palabras y por el corazón, y tener más cabeza a la hora de tomar algunas decisiones. Muchas de ellas no fueron beneficiosas para el grupo. La vida es experiencia, es ensayo y error.

¿Hay alguna decisión que hayas tomado durante tu trayectoria profesional con La Habitación Roja de la que te arrepientas?

Hay cosas que cambiaría. Tenemos una canción que se llama La segunda oportunidad, es una canción muy bonita que dice «Todo lo haría otra vez / Por volverte a conocer». Creo que lo que somos y el lugar al que llegamos está lleno de grises, pero las derrotas también nos hacen ser quienes somos. Muchas veces te equivocas. Pero esa equivocación te hace emprender un nuevo camino. Y ese nuevo camino te hace toparte con el amor de tu vida. Al final, el sitio al que llegas contiene tus virtudes y defectos, aciertos y errores, y todo eso es parte de ti.

A posteriori todo el mundo se arrepiente de algo, pero al final lo que importa es el presente. Si has llegado al momento de relativa serenidad, éxito y conformidad, se lo debes a todo, a lo bueno y a lo malo. Piensa que todos nos vamos a morir, y hay cierta justicia poética en la vida. Por mucho poder que tengas, vas a sufrir. La vida es un juego de azar y pienso que, si volviera a empezar, me gustaría repetir unos pasos parecidos para volver a conocer a las personas que más quiero y que tanto significan para mí. A veces, de una mala experiencia salen también cosas buenas.

De aquí a unos años, ¿Cómo ves a La Habitación Roja?

Espero que sea un futuro brillante, bueno, y muy bonito. También me gustaría que fuese sostenible. Creo que la relación que hemos tejido con nuestros seguidores es para siempre. Tengo confianza en un futuro posible para La Habitación Roja. No sé si será más o menos brillante, pero hay gente que se siente parte de esta aventura y nos va a ayudar a hacerla posible muchos años más.

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Miriam Méndez
Soy graduada en Periodismo y Relaciones Internacionales por la Universidad Francisco de Vitoria. Apasionada de la música, del Periodismo y de la comunicación. De hecho, desde que tenía diez años, dedicarme al Periodismo Musical ha sido mi sueño. Adoro ir a conciertos, escribir crónicas sobre discos, playlists y eventos musicales, realizar entrevistas y mucho más.
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