Fotografías: Eli Quevedo (@ellieatgigs)
Shego, banda madrileña formada por Maite, Raquel, Aroa y Charlotte, lanzaron a mediados de febrero su primer álbum SUERTE, CHICA. El disco, de veinte minutos y poco de duración, está compuesto por ocho canciones que van desde el punk, el rock, el pop hasta la electrónica. Lejos de quedarse corto, da tiempo de sobra a conocer el carácter del grupo: a veces suave, otras furioso, sentimental, irónico y, por todo lo anterior, rabiosamente genial y sincero.
«Azúcar, especias y muchas cosas bonitas fueron los ingredientes escogidos […] Pero el profesor Utonium añadió por descuido un elemento más a su poción: la Sustancia X. Así nacieron las Supernenas». Si Shego fueran personajes de la serie de dibujos animados, serían una mezcla entre lo mordaz de Cactus, lo tierno de Burbuja y se descojonarían del alcalde. También tendrían el ingenio perverso de Mojo Jojo –no olvidemos que el nombre de la banda es el mismo de la villana de Kim Possible-. Las Supernenas molaban no porque fueran nenas, sino porque eran súper, y punto. Lo mismo sucede con el grupo de música madrileño.
Hablamos con las cuatro artistas sobre su nuevo disco, sobre Bb Trickz y cómo se mira con lupa la irrupción de las mujeres en el panorama musical o sobre los Vicentes Amor, esos personajes masculinos que te dan su opinión sin que nadie se la pida. Como son «la parte dulce del punk», las respuestas de esta entrevista están llenas de palabrotas. Censurar todos los «ni de puta coña» repetidos a lo largo del texto no le haría justicia a la espontaneidad de Shego.
Mientras escribo esto, acaban de ganar el Premio MIN al Mejor Artista Emergente. Probablemente, cuando hayan terminado de «emerger» ganen el premio al mejor artista, a secas. En estoy cachonda, dicen: «No vas a conocer tía más buena que yo». Y es cierto, no hay ninguna otra banda como ellas ahora mismo.
SUERTE, CHICA lleva un mes y pico fuera. ¿Cómo ha sido el recibimiento? ¿Cómo os sentís?
Charlotte: Desahogadas. Por fin lo hemos sacado, con alivio también.
Maite: Sobre el recibimiento, ayer mismo nos hicieron esta pregunta y yo me quedé un poco congelada: del recibimiento no te das cuenta hasta que llegas a una sala y tocas. La semana que lo sacas la gente lo comparte, sí, pero luego no se sabe nada más. ¿Alguien habrá escuchado el disco? ¿A alguien le seguirá interesando? [risas].
Raquel: Sí. Efectivamente, sí a esa pregunta, porque hace unas semanas estuvimos en Burgos y la gente estaba cantando todas las canciones. Es fuerte, hay mucha gente que va a conciertos porque le mola una canción del grupo o porque acompaña a su amiga, pero no canta todas las canciones, y nosotras, cada vez que vamos a una sala, con gente que vienen a vernos sólo a nosotras, vemos que el recibimiento es impresionante.
Ahora que mencionáis el concierto de Burgos, ¿cómo se plantea el directo de un disco donde hay tantos estilos y tantos recursos diferentes?
Aroa: Es verdad que es un poco complicado. Cuando estábamos pensando en hacer el disco lo hablábamos con Luna, nuestra técnica de sonido, y era como, tenéis un montón de sonidos distintos y solo lleváis un equipo, llevamos un ampli cada una, una guitarra para cada una… ¿Cómo hacemos para canciones que son tan dispares suenen? Creo que lo hemos conseguido.
Maite: Fue un pifostio. Al principio, estábamos viendo si utilizábamos un secuenciador para lanzar las pistas, porque no podemos tocar todo lo que aparece en el disco, no vamos con un teclado, hay cajas de ritmos, hay guitarras que no podemos tocar porque igual hay tres guitarras en una canción y somos sólo dos, pero Aroa coje el pad y lanza muchas de las secuencias. Luna está ayudándonos a tope. Ha sido bastante sencillo, porque, quieras que no, al final es todo bastante formato banda y lo que tiene que sonar por fuera suena gracias al pad mágico.
Raquel: Hemos tenido que reaprender nuestras propias canciones. Ha pasado mucho tiempo desde que grabamos el disco, y cuando nos hemos puesto a ensayar las canciones para el directo nos hemos dado cuenta de que teníamos que aprendernos muchas cosas.
Maite: Aroa estaba completamente desquiciada porque decía «es que ‘sorry ojitos’ la ensayáis todos los días y no os la aprendéis nunca, basta ya» [risas]. sorry ojitos es jodida, tiene muchos cambios de ritmo, las voces son agudísimas, las guitarras cambian varias veces, es un pifostio.
Habéis dicho muchas veces que en los conciertos vuestro público «son lesbianas y punto». Aprovechando que hacemos esta entrevista el Día de la Visibilidad Lésbica, ¿hay algo que queráis decir a vuestras oyentes?
Aroa: Esto lo dijo Samantha Hudson sobre los maricones y sobre las lesbianas, tú puedes irte a tocar a un pueblo perdido de Zamora y que no vaya ni Dios a verte, pero siempre va a estar esa lesbiana, y si no fuese por ella, yo no estaría aquí, claramente.
Raquel: A nosotras nos pasa mucho que, sobre todo en esta última gira que hemos hecho con San Miguel, daba igual que en un sitio hubiese cincuenta personas o ciento y pico: siempre, siempre hay un grupo de lesbianas o unas novias que están en primera puta fila dándose besos y cantando todas las canciones. En Burgos, me acuerdo de hablar con ellas y decirles «chicas, muchísimas gracias», es una seguridad verlas ahí, ¡nunca nos falláis! [risas].
Maite: Hemos llegado incluso a conciertos en los que no pegábamos nada, porque muchas veces vas a festivales y dentro del cartel eres lo más raro, ¿quiénes son estas chicas nuevas que de pronto hacen música? Te sientes muy desubicada, piensas «¿quién coño va a venir a verme?» y efectivamente, ahí está tu primera línea de lesbianas a muerte, siempre con los pelos de colores.
Aroa: Es una alegría, es síntoma de que algo estamos haciendo bien. Se siente como casa, puede haber un montón de señores criticándote y un montón de gente a su rollo que sólo quiere emborracharse, pero también van a estar las lesbianas. Merece la pena.

HABLAMOS DE JUVENTUD, PRECARIEDAD, REBELDÍA, SEXO, DROGAS, COSAS QUE VAN MÁS CON LA EDAD Y NO TANTO CON LA GENERACIÓN
SUERTE, CHICA es capaz de reunir muchísimas cosas diferentes en 20 minutos. Da tiempo a todo, cada canción se desarrolla en su propio estilo. No da la sensación de que se quede corto. ¿Cómo se hace un disco de duración récord?
Aroa: Pues aposta [risas]. No queríamos ninguna canción de relleno. De hecho, el disco duraba menos de veinte minutos y estábamos desquiciadas, porque tiene que durar veinte minutos, si no, formalmente es un EP. Al final lo conseguimos porque metimos una canción más. estoy cachonda en un principio no estaba, no la grabamos en La Mina, que es donde grabamos todo el disco. No queríamos que ninguna canción sobrase.
Raquel: Tal y como planteamos el disco, todas las canciones tenían sentido como single, nos costó elegir las que sacamos antes.
Maite: No es que nos encante cómo se consume la música a día de hoy, porque te pierdes muchas cosas, todo va a toda hostia, pero sí tuvimos en cuenta que al igual la gente no se escucha un disco de veinte canciones de un grupo que no es conocido.
Raquel: ¡Ni de puta coña!
Maite: Para tener cuatro canciones que te saltas, mejor tener ocho que sabes que la gente va a escuchar.
¿Da resaca emocional sacar un disco? ¿Da más o menos resaca que presentarlo en directo en el Teatro Barceló?
Aroa: Creo que son dos cosas distintas. Cuando sacas el disco da resaca porque llevas oyendo el disco y tomando decisiones en torno a él muchísimo tiempo. Lo hicimos un año antes de sacarlo, era como «estoy harta de este disco, va a salir y no me emociona» o bueno, te emociona, pero estás cansada de algunas canciones. Luego de repente sale, lo escuchas en Spotify y te gusta mucho más, y dices «hostia, pero si esto está guapísimo», adquiere otra escucha.
Lo del directo es otra movida, hacer un concierto siempre da resaca. Te subes, de repente tienes muchísimo poder, y luego bajas y eres una persona más. Te vas a tu casa, te tomas un Cola Cao, ves un capítulo de Friends y te duermes después de haber estado delante de mil personas que te adoran. Dices «what the fuck» [risas]. Es surrealista. Y si encima es una presentación en Madrid, que es donde está nuestra gente, hay que saber controlarlo bien, porque es un viaje.
En vuestro primer EP está Vicente Amor, una canción sobre los hombres que aprovechan su posición para intentar hacerle el lío a las artistas. Ahora que os habéis asentado como banda en el panorama musical, ¿sigue habiendo Vicentes Amor intentando venderos la moto?
Charlotte: Claro que los sigue habiendo, eso nunca va a parar.
Maite: Nos hicieron una entrevista hace poco y el entrevistador era un pedazo de Vicente Amor como la copa de un pino. Cuando nos fuimos de la entrevista dijimos, «te hemos cazado, chaval» [risas].
Aroa: Nos pasa constantemente, creo que ya estamos un poco inmunizadas, hemos cogido tablas. Cuando de repente yo veo a Raquel después de un concierto hablando con un señor la cojo y le digo «Raquel, tenemos que irnos».
Raquel: Dice «vamos al baño, que tienes ganas de hacer pis» [risas].
Aroa: Yo, al menos, ya no me preocupo ni siquiera de ser educada. Adiós, me voy. Me ha pasado un montón de veces el bajar de tocar y que un señor me diga «oye, ¿te puedo dar un consejo?» y es que no, gracias, pero no, me voy. A lo mejor era interesante el consejo, pero no es el momento.
Maite: Tocamos en el Low y fue un concierto súper chulo, estábamos sudadísimas, un calor y una humedad que flipas. Cuando acabó el concierto, me cogió un pavo y me hizo un comentario súper ofensivo. Él quería ir de majo, pero me dijo «joder, pues la verdad es que os he visto y muy chulas, pero tocáis fatal», o algo así. Me quedé con mucha rabia. Qué pena que cojas a una artista que acaba hacer su trabajo y le vengas a decir esta mierda. Le contesté «¿tú te das cuenta de que acabas de ver a unas artistas hacer su trabajo y estás yendo a criticarlo?» Con toda la puta vergüenza de parar a una de ellas y decirle cómo debería hacer lo que hace, ¿no es muy vergonzoso? El pavo se quedó blanco y me pidió perdón.
Se trata de coger la confianza y saber que estás en el sitio que te mereces y que tienes derecho a hacer tu trabajo. Antes llegábamos a los sitios cortadísimas, ya no.
Raquel: Eso me parece loquísimo. Hay que tenerlos cuadrados para que se te acerquen a decirte «esto que he visto es una puta mierda». Son los hombres los que se te acercan y te dicen «ah, qué bien has tocado la guitarra, qué bien has hecho esto, qué bien has hecho lo otro».
Aroa: A mí uno una vez me echó la bronca por tocar en chanclas [risas]. Me dijo: «Lo has hecho muy bien, pero ¿cómo se te ocurre tocar en chanclas la batería?». Pues haré lo que me salga de la polla.
¿Qué consejo le daríais a las artistas que estén empezando y se encuentren con Vicentes Amor? A veces es necesaria la aprobación de los demás, y se puede caer en el error de buscar ese tipo de validación.
Charlotte: Yo diría que intentaran confiar en sí mismes lo máximo posible. A partir de ahí puedes llegar a sitios que no te hubieras imaginado nunca. Eso lo principal. Después, que intenten darle más importancia a su propia intuición, esa sensación más de estómago que de otra cosa.
Aroa: Hay que buscar la validación en las amigas. La validación la necesitamos externa siempre, es una fantasía pensar que no necesitamos que la gente nos diga que lo estamos haciendo bien. Que busquen opinión de la gente de la que se fíen. Yo admiro lo que haces y admiro cómo piensas, entonces lo que me dices me importa, pero no un señor random. Por ser un hombre no tienes de repente la razón con todo, y eso es lo que nos hacen pensar.
Maite: Si das un concierto y tienes dudas de cómo te ha salido, de qué podrías haber mejorado, viene lo que dice Aroa: ir a alguien de confianza, alguien que te vaya a decir una opinión objetiva y sincera. No que te venga un tío que lo mismo no ha cogido una guitarra en su puta vida y que en su puta vida se va a subir a uno de los escenarios más grandes del BBK a dar un concierto a las cinco de la tarde con poquísimas personas, no se va a enfrentar a algo tan bestia. Lo que dice Charlotte: confía en que tienes el lugar que te mereces.
Raquel: Darte cuenta de que eres tú la que estás en ese escenario y no el otro. Si te pones a criticar, ponte tú delante, ponte tú a hacer cualquier cosa, a ver qué tal [risas].


TENEMOS LETRAS EN LAS QUE DECIMOS ‘ME CAGO EN TO TUS MUERTOS’, PERO DE MANERA SUAVE, CON COROS. MEZCLAR ESE TIPO DE MENSAJES CON UNA MELODÍA DULCE ES DIVERTIDO
En vuestra descripción de Spotify tenéis una sola frase: «La parte dulce del punk». ¿Qué es el punk para vosotras, un género musical, una actitud, un momento histórico?
Aroa: No sé ni siquiera si estamos de acuerdo en esto.
Raquel: ¿Podemos estar de acuerdo en que es una actitud ante todo?
Aroa: Yo tampoco tengo muy claro lo que pienso, pero claramente es un estilo de música. ¿Qué es el indie? El indie era la música independiente, pero ahora es también un estilo, el punk es un poco lo mismo: surgió de un sitio y ahora se ha transformado. No es algo en concreto, cambia constantemente. A lo que nos referimos nosotras es que el punk es una actitud porque es una manera de poder hablar de lo que nos salga de las narices. No tenemos que ponernos ninguna bandera. Hacemos lo que queremos.
Maite: La Bb Trickz es súper punki y no hace punk [risas]. Puedes estar encasillada dentro del género musical y hacer punk de forma literal, y que además tu performance sea súper punki, pero nosotras no hacemos estrictamente punk. Tenemos alguna pincelada en alguna canción, nos mola más gritar o tenemos tres acordes de power chords, pero luego podemos ser más rock o más indie.
Aroa: Una cosa muy punki de Shego es que empezó y cuando estas tías se subían al escenario era: «no sé cómo funciona este ampli, yo simplemente voy a aporrear esta guitarra». Eso es punk. A lo mejor ahora nos estamos profesionalizando más, pero de repente nos equivocamos, no funciona algo y lo decimos, nos reímos y nos ponemos a cantar «Un elefante se balanceaba» delante de la gente, para salir del paso. No intentamos hacernos las serias y las guays.
Raquel: Ni tener vergüenza ninguna.
Aroa: Luego somos muy dulces, todas emocionales, soft.
Vuestra música mola porque se pueden cantar cosas duras con melodías dulces. En oh boi, por ejemplo, decís «que tu puta madre te consuele», pero la música entra muy suave.
Charlotte: Hay que tener asertividad en esta vida [risas].
Raquel: Somos muy graciosas, el tema de la comedia es algo muy presente en nosotras. Mezclamos letras en las que me cago en to tus muertos, pero te lo decimos de una manera tan suave, y con coros, mezclar este tipo de mensajes con una melodía dulce es divertido. Tocamos guitarras literalmente de iglesia, por ejemplo.
Habéis mencionado a Bb Trickz. Sacó su EP hace muy poco y la gente ya ha conseguido hasta fotos que hizo para portadas de libros de texto cuando era una niña. ¿Por qué se buscan motivos para leerle la cartilla? ¿Sucede de la misma manera con los artistas masculinos?
Maite: La cantidad de raperos violadores, acosadores, asquerosos que hay que nadie se ha puesto a leerles la cartilla de nada. Lo leía hoy en Twitter, nadie se ha puesto a revisar a los pavos acosadores que hay en el panorama musical y llevan diez años haciendo rap. Sin embargo, llega una pava con su música fuera dos semanas y, efectivamente, hay fotos de donde estuvo hace años, vídeos de lo que ha hecho por todas partes.
Raquel: Bb Trickz es el futuro de España [risas]. Aunque la intención haya sido negativa por parte de peña, ha sido promo. Le está viniendo de puta madre, lo está haciendo de puta madre. Hay tíos a los que se les ha sacado mil mierdas y mil cosas y no es que se les haya jodido la carrera, es que están petándolo heavy. Eso no funciona de la misma manera siendo una piva o siendo un pive, ni de puta coña.
Aroa: Tenemos que, las tías sobre todo, darnos cuenta de que le exigimos mucho más a las pibas que a los pibes. Yo he cancelado en mi cabeza a un montón de pibas y es absurdo, hay mazo peña que lo hace mal, que es políticamente incorrecta, que la lía. Pero ¿por qué le estás exigiendo tanto a Nathy Peluso y no a C. Tangana? Eso es misoginia también, hay que darse cuenta de eso.
Raquel: Eh, nosotras le enviamos un mensaje a C. Tangana para que hiciese de Vicente Amor en el videoclip. ¿Lo leyó? Pues ni de puta coña. Se lo ha perdido.
Aroa: Le ofrecimos cincuenta euros por el papel de Vicente Amor. Le dijimos «todo lo que tenemos que hacer es matarte en el vídeo». Nunca contestó.


¿POR QUÉ LE EXIGIMOS TANTO A NATHY PELUSO Y NO A C. TANGANA? ESO ES MISOGINIA TAMBIÉN
He leído mucho que con vuestras letras se recupera un espacio tabú, tenemos la canción estoy cachonda, se puede hablar del deseo femenino. ¿Sigue siendo necesario insistir en esto? O es simplemente que, al igual que habláis del desamor, de vuestras emociones, también habláis de sexo.
Aroa: Creo que la prensa, aunque es su trabajo, tiende a sobreanalizar lo que estamos haciendo y ponerlo con titulares que llaman la atención, relacionándolo con los temas que se llevan ahora. De repente la prensa empezó a decir que estábamos hablando de la liberación del deseo femenino y nosotras ni siquiera nos habíamos dado cuenta. Obviamente hablamos de esto porque sentimos deseo y nos relacionamos con él de una manera más o menos libre. Si se quiere hablar de eso que se hable, es verdad que está pasando, lo estamos haciendo y no se ha hecho durante mucho tiempo, pero no es nuestra intención, no va con una reivindicación súper clara. Simplemente hacemos lo que queremos hacer y contamos cómo lo sentimos.
Maite: Parece mucho más llamativo estoy cachonda simplemente por el título, y luego la canción habla de una ambigüedad en determinada edad de la vida o la dualidad de no saber a dónde ir ni por dónde tirar, no va tanto de estar cachonda. Luego está sorry ojitos, que habla de follar con alguien y tener un orgasmo y nadie se ha percatado, nadie se ha parado a pensar «hostia, literalmente es un clímax». Pero, claro, dices la palabra «cachonda» y ya «Dios, unas chicas están cachondas, no vayan a estar cachondas» [risas].
Raquel: Sea lo que sea, siempre es: «Oh, unas chicas diciendo una cosa» [risas].
Cada vez que hay una banda de gente joven con éxito, se dice que son generacionales. ¿Shego es una banda generacional? ¿O sois Maite, Charlotte, Aroa y Raquel, vuestra música y vuestras circunstancias?
Raquel: Creo que siempre hay algo generacional que te engloba en un círculo de gente. Nosotras hemos empezado a hacer música, en parte, porque teníamos el apoyo de gente que estaba haciendo música en ese momento. Somos una banda y tampoco vamos a saco con el «se lleva esto ahora y vamos a hacer lo mismo». Pero sí que tenemos que ver con lo generacional, con todo el círculo que tenemos alrededor porque es joven.
Maite: Nos han hecho más veces esta pregunta. Si pensamos en las demás etapas de la música, la gente joven siempre tiene un discurso muy similar, está pasando por circunstancias bastante parecidas, aunque sean de los 70 o aunque sean de 2023. Hablamos de juventud, precariedad, rebeldía, sexo, drogas, una serie de cosas que van más con la edad, no tanto con la generación. Nosotras de nuestra generación hemos cogido el poder hacer música en casa, algo que antes era mucho más inaccesible, tenías que contar con dinero, con un estudio, con un sello que te apoyara desde atrás.
Hemos tenido eso un poco más tarde, cuando entramos con Ernie Records, pero empezamos haciendo lo que sabíamos, con los programas de producción que teníamos, y eso va acorde a nuestra generación. También es importante lo que dice Raquel, las bandas coetáneas al final nos apoyaron muchísimo. Si no teníamos idea de hacer algo, teníamos un amigo que sí que sabía.
Aprovechando que hacemos la entrevista en El Observatorio, Carabanchel es el distrito de España con mayor número de locales de ensayo. ¿Cómo veis el panorama musical? ¿Hay competitividad, hay respeto, hay colaboración entre los grupos?
Raquel: Siempre hemos tenido muy buen rollo e incluso apoyo de gente que ha empezado a hacer música antes que nosotras. Tenemos relación con gente que hace música que para nada es nuestro rollo, pero valoramos un montón llevarnos bien y su trabajo.
Charlotte: Se agradece, en cualquier ámbito artístico hay competitividad de manera muy fuerte, estamos agradecidas de que con nosotras sea así.
Aroa: Hay bastante compañerismo, pero personalmente echo de menos un sindicato de músicos que tenga un poder real, que la peña se mueva políticamente ante lo que está pasando en la industria.
Charlotte: Es complicado porque no hay nada que nos proteja.
Por si alguien anda despistado y aún no ha escuchado SUERTE, CHICA, ¿qué le diríais antes de que le diera al play, antes de que sonara siendo mala?
Aroa: Literalmente le diría «suerte, chica» [risas].
Maite: Que relaje la pelvis. Ejercicios de Kegel [risas]. Creo que esa es un poco la actitud, te puedes esperar cualquier cosa, así que relájate y sin prejuicios. Habrá canciones que te molen, habrá otras que no, pero tómatelo con calma, esto es un viaje. Te puede molar todo lo que te mole, pero desde luego si lo coges con una actitud deportiva te va a sentar mucho mejor, suerte chica.

