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Valeria Castro: «Todo lo que miras te genera algo dentro. Yo escribo desde ahí» (2022)

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Fotografías: Patricia Martín

Poco a poco, Valeria Castro está dando a conocer sus canciones en todo el país gracias, en primer lugar a las redes sociales y a una serie de versiones que fue subiendo en la red durante un tiempo. Pero esta joven natural de la isla de La Palma no quiso quedarse ahí y, una vez que intuyó su potencial interpretativo, comenzó a publicar composiciones propias, las cuales se recogen en chiquita, su primer EP, publicado hace unos meses.

La proyección de Valeria es enorme y uno de sus secretos es la sencillez, la capacidad de transmitir desde lo más profundo de su interior, sin artificios, con una voz emocionante y sobrecogedora. Los seis temas que componen chiquita están repletos de verdad, muy ligados a su tierra, a su propia personalidad y a la manera que ella tiene de sentir la música desde que, cuando era solo una niña, decidió que quería dedicarse a esto. Sus canciones huelen a madera, se pueden saborear y casi palpar, recogiendo la esencia de la canción de autor y de la música de raíz para tamizarlo todo y darle un aire nuevo, elegante y especialmente conmovedor.

Aprovechando que el día 6 de febrero, Valeria Castro estará presentando sus canciones en el Teatro Circo Price de Madrid, en el marco del Inverfest (las entradas se pueden adquirir aquí), nos reunimos con ella en un bar-restaurante cercano a su domicilio, el día previo a uno de los pocos exámenes que le quedan para terminar su carrera (sí, además de componer y cantar, también estudia, pero esa ya es otra historia). Con ella compartimos una agradable conversación repleta de honestidad, cercanía e ilusión por lo que está por llegar.

Tengo que confesarte que he llegado un poco tarde a tu música (en estos tiempos descubrir algo con meses de retraso es llegar muy tarde). Hablando un poco de esto, ¿sientes que todo corre tan rápido que hay que estar siempre en el sitio y en el lugar adecuado para poder hacerse un huequecito?

Yo creo que sí que hay cierta presión en la redes. Pero en cuanto a lo de ir sacando cosas continuamente, yo lo siento de otra manera. El oficio que tengo como música hace que yo tenga que sentir un poquito más las cosas. En general sí que se ve que hay mucha rapidez y que la gente pide que saques cosas continuamente, tanto de contenido en redes como en música. Pero yo la presión en la música no la siento tanto. Sí que siento algo externo, pero siempre pienso que solo sacaré algo cuando esté orgullosa de ello y cuando quiera hacer algo de verdad. Yo creo que hay que intentar que esa presión externa no te coma por dentro, sobre todo en el ámbito musical.

Al final hay tanta sobreinformación que es casi un trabajo estar al día en todo. Hablando de esto, siendo de La Palma, no quería pasar sin preguntarte cómo está la situación en tu isla. Parece que después de aparecer cada día en los medios, ya hemos empezado a olvidarlo y sabemos poco de lo que ahí está ocurriendo.

Totalmente. Al final eso pasa en todos los ámbitos: que está habiendo mucha información y muy rápidamente, pero luego se deja salir a la misma velocidad a la que ha entrado. Efectivamente, La Palma es un claro ejemplo de esto. Yo he vivido esto de primerísima mano y ha sido duro, la verdad. Igual se ve en mis próximos trabajos un poco de esa nostalgia que me ha venido. Soy muy nostálgica, muy familiar, y esto ha afectado mucho a toda la gente que somos de allí. Es que tú veías el telediario para informarte y nosotros lo veíamos para saber dónde estaba esa colada, para ver si llegaba a la casa de mi amigo o de mi familia. Por eso te digo que, como es algo que ha afectado tanto, puede que se vea en lo próximo que saque. No directamente, porque tampoco creo que haya que comercializar algo tan duro y tan íntimo, pero sí que han aflorado sentimientos en mí de esta situación que igual se ven en canciones más nostálgicas, no solo hacia las personas, sino también hacia los lugares.

Claro, es que además tú resides en Madrid y lo has vivido todo desde aquí.

Yo soy muy de mirar por mi familia, de cuidarles. Entonces, al no haber podido estar allí en una situación tan dura y no saber exactamente cómo estaban funcionando las cosas, ha hecho que lo viviera con una ansiedad incluso mayor que si hubiera estado allí.

A mí me define mucho mi infancia, la gente que me ha cuidado y que me ha enseñado

Hay una cosa que creo que ha llamado la atención de todo el mundo estos meses atrás y ha sido el carácter de los palmeros al afrontar esto. Creo que habéis sido un ejemplo enorme de actitud ante una catástrofe inevitable, de aceptación de lo que estaba ocurriendo.

Yo creo que esa es la idiosincrasia palmera. Somos una isla con una población bastante envejecida y creo que, cuanto más se vive, más se entiende cómo es la vida y los contratiempos que tiene. Al final esa población, nuestros abuelos y abuelas, también nos ha enseñado a nosotros. Como en general toda la isla es muy familiar, quizás aprendes un poquito más de tus abuelos que gente más urbanita. Sí que es verdad que ese sentimiento de «habrá que salir adelante» a mí me lo han enseñado mi abuela, mi madre… Yo creo que esa es la parte que a la gente le sorprende, esa sabiduría que nos han transmitido.

En las canciones de chiquita hay un poco de eso, ¿verdad? De aceptar las cosas mirando hacia adelante. No quedarte lamentando por algo sino ver siempre el lado de avanzar…

Efectivamente. Yo creo que, al final, en mis canciones se ve quién soy y de dónde vengo. Creo que no hay más que eso, todo lo que me ha enseñado la gente que admiro, sobre todo mi familia y mis amigos. A mí me define mucho mi infancia, la gente que me ha cuidado y que me ha enseñado, por eso al menos he intentado que en este primer trabajo se viera reflejado todo eso. Hay cosas que he querido específicamente que se vieran reflejadas, y hay otras que salen solas porque es lo que define mi idiosincrasia.

chiquita es tu primer trabajo pero tú empiezas a darte a conocer colgando en la red versiones muy cuidadas también a nivel visual. Pero antes de eso, dime cómo y cuándo decides que la música es algo por lo que vas a apostar fuerte.

Yo siempre he querido, desde pequeñita, dedicarme a la música. Pero sí que hay un momento en el que decides pasar de un sueño a un sueño y una profesión. Ese punto fue cuando, ya habiendo rodado y habiendo publicado versiones en las redes sociales muy esporádicamente, decido hacer un proyecto de versiones de los 90 y de los 2000 más cuidadas aún. En ese proceso yo me di cuenta de que tenía más que contar que únicamente poniendo mi voz y mi estilo a una canción de otro, así que ya empecé a componer mis canciones. Aunque yo ya había compuesto mucho, sí que hubo un punto en el que empecé a componer en otro estilo, que es lo que tengo ahora. Ahí ya vi que estaba orgullosa de lo que estaba haciendo y que quería compartirlo. Yo creo que fue hacer ese trabajo de campo, de ver qué es lo que quería, hacia dónde quería enfocarme y hacia dónde quería llegar, el que me hizo decidir que había que defender el proyecto. Y eso es lo que estoy haciendo ahora.

Haces referencia a tu estilo ya con las versiones que cuelgas. Esas canciones son las que marcan un poco el sonido de lo que será tu EP. ¿Cómo descubres tú ese sonido propio? Porque al final lo haces con canciones de otros.

Yo venía de hacer muchas versiones muy pequeñitas en Instagram, lo típico que hace mucha gente. Ahí ya me di cuenta de que quería ponerle un orden y una razón a lo que estaba haciendo, no hacer por hacer, no coger la lista de éxitos y versionar lo que hubiera. Así que empecé a pensar en qué es lo que me había llenado a mí, y eso era la música que yo había escuchado de pequeña. También empecé a ver qué nuevas influencias había empezado a tener yo y quise mezclar esas dos cosas: las canciones de mi infancia que me habían hecho crecer y la gente que ahora mismo me estaba haciendo crecer musicalmente. Entonces me senté con mi guitarrista Alberto Torres y nos pusimos a analizar, canción por canción, qué podríamos hacer y cómo podríamos enfocarlas para llegar a un punto en el que fuera una canción de otro pero en el estilo de Valeria Castro.

Hablas un poco de lo que escuchabas de pequeña como algo que te marcó. Cuéntame un poco más acerca de esto.

De pequeña, como estaba en la Escuela Insular de Música de La Palma, escuchaba bastante folclore y en casa también se escuchaba a Los Sabandeños y otros grupos canarios. También se escuchaba mucho a Sabina, a Serrat y a Paco Ibáñez. Esos son los artistas que más recuerdo en casa. Y luego, lógicamente, todos los artistas que iban saliendo en la radio y que igual ahora no estoy tan relacionada con ese estilo, pero también se queda algo en el imaginario.

Puede que el folclore sea lo que no se ha mantenido y hay que volver a traer

Precisamente cuando estuve hablando con Vetusta Morla acerca de su nuevo álbum tuvimos una interesante conversación acerca de lo que consideramos nuestro folclore: si es lo que hemos escuchado en casa de pequeños (que a lo mejor son los Beatles) o lo que realmente pertenece a nuestra tierra (aunque no lo hayamos escuchado nunca).

Yo creo que al venir de Canarias el folclore es muy claro, quizás más que en Madrid. Al final yo creo que somos muchos los artistas que estamos mirando hacia la tierra y creo que el folclore viene un poco de mirar hacia atrás. Quizás la clave está en saber qué es lo que no se está escuchando y qué es lo que debemos recoger otra vez. Tú a lo mejor has crecido con el pop-rock de los Beatles pero eso se ha mantenido en el tiempo, por eso yo creo que el folclore quizá sea lo que no se ha mantenido y hay que volver a traer.

Uno de los grupos que ha hecho eso ha sido precisamente La M.O.D.A., la banda de Nacho Mur, tu productor. Hay multitud de artistas y bandas que se están acercando a la tradición desde diferentes ángulos, que están reivindicando todo esto. ¿A qué crees que se debe esto?, ¿Piensas que por fin nos hemos quitado los complejos que teníamos con este tipo de música?

Creo que nos los hemos quitado muchísimo, la verdad, y creo que la razón es porque ahora hay una mayor amplitud de miras. Creo que la gente está buscando por dónde tirar y qué hacer nuevo y, buscando eso, te das cuenta de que ya estaba hecho. Al final es eso, volver a recogerlo, mirar de dónde vengo y a qué tengo que estar agradecida. Igual si esta generación dejara de lado completamente ese folclore, este no llega a la siguiente. Al final es una responsabilidad volver a traer esas cosas y ponerlas encima de la mesa, también para enriquecer y que no sea todo un mismo género o un mismo estilo.

A mí hay algo en tus canciones que no sé definir muy bien, pero me hacen viajar al pasado, como si las conociera de antes, casi como si hubiera crecido con ellas. Me pasó desde la primera escucha.

Es muy bonito todo eso que dices. Muchas gracias, de verdad. Yo he estudiado música desde pequeña, aunque soy consciente de que me queda muchísimo que aprender. Pero sí que es verdad que, dentro de esta investigación que he hecho, hay mucho del imaginario que tengo y que tampoco sé muchas veces definir. Me alegra mucho que tú lo veas así porque eso quiere decir que ese imaginario que tengo ha llegado a la cabeza de la gente, aunque tampoco lo sepan definir. Se crea un imaginario común y eso es algo que he pretendido: llegar a la gente y hacerles recordar algo que tampoco yo consigo identificar.

En tu música hay mucha honestidad, tanto en las letras como en la manera de utilizar tu voz, la forma de tocar la guitarra, que se escucha incluso el rasgueo. Al final creo que eso hace que todo sea más real, más de verdad.

A mí me gustaba encontrar ese punto en el que casi fuera como oírlo frente a frente. Dentro de que también se puede investigar en otros sonidos, y eso creo que se percibe con la diferencia que hay entre el primer tema, que fue ay, amor, y cuídate, que es uno de los últimos temas producidos. Sí que me gustaba esa honestidad de decir «estoy tocando yo, estoy aquí«.

La verdad es que me hace un poco de gracia porque la mayoría de las canciones están tocadas por mí en la grabación, cuando yo no soy una estudiada de la guitarra. Hay mucha gente a la que le gusta tocar más con las uñas, en cambio a mí me gusta tocar con las yemas de los dedos. Creo que tocar así no es algo que suele hacer la gente, pero a mí sí que me gustaba eso porque también me recordaba a cuando era pequeña. Es que yo siempre he tocado así, por eso quería que este primer trabajo sonara a lo que yo he sonado siempre.

Yo soy mucho de dejarme llevar, de escribir rápidamente y luego ya pararme a pensar

Hablábamos antes de esos videos de versiones que fuiste colgando en la red. ¿Cuánto hay de diversión o entretenimiento y cuánto hay de intención real de arrancar una carrera con todo eso que ibas subiendo?

Yo creo que al 50% cada cosa. Recuerdo que al principio subía videos todos los sábados a Instagram, y era como una meta que me puse. Me divertía cantar, pero a la vez quería ver hasta dónde podíamos llegar. Así que era un equilibrio porque yo siempre he querido dedicarme a esto y me pareció una manera de ver si por aquí podía entrar.

Al final tú, como muchos artistas de tu generación, habéis crecido y os habéis dado a conocer gracias a internet y a las redes sociales. Es un claro ejemplo de las nuevas maneras de consumir la música. ¿Qué aspectos positivos y negativos le ves a todo esto?

Lo bueno creo que está en las posibilidades que da a la gente de hacerse viral sin ser «nadie». Antes esto era prácticamente imposible porque todo estaba controlado por las radios o por los medios. Creo que esto también hace que nos volvamos más críticos porque cuantas más cosas hay, más escuchas, y tu oído se va haciendo a lo que te gusta o no te gusta. Yo creo que, aunque el hecho de tener que hacer cosas continuamente pueda producir ansiedad al músico, también tiene ese punto bueno de llegar a ser más autocríticos, que es algo que nos puede hacer avanzar como sociedad en el ámbito musical.

Pero de malo, evidentemente, tiene el olvidar joyas que de repente no han llegado porque el algoritmo no da para tanto. Al final es un poco triste que nos podamos perder cosas que tengan muchísima calidad.

El EP se abre con ay, amor, que además fue tu primer single. Una hermosísima canción que habla de la inmigración desde un punto de vista más humano que reivindicativo. Para ser tu carta de presentación no está mal mostrar que eres una persona comprometida.

Yo siempre he sido una persona comprometida pero también me ha dado miedo hablar y liarla. Sé que tampoco tengo el derecho de llevar la voz cantante en un tema como este, pero sí que quería ponerlo sobre la mesa y, si alguien lo recibía, yo ya me daba por satisfecha. Me gustaba eso que tú dices: hacer una canción tan dulce y suave pero con un tema que pudiese remover conciencias, aunque no sea tan directamente como hace otra gente con canciones más reivindicativas. Yo no quería ligarme a una causa en defensa de nada y me daba miedo llegar a eso. Simplemente quería exponer un tema que a mí me daba mucho coraje y mucha rabia, intentando remover alguna conciencia.

¿Entonces fue intencionado que esa fuera precisamente tu carta de presentación?

Más que intencionado, yo soy mucho de dejarme llevar, de escribir rápidamente y luego ya pararme a pensar y darle mil vueltas. Así que yo voy encontrando a posteriori las justificaciones a lo que hago.

La premisa principal es estar orgullosa de lo que haces

Otra canción con un mensaje muy claro es guerrera. Es una canción que tremendamente emocionante. ¿Está escrita para una guerrera en particular o es un canto y un homenaje más general a las mujeres y a la sororidad?

Es bonito que pueda ser ambas. Al final, la compartes y la gente no va a ver para quién la has escrito. Sí que esta es una canción más personal, que escribí a mi madre y a mi abuela. Yo ya venía tiempo pensando en hacerles una canción porque son las mujeres más importantes de mi vida y creo que merecen un huequito más que grande en mi proyecto. Así que fue una canción que escribí desde toda la sinceridad, desde todo el cariño y desde toda la intención de mostrarles que las quiero con toda mi alma.

Cada vez que la escucho me imagino lo que debe ser componer algo así e interpretarlo y creo que debe ser muy difícil contener esa emoción. Pero es que encima hace unos días vi el videoclip y me reafirmo en ello. ¿No tienes miedo a exponerte demasiado con canciones tan personales?

La verdad es que no tengo miedo a desnudarme mucho porque ya tengo un filtro anterior. Cuando estoy componiendo, aunque me esté dejando llevar, soy bastante autocrítica. Es que yo creo que soy muy práctica en mi vida en general y eso también lo voy aplicando. Así que, si hay algo que me parece muy explícito, no es que me vaya a dar miedo enseñarlo, es que directamente no me va a gustar a mí. Al final creo que la premisa principal es estar orgullosa de lo que haces.

En realidad una canción como culpa también me hace pensar un poco en eso. Cuéntame cómo es tu proceso creativo. ¿Rebuscas mucho en tu interior y tus emociones o eres más de abrir los ojos y escribir de lo que observas?

Yo rebusco en mi interior. Se puede mirar fuera pero, al final, lo que estás mirando también está dentro tuyo. Lo que miras te genera algo dentro y yo escribo desde ahí. culpa es una canción muy íntima y quizás de las más explícitas del EP, pero me gustaba desnudarme un poquitín en un tema más romántico. Creía que también podía calar más en la gente, ya que estamos más acostumbrados a escuchar canciones así y por eso tienes también en tu imaginario más formas de escribirlo. Al final ese es el proceso: ver qué estás sintiendo dentro y expresarlo de la manera en la que más cómoda te sientas en ese momento.

En la corriente haces referencia a la velocidad con que el mundo avanza y precisamente tu música transmite todo lo contrario. Transmite paz, es sosegada y calmada. ¿Realmente qué buscas transmitir con tu música? Porque parece justamente eso, que pides una pausa, un ratito de atención dentro del bullicio que supone el día a día.

En general pretendo transmitir eso: un poquito de pausa. Creo que todas mis canciones tienen eso en común. También hay algo de autorreflexión, en el sentido de pararse a mirar lo que hay dentro y fuera de ti. Esa canción habla un poco del miedo que yo tengo, pero a la vez dice: «míralo, analiza lo que pasa, y ahora intenta gestionarlo como puedas». Eso es lo que a mí me gustaría transmitir y decirle a la gente: que ojalá se encuentren en mi música para entenderse y que les ayude, de alguna forma, a gestionar las cosas un poquito mejor.

Ahora estás inmersa en la presentación de chiquita, con un importante concierto en el Price el día 6 de febrero. ¿Pero tienes planes ya de sacar tu primer disco largo?, ¿estás trabajando en nuevas canciones? Si es así, ¿crees que seguirán la misma línea de chiquita o no te cierras a nada?

Estoy componiendo, claro. Al final creo que nunca se para de componer. Pero no tengo claro exactamente cómo va a ser el próximo disco porque al final, como te he dicho antes, soy una persona muy de dejarme llevar por mi intuición y la intuición puede estar hasta el último día de la grabación. Ahora simplemente estoy buscando nuevos sonidos, dentro de mi estilo, y me gustaría seguir enraizándome porque creo que aún hay mucho donde excavar que puedo aprovechar para mi música. Así que estoy aún en ese proceso de seguir encontrando a dónde quiero llegar, pero seguramente sea tirando del mismo hilo del que he empezado a tirar con este EP.

Pero siempre anclada a la tierra

Mi intención es no perder eso nunca porque al final es lo que más me inspira. Me define tanto que no creo que lo deje ir nunca.

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Javier Decimavilla
Javier Decimavilla
La música nos puede salvar la vida o al menos mejorarla. Bob Dylan, Neil Young, David Bowie, The Beatles o The Rolling Stones, entre otros, nos llevan enseñando el camino a la felicidad desde hace décadas.
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