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shego: «Es más divertido componer desde la ira» (2026)

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Fotografías: May Robledo

Las rupturas amorosas llevan décadas ocupando un lugar privilegiado en las canciones, pero pocas veces se habla con la misma intensidad de las amistades que terminan. En MIAU, el nuevo EP de shego, esa herida se convierte en el centro de un relato incómodo, contradictorio y profundamente humano. Lejos de buscar culpables o respuestas definitivas, las tres canciones que lo componen exploran la rabia, la decepción, el resentimiento e incluso el cariño que pueden convivir cuando alguien importante desaparece de tu vida.

Con una producción más afilada y una narrativa que se extiende también al plano audiovisual, MIAU funciona como una especie de diario emocional donde las heridas no siempre cicatrizan y donde las certezas importan menos que las preguntas.

Nos sentamos con ellas en el mismo sitio de hace tres años, pero con algunos cambios en la estructura de la banda, y hablamos sobre la amistad como materia prima para escribir canciones, el riesgo de mostrarse más directas que nunca, la evolución de su sonido y el momento creativo que atraviesa una de las bandas más interesantes del panorama nacional.

Estoy muy contenta de estar aquí con vosotras y de que tengáis música nueva. Tres canciones se me han quedado cortas, pero son tres muy buenas canciones.

Irenegarry: Solo tres temas… qué sinvergüenzas. 

Raquel: ¡Pero son tres buenos temas!

Elena: Uno más y quedaba ya empaquetado.

Raquel: Teníamos muchas ganas de testarlo y nos daba un poco de pena no sacarlos.

Irenegarry: Salieron en el mismo momento que no tenía mucho sentido pararse a buscar algo más. Además, estaba funcionando y tiramos con eso.

Me gusta que MIAU no intenta convertir una ruptura de amistad en una historia de buenos y malos. Hay dolor, pero también rencor, ironía e incluso cierta ternura. ¿Os costó llegar a ese punto de honestidad donde nadie sale completamente limpio?

Irenegarry: Es que yo creo que las canciones se parecen mucho a nuestras conversaciones, entonces no estaba tan controlado como parece.

Raquel: Hay canciones que hablan más desde un lugar de no saber muy bien qué está pasando y no saber muy bien en qué punto estás tú y en qué punto está la otra persona, y luego hay canciones y frases que son bastantes directas y nada suaves. 

Irenagarry: No creo que nos haya costado mucho porque se parece a cómo enfrentamos las cosas y no ha habido un esfuerzo de ponerse en un punto concreto.

Raquel: Es verdad que la primera canción que queríamos sacar queríamos que fuera un poco directa.

Charlote: Sí, y queríamos también que fuera algo diferente.

Las rupturas amorosas tienen un lenguaje cultural muy establecido para contarse, pero las amistades rotas suelen quedarse en una especie de limbo emocional. ¿Sentisteis que os faltaban referencias cuando empezasteis a escribir sobre esta experiencia?

Raquel: Es que, realmente, del tema del que hablamos no buscamos referencias. Sí referencias a nivel sonido, pero como en cualquier proceso.

Irenagarry: Lo que nos han comentado mucho es que de las rupturas amistosas no se habla tanto, pero nosotras sí hemos hablado muchas veces entre nosotras que seguro que hay mil canciones que hablan de amor y que luego no lo son. Es más fácil pensar en maquetar algo alrededor del romance, pero hay muchísimos dolores diferentes sobre cosas de amigas que se han peleado o cosas de este estilo. Tampoco es tan distinto. Si hubiéramos decidido llamar la canción “amiamor”, en vez de “amiamiga”, no habría cambiado nada.

Elena: Hay muchas cosas por ahí que te piensas que son de amor y no. Federico García Lorca con Dalí, ¿no? Pues al revés.

«Es más fácil pensar en maquetar algo alrededor del romance»

El EP parece recorrer distintas fases de una misma herida: la confrontación, la rabia y después algo parecido al arrepentimiento. ¿Lo creasteis desde el primer momento como una historia cerrada o las canciones fueron encontrando su conexión después?

Charlotte: Cuando nos pusimos a componer, como ya estábamos en esa temática, lo que salió no fue algo muy premeditado. 

Raquel: No empezamos diciendo «vamos a hacer tres temas que hablen de esto…«, simplemente fueron surgiendo poco a poco y se cerraron así.

Charlotte: A ver, tampoco querías hablar de este tema todo el rato, ¿no?

Irenegarry: ¡Un poco sí! No parábamos de hablar de eso.

Charlotte: Ya, pero no era algo rollo… «tenemos que hablar de esto sí o sí». Al final, era algo que teníamos en la cabeza.

Irenegarry: Tampoco creo que sea un tema que hayamos agotado con esto. Siento que va a volver. Las amistades son una cosa central en nuestra vida.

En vuestra música siempre ha habido mucha sinceridad, pero aquí parece que os permitís ser más directas y menos diplomáticas. ¿La madurez del proyecto os ha hecho perder el miedo a decir ciertas cosas?

Raquel: Nunca ha habido miedo en shego, desde el principio. Nunca hemos pensado demasiado en cómo la gente se tomará las cosas y creo que eso es lo que ha hecho que el proyecto funcione. La forma en la que componemos ahora es totalmente diferente, con menos miedo aún. Nos hemos tirado a la piscina y hemos dicho: «Si esto funciona, genial, y si no, pues una pena».

Charlotte: También llevamos mucho tiempo girando y nos permitimos hacer más cosas de las que hacíamos antes y probar. 

Irenegarry: También pensamos en las canciones desde el directo. Cuando hicimos “Mala suerte” y pusimos la parte del susto que aparece en la canción, lo primero que pensamos fue lo divertido que era tocar eso. Fue el primer pensamiento. Siento que todo esto te lo da la experiencia de tocar.

O sea, ¿ya componéis pensando en el directo?

Elena: Yo sí, para no aburrirme. Como hay que tocarlas tantas veces… 

Irenegarry: Total. Por ejemplo, la intro de “amiamiga”, que son dos vueltas, la tocamos y pensamos… «jo, qué gusto esto en el escenario, mirarnos y saber que tenemos tiempo de una pequeña instrumental y entrar en la movida». Es que si no, te ves tocando en el directo y pasa como le pasa a Elena, que se aburre, nos mira y ya sabemos perfectamente lo que le pasa. Qué risa, Elena se duerme con alguna canción.

¿Con qué canción te duermes, Elena?

Elena: Pf… ¿lo digo? Con “oh boi”.

Raquel: Pues que sepáis que yo la estoy disfrutando mucho últimamente.

Irenegarry: ¡Yo también! Creo que parte del disfrute tiene que ver con mirar a Elena y que me haga como que se duerme mientras está tocando.

Yo creo que la esencia de shego es completamente el directo. Hay una energía tan divertida y es tan fuerte que es algo muy destacado. ¿Los ensayos los vivís también así o esa energía la sentís solo con el público? Porque mantenerla en un ensayo debe ser complicada. 

Charlotte: De repente, nos viene un día en el que nos volvemos completamente locas en los ensayos.

Raquel: Ha habido ensayos en los que he pensado que ojalá hubieran sido un concierto… Y hay conciertos que ojalá hubieran sido un ensayo. 

Irenegarry: No, es que había conciertos que decíamos: «Esto ha sido un ensayo. Una prueba de sonido»

Charlotte: Lo que nos pasa en los ensayos, sobre todo, es que tenemos nuestras bromas internas y que luego de ahí van directas a los conciertos. Creo que los directos no serían iguales si no tuviéramos esta conexión entre nosotras. Es muy importante ser amigas un poquito porque si no…

«los directos no serían iguales si no tuviéramos esta conexión entre nosotras»

Definís “Mala suerte” como la canción más malrollera del EP, pero también tiene algo seductor. ¿Os interesaba jugar precisamente con esa contradicción entre atracción y amenaza?

Raquel: Yo creo que, en general, es la canción más provocativa del EP. Y la más amenazante, también. Es un poco juguetona, pero amenazante.

Charlotte: Es de guapa y misteriosa. 

Irenegarry: A mí cuando me enseñasteis el punto inicial dije… «ah, guau, ya entiendo». Tiene esa cosa como oscura, un poco sexy… pero sinceramente, creo que es muy buena. Raquel canta lo que sea y digo, «joder, sí»

La producción de Diego García aporta dureza, pero sin esconder las voces. ¿Qué descubristeis trabajando con él que quizá no habíais explorado en grabaciones anteriores?

Raquel: En este disco hemos aprendido lo que es el rock. Nos ha ayudado mucho a entender eso.

Elena: A hacer adlibs

¿Qué es eso?

Irenegarry: A decir «yeah» entre frase y frase.

Raquel: Hay un montón que no están en el disco y deberían.

Irenegarry: De repente, una salía de grabar voces y ellas estaban despolladas vivas porque habían estado toda la grabación diciendo tonterías.

Raquel: Yo creo que deberíamos hacer una versión del EP solo con adlibs.

Irenegarry: Lo que hemos hecho con Diego es pasárnoslo bien. Nos tomó muy en serio desde el principio. Vino a un par de ensayos y nos fue diciendo: «Tú cada vez estás tocando una cosa distinta, esto otro no lo entiendo». Ha sido muy divertido, se lo ha tomado muy en serio y, al mismo tiempo, ha sido como jugar. Es un tío que se implica muchísimo y ha sido súper guay.

Charlotte: También ha sido una suerte que le gustaran los temas. Lo demostraba todo el rato. Si no hubiéramos conectado tan bien con él, no habría sido tan fácil.

Irenegarry: Y cuando había que convencerle de algo también molaba. Primero se lo decíamos, él dudaba un poco y luego nos daba la razón. Nos gustó mucho porque era súper sincero para decirnos si había algo que no le encajaba.

En este EP la rabia parece funcionar muchas veces como una máscara de algo más doloroso. Cuando escribís, ¿os resulta más fácil acceder a la ira que a la tristeza?

Raquel: Quizá es más divertido componer desde la ira. Es más divertido porque te sale la risilla de pensar en la cantidad de barbaridades que quieres decir. Pero no creo que sea ni mejor ni peor. Creo que son cosas completamente diferentes.

Irenegarry: Depende un poco del día, yo creo. Cuando necesitas canalizar un tipo de tristeza, te gusta más escribir una canción triste y cuando ya te estás riendo de la situación y te has enfadado tres veces por lo mismo, pues… desde otro punto.

Raquel: También dentro de una canción conviven las dos partes. Puedes empezarla desde la tristeza y acabarla con más ira.

Charlotte: Como dice mi psicóloga, que ya me ha dado el alta, es más fácil enfadarse que estar triste. Pero como también nos ponemos tristes y nos permitimos estarlo, salen cosas así. Creo que las partes tristes las hemos sacado más de las notas del móvil.

Irenegarry: Estar triste siempre da más miedo. Si una de nosotras estuviera completamente destrozada por algo y quisiera escribir una canción sobre eso, se sentiría súper vulnerable y con esa sensación es más complicado.

Entonces, ¿os frena esa vulnerabilidad alguna vez?

Raquel: Yo creo que no nos hemos visto en esa situación en ningún momento.

Cuando escribís para alguien, ¿pensáis cómo recibirá esa persona la canción?

Elena: Yo sí lo pienso. 

Charlotte: Lo que pasa es que cada persona lo puede recibir de una manera diferente. Cada una tiene su realidad, entonces no sé hasta qué punto imaginarse lo que va a pensar la otra persona es positivo.

Raquel: Yo sí he pensado alguna vez en eso. Esa duda sigue estando ahí y va a estar eternamente. Yo creo que, inevitablemente, siempre que escribes algo a alguien tienes ganas de que la otra persona lo escuche, quieres que genere una reacción y quieres que la otra persona te diga algo.

«siempre que escribes algo a alguien tienes ganas de que la otra persona lo escuche»

En este EP aparecen referencias que pueden recordar a Wet Leg o NewDad, pero sigue sonando inequívocamente a shego. ¿Qué elementos consideráis intocables dentro de vuestra identidad como banda?

Raquel: Me gusta un montón que digas que te suena a shego porque es una duda que teníamos con este EP, pensábamos cómo la gente se lo tomaría a nivel sonido, si les encajaría con todos los cambios que ha supuesto la banda. Creo que lo bueno es que shego siempre ha hecho desde el principio lo que ha querido, yendo de un lado a otro, entonces no sé si hay un sonido súper clarísimo del grupo. 

Irenegarry: Yo creo que sí hay elementos shego. Por ejemplo, los spoken words.

Elena: Mucho de quedarse batería, bajo y guitarra en detalle. Una buena guitarra siempre entra.

Irenegarry: Y una cosa muy importante: no le tenemos miedo al pop. No nos da miedo hacer tres acordes y una buena melodía y tirar con eso.

Con todos los cambios que ha tenido la banda, ¿sentís que shego ahora es una cosa distinta a lo que ha sido este tiempo atrás?

Charlotte: Yo 100% pienso que es una cosa distinta. Se notan muchas cosas de puertas adentro y hacia afuera. Teníamos un poco de miedo, pero en cualquier caso, hemos tenido un recibimiento muchísimo mejor de lo que yo al menos imaginaba. La peña es muy maja. Cada uno tiene sus opiniones, pero…

Irenegarry: Yo no me entero mucho si a la gente le gusta más o menos. La verdad que me lo esperaba así. Me entero porque en los conciertos la gente canta las canciones nuevas muy emocionada.

¿Y qué dirección tomáis ahora con estos cambios y con más seguridad en el proyecto?

Raquel: Tener un directo súper compacto e impresionante, que la gente se cague encima. Y también me gustaría salir fuera de España porque siento que tenemos muchas referencias de fuera y creo que nos queda mucho por explorar. Pero me refiero fuera de Latinoamérica. Cuando digo fuera, me refiero a Europa o, ya si nos ponemos a pensar en lo grande, Estados Unidos.

Habéis apostado por construir un universo audiovisual que conecta los tres temas. ¿Cómo planteáis esto en un momento donde el consumo es tan rápido?

Elena: A mí es que me encantan los videoclips y, como persona que viera algo así, me gusta mucho. Solo pienso en mí misma.

Irenegarry: A mí me da pena ver que se ha perdido el gusto de ver videoclips una y otra vez. No sé si esto que hemos hecho es como para verlo muchas veces, pero yo con mi compañero de piso hacemos mucho lo de ver videoclips cada semana. Y les prestamos mucha atención. Es una cosa a la que se le pone mucho empeño en hacer y hemos trabajado con unas chicas impresionantes. Yo lo pienso desde el punto de lo que queremos hacer nosotras, porque a mí hacer un TikTok me toca los huevos, en cambio, grabar un videoclip con estas tías tan majas, me apetece muchísimo. Soy egoísta y pienso en lo que yo quiero hacer con esto. Todas las ideas que teníamos eran súper bien recibidas y, de repente, nos proponen lo de las dobles y fue como un sueño febril.

Fue un casting de puro pelo, ¿no?

Raquel: Sí, puro pelo. Nos pasaban fotos de pelos y nosotras elegíamos a quién se parecía. Y ellas fueron tan majas y fue tan guay grabarlo… El equipo general fue una pasada.

¿Sentíais que MIAU necesitaba contarse también desde la imagen para entenderse del todo?

Raquel: Me acuerdo cuando vimos el video ya montado que pensé que las canciones ya eran mejores. No era algo necesario como tal, pero siento que ha elevado todo.

Hace unos años el reto era abrirse camino; ahora que shego ya tiene una identidad reconocible y una comunidad propia, ¿qué sentís que tenéis que demostraros a vosotras mismas?

Raquel: Lo primero, mantener; y lo siguiente, mejorar. Hacer un disco de escándalo y que a los meses de hacerlo no lo escuche y piense que podría haber cosas mejores, que siempre me pasa. Pero bueno, al final estamos todo el rato tocando y tenemos la posibilidad de poder cambiar y hacer lo que queramos en el directo.