Fotografías: Jorge Herráez
Año 3500 después de Cristo. No ha sido necesario un cataclismo, la especie humana ha desaparecido. Tiburona, en su último álbum antes de abandonar la Tierra, ya lo dijo allá por el 2024 d.C: Nos extinguimos. Las componentes de la banda no eran profetas ni adivinas, sino algo mucho mejor: un power trío, rescatadoras del punk, del garage y del surf rock en los últimos tiempos de la humanidad. El disco de las músicas madrileñas sirvió -sirve y servirá- como un manual para la supervivencia del rock and roll, como una advertencia con temas como Gobierno cero, como un augurio con Relación abierta y como una despedida con la canción Que mueras bien, tema que cierra el elepé. Qué bueno fue terminar de habitar el planeta mientras sonaban ellas.
Hablamos con Rita, bajista y voz, sobre el nuevo disco de la banda, sobre los festivales convertidos en parques temáticos, sobre las modas y sobre la música de otros tiempos. Tiburona no son apocalípticas. Son enérgicas, son críticas, son ingeniosas y también son románticas. Aunque hablen de que nos vamos a la mierda, generan la sensación de que están, y estamos cuando las escuchamos, más vivos que nunca.
Nos extinguimos se publicó el 26 de enero. Ahora que ya han pasado unas semanas, ¿cómo ha sido el recibimiento? ¿Cómo te sientes?
La verdad es que ahora mismo me siento súper abrumada. Está siendo una maratón de entrevistas, nos están saliendo un montón de fechas de conciertos, de posibilidades. Estamos teniendo mucho feedback de la gente, de medios y de otras bandas. Estamos muy contentas. Está siendo un principio de año bastante complejo, pero muy guay, dentro de lo difícil que es compaginar todo esto con nuestros trabajos o nuestro tiempo libre, también se disfruta. Nos estamos sintiendo muy acogidas.
Vuestro anterior disco, Sola y Feliz, dura 25 minutos. Nos extinguimos dura 24. Lejos de quedarse corto, da la sensación de que es un elepé redondo, da tiempo a todo. ¿Cómo es el trabajo de selección de los temas?
Es un poco lo que nos ha ido saliendo durante el proceso. Siempre quieres abarcar más, siempre decimos «joder, nos quedamos en las nueve canciones». Intentamos llegar a diez, intentamos pasar los treinta minutos, pero al final lo que importa es que todas las canciones suenen lo más redondas posibles, tengan un sentido propio y tengan un sentido para con el resto del disco. Es una cosa intuitiva. Ha habido temas que hemos dejado apartados porque no estaban yendo a ningún lado, algunas que en un principio habíamos desechado, pero luego dándoles otra vuelta han funcionado. Es un proceso de revisar y de tratar de ser críticas con lo que hacemos.
¿Nos extinguimos surge de la idea de hacer un disco o sale al ir reuniendo algunas canciones que ya teníais?
Nuestra idea siempre es hacer discos, hacer un producto completo. Hicimos pruebas y grabamos unas cuantas primeras canciones con Paco Loco, con el que grabamos el primer disco. Quisimos tantear una segunda tanda de canciones que se han publicado en Nos extinguimos, pero nos dimos cuenta de que todavía no estaban terminadas por muchas razones, pensábamos que habíamos llevado ideas enteras y, al llegar al estudio, estaba todo cogido con pinzas. Pensamos que aquello no se podía publicar, que teníamos que trabajarlo más y volver al local a repensarlo.
Al final sale un poco como sale, es instintivo. Pero sí que tratas de hacer siempre algo completo, y cuando esa es tu intención, aunque no sea lo que tú esperabas, sale eso.
Se está viendo que últimamente hay mucha tendencia noventera en las bandas de rock and roll. Tiburona tiene referencias de todo tipo, música de los cincuenta, los sesenta, los setenta, de España, de Latinoamérica ¿Qué puedes contarme de vuestras referencias? ¿Estás de acuerdo con que hay demasiada música inspirada en los noventa ahora mismo?
Lo de la retromanía siempre ocurre. Igual que con las modas de ropa, se vuelven a llevar los setenta, se vuelven a llevar los pantalones campana. Dentro de ocho años, lo mismo se vuelven a llevar los pantalones bajos de los dosmiles que yo llevaba de adolescente y se vuelven a llevar los tangas por encima [risas]. Con la música pasa lo mismo: todo vuelve. Personalmente, tampoco soy muy crítica con eso, ni lo juzgo, porque es una nueva exploración de algo que ya existe, se resignifica de alguna manera. Creo que todas las bandas hacemos un poco eso. Nosotras empezamos explorando el rock and roll de los cincuenta, también el garage y el yeyé de los sesenta, y seguimos en el proceso de definir la banda. Las referencias hay que tenerlas siempre, no puedes pretender innovar siempre. Es muy complicado dar con una fórmula mágica nueva que rompa las tendencias.
Siempre va a haber alguien que te diga «suenas un montón a tal», y tú ni siquiera eras consciente de que estás sonando a eso. A nosotras nos parece bien que haya referencias de todo tipo. No nos adscribimos nunca a nada en concreto, es lo que nos sale, es la intención que tenemos. Sí, tenemos referencias muy sesenteras, pero todas traemos de casa unas influencias y un bagaje musical diferente. Carmen, por ejemplo, es muy de los cincuenta y los sesenta, colecciona vinilos de música latinoamericana desde la exploración personal. A Laura le encantan los setenta, la psicodelia o el folk americano. Yo soy súper noventera y súper ochentera. Hemos ido aunando todo eso en las canciones y nos gusta que sea así, que haya un poco de todo.

empezamos explorando el rock and roll de los cincuenta, el garage y el yeyé de los sesenta, y seguimos en el proceso de definir la banda
Con lo que me dices de que las modas siempre vuelven, ¿que vuelva la ropa de los sesenta hace que se escuchen más grupos de la época, que la gente vaya más a bailar a los Animals en la Fun House?
Sí. Al final, lo que está de moda es lo que se promociona, y lo que se promociona es lo que a la gente le apetece descubrir. El boca a boca siempre funciona, si tú publicitas algo más, se va a acabar poniendo de moda. Eso incluye a la música.
Hace nada cerró la sala TrashCan, El Junco también, el bar Candela no sobrevivió a la pandemia. ¿Se está extinguiendo la música en directo? ¿O quizás están haciendo que se extinga a la fuerza?
No sabía lo de la TrashCan y es una pena. Eso último que preguntas, seguro. Están haciendo que los locales pequeños, porque esos tres son de los más pequeños dentro de las salas de conciertos, desaparezcan un poco. Mi impresión es que los locales más grandes están aunando todo el público porque ofrecen una experiencia más completa o están invirtiendo más dinero.
Aunque no esté en el disco, en la canción ‘Cartel Precioso’ decís «es un nuevo festival, es tu centro comercial». Se habla mucho de la burbuja de los festivales, de la subida de los precios, de que siempre tocan los mismos. Como banda, ¿sentís que hay un problema con el circuito de los festivales?
Totalmente. Además, esto empezaría antes, pero la pandemia y la postpandemia lo acentuaron muchísimo. Todos los festivales grandes, si tenían éxito en Madrid, se han ido también a Barcelona, si tenían éxito en Barcelona, se han ido a Málaga. Quieren ocupar todo el mercado y quitar protagonismo a los festivales medianos que también funcionan muy bien en su propia forma de ofrecer un ocio que es, para mí, mucho más único y original. A nosotras nos preocupa, porque es capitalismo puro. Cuando he ido a festivales grandes, he ido porque había una banda que no iba a ver en mi vida si no era en ese festival. Me parecían parques de atracciones. El público que están buscando no es gente que se interese por la experiencia musical, sino por una experiencia completa de mucha luz, mucho sonido, mucho color. No están ofreciendo algo cultural, es algo sensorial. Me parece muy triste.
Ahora que mencionas la palabra «capitalismo». En las letras de Tiburona hay algunos villanos metafóricos, en vuestro disco Sola y Feliz tenéis el tema ‘Que Viene el Lobo’, alguien que «te echa de casa pagando tasas». En Nos extinguimos aparece ‘Gobierno cero’, «el Estado del miedo, es el discurso que está vistiendo la luz de negro». ¿Es un enemigo político? ¿Es un enemigo sentimental?
Esa canción es bastante directa. Es un enemigo político. Sí que viene muy a la sazón de Que Viene el Lobo. Está compuesta, ideada y traída por la misma persona, Laura, que da en el clavo con la forma de hacer retórica. Se llama Gobierno cero porque trajo un concepto muy interesante de la psicología que se llama la familia cero o el amor cero. Cuando se trata de familia, consiste en convivir con una madre, un padre o un hermano psicópata. Son las relaciones que se generan en la familia y tú como víctima de ello. En el amor cero, tienes una pareja con psicopatía. La relación que hizo Laura es que, sin darnos cuenta, vivimos en una serie de gobiernos cero, hay muchas personas gobernándonos en diferentes estratos que, efectivamente, cumplen todas las pautas para ser auténticos psicópatas, y por eso han llegado tan alto. La canción es una llamada de atención, nos venden muchas caras bonitas y muchas promesas, para luego quedarse con el poder, que es lo que les interesa.

Nosotras somos idiosincrásicamente de Madrid, tenemos el orgullo de decir que somos de aquí
La canción ‘Relación abierta’, en la que habláis de los tipos que hacen creer que su novia les permite enrollarse con más gente, pero luego resulta ser mentira: «Tiene relación abierta, que no se entere su pareja», ¿desde dónde se compone? ¿Desde la experiencia personal de una de vosotras? ¿Desde la experiencia personal de las tres? ¿O es una cabronada tan común que no hace falta que te pase para hablar de ello?
Son experiencias personales, pero hablándolo con distintas amigas, es más común de lo que parece. En este caso son hombres porque es nuestra experiencia, pero obviamente puede darse en ambos géneros, que te venga un tío diciendo: «Sí, yo tengo novia, pero no pasa nada, porque tenemos una relación abierta». Luego te encuentras con esa persona con su novia y hace como si no te conociera, porque efectivamente eso no estaba consensuado. Es una crítica irónica sin maldad, sin señalar ni acusar a nadie, no vamos en contra de las nuevas formas de amarse. Simplemente es un: «cuidado, que esto está aquí». Es una manera más de experimentar el amor, pero se debe pensar en el compromiso para cualquier forma.
Cuando hay una banda compuesta por mujeres, el público, los medios, la crítica y todo el mundo le da muchísima importancia. Shego, en una ocasión, se plantaron y dijeron: «No somos una banda de chicas, somos una banda y punto». ¿A vosotras también os pasa? ¿Crees que es el momento de que se normalice que también hay grupos formados por chicas?
Efectivamente. Qué curioso que menciones a las Shego, porque son la siguiente generación de chicas más jóvenes, y pensaba que dentro de su circuito ellas podían estar más salvadas de eso. Veo que se sigue repitiendo, no ha terminado de trascender y estaría muy bien que ocurriera, que dejaran de catalogarnos como la banda femenina de Madrid, o la banda femenina que hace garage, o la banda femenina en general. Simplemente somos una banda de chicas porque nos conocimos en bandas y trabajamos muy bien juntas, eso es todo.
He leído que sois tres sirenas del Manzanares. ¿Si Tiburona no fuera una banda de Madrid, seguiría siendo Tiburona? ¿Hay espíritu gato, madrileño, en vuestro grupo?
Yo creo que sí. Es bastante inevitable. Por ejemplo, otras bandas de colegas que son del sur, son muy del sur por idiosincrasia, simplemente. Nosotras somos idiosincrásicamente de Madrid, tenemos el orgullo de decir que sí, que somos de aquí, aquí llevamos toda la vida haciendo música, tocando en los bares de aquí y nos gusta mucho nuestra ciudad.

estaría muy bien que dejaran de catalogarnos como la banda femenina de Madrid, o la banda femenina que hace garage, o la banda femenina en general
Presentáis el disco el 27 de abril en la sala El Sol. ¿Cómo será el concierto? ¿Cómo se plantea el directo de Nos extinguimos?
Para la presentación hemos preparado un set nuevo incluyendo todas las canciones del disco. Esto está en preparación, no sé si dentro de tres meses quedará algo de ello [risas]. Pero queremos crear atmósfera en el escenario, para que quede un show más íntimo, más ritualístico, que refleje el tono de solemnidad que se intuye en el disco, en el concepto de Nos extinguimos. Tenemos muchísimas ganas, estamos como locas, vamos a invitar a unos cuantos amigos para que suban a tocar con nosotras. También tocarán Cometa que son una bandaza. Va a ser muy guay.
Luego, para el resto de conciertos, estamos preparando un set parecido y tenemos muchas ganas de estrenarlo.
Imagina que cae el meteorito y nos extinguimos. Muchos años después llega alguien a la Tierra, y el único rastro que queda de los seres humanos es el último disco de Tiburona. ¿Qué pensarían de nosotros como humanidad al escucharlo?
Me gustaría que pensaran que sí que éramos conscientes de lo mal que lo estábamos haciendo. Somos conscientes de que estamos haciendo cosas que nos llevan a la extinción del planeta, de nuestra especie, o a dejar un futuro bastante negro a las siguientes generaciones. Que, bueno, intentamos prevenirlo o llamar la atención por distintos medios para llamar a la reflexión, para poder actuar, pero nos fue imposible, seguramente porque estaba escrito [risas].
Si tuvieras que decirle algo a alguien antes de que escuchara Nos extinguimos -un consejo, una advertencia, una aclaración- ¿qué le dirías?
Que es un disco bastante heterogéneo, así que no te esperes escuchar ni un género ni un tipo de sonido muy concreto, déjate, ve con los oídos abiertos. Suelo ser de las personas que piensan «mira, si te gusta, bien, si no, no pasa nada» [risas]. Eres totalmente libre de opinar y de que te parezca bien o te parezca mal. Le diría a esa persona que el último tema, Que mueras bien, que además cierra el disco porque pensamos que no se puede contar nada más después de eso, se lo tome de una manera crítica, pero también amable. La forma en la que nosotras damos los mensajes puede ser muy directa, pero siempre es amable, siempre tratamos de dar unos puntos suspensivos para que tú puedas rellenar las ideas, para que puedas completar el mensaje.

