InicioEntrevistasLove of Lesbian: "Este disco tiene mucho de rabia e insatisfacción" (2021)

Love of Lesbian: “Este disco tiene mucho de rabia e insatisfacción” (2021)

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Sobran las presentaciones cuando se trata de hablar de una de las bandas más importantes de este país. Tras cinco años sin música nueva, Love of Lesbian por fin están de vuelta con un trabajo que presentar. V.E.H.N. (Viaje épico hacia la nada) es el álbum que devuelve a la banda barcelonesa a la primera línea de actualidad. Una nueva colección de canciones que dan forma a un disco redondo, de lo más consistente que han hecho nunca, con un discurso detrás potente y sin fisuras.

Las letras de Santi Balmes vuelven a tomar un inevitable protagonismo pero en esta ocasión, contraponiéndose a El poeta Halley (2016), hay un ejercicio de contención lírica por su parte. Los doce cortes que componen este Viaje épico hacia la nada van adquiriendo una dimensión mayor a medida que crecen las escuchas, mostrando a unos Love of Lesbian maduros, reflexivos y con cierto tono melancólico. Eso sí, lo que sigue siendo innegable es el enorme peso emocional que tiene cada uno de los cortes.

El día antes de la publicación de V.E.H.N. asistimos por la mañana a una presentación exclusiva de su nuevo álbum en directo y, ya por la tarde, nos juntamos con Santi, Juli, Jordi y Oriol en un céntrico e icónico hotel de Madrid. En medio de las maratonianas e interminables jornadas de promoción en las que están sumidos, charlamos detenidamente con Juli y Jordi y son ellos mismos los que nos cuentan todos los detalles que hay detrás de este esperadísimo disco.

Me da la impresión de veros con una ilusión casi extra con este disco. No sé si es por la situación que estamos viviendo y lo que ha pasado en este último año, pero parece que este álbum supone algo muy especial a nivel emocional.

Juli: Yo creo que le ocurre a todos los sectores, que cuando te quitan algo que asumías que tenías y que no cuestionabas, una vez te lo han quitado es el momento en el que lo valoras y lo añoras. Ahora piensas: “Ojalá pudiera volver a subirme en una furgoneta”, cuando antes, si te decían de ir en furgoneta, tú decías: “¿Por qué no vamos en AVE o cogemos un vuelo?”. Eso es lo que está pasando con este disco, que teníamos unas ganas enormes de volver a trabajar. Suena un poco ridículo decirlo pero es así, teníamos ganas de volver a trabajar, no de subirnos a un escenario o tener las miles de lo bonito del rock, sino simplemente de volver a trabajar.

Es muy bonito que me digas que se nota esa ilusión y esas ganas de volver a funcionar o a rodar. También han pasado muchas cosas dentro del grupo entre El poeta Halley y V.E.H.N. que cobran sentido ahora. Decisiones como dejar la oficina de management con la que llevábamos mucho tiempo trabajando, se notan muchísimo ahora con todos estos protocolos de cara a la salida del disco. Todo lo que hemos hecho hasta ahora de reuniones por zoom, por mail, etc. estaba basado en hipótesis de cuando todo empezase a girar. Y ahora, cuando todo empieza a funcionar, todo cobra sentido y efectivamente, hay un extra de ilusión.

Foto: Patricia Martín

Este disco se hizo antes de la pandemia y parece casi premonitorio

Creo que este disco va a ser un poco una tabla de salvación para muchos, al menos a mí me está ocurriendo, que llevo varios días muy metido en el disco. No sabría deciros por qué, pero tengo esa sensación. Supongo que a vosotros también os habrá pasado algo parecido.

Juli: Es muy interesante eso que dices. Ayer estrenamos Los irrompibles y, más allá de que lo que digas sea cierto o no porque aún no se sabe, lees los comentarios en YouTube del vídeo y esa misma idea está escrita por varios fans.

Jordi: Hay que aclarar que el disco estuvo grabado, en el 95% de las letras, antes de la pandemia. Es como si hubiera una premonición extraña y que ahora ha encajado a la perfección. Si hubiéramos hecho otro tipo de disco, con otra sonoridad o con otro tipo de lírica más festiva, quizás hubiese estado fuera de lugar ahora. En cambio con este disco hemos caído de pie.

Juli: Es como si, a pesar de la idea que teníamos de este disco que sí que tenía deliberadamente este tono y este color, el mundo hubiese conspirado para que todavía tuviese más significado. De pronto todo ha cobrado una dimensión mucho mayor de lo que nosotros pensábamos.

Jordi: Es cierto que estamos en un momento en el que, incluso temas antiguos como Si salimos de esta o Allí donde solíamos gritar, tienen ahora cierta retranca. Por ejemplo, en el concierto que hicimos el 27 de marzo en el Sant Jordi, casi cualquier título de cualquier canción parecía que hubiese estado escrita justamente para ese concierto.

O Nadie por las calles, que fue con la que arrancasteis ese concierto.

Jordi: Exacto. Es casi premonitorio (risas).

En todos vuestros álbumes hay una historia potente detrás, un hilo conductor que hace comprender mejor las canciones que contiene. ¿Cuál sería en V.E.H.N. (Viaje épico hacia la nada)?

Jordi: En El poeta Halley todo tenía un color y una forma determinada y algo que hemos aprendido con los años es que la repetición no es algo bueno. Así que, inevitablemente, cuando has recorrido un trayecto, el siguiente que planteas no es el mismo, sino que planteas una posible cara B de donde venías.

Por ejemplo, El poeta Halley tenía una portada con mucho color y con V.E.H.N. buscamos una portada mucho más sobria. El anterior disco tenía muchos detalles, una grafía en la que Sergio Mora hizo un trabajo excepcional, y con este buscamos otra cosa, un mensaje mucho más sencillo, aunque más impactante y doloroso. En El poeta Halley las letras tenían mucho peso y la música venía subyugada a ellas, en cambio en V.E.H.N. la letra no iba a ser tan importante en un principio, sino que iba a estar más en la línea de la música.

Inevitablemente, Santi acaba desbordándose y la letra sigue teniendo mucha importancia, pero no era el objetivo principal. En V.E.H.N. la música está más adelante, las guitarras por ejemplo están más por delante que en El poeta Halley y la crudeza, igual. En el anterior las canciones duraban 6-7 minutos, 13 minutos… en V.E.H.N. queríamos hacer temas más cortos. También te digo que lo que pretendíamos no es donde hayamos llegado porque también creíamos que íbamos a hacer un disco de ruptura y no lo es.

Foto: Patricia Martín

Trabajamos mucho en la idea de que todo paso genera una frontera

Todo esto que te he dicho son leitmotivs que queríamos dejar muy claros en este disco. Lo intrínseco, el ADN que subyace en todo el disco, es la idea de El paso. Durante un tiempo esa fue la idea que nos llevaba a hablar de V.E.H.N. Cuando tuvimos esa idea empezamos a construir el disco en torno a un concepto.

Se creó una idea muy bonita que es que todo paso genera una frontera. Fueron imágenes que nos iban llegando de nuestros viajes a México, de ir a Tijuana y ver la frontera con Estados Unidos: El Paso. Fuimos dándole vueltas a esa idea: que cada vez que das un paso, creas una frontera. Hay un lugar de origen y un lugar de destino, y en medio hay una frontera. La frontera también tenía un significado para nosotros, El sur tiene un toque fronterizo tex-mex de trompetas, el riff, el propio Enrique Bunbury… todo es una idea fronteriza.

La idea del paso significaba tomar la decisión de moverte hacia algún lugar. Como te decíamos, de El poeta Halley hasta aquí hemos tomado pasos muy trascendentales. El disco está plagado de todo esto que te estoy contando, luego acabó cristalizando en Viaje épico hacia la nada que era, no solo la inmediatez de un paso, sino de un viaje hacia no sabes dónde. El paso era la molécula pero el Viaje épico hacia la nada era el organismo.

Cada una de las canciones tiene esa idea del paso. Viaje épico hacia la nada, por ejemplo, era un título que teníamos y Santi escribió sobre la muerte de un amigo común que teníamos en nuestro pueblo y, al fin y al cabo, es un paso. Tomar la decisión de acabar con tu vida es dar un paso, hay un lugar de origen y un lugar de destino.

Viento de oeste es una proclama a la liberación, en plan “No te quedes en donde estás. No dejes que la gente te coma la cabeza. Toma una decisión y sé valiente”; Los irrompibles es lo mismo, incluso el videoclip es algo en movimiento: “Deja de estar avasallado por la normativa, por lo coherente, por lo que te obliga a comportarte de ese modo. Sé diferente”. Nosotros siempre hemos sido los raros que fuimos al concierto, los de la parte de atrás del autobús, somos Los irrompibles. No somos ni los más guapos, ni los que mejor tocamos, ni los más listos, pero de aquí no nos va a mover nadie.

El disco, al fin y al cabo, es un viaje, en todas sus variantes (Cosmos, El sur, El mundo, El paso…). ¿Podríamos entender el álbum como un viaje con un principio y un final o es solo el punto de partida hacia algún lugar?

Jordi: Es un comienzo. Después de diez años nos encontramos en un momento de saborear todo el trayecto y el camino que llevamos recorrido. Quizás es el momento de saborear el éxito, aunque esa palabra no nos guste demasiado. Juli antes hablaba de que hemos tomado algunas decisiones y esas decisiones no se toman de la noche a la mañana. Por ejemplo, el hecho de que un miembro de la banda ya no esté con nosotros fue una decisión muy dura que tomamos. Este disco en concreto arranca de una manera determinada y acaba de una forma más orgánica, más luminosa. El propio tema El paso acaba con una coda en la que estamos toda la banda en el estudio coreando. Ese tema demás se grabó el último de manera cronológica porque fue como decir “por fin estamos aquí”.

Tiene pinta de que va a cerrar conciertos. Os iréis del escenario y la gente seguirá coreándolo.

Jordi: Exacto.

Juli: Así es. ¿Y con cuál empezamos? Con Viaje épico hacia la nada, por supuesto.

Jordi: A veces ese coro que se creaba con el público era con la parte más festiva y el discurso, algunas veces, podría parecer un poco vacío. En cambio ahora puede ser con un tema que sale de dentro, que realmente te llena.

No pretendemos ningunear al destino, sino que queremos quitarle importancia

¿Qué representa para vosotros esa “nada” del título del disco? No es lo mismo viajar hacia la nada que viajar hacia ninguna parte. ¿Es la nada un lugar concreto?

Jordi: Es otra de esas cosas premonitorias que pasaron antes de la pandemia. En realidad no es hacia ningún lugar sino que es como quitarle la importancia al destino. No es ningunear al destino, es no darle la importancia. La pandemia y toda esta situación es algo que pone en jaque muchas de las estrategias que tú puedes tener en tu cabeza. Voy a poner el ejemplo de la banda: Enero de 2020, entramos a grabar el disco; en mayo va a salir el disco; en noviembre vamos a hacer una gira por primera vez en Estados Unidos… Son verdades que teníamos, llega marzo y todo se va a la nada. Te das cuenta de lo frágil que es hacer planes o creer que puedes asegurar cuál es el destino.

En la portada del disco hay un tipo en un trampolín, sobre una piscina vacía que crea un abismo, un lugar que no es propicio para poner ese trampolín. Eso es lo que significa la nada para nosotros. No es ningunear al destino, es simplemente que, por muchos planes que tú hagas, no hace falta que lo programes todo, no le des tanta importancia a eso.

A nivel lírico, decíais que ahora las letras de Santi se habían puesto más en la línea de la música. ¿Ha cambiado esto la manera de trabajar en este disco con respecto al anterior? Contadme cómo os adaptáis como banda a esa “nueva” manera de hacer canciones.

Jordi: Curiosamente este es el primer disco en el que no hemos pasado por el local de ensayo. A priori puede parecer una anomalía pero, por otro lado, ha sido la primera vez en la que todos hemos podido profundizar más en el discurso, desde nuestra propia visión. Por ejemplo, tú no estás en el local de ensayo y pides a la banda que toque el tema diez veces para que tú puedas encontrar el arreglo para esa parte. De golpe, Santi ha compartido sus ideas como un domador de caballos que de repente los suelta y todos debemos estar atentos para agarrarlos y saltar. Y como te decía, lo que a priori puede parecer algo anómalo que no funcionaría, creo que ha sido la vez que más empacados hemos llegado a la grabación.

Sería falso decir que no hemos pasado por el local antes de grabar el disco, porque hemos pasado tres veces y hemos grabado tres demos donde había más de 20 o 25 ideas. Es así como cada uno ha podido encontrar su sitio.

No querría hablar de pesimismo al hablar de estas canciones, pero sí que las veo con cierto aire melancólico y muy existencialistas. Antes Juli ha dicho la palabra “doloroso”. Demuestran cierta consciencia de dónde estamos y de cuál es nuestro camino en la vida. Al final, el paso del tiempo tiene siempre cierto poso de melancolía.

Juli: Estoy muy de acuerdo en eso que dices de ser conscientes de lo que somos. Todo esto del paso del tiempo es una cosa muy personal. Yo por ejemplo estoy encantado de envejecer. Me da más seguridad, más aplomo, tengo menos dudas de quién soy, me asusta menos mi entorno, las agresiones son menores, lo relativizo mucho más todo… Con la banda, toda esa añoranza o melancolía que intuyes es porque hay una conversación muy sobre el “yo”: Sobre lo que no hiciste, sobre lo que te quedó a medias. En Crisálida sí que está la reflexión sobre el individuo: “tú no te atreviste a hacer eso” o “te quedaste durante demasiado tiempo sin comportarte como deberías”. Es algo así como que “te has quedado en crisálida, no has evolucionado”.

Foto: Patricia Martín

En la actualidad, a nivel global, se pierden adversarios y se ganan enemigos

A Santi sí que le pesa mucho el paso del tiempo. Es una cosa que le ocurre desde hace años y lo adelanta. Quizás yo tengo un poco de síndrome de Peter Pan pero como amigo a veces me ha tocado decirle “Joe, no estás tan viejo. No te acabes antes de lo que realmente eres”. Al final, todos tenemos un poco de miedo a envejecer mal, a convertirte en una parodia. De esto hay ejemplos clarísimos, hay bandas que se arrastran durante mucho tiempo por el escenario. Eso es bueno tenerlo presente, pero es muy malo adelantarlo. Así que esa nostalgia o ese miedo del que hablas, seguramente no esté relacionado con una imagen lamentable o vulgar que estás arrastrando sino que sea más como “lo que pude haber hecho”.

Hablamos mucho del paso y sobre todo hay que ser conscientes del paso que no dimos. Ese sí que puede ser el desasosiego que se percibe en este disco.

Pero el disco en realidad lo que tiene es una rabia, una insatisfacción. Y hablamos de la época pre pandemia. Es una rabia de lo que existía en ese momento. Es que es muy agotador ser catalán en estos últimos años. Y te lo digo yo que, aunque mis padres son colombianos, he nacido en Cataluña y adoro mi tierra, su cultura, su idioma, etc. Viajo a cualquier país y cada vez que vuelvo a Cataluña la adoro más. Pero aún así es agotador ser catalán y defender tu identidad de una manera u otra.

Esa rabia que había de la discusión en la calle del independentismo, del lazo amarillo o del “a por ellos”, eso es lo que transpira este disco. No habla nada de política, pero sí de que todo el mundo tiene ganas de enfadarse con el otro, ya no solo entre Cataluña o España, sino entre Barça y Madrid, o los Stones y los Beatles, por decir algo.

Jordi: Es un poco esa sensación a nivel global de que se pierden adversarios y se ganan enemigos. Cada vez se está empobreciendo más el discurso, tanto político como intelectual o cultural. Parece que, si no piensas como yo, estás contra mí. Esto es lo que se palpa en el discurso de Trump, el discurso de Ayuso, el discurso independentista… Entonces, cuando sales de tu zona de confort y lo ves desde fuera, te das cuenta de todo esto que está pasando y aprendes a verlo todo desde una perspectiva más ligera, no todo tan tenso.

Yo he llegado a la conclusión de que somos un país perdedor pero porque estamos cómodos en ese discurso. El victimismo es un rol y, cuando llevas mucho tiempo ahí metido, cuesta salir. Esto pasa en todos los estratos sociales: en la política, en el fútbol, incluso Love of Lesbian hubo un momento en el que estábamos muy cómodos en el victimismo.

En Los irrompibles decís que “hasta un idiota, hoy en día es policía moral”. No sé si son peor este tipo de personas o los haters más directos.

Jordi: Las redes sociales, que se crearon como un espacio de libertad, cinco o diez años después se han convertido en un espacio en el que cada vez uno es más esclavo de su perfil o de su personaje. Parece que cada vez hay más gente que está abandonando, como Ada Colau que dejó Twitter el otro día y al final te preguntas qué ha pasado con ese espacio donde se respiraba libertad.

Una de las cosas de las que más dudas teníamos con el concierto del 27 de marzo era por las consecuencias que pudiera tener en redes. Lo que pasa es que llega un momento en que tener miedo te paraliza y es una frase muy barata pero era el momento de ser valientes y creo que lo fuimos. Al final también creo que, por suerte, estamos por encima de ese desgaste que nos pueden ocasionar las redes sociales.

Foto: Patricia Martín

El victimismo es un rol del que cuesta trabajo salir

También es verdad que éramos muchos los que estábamos cruzando los dedos y deseando que todo saliera bien por todo lo que suponía ese concierto para el sector.

Juli: Al final en la sociedad las personalidades son muy identificables. Tú dices que estabas pensando que todo saliera bien, pero hay mucha gente que estaba deseando que saliese mal. En ese sentido ya veías desde el principio todo lo que estábamos hablando hace un momento. Cosas como “¿por qué este concierto en Barcelona sí y en Madrid no?”. Al final es que es un horror que ocurra eso y este disco, precisamente, parte de ahí. No de la cosa política sino del hecho de que ya de por sí voy a quejarme, a odiar y a ir contra ti.

Es que al final era una insatisfacción por parte nuestra porque en ningún lado veíamos que las cosas funcionasen bien. Supuestamente, cuando eras un niño creías que la gente adulta era la que hacía las cosas bien y, a medida que vas creciendo, te das cuenta de que nadie hace las cosas bien.

Muchas de vuestras canciones adquieren siempre un nuevo significado cuando las tocáis en directo y la gente las hace suyas. De las doce canciones que hay en Viaje épico hacia la nada, ¿con cuál esperáis que ocurra algo así?, ¿cuál presuponéis que os va a sorprender por una frase, por un estribillo o porque el público la tome de una manera especial?

Juli: Es absurdo que Santi pretendiera no llegar a ese nivel porque cada canción tiene una taza. Por ejemplo, “Corazonada o nada en tu corazón”. A mí me cuesta postularme en ese sentido. Sí que creo que Los irrompibles va a ser una de las canciones más importantes en directo.

Os pongo el ejemplo de frases como “Putas ganas de seguir el show”, de 1999. Quizás en su día no pensabais que fuese a tener esa trascendencia y, a lo largo de los años, ha ido adquiriendo un nivel emocional muy importante.

Jordi: La verdad es que es difícil contestar a eso porque te llevas muchas sorpresas. En el estudio tenemos una percepción a veces que, hasta que no llega el bautizo con el público, no sabes bien qué va a ocurrir. Un ejemplo claro es “tengo un cuchillo y es de plástico”. Al principio todos nos quedamos un poco del revés mirándonos como “¿quién le dice a Santi algo de esta frase?”… Y ahora la canta el público.

Juli: Me has hecho pensar mucho, tío. Está muy guay eso y ahora se me acumulan (risas). Por ejemplo, en la idea de mostrar singles El mundo no salía y, a base de enseñárselo a amigos de mi entorno, vi que esa canción tenía una reacción muy especial. Eso nos empujó a sacarla. Pero, hablando de algo que no hayamos mostrado, hay dos canciones que para mí vienen hermanadas: Viento de oeste y Eterna revolución. Pues creo que el estribillo de Viento de oeste va a tener ese carácter que decías. Me has hecho pensar bastante en eso, la verdad. Te lo agradezco.

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