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Califato 3/4: «Nuestro rollo es juntarnos y hacer lo que sale, como salga» (2021)

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Fotografías: Adrián Martínez de la Morena

Cada vez hay menos normas a la hora de hacer música, y Califato 3/4 son prueba de ello. El folklore, la tradición popular andaluza, las marchas de semana santa y la electrónica en sus distintas vertientes confluyen aquí de forma natural. Comprometidos con sus raíces, su cultura y la historia de su tierra, exploran nuevos caminos a través de la experimentación desde dos puntos de vista: el respetuoso y el irreverente.

En su nuevo disco, La Contraçeña (2021), consolidan su transgresor sonido gracias a la madurez que ha adquirido la banda, sin dejar de lado la espontaneidad, la guasa y el buen rollo por el que se rige el Califato.

Nos juntamos para hablar sobre Califato 3/4 y su último trabajo con la banda al completo: The Gardener (Chaparro), Esteban Bove, S Curro, Stay Puft (A.K.A. Serokah) y Lorenzo Soria, quienes se lo pasan bien hasta decidiendo qué comer ese día.

La Contraçeña solo lleva fuera unos días, pero ¿qué tal está siendo la acogida del disco?

Chaparro: Pues como el disco lo sacamos el 28 y nos hemos venido directamente para acá, con tanto lío no hemos estado muy atentos. Pero según lo que hemos visto, a la gente le está gustando mucho y va teniendo repercusión. De momento no hemos oído nada malo. Eso es bueno.

¿De dónde viene la idea de sacarlo primero en bandcamp, antes de subirlo a todas las plataformas?

Esteban: No es algo nuevo. En bandcamp apoyas directamente a los artistas. Si tú compras un disco, todo va directamente a la cuenta del artista, y es la forma ideal para apoyar la música. También que nuestro sello, Breaking Bass, venía ya tiempo sacando en bandcamp. Además, es una forma de no especular con los discos, sino apoyar directamente a los artistas.

Lorenzo: También es por el tema de que lo queríamos sacar el 28 de febrero, que es el día de Andalucía, pero caía en domingo, y normalmente en las plataformas digitales los lanzamientos son los viernes. Entonces decidimos sacarlo primero por ahí.

el 80% de los grupos andaluces se quedan abajo

Os juntasteis sin ninguna ambición de montar una banda, solo por ‘pasar el rato’, por así decirlo, y os gustó lo que salió de ahí, que fue vuestro primer disco, L’ambôccá. Desde entonces estáis juntos y, por lo que se ve, reina el buen rollo en la banda.

Lorenzo: Desde el principio, desde luego, no teníamos intención de formar una banda. Eso fue a posteriori, después de hacer el primer EP. Nosotros somos todos productores y llegamos allí y nos pusimos a hacer música. Después, cuando ya vimos que estaba guay, que podíamos hacerlo, dijimos de presentar el proyecto en directo y montar un grupo.

Hablando un poco de la cultura andaluza ahora. Al igual que lo hicieron en los 80 Pata Negra, Triana, Medina Azahara, o Camarón incluso, al renovar e incluir elementos nuevos en el flamenco, vosotros estáis siguiendo esta corriente también, ¿os sentís herederos de estos grupos?

Chaparro: Hombre, en cierto modo, sí. Forma parte de nuestra herencia cultural y también ha coincidido en nuestra crianza. Por lo menos yo soy del 79 y a mí me cogió justo el momento de todo esto, y entré. La verdad es que somos un poco herederos, pero no es que fuera en esa época y ahora haya un resurgimiento. En Andalucía siempre ha habido el mismo nivel de mezclar cosas, lo que pasa es que hay veces que tienen más visibilidad y otras que menos, y el 80% de los grupos andaluces se quedan abajo.

¿Es una responsabilidad entonces el que vosotros estéis teniendo algo más de visibilidad?

Chaparro: Hombre, nosotros es que no queremos entrar en responsabilidades e historias, porque nosotros somos músicos y hacemos música para divertirnos. Está claro que, cuando tienes más visibilidad y hay gente que te sigue y tienes una cierta ideología, hay que ser coherente con lo que dices y con lo que haces, pero no nos queremos poner en temas de responsabilidad.

Me refiero sobre todo a la parte de llevar el flamenco a más gente.

Chaparro: Claro, pero es que nosotros hacemos lo que sale. Si nos ponemos a pensar que a lo mejor el disco pasado tuvo un poco de tirón y vamos a intentar seguir por ese camino, o qué le gusta a la gente o qué no, entonces perdemos to’ el rollo. Nuestro rollo es juntarnos y hacer lo que sale, como salga.

Andalucía tiene una relación muy estrecha con la poesía, con el teatro…, y muchos de estos grupos, como por ejemplo Pata Negra, incorporaban letras de Lorca, Jorge Manrique… ¿tiene Califato referencias literarias de este estilo?

Curro: El poeta de Ojén [N. del A.: se refieren a Esteban Bove] (ríen todos). Él es nuestro García Lorca. Es nuestra mayor influencia (risas).

Chaparro: ¿No has escuchado sus tres canciones, que son poesía pura?

Curro: Claro, las poesías del Califato las escribe él.

Chaparro: El Ecos del dormío, Lentehâ d’ayêh … (risas).

Curro: Surrealismo psicodélico malagueño. También el Hambre de Çangre (ríen todos).

El día que se acabe y que no salgan las canciones, pues nos damos la mano, y a vivir del cuento

Vuestro proceso de composición habéis contado que es juntaros todos en un lugar aislado unos días…

Curro: Y nos vamos pegando cabezazos contra la pared allí (risas).

¿Lleváis alguna letra, melodía o idea preparada de antes, o lo dejáis todo a lo que surja en ese tiempo?

Serokah: Algún bocetillo puedes llevar. Puede llevar algo uno y, a partir de ahí, ya todos vamos trabajando sobre eso.

Esteban: Es una mezcla de guardería y manicomio.

Curro: Sí, pero la mayoría de las cosas, el 90% de lo que sale, es lo que surge allí.

Con esta forma que tenéis de trabajar, ¿son infinitas las canciones que podéis componer? Es una gozada que os juntéis cuatro días y saquéis 13 temas, como en este último disco.

Curro: No sé, igual algún día se corta el grifo. Ahora mismo todavía queda cuerda. El día que se acabe y que no salgan, pues nos damos la mano, y a vivir del cuento, no sé (risas).

Como para componer un disco, casi os basta con juntaros, ¿cómo decidís cuándo toca poneros con algo nuevo?

Lorenzo: Sale un poco según el momento. Por ejemplo, con La Contraçeña, después del confinamiento, cuando abrieron la frontera y no podíamos dar conciertos, dijimos «illo, salir del keli ya, vamos a desconectar y hacer música tranquilamente, a nuestro rollo».

Nuestra música somos nosotros, y refleja la complicidad y la amistad que tenemos. La broma es un elemento más

Hay muchos cambios de ritmo o de estilo en medio de vuestras canciones, os gusta romper los esquemas hasta cuando hacéis una sevillana, como en Pascual Márquez 33, por ejemplo, ¿os gusta saliros de estos patrones, o es que os sentís incómodos con ellos?

Curro: Es que no nos planteamos eso. Nosotros nos ponemos a hacer música y, por ejemplo, en el caso de la sevillana, sí nos planteamos el decir «vamos a coger una sevillana». A veces es así, pero el proceso nunca es el mismo, cada canción es un mundo. Alguna canción la empezamos con un sample y trabajamos desde ahí, otras empezamos a partir de una letra… En el caso de Pascual Márquez 33 sí teníamos la idea de coger una sevillana, llevarla a su esqueleto máximo, a su esencia, y volver a construirla con herramientas nuevas. Pero cada canción es un mundo, no seguimos el mismo proceso para hacer todas las canciones. Cada una es una aventura nueva.

Quería profundizar algo más en esto, ¿de dónde salen vuestras canciones?

Curro: Cada canción parte de una cosa. Una a partir de un cacho de letra, otra a parte de una broma, de una melodía que te come la cabeza, de un sample

Esteban: A veces hacemos como un ejercicio: «Vamos a hacer una guajira».

Curro: Claro. Decimos: «¿Por qué no actualizamos este tipo de música y ya lo hacemos a nuestra forma?».

Ya que habláis de la guajira (Guahira playera). El humor también es parte esencial de vuestra música, ¿lo buscáis en las canciones?

Serokah: Es la guasa del momento.

Esteban: Nuestra música somos nosotros, y refleja la complicidad y la amistad que tenemos. La broma es un elemento más.

Sé que estaréis hartos de responder a esto, pero ¿qué diferencia a La Contraçeña de vuestros anteriores trabajos?

Curro: Estábamos más ‘ambientaos’. El proceso es el mismo, pero ahora nos conocemos mejor y lo pasamos mejor, y se nota luego en el disco. Es más divertido. Antes no estábamos tan sueltos, estábamos todavía desarrollando las herramientas, probando, tanteando… Y ahora ya manejábamos mejor la historia y era todo diversión. No nos topamos con tantas piedras como antes, que nos atascábamos más en las canciones. En este álbum a lo mejor ha habido un par de ellas que se nos han resistido un poco más, pero las demás han fluido un montón.

Esto depende de algo que ya habéis comentado, que es que cada uno habéis mejorado con vuestros instrumentos.

Lorenzo: Claro. Como tuvimos que formar la banda después de hacer el primer trabajo, cada uno empezó a tocar entonces. Por ejemplo, Esteban no había tocado el bajo nunca. O Serokah, que es productor, pero nunca había tocado el teclado en directo.

Serokah: Claro yo vengo de tocar el teclado en mi casa.

Curro: Bueno y ahí está, cogiendo polvo (risas).

Tenemos el filtro de rejilla ancha

La portada de vuestro nuevo álbum abruma de la cantidad de imágenes y referencias que tiene, y si te paras a analizar la música de Califato, es exactamente igual. Supongo que es fruto que os juntéis los cinco y cada uno vaya aportando sus referencias e inspiraciones…

Chaparro: Es vomitar todo lo que uno tiene en ese momento y, lógicamente, estamos cargados de referencias porque hemos vivido en una época… Estamos ‘cargaitos’ (risas).

Lorenzo: Tenemos el filtro de rejilla ancha (risas).

Er carrito de lô muertô es de los temas más flamencos del disco. Tiene un punto de psicodelia, el cante de Andrés de Jerez al que incluso le metéis autotune al final… ¿cómo llegáis a juntar todo esto?

Curro: Ese tema se ha ido construyendo poco a poco. Empezamos con un sample de batería y con un riff de guitarra con acordes de bulería y, a partir de ahí, le fuimos incorporando elementos que nos iba pidiendo la canción. Luego le incorporamos las colaboraciones y al final salió eso. Es una canción totalmente natural en el sentido de que no la teníamos en la cabeza antes de que existiera, sino que ha ido surgiendo. Hay otras canciones que a lo mejor las piensas antes, pero ésta no.

Chaparro: Se ha ido transformando. Cada vez que alguien colaboraba te devolvía una canción totalmente nueva.

De eso quería hablar también, ¿dais mucha libertad a los colaboradores?

Curro: Total. La misma que tenemos nosotros a la hora de crear.

Chaparro: Si cuentas con un artista, tienes que darle libertad. Si no, no desarrolla su arte como tiene que hacerlo.

Curro: Bueno, pero tampoco siempre. Hay algunos artistas que sí que les hemos dicho ‘haz un solo’, o que hemos hecho una melodía y luego el corneta, por ejemplo, la ha tocado. Pero por lo general, todos los que cantan, mi hermana con el violín, que también se ha inventado cosas, Mangu Díaz o Jesús Arispont, esos han hecho lo que les ha dado la gana.

La marcha de semana santa de Çambra der Huebê Çanto, que la compuso Curro, ¿la hicisteis especialmente para el tema, o ya la tenías y visteis que encajaba?

Curro: Estábamos haciendo el tema, que en principio era el tema de rap, con el sample de Antonio Molina, y de repente se nos ocurrió que ahí pegaba una marcha de semana santa. Entonces Serokah empezó a hacer las baterías, yo le hice las melodías con el teclado, y luego lo que hemos hecho esta vez es que lo han tocado un par de vientos.

Esteban: Sí, cornetas y trompetas.

En Tó ba a Çalih bien mamá, con Queralt Lahoz, habláis un poco de lo que hemos comentado antes de esa nueva cara que le estáis dando al flamenco. Decís en la letra que ‘Cambian las formas, pero nunca las maneras’, y ‘así se engaña al que no sabe, que lo que hay dentro es lo que vale’.

Esteban: Es letra suya, casi todo.

Serokah: Menos el estribillo, que sí que lo hicimos a medias. Pero lo demás, es todo suyo.

Esteban: Nosotros cuando hicimos la canción, en la instrumental, en el estribillo, cantábamos «Todo va a salir bien mamá» con el aire de Everything’s gonna be alright , y eso es lo único que teníamos. A Queralt la conocimos en la cárcel de la Modelo (Barcelona) en septiembre, y cuando nos entregó el tema, nos lo dio todo. Toda la letra, sus dobles voces, el estribillo…

Serokah: Todo perfecto. Increíble. Casi ni hizo falta mezclarlo. Cuatro arreglos y poco más.

Esteban: Fue natural. Le dimos total libertad y nos entregó eso.

¿Se os ha criticado mucho por hacer flamenco a vuestra manera, con vuestros ritmos y vuestros arreglos?

Esteban: No, porque si eres del flamenco y te sales, sí puede ser más criticado, pero si vienes de la electrónica, que por naturaleza es experimentación… Nosotros cogemos ingredientes de ahí, pero no hacemos flamenco, hacemos folclore andaluz.

Lorenzo: Y que lo hacemos también desde el respeto.

Serokah: Siempre intentamos citar la fuente de inspiración, hacerlo desde un punto de vista respetuoso.

Lorenzo: Desde la admiración.

No nos ha condicionado el hecho de que la gente esté sentada, no tenemos otro formato

¿Cómo surgió lo de rescatar el Andalusí para Camelamô naquerâh?

Lorenzo: Eso el Chaparro.

Esteban: Chapa conocía a Pablo Sánchez, que trabaja aquí en el Museo del Prado, y es investigador. Él ha rescatado esta lengua muerta y se ha empapado de eso. Con un trabajo de investigación brutal tradujo una letra nuestra.

Lorenzo: En principio se iba a hacer en caló, pero al final se metió este hombre.

Serokah: Estamos hablando de una lengua de hace 800 años. Realmente son transcripciones y manuscritos que Pablo Sánchez ha ido rescatando.

Hablando un poco de conciertos. No he tenido la suerte de veros tocar en directo, pero he visto alguno vuestro durante la pandemia, y estáis cada uno en un lado del escenario, separados… no parece mucho vuestro estilo, ¿Cómo era un concierto de Califato antes de la pandemia, y como es ahora? ¿habéis actualizado algo el formato?

Lorenzo: Pues solo hemos dado un concierto. Bueno, hicimos tres seguidos, que fueron como los primeros conciertos que dábamos, y esos han sido los únicos en los que la gente ha estado sin mascarilla. Eso era una locura, la gente estaba que se salía del pellejo. Pero solo lo hemos vivido una vez, un fin de semana que hicimos los tres del tirón allí en Sevilla.

Esteban: Nosotros en directo siempre llevamos a tope con esa energía. No nos ha condicionado el hecho de que la gente esté sentada, no tenemos otro formato.

Lorenzo: Hemos tenido que reducir los conciertos, porque al principio eran de una hora y pico, y ha habido muchos bolos que hemos tenido que quitar un trozo del principio o que hemos tenido que hacer dos pases seguidos. Por lo demás, desde nuestro punto de vista, es igual.

Vuestro segundo disco, Puerta de la Cânne (2019), tampoco habéis podido presentarlo como os gustaría en directo, ¿los conciertos que vengan ahora van a ser entonces 50/50 de vuestros dos últimos trabajos?

Lorenzo: Tendremos que hacer conciertos de cuatro horas (risas).

Esteban: Incorporaremos las canciones nuevas y, en función del formato, que sea una hora o una hora y media, tocaremos más o menos. Pero claro, vamos ahora por ejemplo a Jaén, que no hemos ido nunca y nadie ha escuchado las canciones en directo, tocaremos las canciones del disco anterior y las de éste.

Lorenzo: Iremos cambiándolo, supongo.

Serokah: Depende mucho del formato. Ahora, al tener ya más material es más fácil. Al principio, con el primer EP, cuando nos pedían algún bolo no teníamos repertorio para hacer un concierto realmente, pero ahora en el punto en el que estamos, podemos elegir un repertorio y plantear el concierto dependiendo de donde sea, por ejemplo. Podemos plantearlo como muy fiestero, muy festivalero, o más flamenco.

Lorenzo: También depende de las colaboraciones. Si vamos a Barcelona hacemos el tema con el Tremendo, que nos encanta y ya lo hemos hecho cuando hemos ido para allá, o ahora con Queralt Lahoz. Allí en Sevilla podemos llamar a Mangu, (‘bueno ojalá poder hacer eso, vamos’). Con Andrés de Jerez lo que pasa es que vive en París. Imagino que si podemos tocar allí…

Serokah: Bueno el nexo lo tenemos allí ya.

¿Se os escucha mucho fuera de España?

Esteban: Un poquito. Sobre todo, la gente de aquí que está fuera. Cuando te vas fuera, te das cuenta la mochila que llevas de tus vivencias en España, entonces está guay contarle a una persona que de donde vienes se hace este tipo de música. Yo creo que es mucho que los ‘andaluces por el espacio’ y españoles en general escuchan nuestra música cuando están fuera porque les recuerda un poquito el estar aquí. Pero poco a poco.

¿Veis mucha diferencia aquí en España entre en público del norte y el del sur al tener tanto de flamenco vuestra música?

Lorenzo: Qué va. Flipas. Cuando hemos venido aquí a Madrid que vinimos hace un par de meses, estábamos encantadísimos. Nos han tratado muy bien en todos lados.

Esteban: Súper emocionante el concierto de aquí en Madrid. La gente muy entregada, incluso los que no nos conocían. Conectamos mucho con el público, un ambientazo.

Serokah: Gente llorando y todo, fue un desfase.

Esteban: Como con el confinamiento no estás acostumbrado a escuchar música en directo, cuando les das un poco de emoción y de intensidad… Y las veces que hemos tocado también en Asturias, Barcelona… conectas un montón.

Estamos muy contentos de que hayamos tenido tanta repercusión, pero nos hubiese gustado hacer 40 o 50 conciertos

¿Qué esperáis de este disco en este año tan difícil para sacar música, y para todo en general?

Lorenzo: Que pongan ya todas las vacunas que tengan que poner (risas). Y que podamos tocarlo, que nos hemos quedado un poquillo a medias. Estamos muy contentos por un lado de que haya tenido tanta repercusión, pero nos hubiese gustado hacer 40 o 50 conciertos.

Serokah: Un poco el fin es ese. Realmente, cuando tú haces un disco, lo que quieres es tocarlo en directo y sentirlo con el público.

Ahora con este atraso que tenéis de conciertos, ¿tenéis pensado estar más tiempo girando cuando se pueda, antes de poneros con otro trabajo?

Esteban: No hacemos planes, la verdad.

Serokah: Hombre, la idea es dar conciertos, todo lo que podamos.

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Jorge Ocaña
Estudiante de ingeniería, pero sobre todo un loco de la música.
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