Fotografía: Jorge Herráez (@jherraezb)
Desde que escuchamos por primera vez la voz de Travis Birds en 2016 con su proyecto Año X, el universo de esta cantante madrileña ha ido viajando por diferentes atmósferas. Desde lo más oscuro a lo más obsesivo, Travis Birds se mueve por mundos y conceptos muy marcados que han sido claves para forjar su personalidad.
Dos discos más tarde, nos presenta su tercer álbum de estudio, Perro Deseo (2023), un nuevo sonido que deja atrás su versión más oscura e íntima para llevarnos en un viaje hacia otra dimensión mucho más transgresora, luminosa y afilada. Con un hilo conductor protagonizado por el deseo nos adentramos en todas las pulsiones, sentimientos, aspiraciones e ilusiones de la identidad de Travis Birds y su imaginario.
Tu anterior trabajo, La costa de los mosquitos (2021) hablaba de las obsesiones, ahora el disco gira en torno a los deseos. Hay en este trabajo alguna canción que, como ‘Claroscuro’, haya supuesto un punto de partida para Perro Deseo?
Qué buena pregunta… Creo que esta vez no lo tengo identificado. Hubo un momento en el que tenía 3-4 canciones con cosas en común, que es como yo saco el concepto de mis discos. No hay una canción que uniera todo como sí lo hizo Claroscuro. Fue surgiendo solo. Conforme iba escribiendo me di cuenta que el deseo era el hilo conductor y a partir de ahí fui moldeando las siguientes.
¿Háblanos del nombre del disco: Perro Deseo?
La palabra «perro» me parece que representa muy bien dos conceptos que acompañan al deseo. Por un lado lo animal, lo incontrolable que parece que va con nuestra parte más salvaje y más primaria y, por otro lado, la connotación más negativa que nos señala que estamos condicionados por los deseos. Hay una parte en esto que me ha hecho vivir ciertas cosas que me han puesto en otro sitio conmigo misma y con lo que quiero hacer. Me parecía que el concepto «perro» acompañaba a la perfección al «deseo» y recogía dónde quería llegar con el disco.
Es un disco con más luz, más directo y con mucho trabajo de producción detrás de las canciones y de los videoclips, ¿queda algún videoclip por salir a la luz?
Bueno, ha sido un trabajo súper intenso. A mí me encanta trabajar con videoclips pero creo que estoy saturada, de momento no va a haber más [risas].
Me sorprendió que trabajaras tanto esa parte por la forma en que ahora se consume la música.
Total. A mí me asusta un poco y no quiero participar en ello. Estamos en un momento en el que estamos acostumbrados a consumir todo muy rápido y de forma impactante porque si no, no llega y no gusta… Pero creo que esto tiene los días contados porque si no, ¿hasta dónde vamos a llegar? A mí me gusta trabajar con un contenido que esté muy cuidado y que represente el mundo interior que me gusta reflejar. Por esa parte, los videoclips me ayudan mucho a expresarme y a dar forma a mis ideas.
¿El orden de las 11 canciones en el disco es casualidad o hay una conexión entre todos los deseos a los que haces referencia?
No creas que está muy estudiado. El orden al final lo decidí por criterio musical más que otra cosa. Yo soy muy exigente con el momento en que escucho una canción porque tiene que tener el mood que me representa en el momento, si no es así tengo mucho rechazo a escucharla, aunque me parezca una canción increíble. Al final yo me baso mucho en eso para elegir el orden y que todo tenga un sentido, y que ese sentido sea el que yo necesito. Elijo las canciones por el ambiente en el que vienen y si tienen sentido con el ambiente al que se dirigen. Me baso en criterios puramente musicales.
Hay varias colaboraciones. La primera que pudimos escuchar fue ‘Urgente’, con Depedro y a principios de septiembre salió ‘Grillos’, una colaboración maravillosa y delicadísima con Leiva. ¿Cuándo y cómo fue dar forma a estos temas juntos?
Con Jairo (Depedro) tenía muchísimas ganas de hacer algo, pero estaba esperando el momento de tener la canción que dijera: «esta es para él». Cuando compuse Urgente dejé una parte abierta para ver si a él le apetecía escribirla y me dijo que sí, que quería que la cantáramos juntos. Fue un regalo porque él es una persona con una energía impresionante, ya no solo como músico, sino por el aura que tiene y lo que contagia. Con Jairo la canción ha cogido una dimensión muy poderosa. Estoy súper contenta con que contribuyera también en la parte artística, ha sido muy bonito.
Y bueno, con Leiva ha sido una fantasía total. Ya no solo por tenerle en la canción, sino por poder verle trabajar, por ver cómo viste un tema, el respeto con el que trabaja y el respeto también hacia todo lo que rodea, por ver cómo lo cuida y le da forma. Grillos es una canción que yo tenía escrita desde hace mucho tiempo y le tenía un cariño muy especial, aunque me parecía muy pequeña. Con pequeña quiero decir que no es la típica canción que pudiera funcionar como single, o que simplemente no cuenta una historia con una estructura muy de canción. Es como una especie de monólogo que tuve mentalmente, lo sonoricé y lo convertí en una canción especial. Desde ahí lo tenía en mi cajón de cosas especiales. De repente se me ocurrió que Leiva podía producir muy bien ese tema.
¿Fue fácil dar con él y que aceptara la propuesta?
Al principio tenía miedo de que me dijera que no. Pensaba que era una opción que eso me pasara, precisamente por el tamaño de la canción. Sin embargo, fue lo que más le gustó y la razón de que me dijera que sí. Al principio iba a ser solo una producción pero le pedí, en el último momento y con un poco de pánico, que me acompañara. Le encantó la idea y de repente todo tomó una magnitud maravillosa. Él respetó en todo momento la esencia de la canción, porque tiene un sonido muy de campo y yo quería que siguiera sonando así.
En Perro Deseo estamos descubriendo a una Travis más luminosa y eso se ha visto reflejado en las ilustraciones y portadas del disco. Ha sido un trabajazo de Nate Puza. ¿Tenías claro qué imagen querías aportar desde el principio?
Todo ese trabajo ha sido obra de Nate Puza. Yo tenía claro el ambiente y lo que quería reflejar a nivel de estallido de color, con un punto psicodélico… Con el jardín que representa la portada del disco quería poner en alza la feminidad y, a la vez, la parte animal que llevo arrastrando con el disco anterior y que no abandono porque es parte de mi esencia también. Creamos ese concepto a nivel Jardín del Edén como inspiración y a partir de ahí él hizo todo ese mundo que, a mi parecer, ha quedado perfecto porque ha sabido representar lo que yo buscaba. Ha quedado súper divertido, como una explosión de cosas y colores. Ha hecho un trabajo increíble con cada portada también. Yo le he ayudado aportando palabras o conceptos con los que me identifico, pero todo ha sido obra suya.
La portada de Grillos, por ejemplo, representa muy bien una parte muy importante de tu infancia y personalidad. Desde pequeña has tenido una relación muy cercana a la naturaleza y con los bichos y las flores.
Sí, ha sido un trabajazo por su parte. Ahora veo las portadas y las comparo con mi disco anterior que lo hice yo, que soy diseñadora pero no ilustradora, entonces tengo esa carencia que no tiene él [risas]. Estoy súper contenta con cómo ha sido el resultado.
Yo hago todo un proceso para intentar librarme de cualquier expectativa que pueda tener antes de sentarme a componer y simplemente dejarme fluir
El primer tema del disco es ‘A veces sueño‘, donde hablas de la fama. En el videoclip hay un paralelismo entre el mundo real y el de los sueños. Me gustaría saber qué significa para ti la fama y cómo has ido uniendo estas ideas.
La referencia que di sobre la fama es el deseo que acompaña a esa canción. Mi relación con la fama es… rara. He desasociado mucho eso de mí. Ha habido momentos en los que no he reconocido que estaban pasando cosas porque, de alguna manera, me daba un poco de vértigo y, por otro lado, es un veneno que ya está metido en mis venas. Sin duda noto que hay una inercia en que esto crezca y se haga muy conocido. Por eso considero que es bastante extraña mi relación porque es una cosa que busco, pero a la vez me da bastante terror por las consecuencias que pueda tener. A mí me encanta ser súper libre y pasar desapercibida cuando voy por el mundo, pero es cierto que ahora mismo, si todo sigue con la inercia con la que va, empezar a ser mucho más conocida es algo que tengo que ir pensando que puede pasar. Es un precio a pagar, si me pasa y no lo soporto dejaré la música y montaré un hotel rural en la montaña [risas].
Y hablando de fama, qué significó para ti y cómo surgió poner tu música en un proyecto como Embarcadero? ¿Crees que hubo un antes y un después en tu carrera a partir de ese momento?
En aquel momento fue un escaparate tremendo, que me abrió muchas puertas hacia mucha gente distinta que a lo mejor no hubieran llegado a mi música si no hubiera sido por acompañar una producción audiovisual tan potente. Recuerdo que vino mucha gente de golpe. No me desperté y al día siguiente fui famosa, ni muchísimo menos. Tengo un recuerdo concreto de mirar Instagram y ver que me había empezado a seguir muchísima gente y rayarme muchísimo de pensar «¿quién es esta gente y por qué están entrando en mi vida?». Al final mi objetivo en la música es hacer grandes canciones y que lleguen a la gente. Es raro porque de repente hay mucha gente mirando todo lo que haces y eso es un proceso del que todavía estoy aprendiendo, aunque ya me siento bastante más segura.
En alguna ocasión has dicho que al final haces música de forma “egoísta”. Quieres hacer la canción que te gustaría escuchar en ese momento pero, ¿crees que con ese escaparte que te acompaña ahora es fácil dejarse llevar un poco por la presión de lo que tendrías que hacer para sonar bien y gustar a más gente?
Un poco sí contamina, te mentiría si digo que no. Cuando tu trabajo crece y empieza a llegar a más gente, sin darte cuenta ya estas condicionada porque quieres seguir buscando ese crecimiento y, sin querer, te obsesiona buscar la tecla que haga que tu trabajo siga gustando y emocionando. Eso siempre es un poco venenoso… Yo hago todo un proceso para intentar librarme de cualquier expectativa que pueda tener antes de sentarme a componer y simplemente dejarme fluir. Pero tengo que forzarme a eliminar las expectativas… Es una buena pregunta porque este mundo es bastante contaminante. Cuanto más éxito va teniendo tu trabajo, más presión te pones a ti misma y te ponen desde fuera.
¿Cómo ves a la Travis que escribió ‘Año X’ a la Travis de ahora? ¿Sientes que tu manera de hacer música es más madura que hace unos años?
Bueno, sigo trabajando con una mesa de mezclas pequeñita, eso no lo he cambiado nunca. Pero ahora dedico bastante más tiempo a cada canción y tengo más claro a dónde quiero ir. Estoy muy orgullosa de Año X, me parecen muy buenas canciones para ser el primer disco, pero entonces todo era bastante intuitivo… no tenía muchas herramientas ni referencias anteriores para saber cómo debía o cómo me gustaría trabajar. Ahora, a parte de trabajar con gente con un nivel de profesionalidad increíble, yo también tengo muchas herramientas. Siento que ha sido un proceso bastante más profesional a la hora de componer, grabar y todo.

Yo hago todo un proceso para intentar librarme de cualquier expectativa que pueda tener antes de sentarme a componer y simplemente dejarme fluir
Ya tenemos las fechas de esta gira. Vemos que, por primera vez en tu carrera, te vas a enfrentar a grandes escenarios como en La Riviera el 4 de noviembre y otros mucho más íntimos como tu visita a Murcia en la sala REM. ¿Cómo afrontas el concierto de La Riviera?
Con una emoción increíble. Me siento muy fuerte, la verdad. Da un poco de vértigo siempre, pero llevo bastante tiempo trabajando en esta gira y voy viendo que todo va saliendo bien, sobre todo a nivel musical, que es en lo que más energía pongo. Tengo muchas ganas. Me estoy centrando mucho en disfrutarlo porque luego hay ciertas expectativas con conciertos o festivales y entonces llega el momento, te vas a tu casa, y necesitas dos días para recuperarte del bajón que te ha dado porque no era lo que esperabas. Vamos sin muchas expectativas, pero con mucha ilusión y ganas.
¿Va a haber alguna variación en cuanto a puesta en escena en cada sala?
No, va a ser la misma gira. La Riviera te da más posibilidades, más opciones… además ayuda que sea en Madrid porque nuestro equipo de trabajo está aquí. Tenemos que ir adaptándonos a cómo vayan las cosas en cada ciudad, pero a nivel de banda va a ser igual en todas. Es una apuesta personal, pero me apetecía que fuera así. Llevar a todo el equipo no siempre sale bien, pero confío en que va a ir bien en todas las ciudades.
Ahora que ya podemos escuchar las 11 canciones del disco, ¿te atreverías a decirnos cuál ha sido la más difícil y la que más has disfrutado haciendo?
Pues, Cuando Satán vino a verme salió gracias al productor porque yo no tenía mucha esperanza en la canción. Cuando se la enseñé todavía no veía claro que tuviera el peso que ha tenido. En esa me tuve que dejar convencer y ver su visión para entenderla. Y, bueno… ahora estoy muy emocionada con lo que está pasando con Grillos. Le tengo un cariño muy especial por lo que significa para mí. Es una canción en la que siempre me apetece estar. Ahora mismo puedo decir que es mi preferida.
Para acabar, ya que el disco gira en torno a los deseos, con cuál de los deseos a los que haces referencia en las canciones te quedarías si tuvieras que elegir solo uno.
La acción. Me encanta la acción en general y la necesito. Mi mayor motor es que me pasen cosas y vivir cosas… me alimento a base de eso. Y mi mayor deseo a nivel profesional, ahora mismo, es sacar adelante este proyecto con todos los músicos que me gustaría y con todo el despliegue que me gustaría representar con las canciones. Conseguir que el show no deje indiferente a nadie y que la gente disfrute y sea una súper experiencia.

