Fotografías: Alejandro García-Cantarero
Hay artistas y bandas que, llegados a una cierta edad o cierto número de discos, sienten la necesidad de cambiar el rumbo temático de sus trabajos. Un alto porcentaje de las canciones de la historia de la música están dedicadas al amor romántico, y de ellas la gran mayoría se centran en la parte más amarga: el desamor. Love of Lesbian han hablado de ello en multitud de ocasiones y es ahora, siendo personas adultas mediana edad cuando no veían sentido al hecho seguir haciéndolo. Por eso su nuevo trabajo está centrado en la amistad, con todos sus matices, en todas sus vertientes y con la perspectiva que da la experiencia vital.
Las canciones de Ejército de salvación (2024) han servido a Love of Lesbian para reencontrarse entre ellos en algunos puntos emocionales y para analizar cada uno lo que significa para él la palabra amistad a estas alturas de la vida. La amistad como tabla de salvación a la que agarrarse, el lado más decepcionante de esas relaciones personales, la espera de una ayuda que nunca llega (o que no somos capaces de ofrecer), las conversaciones pendientes que todos tenemos… de todo esto y mucho más hablan las letras que Santi Balmes ha escrito para este nuevo disco y que sus compañeros Juli, Jordi y Uri han asumido como propias en la gran mayoría de los temas.
Siempre es un privilegio sentarse con Love of Lesbian a charlar sobre su trabajo, intentando comprender mejor todo el universo emocional que encierran sus canciones, con las que tantas veces hemos empatizado y que tanto nos han conmovido. Ejército de salvación tiene todos los ingredientes que han hecho de la banda catalana lo que es ahora, tanto a nivel musical como lírico, y presenta nuevos capítulos a los que agarrarse con fuerza, con los que sentirse menos solos y más comprendidos. Hablamos de un disco que cuenta con cinco colaboraciones de renombre y que nos devuelve a los Love of Lesbian más luminosos y pop de los últimos años.
La última vez que hablé con vosotros fue cuando publicasteis V.E.H.N. En ese momento la situación y el contexto social eran muy diferentes. Aquel disco, aunque fue concebido antes de la pandemia, adquirió un sentido especial precisamente por el momento en el que llegó. ¿De dónde vienen las canciones de Ejército de salvación? ¿De qué momento vital y emocional?
Santi: Bueno, creo que parten, indudablemente, de un lugar mucho más confortable, relajado y en el cual creo que, de alguna manera, hemos asumido y verbalizado quiénes somos cada uno de nosotros dentro de la banda, con respecto a las amistades, con respecto a la vida, con una resignación feliz, ante la cual hemos querido casi hacer un homenaje a lo que es esa relación fraternal, que es básicamente de lo que habla la mayoría de este disco. Porque incluso Ejército de salvación, que sería un tema dedicado a mi pareja, a Nuria, también está visto desde un punto de vista más de amistad y de lealtad, que no de pasión. En realidad, es un disco que habla todo el rato de algo como mucho más eterno, y no tan fugaz como sería el amor romántico.
A lo largo de todas las canciones encontramos distintas maneras de enfocar la amistad. ¿Cómo surge ese concepto y la necesidad de hablar de ello? ¿O es algo espontáneo?
Santi: Es espontáneo. Tú al final acabas verbalizando o vertebrando un discurso de cara a los medios, de cara a cómo vamos -entre comillas- «a vender el producto» a los demás, cómo lo vamos a hacer comprensible, lo vamos a empaquetar de manera que sea digerible de cara a lo que sería realmente, que es «oye, mira, acabamos de sacar un disco de canciones pop, de 11 canciones más dentro de nuestro repertorio».
Claro, ¿cuál es la diferencia? Pues está claro. Primero, que no habla del amor romántico casi en ninguna ocasión. Quizás La herida podría tratarse un poco de ese guiño a lo que sería el amor romántico, pero ya visto desde una distancia casi feliz, de decir, «hostia, me toco la cicatriz, la veo y casi disfruto rascándola y viendo cómo sangra» [lo dice acariciando la piel de su brazo], pero porque ya estoy muy por encima de ese recuerdo. No sé, yo creo que al final, primero creas, vomitas y luego te das cuenta de que hay ciertos conceptos que se van repitiendo en lo que es esta temporada de tu vida.
Antes de entrar de lleno en el disco, merece la pena detenernos en la portada porque por primera vez en la carrera de Love of Lesbian aparecéis los cuatro, supongo que reforzando así la idea del disco.
Juli: Siempre tenemos la necesidad de diferenciar un disco del otro. En el anterior aparecía un individuo anónimo ante un abismo muy cotidiano de la piscina. Y en este era bonito, si hablábamos de amistad, de vínculos y relaciones, que saliésemos nosotros. Es inevitable que, si tenemos que comparar amistades o hablar de la amistad, vamos a salir nosotros, porque pasamos y llevamos mucho tiempo juntos, porque la relación no es solo trabajo, es un tipo de complicidad y de lazos, que unas veces son más firmes, otras tienes más dudas… Entonces, todo eso que sale en las letras, para mí era bonito ponerlo delante con nosotros, sin escondernos.
Al final, como es evidente, no íbamos a salir con la cara descubierta, como si fuésemos una boy band, por eso pusimos el rollo de las máscaras, que también nos ayudaba un poquito a alejarnos de lo marcial, de lo que es el ejército. No es un uniforme con un mismo patrón, sino que es el uniforme o el ejército que permite las diferencias de las que hablaba Santi. Todos somos mutantes, todos somos cambiantes, todos vamos en constante evolución, y todas esas taras y diferencias, vienen recogidas en la portada también, de algún modo.
Santi: En principio, estuvimos barajando la primera opción, que quizás era la más fácil, al menos artística: Rusia, Soviet, posters, homogenización… Y pensamos, «no, tío, no vamos a ir por ahí».

«Nunca hemos empezado un disco de una manera tan poco épica»
El disco contiene cinco colaboraciones y hasta ahora ningún trabajo vuestro contaba con tantas. ¿Teníais eso como una premisa o deseo antes de empezar a hacer el disco o, por el contrario, han ido surgiendo según ibais teniendo las canciones? Entiendo que al ser un disco que habla de amistad, estas colaboraciones también tienen que ver un poco con eso.
Santi: En realidad, visto con el paso del tiempo y reinterpretando todas las intencionalidades, parece que lo hubiéramos hecho aposta. Nada más lejos de la realidad. Nuestras intenciones fueron, en un principio, tres colaboraciones. Pero ya sabes, las cosas se complican, te vienes arriba, el más difícil todavía, el «todo al quince rojo»….
¿Las canciones fueron pensadas para cada uno de ellos desde el primer momento? Habladme un poco de ellas, de cómo surgió cada una de las cinco.
Santi: Sí y no. Veamos. La champions y el mundial fue elegida por la sencilla razón de que Leiva se enroló en el barco. O mejor dicho, el sí de Leiva acabó animándome a seguir componiendo el tema. Drexler, otro tanto de lo mismo. Sus asentimientos engordaron nuestra autoestima. Por otro lado, Zahara, Rigoberta y Eva las teníamos claras desde el minuto uno. También teníamos claro que las mujeres debían ser mayoría, no por nada, sino porque la combinación de sus voces con mi textura iba a funcionar sí o sí.
Me da la impresión de que cada una de estas colaboraciones se ajusta al universo musical del artista que colabora.
Santi: Esta ha sido, sin duda, la intención. Lograr ese punto fronterizo entre sus particulares estilos y el nuestro.
En concreto, ‘La herida’ me parece una canción muy del rollo de Jorge Drexler, además de ser una de las que más me ha sorprendido a nivel musical.
Santi: La herida, sin lugar a dudas, es de las más experimentales, al menos se escapa de la textura habitual donde Love of Lesbian se desenvuelve. Es lo que me gustaba, lograr una mezcla entre Midlake y, por otro lado, cierta textura latinoamericana, tanto en las estrofas como en la letra que me salió. Jorge se apuntó de manera rotunda.
Con Zahara, tal y como ella ha contado en unos videos que ha publicado, es una historia de amor que ha tenido muchos capítulos. Hay una conexión especial siempre entre vosotros.
Santi: Sí, por supuesto. Hemos estado cerca durante sus primeros años, y luego nos fuimos distanciando, por nada en especial, pero al menos yo, tenía la certeza de que si nos reuníamos con la canción adecuada, volvería a saltar la chispa.
Hablemos de las canciones del álbum. El disco arranca con ‘Canción de emergencias’, que es una de mis favoritas, sin duda…
Santi: ¡Qué guay!
Juli: Esto va a pasar [lo puntualiza dirigiéndose a sus compañeros]
¿Creéis que le va a pasar a mucha gente?
Juli: Sí, porque hay un grupo de gente que ha escuchado el disco que se ha quedado con Tesis o con Ejército de salvación, pero esta es una de esas escondidas…
Uri: Es la Escuela de danza aérea de este disco. Justo hoy lo comentaba con alguien. Y es una canción que no vamos a tocar de momento.
Santi: Bueno, al menos en estos próximos meses no la vamos a tocar. Pero volviendo a lo que comentábamos antes, sí que es verdad que es de esas canciones que dentro de mí digo que son las canciones flotantes de Love of Lesbian. Las que, de alguna manera, están como a diez metros del suelo. Tampoco elevadísimas, pero casi a vista de helicóptero, por encima de la ciudad como máximo. Es esa canción que te da una calma, que parece que no tenga demasiada ambición, que es como una pincelada…
Sí, pero tampoco está muy escondida porque la habéis puesto a la primera.
Santi: Sí, porque nos parecía que era una declaración de principios. Es que nunca hemos empezado de una manera tan poco épica, en realidad.
Juli: Otra posibilidad hubiera sido empezar con Ejército de salvación, como cuando empezamos con Allí donde…


«Cuando llegas a cierta edad ya no le pides tanto al otro y eso es algo que relaja mucho los vínculos y las amistades»
‘Canción de emergencias’ habla de la propia canción como salvación, como sanación ante el miedo al paso del tiempo, la soledad, etc.
Santi: Sí, es una metacanción.
A vosotros seguro que también os ha pasado, como a todo el mundo, que hay canciones de otros que para vosotros son tablas de salvación, pero cuando estáis en el otro lado, ¿qué sentís al ver que las canciones de Love of Lesbian son eso para tanta gente?
Santi: Bueno, yo te haría el símil de algo que me ha pasado algunas veces, de ir por la calle y gente majísima que viene y te dice: «Oye, no te voy a pedir ninguna foto, solo te voy a decir una cosa: gracias».
Jordi: Eso es lo máximo.
Santi: Lo máximo a lo que puedes aspirar como artista es que te digan eso y que no quieran una foto para llenar su ego de Instagram o lo que sea. Que te digan: «Tu banda me ha ayudado». Y es como, «guau, gracias a ti». Al final acabas diciendo «gracias a ti» porque eso te arregla el día y la semana.
Precisamente ‘La hermandad’ la relaciono un poco con eso, con el agradecimiento. Me ha recordado, por temática, por ejemplo, al ‘Estáis aquí’ de Sidonie. Una canción que poco a poco se convirtió en algo comunal con la gente.
Santi: Es muy interesante esa lectura que haces. En principio es una canción dedicada a nosotros mismos, pero al final la peña de amigos de Ciudad Juárez la hará suya, el equipo de fútbol sala de Torrelodones, también. Ojalá pase eso. Ahora estoy aventurando una cosa que igual no acaba pasando, pero sí que lo vas viendo por Instagram, que quizás es el termómetro de hoy en día, «arroba tal, es nuestra canción».
Que la gente ya se está mandando esa canción, ¿no?
Juli: Con La Champions y el Mundial también nos está pasando y ayer en Marca ya nos lo dijeron: «La vamos a poner en el programa todos los días».
Santi: Esto va a estar bien. Si Yago de Vega continúa con John Boy, y Radio Marca continúa con La Champions y el Mundial… Ya lo tenemos [risas].
Habláis de la amistad y lo hacéis de las distintas vertientes de la amistad. Me gusta mucho, en ‘¿Qué vas a saber?’, cuando Santi canta «Puede que la amistad alegre y triste, brutal y simple». Es como una búsqueda de un equilibrio. A la edad que vosotros tenéis ahora, en el momento vital en el que estáis, ¿creéis que ese equilibrio lo habéis encontrado con vuestras amistades, con la gente que os rodea y con vosotros mismos?
Juli: Ayer por la noche estuvimos Gonçal [amigo y mánager de Love of Lesbian y cantante de Mi Capitán], Jordi, Santi y yo hablando y salió esta conversación. Creo que cuando estás entre los 40 y los 50, llegas a una cierta seguridad emocional, que eso no quiere decir que seas algo inquebrantable.
No le pides tanto al otro, ya no existe el peligro de romper un lazo y eso también es algo que relaja mucho los vínculos y las amistades. Todo es mucho más reposado. Si pasas dos o tres días y no ha habido una llamada o ha habido una situación incómoda, al día siguiente sabes que no es tan grave. Porque al final el camino es algo continuo, de compromiso, de asumir que estamos en el mismo barco. Y eso nos ayuda también. No es la vorágine o la intensidad de la amistad a los 19, que incluso podríamos follar juntos [risas].
Jordi: Y las amistades hay que cuidarlas porque en pareja siempre te queda la pasión para arreglarlo y, en cambio, en la amistad siempre hay que arreglarlo a través de la conversación. Esto a veces es muy exigente.
Uri: Es curioso… No sé vosotros, pero a mí no me hace falta conocer a nadie más. Mis amigos ya los tengo y no me hacen falta más.
Santi: ¡Con la de problemas que traen los que tienes ya! [risas].
Uri: Pero es cierto. Llega un momento en la vida que a mí me dicen, «vente a cenar que conocerás a…» No me entres por ahí porque te voy a decir que no.
Santi: Ah, sí. ¡Qué pereza!
Uri: A quien ya conozco, ya conozco sus taras, sus virtudes, etc. No me hagas conocer a alguien porque no tengo ganas de hacer ese esfuerzo. Ya he hecho ese esfuerzo con quien ya conozco, lo he trabajado, así que no quiero más.
Santi: Quizás es que nosotros como catalanes somos más de forjar amistades muy a fuego lento.
¿Eso va con el carácter catalán?
Santi: Hay algo que también creo que importa ahí, o sea… No se trata de desconfianza, tampoco sería eso, pero hay como una necesidad de espacio y de silencio. O sea, primero está la catalanidad, que te lleva a ser como un poco más distante en. Cuando venimos a Madrid notamos como una afabilidad en el entorno. Allí todo está más cabreado y es más agresivo, esta es la realidad y no creo que estemos descubriendo nada. Entonces, al final, quizás te acabas encerrando un poco y diciendo, «no quiero conocer a nadie más porque, tío, no veas cómo está el patio» [risas]. Aquí creo que es mucho más fácil, pero también quizás todo se puede desvanecer mucho más rápidamente. Madrid te da muchas oportunidades, pero también te puedes emborrachar de oportunidades.
Aquí hay muchas más relaciones efímeras.
Santi: Sí, exacto, no quería decirlo, pero…
Jordi: Es que Madrid es una ciudad sin madrileños, así que hay que relacionarse, si no es una soledad absoluta.
Santi: En cualquier caso, no sé si estoy de acuerdo con lo que dice Oriol, de que no quiere conocer a nadie más. Yo sí quiero hacerlo, pero poco a poco, slowly… Quizás estamos de acuerdo en que no nos gusta la gente invasiva, la gente impertinente, la gente que entra en tu vida como un elefante de una cacharrería.

«La vida al final es una mezcla de instinto, emotividad y racionalidad»
Jordi ha comentado antes la importancia que tiene una conversación, así que aprovecho para preguntaros por ‘Una conversación pendiente’. Me parece muy bonito hacer una canción a eso, a esa conversación que todos hemos tenido alguna vez pendiente con alguien, y sobre todo con amigos. ¿Os ha pasado mucho eso de posponer esa conversación y al final darte cuenta de que has perdido la relación con alguien?
Jordi: Muchas veces.
Santi: No voy a decir quién, pero yo creo que hay una persona con la que vamos posponiendo una conversación desde hace años.
¿Vosotros cuatro con una persona?
Santi: Yo creo que sí. Lo tengo clarísimo. Pero luego cada uno de nosotros tendrá sus conversaciones pendientes con gente. Lo que pasa es que, primero, da una pereza inhumana; segundo, que te puedes encontrar con un moco de rebote que alucinas; y tercero, que quizás lo que pasa a veces es que nos negamos a aceptar que sencillamente todos vamos cambiando.
Es muy bonito lo que plantea esta canción: «¿No merece esa antigua amistad un golpe de suerte?». Y eso de arreglarlo en persona, en el bar de siempre…
Santi: Es un desideratum. Estamos dentro del territorio de la canción, de la ficción, del deseo, no de la realidad. Me gustaría puntualizar eso porque luego en realidad no se da tanto. Así que no hagas nunca caso a una canción, te puede salir muy mal.
También las canciones te pueden salvar la vida.
Santi: Sí, claro, pero también hay gente que se ha tirado por la ventana escuchando la canción. Con lo cual, no puedes hacerle tanto caso. Es que la vida al final es una mezcla de instinto, emotividad y racionalidad.
La primera canción del disco es de emergencia y en ‘Ejército de salvación’ habláis de «hacer una canción total». Aquí se habla de la importancia de tener a alguien cerca que sea ese ejército de salvación que te ayude cuando más lo necesitas.
Santi: Ese ejército puede ser una única persona o pueden ser varias. Eso depende. Y esta canción es una única persona, pero a veces extensible a varias. Esta es la magia de la música, de la creación, que no es una ciencia pura. Igual algún día estaré cantando esa canción pensando en mi pareja y otro día estaré pensando en vosotros porque me habéis ayudado en una etapa de mi vida. Las canciones también son readaptables a situaciones diferentes.
Me gusta mucho ‘El día que Starman huyó’. Además de hablar de lo que es evidente por el título y el estribillo (lo que nos conmocionó a muchos la muerte de Bowie y su manera de despedirse), en esta canción también veo nostalgia y una bofetada de realidad al ver en lo que nos estamos convirtiendo como adultos y como sociedad.
Santi: Sí, en realidad agarro la muerte de Bowie como pretexto para hablar del paso del tiempo y esta, cómo te lo diría para que se entienda, digitalización sintética de las relaciones humanas que caracteriza un poco a este nuevo siglo, del cual reniego, más que nada, porque es el siglo en el que moriré [risas].
‘Ya sale el sol’ es la canción que cierra el disco y a nivel instrumental es como una orgía total, con los vientos, las guitarras, los coros, etc. A pesar de que es un cierre que puede recordar a ‘El paso’, es una canción bastante diferente a las que suelen cerrar los discos de Love of Lesbian, que normalmente son más intimistas.
Santi: Correcto. Puede que este disco empiece de manera humilde, como los finales de otros discos, y acabe como iniciamos otros trabajos, es decir, con toda la artillería musical. No sé, me vino a la cabeza ese estribillo junto a la melodía de los vientos. Era indisociable y marcaba una manera de concebir la canción que podría evocar a algunos temas de The Last Shadow Puppets. Vamos, que acabamos el ciclo por todo lo alto.
Creo que resume muy bien este disco, que es más pop que los anteriores, quizás más luminoso. Y es una forma de marcharse y cerrarlo menos melancólica que otras veces.
Santi: Tú mismo lo has dicho. Mejor dejar una sonrisa en el recuerdo, ya que no sabemos realmente cuándo nos reuniremos de nuevo en un estudio de grabación. Pueden pasar bastantes años sin grabar un disco entero de Love of Lesbian.


«Ya somos cincuentones y hablar de amor y pasión ya no tiene mucho sentido»
¿Qué canción os ha emocionado a los demás especialmente cuando Santi os la enseñó o cuando la estabais componiendo, arreglando, grabando, etc?
Jordi: A mí Ejército de salvación, porque se repite un patrón que siempre me ha emocionado a lo largo de los discos de Love of Lesbian. Ocurrió con Universos infinitos, un in crescendo que también había en La noche eterna. Con Ejército de salvación es una sensación que se vuelve a repetir.
Juli: A mí me ha pasado con ¿Qué vas a saber?, fíjate. Creo que es una canción con mucho poder. A pesar de que tiene el dinamismo pop fácil y todo eso, creo que la letra me emocionó mucho. Para bien y para mal [risas].
Uri: A mí me rompe Una conversación pendiente.
Es una canción que duele.
Santi: Es hija de puta, sí [risas]
Uri: Yo tengo un gran temor que es tocarla en directo. Ya lo anticipo, «en este tema voy a llorar. Así que ni me miréis» [risas]. Al final, por una cuestión personal, yo tengo una conversación pendiente con una persona a la cual he estado muy unido, que sigo queriendo, y que la vida nos ha distanciado. Lo he intentado y ha habido un momento que he desistido. Todavía me pregunto si he hecho bien en desistir o no. ¿Lo vuelvo a intentar o no lo vuelvo a intentar?, ¿le envío la canción o no se la envío?
También es una cosa bonita este disco porque yo creo que entre nosotros había conversaciones pendientes. Santi no es un líder autoritario, por llamarlo de alguna manera, es un tío que agradece y creo que le ha venido muy bien este disco para explicarnos cosas. Porque igual que llevamos muchos años juntos, también tenemos nuestras diferencias, y somos hombres. Al final, los tíos somos rudos, somos fuertes, e igual que las tías se lo dicen todo y en una cena se han dicho mil cosas, a los tíos nos cuesta más. Yo creo que Santi en este disco ha aprovechado para explicarnos muchas cosas.
Me gusta que en este disco están todos esos matices de una relación de amistad: la amistad cuando se rompe, la amistad cuando te salva de algo, cuando esperas algo de alguien y no llega, etc.
Uri: Es que ya somos cincuentones todos y hablar de amor y pasión ya no tiene mucho sentido. ¿De qué hablamos entonces?, de ese amor que es compartir la vida, de hacer que la rutina no sea rutina, etc.
¿Qué canción creéis que será especial cuando la llevéis al directo? Esto es algo que muchas veces sorprende durante el desarrollo de una gira, pero supongo que tendréis alguna idea en la cabeza ahora.
Santi: Creo, sinceramente, que El día que Starman huyó. Para mí tiene un desarrollo lírico que resume bastante lo que somos. Porque tiene de todo en sus cuatro minutos.
Los conciertos de presentación los agotasteis en pocas horas. Habéis dicho que no serán conciertos al uso, que habrá algo más. Supongo que no se puede desvelar nada, pero lo que sí parece es que serán cosas especiales y muy puntuales para los seguidores de Love of Lesbian.
Santi: No puedo desvelar nada. Lo único que vamos anunciando es que, a partir de ahora, nos moveremos de manera diferente. Con Ejército de salvación damos por concluido el perpetuo ciclo, disco, gira, disco, gira. Queremos que sea más ameno y estimulante.
Uri: Nosotros nos planteamos que este es un disco con el que queremos abrazar a la gente, queremos agradecer… No lo veíamos en el WiZink o en el Sant Jordi de primeras. Era un poco agradecer a las salas donde hemos crecido. De hecho, hemos tenido que parar, porque nos decían que sacáramos más fechas en Razz o en La Riviera y decidimos no hacerlo porque entonces pierde el sentido de hacerlo en petit comité. Tenemos también una operativa un poco distinta y queremos que la gente participe… bueno, yo creo que van a ser conciertos muy bonitos.

