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Menta: «En este disco hemos subido al público a nuestra cabeza mientras estábamos en una montaña rusa» (2022)

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Fotografías: Eli Quevedo (@ellieatgigs)

Menta, quinteto formado por Meji (voz), Nico Rubio, Rodrigo Godoy (guitarras), Lucas Sierra (bajo) y Pedro del Pozo (batería) irrumpió en 2020 con Ojalá te mueras, el tema de adelanto de su primer EP. Después vino não não, también muy largo para ser un single, pero muy corto para ser un disco. A lo mejor por impaciencia, o quizás por la expectación ante una banda que empezaba a ser puntera, les preguntaron mucho que por qué no un LP y que cuál era su sonido. Para la primera pregunta, la respuesta era que necesitaban tiempo y perspectiva. Y con la segunda, como no había una respuesta rotunda, se extendió la idea de que sonaban como si llevaran años haciendo esto, y se les relacionó con Los Planetas, los Pixies, y un sinfín de grupos noventeros. Las dudas se despejaron el 7 de octubre cuando publicaron su álbum debut, Un momento extraño. Hablamos con Nico Rubio después un lanzamiento que han sentido como «un parto» y que, para los que aún seguían dándole vueltas a la sonoridad de la banda, «representa cien por cien lo que es Menta ahora mismo».

Un momento extraño es un ejercicio de honestidad, un relato crudo a través de diez canciones. Menta tenían ganas de contar lo que les estaba pasando y les ha salido no una proclama, sino un grito de cabreo generacional. La ansiedad, el desamor, la resaca física y sobre todo la emocional después de todo lo anterior aparecen en el disco como un sube y baja que termina con la calma que se siente «cuando ya has soltado todo», nos explica Nico.

Lo mismo te cantan «si Sevilla fuera mía te daría la mitad», y uno piensa en Lole y Manuel mientras escucha Un llanto envuelto en dream pop, que presagian «no hay futuro, no hay mañana» bajo un título consiga para todos los que hemos sentido como Loli alguna vez con Fatal, gracias. Menta hablan mucho de sus influencias, pero tras este lanzamiento empiezan a ser un grupo referente para los que vendrán.

Acabáis de lanzar Un momento extraño. ¿Sentís, como dicen muchos artistas, que ya habéis parido? ¿Es muy pronto para sentir algo? ¿Estáis aliviados, estáis nerviosos?

Literalmente ha sido un parto. Creo que todavía estoy como anestesiado. Yo y todos. Estamos contentos, pero también teníamos muchas ganas de sacarlo, porque estaba grabado desde noviembre del año pasado. Se fue alargando y ha sido eso, un parto. Estoy bien, cansado, pero bien, muy contento. Nervioso por ver cómo cala y si a la gente le gusta, feliz y expectante.

El primer tema del disco se titula Fatal, gracias. Lo mismo es coincidencia, pero…

Ya sé lo que vas a decir y no, no es coincidencia [risas]. Es por el meme.

En el meme, le preguntan a una tal Loli por WhatsApp qué tal está y contesta «fatal, gracias». Se ha hecho conocidísimo porque todos nos hemos sentido alguna vez así. Vuestra canción termina diciendo «no hay futuro, no hay mañana». ¿Es el «fatal, gracias» algo personal o es quizás un síntoma generacional?

Creo que es ambas cosas: tiene una parte generacional, porque al final no somos los únicos que tratamos este tema de la ansiedad que vive la generación, compartimos la sensación de decir «joder, nos estamos haciendo mayores, no nos hemos dado cuenta». De repente pasamos de preocuparnos por banalidades como dónde salir el viernes a ocuparnos de pagar facturas. Es eso, la sensación de no saber cómo estamos, pero al final tirar para adelante. Nosotros, aunque tratemos mucho el tema dramático, al final siempre tenemos un trasfondo irónico. Somos una generación que vive con ansiedad casi continua, pero tratamos de reírnos de eso, si podemos convertirlo en meme, de puta madre.

Siguiendo con algunas pistas del disco, en Lo que me falta escuchamos «no habrá bote de pastillas» y en Fatal, gracias «tomando pastillas, ya no lloro». También tenéis una canción que se llama Ibuprofeno Normon 600mg. ¿La medicación y la ansiedad forman parte del imaginario de este álbum?

Es lo que te venía contando. Somos una generación que convive muchísimo con la ansiedad y, aunque nos intentamos reír de ello, no quita que sea un tema muy serio lo que pasamos y lo que hablamos en nuestras canciones. Tampoco tratamos la ansiedad como tema central de este disco, sólo nos sale: hablamos del día a día que tenemos todos, y nuestro día a día es eso, enfrentarnos a situaciones que nos provocan muchísima ansiedad, desencantos, líos amorosos que salen mal… No nos lo planteamos como diciendo «va, vamos a hablar de esto».

Es un disco debut y refleja exactamente el momento que nos tocó vivir cuando lo compusimos. Fuimos cien por cien honestos. Al final no buscábamos más que eso: ser honestos con lo que vivíamos, que es de lo que podemos hablar. No somos esa clase de artistas que te hacen un disco súper conceptual, necesitamos hablar de vivencias, de experiencias reales que vivimos, porque si no pierde el sentido.

NO SOMOS ESA CLASE DE ARTISTAS QUE HACEN UN DISCO SÚPER CONCEPTUAL, NECESITAMOS HABLAR DE VIVENCIAS, DE EXPERIENCIAS REALES

Lo que me falta y Ya no te quiero más van seguidas en el disco y cuando lo escuchas ves la esperanza en el desamor de la primera y después el asumir que se terminó. ¿Hay aquí una historia? Porque sois una panda de cinco. ¿Cómo se cuentan historias de amor entre cinco personas?

Al final hay muchos puntos en común. Evidentemente, todas las historias son diferentes, pero creo que si te hablo de esa puñalada que te metió el amor de turno, en el verano de turno, todos nos vemos representados. Si hablamos de cosas concretas cada historia es un mundo, pero la gente de nuestra edad está muy marcada por ese tipo de sentimientos: encontronazos, cosas que te hacen sufrir. Y lo que te haces sufrir te acuerdas de ello, así que al final te sale hablar de eso, naturalmente.

No es intencionado, es simplemente lo que necesitábamos transmitir. No hay otra forma. La música tiene que ser una vía de escape. Nosotros montamos el grupo en un momento en el que necesitábamos contar cosas que nos pasaban. Dio la casualidad de que son cosas que también le pasan a personas que nos escuchan o que nos tienen por ahí en la cabeza. Esos son los puntos de unión. Si hablas de sensaciones y de conceptos amplios salen puntos en común y es donde te reflejas con la peña. Pero si tu pregunta es si el orden de esos dos temas es intencionado: no, no es intencionado [risas].

La mitad del disco llega con Segunda parte. Repartís palos con Lo que me falta, Ya no te quiero más o Perro dolor, pero de repente llega esta canción y cantáis «todo está de puta madre, tengo la suerte de mi parte». ¿No estáis tan mal, al fin y al cabo? ¿Os dais un descanso de la vida con esta canción?

Sí. Hemos subido al público a nuestra cabeza mientras estábamos en una montaña rusa: a veces estoy arriba, a veces estoy abajo, a veces estoy en medio. Si vas canción por canción, igual no te enteras de lo que queremos decir. Hay que entender el disco en conjunto, y Segunda Parte es una canción que está arriba, tiene un trasfondo feliz, no sólo en la letra, sino en toda la melodía, sobre todo al final, que es como esperanzador, aunque da un poco de cringe decir esto [risas].

Pero es un poco ese rollo, el momento de decir que no estamos tan mal, con energía. Después hay otras letras que son todo lo contrario, súper abajo, súper profundo, como la primera. Fatal, gracias es visceral a saco, y queríamos empezar el disco así, en plan rabieta heavy, súper mal. Al final el disco acaba en todo lo contrario: cuando ya has soltado todo y te queda esa sensación de ti mismo con tu interior, calmado. Por eso está acompañado con el estilo de música que hacemos en cada canción. El disco empieza muy bestia y acaba súper dream pop, en una pompa atmosférica, eso sí es intencionado. Es el pasaje de nuestras vidas.

En 2021, cuando lanzasteis não não, os preguntaron mucho por cuándo llegaría el LP y dijisteis que necesitabais tiempo para ganar perspectiva. ¿Crees que ahora ya conocéis vuestro sonido?

Ahora mucho más. Antes de lanzar Un momento extraño teníamos publicadas siete canciones. Siete canciones que son de hace tres años -la mayoría están compuestas hace tres años-. Necesitábamos sacar nueva música con la que nos sintiéramos mucho más representados.

Hemos conseguido con este disco acercarnos mucho más a lo que creemos que es nuestro sonido. Al final esto también es experiencia, es como cualquier trabajo, las primeras experiencias laborales son lo que son, pero enfrentarte a un LP es una movida completamente distinta, porque es un trabajo mucho más largo, son muchas canciones, al final tienes que dedicarle un esfuerzo que no le dedicas a un EP de tres canciones. Digamos que es algo mucho más serio, y nos lo hemos tomado como tal.

Este disco empezó a componerse en verano de 2021, hace más de un año. Es complejo. A día de hoy nos representa totalmente, cosa que con los EP igual no pasaba. El primer EP, recuerdo que pasaba un año y sí que se nos quedaba un poco lejos, y ahora mismo no nos representa tanto. Evidentemente, son nuestras canciones y nos flipan, pero te representa mucho más siempre el trabajo que tienes más cercano. Un momento extraño nos representa cien por cien y eso es que está bien.

EL DISCO EMPIEZA MY BESTIA Y ACABA SÚPER DREAM POP, EN UNA POMPA ATMOSFÉRICA: ES EL PASAJE DE NUESTRAS VIDAS

Cuando salió vuestro último EP, también dijisteis que era el trabajo del que más orgullosos estabais. ¿Lo estáis más todavía de Un momento extraño?

Totalmente. Me gusta pensar que esto suena mejor que lo último que hemos sacado y peor que lo que lo siguiente que vamos a sacar. Creo que lo importante es ser constante en la mejoría y en el escalado. Nosotros no nos obligamos a sacar el disco del año, para nada, simplemente queremos ir aprendiendo porque al final llevamos tres años con el grupo, con una pandemia de por medio, y eso es muy poco. Nos conformamos con ir mejorando, que las composiciones vayan mejorando en calidad, ir centrando lo que decíamos antes de nuestro sonido, ir quitando las cosas que no nos gustan y al final encontrarnos a nosotros mismos. Pero totalmente, con este disco creemos que es lo mejor que hemos sacado sin duda. Como te decía antes, es el sonido que nos representa cien por cien ahora mismo.

Os dicen a menudo que parecéis una banda que ya lleva mucho tiempo tocando. Como grupo que lanza su disco debut ¿es un piropo o una faena? ¿Qué significa para vosotros esto?

Depende de lo que haya detrás, de por qué lo dicen. Me gusta pensar que es porque tenemos un sonido muy noventero, y eso al final para mí es bueno porque son nuestras influencias. Bebemos muchísimo de grupos actuales, de nuestra escena, que llevan más tiempo que nosotros y nos han inspirado mucho, pero sobre todo nuestras grandes influencias son de los noventa, grupos como Pavement, Smashing Pumpkins, Strokes, Pixies… todo eso se refleja en nuestro sonido actual, sin quitar que le demos nuestra personalidad.

Creo que es más piropo que otra cosa. Si lo dicen porque sonamos viejunos ahí sí que me cabrearía, pero yo creo que no somos viejunos todavía.

¿No puede resultar un poco limitante que determinen desde el minuto uno el sonido que tenéis?

Total. Por ejemplo, al principio, cuando sacamos Ojalá te mueras, nos decían todo el rato que parecíamos Los Planetas, que sonábamos como ellos. Para mí, que me encantan, es un piropo. Pero a Meji, que no soporta a Los Planetas, le daba por culo muchísimo, y cada vez que los escuchaba era como «mira, iros a la mierda, dejadme en paz, cómo que nos parecemos a Los Planetas». Al final es como te lo tomes. La gente es libre de opinar y nosotros estamos bien con eso. Si te recuerda a lo que te mola, adelante. Si eso te da pie a escucharnos, genial.

LA MÚSICA TIENE QUE SER UNA VÍA DE ESCAPE, NOSOTROS MONTAMOS MENTA EN UN MOMENTO EN EL QUE NECESITÁBAMOS CONTAR COSAS QUE NOS PASABAN

Me decías al principio que Un momento extraño lleva grabado desde noviembre. ¿Cómo han sido estos meses? ¿Qué puedes contarme del proceso de grabación en La Mina con Raúl Pérez?

El disco empezamos a componerlo en verano de 2021 y se grabó en noviembre. Estuvimos diez días en La Mina y fue bastante raro todo, porque veníamos de una situación personal candente, un poco loca. A una semana de grabar, estábamos todavía diciendo si grabábamos o no. Meji tuvo unos meses muy malos, los demás también teníamos lo nuestro, y fue como «hostia, ¿grabamos o no?» y dijimos «venga, vamos a lanzarnos», porque además nos faltaba muchísimo por componer, muchísimas letras.

Estar con Raúl en La Mina nos permitió que el disco se acabara, literalmente. Si lo hubiéramos hecho en otro lado, no estoy tan convencido de que hubiera salido. Al final, irnos a La Mina fue meternos diez días en una casa-estudio, sin salir de ahí prácticamente para nada. Te levantas a las ocho y media y te acuestas a las diez de la noche pensando en música durante diez días seguidos. Es la primera vez que lo hacíamos en nuestra vida, dedicarnos completamente a tiempo completo a la música. Nos dio alas para terminar el disco y sobre todo el entorno nos acompañó muchísimo: Raúl tiene un entorno que ayuda mucho a la inspiración del artista. Si no, habría sido complicado terminarlo. Pero bien, ya metidos en la grabación fue muy natural, porque nosotros al final traíamos mucho trabajo hecho, aunque no tuviésemos las letras acabadas.

El estudio te da la oportunidad de tener a tu disposición un montón de equipo y de conocimiento por parte de Raúl, y si sabes manejarlo es increíble. También es verdad que, si no hubiéramos tenido experiencias previas como la de grabar con Carlos Hernández, habríamos llegado a La Mina muy en bragas, hablando mal y pronto, sin tener mucho conocimiento de lo que es meterte a grabar. Fue el momento adecuado y el lugar adecuado.

Dices que muchas letras aún estaban sin terminar, pero respecto al sonido ¿qué teníais en mente? ¿el resultado coincide con lo que habíais pensado?

Totalmente. Mejora, incluso. Nosotros, aunque no lo hace todo el mundo, antes de entrar al estudio grabamos maquetas porque somos muy de jugar con equipo, de probar sonido, de probar pedales, de probar historias, y al final es algo que necesitas llevarlo trabajado. No puedes entrar a un estudio sin nada, porque al final no somos los Beatles, que nos dan durante dos años Abbey Road y toma lo que necesites, esto son diez días y lo que grabes, lo grabas y lo que no grabes, es un problema, así que grábalo.

Llevábamos el sonido muy trabajado y al final allí lo que hicimos fue concretar con el equipo qué queríamos afinar, Raúl nos echó una mano en ese sentido, porque además es muy friki de los pedales y de los micros como nosotros, y eso nos ayudó un montón para centrar la composición. Lo llevábamos bastante avanzado. Que no lleváramos compuestas ciertas letras no quita que hubiese un trabajo previo grande.

CREEMOS QUE ESTE DISCO ES LO MEJOR QUE HEMOS SACADO SIN DUDA, TIENE EL SONIDO QUE NOS REPRESENTA CIEN POR CIEN AHORA MISMO

Lo mismo es un poco pronto, porque acabáis de lanzar el disco. Pero ¿cuáles son los próximos pasos de Menta?

Ahora se viene girar el disco, porque creemos que lo más importante para un grupo como el nuestro es que los directos representen las canciones que están grabadas, y sobre todo que estén a la altura. Ya que el disco tiene calidad, qué menos que las canciones que toques en directo tengan la misma calidad. Y eso, la verdad, es mucho más difícil que grabar. Porque al grabar vas parando, puedes volver a empezar, los directos es todo a una carta. O lo haces bien o hay problemas. Estamos muy enfocados en la gira y con la cabeza ya en próximas movidas, empezamos a componer nuevas cosas. Pero el disco acaba de salir y el primer paso es centrarse en él.

¿Qué te gustaría que supiera la gente antes de escuchar Un momento extraño?

Nada. El nombre del grupo. Ya está, nada más. Creo que las canciones hablan por sí solas, no hace falta ninguna presentación previa. Nunca ha hecho falta en la música para que la gente tenga libertad de opinar. Y después, nosotros recibir todas las críticas positivamente. Alguna mala cara si son un poco duras [risas].

Bueno, diré una sola cosa, una sola fecha: 3 de diciembre en la sala El Sol. Con eso lo tenemos.

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