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Walls: «Sí me considero parte del mainstream, no considero que haga nada de nicho» (2024)

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Fotografías: Darío Bravo

Walls acaba de sacar su segundo disco titulado como LUNA 18 (2024) este pasado viernes 23 de febrero. Ya hacen casi de 2 años desde que sacó su debut. Gracias a él, consiguió posicionarse como uno de los artistas nacionales que han conseguido revivir el pop rock con ese flow 2000. Y es que la niñez de Ginés ha estado rodeada de mucha música proveniente de este género. No obstante, su carrera como cantante empezó en la calle, en el rap. Y en la actualidad compone de manera pausada y pensada.

En este disco su lírica sigue siendo personal. Y como un joven de 23 años ha podido contarnos en este LP su coming of age – como dicen en el cine – de la vida adulta. Cuando en El Niño del Parque (2022) hablaba sobre la adolescencia, ahora lo hace sobre su madurez. En este, podemos escuchar sus preocupaciones y temáticas de lo que ha aprendido mientras es una pequeña figura pública – bastante humilde, por cierto – en la inmensa exposición mediática de Madrid.

En esta conversación queremos que nos explique lo que ha ido encontrando en el proceso, su visión de la música y su presente más personal. De todo ello hablamos con él dos días antes de la publicación del álbum. Nos citan en las oficinas de The Music Station junto a él y a su equipo de promoción. Por problemas de una ajetreada mañana llega 20 minutos tarde, casi volando, en un patinete eléctrico. Vestido con un llamativo cinturón doble de tachuelas y unas botas con tachuelas también.

¿Qué nos puedes contar sobre LUNA 18 (2024)? ¿Qué significa para ti?

Este disco, supongo que es lo que dice todo el mundo, es un disco muy personal. Yo siempre intento tratar mi proyecto de la manera más personal posible. Intento que vaya lo más acorde posible a mi realidad, y creo que con este disco lo he conseguido. Trata de en quién me convierto yo desde que saco mi anterior disco hasta ahora, y en cómo afronto esos cambios y esas nuevas experiencias.

¿No te da miedo mostrar tu intimidad?

Me parece que cuando la intimidad se trata bajo la capa del arte, ya sea desde la música, la poesía… de lo que sea, es como que se perdonan las cosas, por así decirlo, y no se toman tan en cuenta. Es como si yo te contase un secreto mío, te lo tomarías más en serio que si te dijese exactamente el mismo secreto, pero con un tema musical. Es como yo lo veo, le quita seriedad a las cosas.

Este nombre que le da título puede representar una calle del barrio de Malasaña de Madrid. ¿Qué importancia tiene este lugar para ti?

Yo no saco un título de un disco y digo: «Voy a hacer un disco en base a este título». En este disco, en este caso, explicaba cómo me sentía, cómo me encontraba yo. Y cuando tienes ciertas experiencias, aprendes cosas y desaprendes otras… Pues todos necesitamos un sitio donde reflexionarlas, donde llorar, y mi sitio era ese: Luna 18.

¿Qué influencias has tenido durante esta etapa de creación?

Yo soy una persona que me quedo con el pedacito que más me gusta de algo. A lo mejor, para hacer x canción del disco me he inspirado en una melodía de una canción de pop español clásico, y mi disco no tiene nada que ver con eso. Pero sí que es verdad que los riffs son muy de rock clásico, no son esos acordes a lo mejor tan abiertos como puede tener el pop rock, pero sí a lo mejor riffs marcados que tenían las canciones de rock de los 80.

¿Qué diferencias podremos encontrar frente al anterior?

Pues este es mucho más oscuro, yo creo. Es un disco bastante más maduro, bastante más adulto. He intentado coger las carencias que podían tener Los Niños del Parque, como por ejemplo, creo que las canciones se parecían demasiado entre sí. He intentado con este disco buscar más variedad de ritmos, más variedad de acordes, de todo. Y creo que lo he conseguido. Otra cosa es que sea mejor o peor, que eso ya va en el gusto de la gente. A mí por lo menos me parece más divertido de escuchar este álbum, porque tiene más variedad.

Después de haber hablado en tu anterior disco sobre la adolescencia, y ahora mencionando lo maduro. ¿Te sientes reflejado con esa palabra para definir el disco?

A tope tío, a tope. Siempre se dicen esas cosas de: «Este disco es mucho más maduro», pero yo lo pienso de verdad, porque el primer disco lo hice desde el desconocimiento absoluto en muchas cosas que ahora considero que sí tengo ese conocimiento, tanto musicales como no musicales. Yo he aprendido musicalmente qué cosas no hay que hacer cuando estás haciendo un disco, y también, personalmente, era una persona mucho más inocente cuando hice Los Niños del Parque que, en cambio, cuando he hecho este. Y probablemente, cuando saque un tercer disco diga que en LUNA 18 era mucho más inocente de lo que seré en ese momento. O no.

Me parece más divertido de escuchar este álbum porque tiene más variedad

En la producción has continuado trabajando con Pablo Rouss, ¿cuál ha sido el motivo para continuar trabajando con él tras Los Niños del Parque?

Creo que él entiende mucho cómo hay que seguir y llevar la batuta de un proyecto. Sabe muy bien hacer discos. Él y yo somos muy amigos, nos entendemos mucho, y personalmente tiene mucha paciencia para tratar conmigo las diferentes etapas por las que pasa uno cuando hace un disco. Cuando hago un proyecto así, paso por 3 o 4 momentos de desesperación total. Estos son: cuando quieres encontrar el sonido; cuando lo has encontrado, pero no te convence; y cuando llevas ya la mitad del disco y tienes que enfilarlo. Son varios momentos en los que para un tío como yo, que soy emocional, pues quizás se me va un poco la cabeza. Y él siempre pone esa calma. Y como somos muy amigos, nos podemos permitir el lujo de pelearnos sin ver afectada nuestra relación laboral ni nada, porque yo confío en él y él confía en mí. Básicamente eso: yo cuento con él y él cuenta conmigo.

Para un sonido que viene tan inspirado del pop rock de los años 2000. ¿De qué manera conectabas con esa música en esa misma década cuando eras un niño?

Yo tuve mucha suerte. Creo que todos los jóvenes de mi generación de España, bien un poco más jóvenes, o bien un poco más mayores, el primer contacto que tuvieron con el rock o el pop rock fue con los grupos nacionales. Así como El Canto del Loco, Pereza, Pignoise, La Oreja de Van Gogh, Amaral, incluso Estopa y Melendi, que yo los cuento. Todos estos grupos de pop, pero que siempre tocaban pop rock básicamente. Es el primer acercamiento que suele tener la mayoría de gente aquí. Yo tuve mucha suerte porque con 10 u 11 años descubrí todo lo anglosajón gracias a mi tío, él tocaba en una banda. Él me enseñó Basket Case, de Green Day, cuando yo tenía 11 años, y me quedé flipado con esa movida. Desde entonces me parece un mundo del que todavía no soy del todo conocedor, soy un poco paleto. Siempre se puede aprender más, pero ahí estamos. 

Y ahora, ¿cómo conectas con ella?

Primero, con ilusión. Porque gente que yo escuchaba cuando era pequeño ahora me conoce, he podido trabajar con ellos. Como por ejemplo, Despistaos. Es un poco locura decir: «Joder, esta peña la escuchaba yo cuando era crío». Y por otra parte, puedo decir: «Es una pena, pero ya no sientes lo mismo cuando escuchas una canción». Ya pasas a verlo como curro, ya no tienes la inocencia que tenías cuando eras un crío.

La parte del mainstream que yo critico es todo lo que hay detrás

¿Qué crees que has podido aprender siendo un personaje público desde que tienes 15 o 16 años?

Me conocen algunas personas, pero yo no estoy en el ojo del huracán como puede estar otra gente, no soy una persona relevante. No lo digo para hacerme el humilde, es lo que hay. Lo poco que he aprendido de tener gente que te sigue y que te pueden juzgar, es a no darle importancia a las cosas y ya está. Y a saber de vez en cuando relativizarlo todo también, y ser un poco agradecido.

Además, en el disco, concretamente en la canción ‘Otra Mitad’, mencionas lo mainstream como un mal adjetivo: “Esos pibes detrás de ti / Me das más asco que el mainstream”. ¿No te consideras parte de él? ¿De qué escena te consideras parte?

Esa frase siempre la explico porque como es en una canción, no hay tiempo para explicarla solo con la letra. Sí me considero parte del mainstream, no me considero que haga nada de nicho, y me considero parte de él. Pero la parte del mainstream que yo critico es todo lo que hay detrás: el «bienquedismo», las buenas caras, esa capa por la que está cubierta… no sé. Espero que esta frase no me traiga mucha polémica. Yo me refería a todo el faranduleo que hay que hacer. Y por desgracia, también me considero parte de eso [risas].

En temas como ‘Paralelas’, o en ‘no sé de amor’ puedes exponer situaciones de contextos que están muy vinculados a las relaciones personales y profesionales que se hacen en esta industria. ¿Cómo has llevado tus diferentes tipos de relaciones desde que eres artista y/o vives en Madrid?

A lo mejor es por el ciclo que tienen que pasar todos los que pasan por Madrid para trabajar en esto. Cuando yo llegué a Madrid, en 2020 o por ahí, yo me engorilaba que flipas con los eventos. Era como: «¡Buah!, ¡La gente!». Y ahora, en cambio, me dan pereza. A veces me dicen que tengo que ir a algún lado y no me apetece.

La única persona con la que no trabajo, que ya le he dicho que no voy a trabajar con ella, aunque le voy a ayudar en todo lo que pueda, es mi pareja. El resto de gente con la que sí trabajo son mis amigos. Con mi chica me da un poco de cosilla, la verdad, no quiero pelearme con ella.

Como hemos mencionado antes te expones personalmente hablando de contextos personales y profesionales. ¿Qué temáticas has querido investigar?

No quería tratar los temas al uso de la música, que son el amor y desamor desde la perspectiva del cantante. Yo quería tratar otras cosas, buscar otros sentimientos, hacer canciones a mi madre o a mis colegas.

Al igual que ha madurado el disco mis fans han ido creciendo también conmigo

Si es que queda algo, ¿qué consideras que queda del Walls que hacía freestyles en los parques?

Sí, siempre queda algo. A ver… no y sí. Porque no tiene nada que ver la música que hago, ni cómo pensaba, ni cómo era, ni nada con lo que soy ahora. Yo siempre digo que la manera que tengo de moverme en un escenario la he sacado de ahí, y así se va a quedar.

¿Sigue siendo influyente el rap en tu música líricamente hablando? Es decir, en el estudio, ¿compones con un proceso lento y premeditado o eres de escribir de manera improvisada?

Lo hago de manera más pausada y premeditada, aunque cuando estoy tirando melodías de una canción a lo mejor me tiro mi freestyle a ver qué sale. Y a lo mejor me salen palabras que me molan y encajan.

Desde tu anterior disco, y ahora viéndolo con perspectiva, ¿cómo has llevado ese cambio de público? ¿Cómo ha cambiado la relación con unos y con los otros?

A ver, no sé muy bien, todavía tengo que ver los conciertos a ver cómo funcionan y qué público viene. Pero lo que sí que me hace sentir orgulloso es que tengo fans que me siguen desde hace años, y que estuvieron en Los Niños del Parque y están ahora en este álbum. Y que al igual que yo te digo que el disco ha ido madurando y ha ido creciendo, y que yo he ido creciendo, mis fans han ido creciendo también conmigo. Entonces, eso mola. A lo mejor hay gente que escuchaba el anterior y ahora no escucha esto y viceversa, puede ser. Hasta que no vea los conciertos, no sé.

¿Cómo puedes definir a tu público?

A mí me escucha gente de todas las edades, de todo… Me mola, la verdad.

No sé si sigues estudiando periodismo, pero ¿de qué te ha servido haberlo estudiado?

No sigo estudiando. Me da un poco de pena, pero creo que tomé la decisión correcta habiendo dejado la carrera. También me da un poco de pena que el tiempo que estuve no le di la caña que tendría que haberle dado. Aún así, aprendí a redactar de mejor manera, aprendí a hablar de mejor manera, aprendí a modular los tonos en un conversación para que no sea monótona… A veces, activaba el piloto automático manteniendo conversaciones, y ahora me desarrollo mejor en ese aspecto. Eso me lo enseñó la carrera. Aprendí muchas cosas que me sirven para el día a día y que me lo guardo con mucho cariño. Desde luego aprendí más que cuando estaba en ADE, que hice un año y no sé ni para qué.

Y a nivel compositivo, quizás haber estudiado algo relacionado con la comunicación te sirvió para tu lírica…

Por desgracia, hice un año y medio, o por ahí. No hice gran cosa, no llegué a aprender tantas cosa. Pero todo lo que es comunicarse con la gente sí que me lo dio mucho la carrera.

Si tuvieses que elegir: ¿eres artista de estudio o de directo?

Yo me siento cómodo en el estudio, pero mi casa es el escenario, es donde me mola a mí estar, donde más a gusto estoy. Si por mí fuera, me tiraba todos los fines de semana girando. De momento tengo anunciado que estaré en Madrid, en la sala Paqui el 8, 9, 15 y 16 de marzo.

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