InicioEntrevistasZirconita: "La clave está en que el público se crea y entienda...

Zirconita: “La clave está en que el público se crea y entienda lo que tú estás haciendo” (2020)

-

Fotografías: Alejandro García-Cantarero

Aunque la formación es exactamente la misma que cuando se llamaban Several Prizes, lo cierto es que Zirconita es un proyecto completamente nuevo, en cuanto a sonido, concepto y propuesta musical. El quinteto formado por Iván Anes (voz y teclados), Joe Llorente (guitarra y teclados), David Casas (guitarra), David Pintado (bajo), Daniel Mayoral (batería) ha publicado recientemente su primer larga duración, bajo el título de Paradero.

Iván, Joe y Gusi (David Casas), nos detallan cómo han llegado hasta aquí, cuál es el origen de este nuevo álbum y su evolución con respecto a Amago (2018), su anterior EP. Pero sobre todo, los tres músicos detallan todo lo que hay dentro de Paradero, los porqués, los objetivos marcados, el trabajo en equipo, la producción de Manuel Cabezalí (Havalina) y Víctor Cabezuelo (Rufus T. Firefly)… y se muestran convencidos de que tienen muchas cosas que decir.

Para romper un poco el hielo me gustaría que vosotros mismos nos contarais el origen de la banda, desde que formáis Several Prizes hasta ahora.

Joe: El origen de todo es que cuatro de los cinco, la base instrumental de la banda, nos conocemos desde que tenemos 13-14 años y con 15-16 empezamos con nuestro primer grupo, que no tiene nada que ver con lo que es Zirconita, en absoluto. Hacíamos mucho rock urbano, un poco de punk, todo un poco más macarra…

Después de ese proyecto, aunque nunca hemos perdido el contacto, estuvimos 8-10 años sin hacer absolutamente nada juntos. Durante ese tiempo cada uno se fue hacia lugares muy dispares, musicalmente hablando: Gusi es más de rock clásico setentero; Pinti, el bajista, es contrabajista de una orquesta de clásica; Dani, el batería, tiró más por el mundo de la electrónica, estuvo pinchando; y yo musicalmente abarco absolutamente todo: tengo en mi iPod desde McNamara, hasta los Slayer, pasando por Camarón y los Mártires del Compás.

El caso es que nos volvimos a juntar, con otra cantante, haciendo versiones que cada uno iba proponiendo, y empezó a fraguarse la base de lo que actualmente es Zirconita. A Iván le conocimos en una web que se llama SoloMusicos, gracias a los típicos anuncios de “banda busca cantante” y “cantante busca banda”. Gusi contacto con él, le mandamos tres bases instrumentales de las canciones que estábamos haciendo en ese momento, a él le encantaron y en tres horas tenía grabadas unas melodías con las que enseguida encajamos. La verdad es que fue un amor a primera vista y desde ahí, hasta ahora.

En ese momento, Iván entró siendo Several Prizes y después de sacar esos dos EPs, uno de ellos autoproducido, automezclado y grabado en casa de Steve Jordan, en Talamanca del Jarama, y el segundo en el que ya entró Manuel Cabezalí a jugar con nosotros. Desde ahí hasta Paradero sacamos otro EP más, ya bajo la denominación de Zirconita.

Has comentado que cada uno venía de mundos musicales diferentes, pero realmente, ¿qué es lo que os une a nivel musical?, ¿qué puntos en común tenéis?

Gusi: Como ha dicho Joe, cada uno estuvimos por sitios diferentes a nivel musical, pero siempre nos ha unido el gusto por la música de los 80 y, sobre todo, de los 90.

El cambio de nombre del grupo, unido al cambio de idioma, es un punto de inflexión, un nuevo comienzo para vosotros. ¿Qué buscáis con ello y cuáles son las razones que os empujan a ese cambio de rumbo?

Gusi: En primer lugar, teníamos mucha inquietud por explorar esa posibilidad de trabajar en nuestro idioma. En el punto en el que estaba la carrera de la antigua banda, Several Prizes, vimos que era un momento adecuado para poder hacerlo, ya que todavía no habíamos cogido un nombre ni un nivel de visibilidad importante. Además, siempre nos decían que sonábamos muy bien pero que recordábamos mucho a algunas bandas internacionales, así que queríamos buscar una identidad y lenguaje propio. Por eso optamos por tirar por ese camino y fue un quórum claro entre los productores y la banda. Por eso consideramos también que era un momento adecuado para cambiar el nombre del grupo.

‘Paradero’ es lo que realmente somos ahora mismo

¿Qué lugar creéis que puede ocupar Zirconita dentro del panorama musical actual? si es que hay alguno aún libre… ¿Dónde ubicaríais vuestra música?

Joe: No somos una banda cuadriculada en lo indie, ni tampoco hacemos rock alternativo al uso, no somos psicodelia… pero pinchamos de muchas cosas. Creo que, dentro de todo eso, sí que tenemos nuestro hueco. Está claro que no vamos a entrar a los mismos fans que les gustan Los Punsetes o Carolina Durante, ni a los que escuchan Fito & Fitipaldis o que escuchan a los Slipknot, pero hay mucha gente que no bebe de una única fuente y creo que a esa gente sí les podemos llegar. Este disco creemos que es un trabajo muy bien hecho, donde los arreglos no están realizados gratuitamente y que la composición y el sonido está muy buscado y tiene un porqué.

El disco, a priori, tiene muchos ingredientes para tener un recorrido importante: letras evocadoras, melodías trabajadas y pegadizas, una serie de atmósferas muy sugerentes, etc. ¿Qué factores creéis que deben estar de vuestra parte para que Paradero llegue a un mayor número de oídos?

Gusi: Como bien ha dicho Joe, este es un disco que viene de muchas cosas, de muchos espectros, que ha bebido de muchas fuentes y se ha concentrado todo en este trabajo. Yo creo que la magia está un poco ahí, en coger todo eso y plasmarlo en diez canciones.

Joe: Paradero realmente es lo que somos ahora mismo. Estamos absolutamente satisfechos y orgullosos de haber podido llegar hasta aquí.

Gusi: Nosotros, como cualquier artista, nos creemos lo que hacemos. Al final, la clave está en que el público se crea lo que tú estás haciendo y que lo entienda. Yo creo que este es un disco para escuchar, para masticar, para envolverte y para darle vueltas.

Joe: Y cuando el disco es lo que tú eres, es mucho más fácil creértelo. Si estás impostando un rol que no eres tú, es más difícil. Aunque ojo, que hay gente que lleva esto muy bien y son unos personajes dentro y otros fuera del escenario. Pero al final, cuando el personaje se lo cree, es cuando realmente te transmite.

Gusi: Es que cuando te lo crees, te sale solo y no estás encorsetado en ciertos clichés, aunque eso muchas veces pueda funcionar. Pero nuestra manera de entender la música es esa.

En realidad, aunque actualmente no se puedan defender las canciones en directo, igual no es mal momento para sacar un álbum completo. Puede que la gente tenga algo más de tiempo para meterse de lleno en él, al estar más tiempo en casa…

Joe: Nosotros somos absolutamente conscientes del momento que vive la música, pero fue una decisión que tomamos. Es probable que ocurra lo que tú dices: que hayamos podido llegar a más público o a ciertos medios porque hay mucha gente que ha evitado sacar discos, por pura estrategia. Además de que también hay más tiempo para escuchar discos que el que teníamos antes.

Es una pena no poder tocar en directo, pero es algo que hablábamos el otro día con Edu, el de los locales de ensayo, que decía que “si tienes algo, hay que sacarlo. No vas a quedártelo guardado y hacer un ‘Chinese Democracy’ de Guns N’ Roses” (risas).

Gusi: Es que es muy duro acabar la producción en mayo, tener eso ahí y decir: “¿Qué hacemos ahora?”. A nivel psicológico es algo brutal. Es que, en la semana del confinamiento, acabamos de grabar la instrumentación y nos quedaban las voces. Nos pilló todo de lleno.

Joe: Al final, ha sido un proceso súper largo y totalmente condicionado, como le ha pasado a todo el mundo. Grabamos los dos primeros temas de adelanto en diciembre, cuando grabamos el resto, que terminamos en marzo, Víctor se fue a hacer unos bolos a Chile con Anni B Sweet y se quedó encerrado allí sin poder volver durante una semana.

Luego terminamos de grabar como pudimos las voces, en junio. El concierto de presentación que teníamos firmado iba a ser en la Moby Dick, el 30 de mayo, que al final fue el primer concierto que se dio con el coronavirus, cuando tocaron Los Punsetes. Esa misma fecha era la nuestra, pero claro, nosotros no teníamos disco. Al final, con las mezclas, el mastering y demás, llegamos a finales de agosto, con las dificultades que ha entrañado todo. El hecho de no poder escuchar cada premezcla todos juntos complicó un poco las cosas, hasta que pudimos juntarnos a escuchar la mezcla en casa de Manuel.

Con este disco hemos estado más abiertos a experimentar

Con Amago disteis el pistoletazo de salida a esta nueva etapa. Y ahora habéis lanzado por fin vuestro primer larga duración. A nivel musical, en general, ¿qué podemos encontrarnos en Paradero y dónde radican, desde vuestro punto de vista, las mayores diferencias con respecto a vuestro anterior EP?

Joe: Hay un peso mayor de la electrónica, de los sintes y de buscar unos sonidos un poquito menos estándares. De entrada, nosotros contábamos con que Víctor iba a meter mucha más mano en los teclados y al final, lo que se ha notado es su mano en las guitarras. Los sonidos más peculiares de las guitarras los cocinó, en gran medida, él. Por ejemplo Glass, Lejos

Gusi: En SOS, también… A la hora de distribuirnos el trabajo Manuel se quería encargar, sobre todo, de bajos y baterías y Víctor, de teclados y guitarra.

Joe: Los teclados tampoco son exagerados, realmente son atmósferas y texturas. El otro día un colega me decía que se nota que hay sintes, pero que no perdemos nuestra esencia y sigue habiendo un puntito oscuro. Creo que tiene razón. En esta ocasión hemos estado más abiertos a experimentar. También es cierto que la madurez de los temas, con respecto al EP anterior, se nota. Eso ha dado más margen al juego.

Pues para mí, este álbum suena menos oscuro que Amago, lo percibo quizás un poco menos áspero. Antes de empezar la grabación y producción del álbum, a nivel de sonido ¿qué buscabais como banda?, ¿qué teníais en la cabeza en cuanto a cómo queríais que sonaran estas diez canciones?

Joe: Sí que queríamos quitarnos ese manto oscuro y tener un poco más de color. Que no es que reneguemos de lo anterior, que conste.

Gusi: A mí sí que hay gente que me ha dicho que se nota mucho a Víctor y a Rufus, pero creo que solo hasta cierto punto.

Yo lo noto, pero no tanto. Por ejemplo lo anterior a Paradero sí que me recordaba más a Havalina.

Gusi: ¿Ves? En eso sí que estoy de acuerdo, por esa oscuridad, esos sonidos… Yo recuerdo que, cuando investigamos para ver quién queríamos que nos produjera, el sonido de Havalina era lo que nos más nos llamaba porque nos alucina, nos deja petrificados. Y eso, trasladado a nuestra filosofía, nuestros temas, nuestras reglas, dio origen a Amago. Pues algo parecido nos ha ocurrido con Víctor, aunque quizás no tanto como el peso que tuvo Havalina antes.

El hecho de que se haya unido Víctor a la producción ¿es precisamente porque buscabais esas atmósferas?

Joe: Sí que queríamos que entrara a jugar porque queríamos darle cierta importancia a los teclados, sin saber que al final el cincelado de Víctor ha sido más en cuanto a guitarras.

Gusi: A mí de Rufus lo que más me llamaba la atención era el gusto con el que trataban los teclados.

Joe: También se trataba de dar una vuelta de tuerca porque era la tercera vez que íbamos a trabajar con Manuel y a él también le pareció muy bien que entrara Víctor, por buscar algo más. Nosotros se lo propusimos y él estuvo de acuerdo porque sabía que íbamos a aprender a trabajar de otra forma distinta.

Para nosotros, la composición es un eterno brainstorming

Personalmente me ha gustado mucho la construcción de melodías que habéis hecho en este disco. Creo que son muy acertadas y con una gran capacidad de enganchar al oyente, como ocurre por ejemplo en Glass o SOS (son dos de las canciones que más se han quedado en mi cabeza esta última semana).

Joe: ¿Te puedes creer que mi hijo de cuatro años se tararea también esas dos canciones? (Risas) Y Cielo negro, también…

O sea que tengo el mismo gusto que un niño de cuatro años…

Joe: Es que eso psicológicamente tiene algo que decir. Son canciones llamativas, que se quedan.

Al final, cuando se componen canciones, ¿es inevitable pensar en cómo acogerá esos temas el público, cómo podrán sonar en directo, etc o intentáis ser ajenos a eso y guiaros únicamente por lo que os dicte vuestra creatividad?

Iván: Yo creo que creativamente todavía no hemos llegado al punto en el que podamos decir que queremos llegar a un lugar para buscar un resultado concreto. Creo que, aunque tengamos la edad que tenemos, es un proyecto muy joven, muy fresco, y las ideas se trabajan entre todos, independientemente de quién aporte la primera llama.

Lo que sí que quizás ocurre es estar componiendo o haciendo algún arreglo y pensar “esto va a molar mucho”. Pero es la sensación que te da casi al disfrutarlo tú como propio espectador de lo que acabas de crear. Es lo típico de estar en el local, mirarnos y pensar que eso tiene que llegar a gustar a la gente porque, si nos ha molado a los cinco que estamos ahí…

Gusi: A mí personalmente me gusta mucho la música en directo, de hecho la mitad de los discos que tengo son directos. Es por eso que al final siempre pensamos en el directo, porque es la esencia de todo.

Joe: En cuanto a melodías, Manuel Cabezalí dijo de este señor (señalando a Iván) que tiene “el don de la melodía”… (risas).

Al final, la composición es un eterno brainstorming en el que estamos siempre, donde cada uno va dando su toquecito y al final creo que llegamos a un equilibrio. Una vez que hemos llegado ahí, lo cogen los productores y le dan ese pequeño plus.

Iván: Al final, un productor lo que hace es vestir la canción. Nosotros llegamos con una canción que tiene su estructura, su ritmo de batería, su armonía, sus melodías de guitarra, etc. y luego con los productores pasamos por todos los instrumentos, incluida la voz. Yo repaso también las letras con ellos, hacemos esa limpieza y nos vuelven a dejar solos otra vez. Ya después de dar esa última batida, nos metemos en el local para la postproduccion.

Precisamente os iba a preguntar por eso. En los créditos del disco pone que todos los temas han sido compuestos por Zirconita. ¿Sois un grupo totalmente democrático?

Joe: En general sí, pero está claro que Iván es el que componen las voces, yo me centro más en las estructuras o en los riff, Gusi hace determinados arreglos… Lo bueno de todo esto, es que ninguna de las cosas que hemos aportado cada uno ha querido desentonar con la historia que hemos querido contar con Paradero, ni con la historia que cuenta cada canción por separado.

Iván: Entre todos vestimos las ideas que trae cada uno. Pero siempre, lo que llevamos son bocetos de ideas que al final, cuando los pones en común con todos los músicos y los productores, vemos cómo toman forma.

Si hay algo en estas letras, es que son sinceras

Joe ha hablado de la historia que cuenta el disco y la que cuentan las canciones. A nivel general, ¿de qué tratan los temas de Paradero?

Iván: Yo te diría que no hemos llegado a un punto tan conceptual como hace Rufus, que creo que es el top del top del concepto: es cómo visten, cómo hablan, cómo actúan, la puesta en escena, el diseño, el hilo conductor de las canciones… Nosotros somos trabajadores por cuenta ajena y, ¿qué más quisiera yo que tener 24 horas de poesía en mi cabeza?, pero no es el caso. En realidad, las canciones en este disco sí que tienen un hilo que las une y creo que, en las letras por lo menos, hay una parte de esperanza, de optimismo, de energía, de ganas de vivir y de superar los problemas.

Por ejemplo, Lejos habla de mi chica y de mí. Desde la primera frase ya te lo está diciendo: “Hazme eso otra vez y olvidarás que el cielo puede arder”.

Glass fue como una explosión que me salió en casa. Es como un pequeño mantra que te está diciendo que “a lo mejor no sabes todo esto que me está pasando, pero yo quiero seguir hablando de que la vida puede ser bonita, por muy jodida que esté”.

Recipiendario es como un viaje un poco sideral: “Quisiera ser la luz que cruza el universo en cada gota de tu cuerpo que se expande hacia el vacío” (N. del E: cita una frase de SOS).

SOS es un canto a la naturaleza, para decirle que quizás es de las últimas oportunidades que tenemos y que es un regalo estar aquí, en este sueño en el que todos vivimos, y estar vivo.

Erosión está basada en un inmigrante que cruza el estrecho.

Cielo negro habla del conflicto entre Israel y Palestina, sin conocer realmente el conflicto, aunque me pueda posicionar. Yo trato de contar que hay un desequilibrio. Me chocó mucho ver una imagen de unos pobrecitos en una llanura con piedras y los israelíes lanzando bombas desde aviones y lanzacohetes. Me vino esa imagen y me rompió, igual que Fantasmas en el disco anterior hablaba de los atentados de Barcelona, cuando un terrorista se metió en el coche de un chico.

Láudano, Isósceles y Gotas Son canciones que venían más de ideas de Joe y del grupo, y es más buscar sentimientos que te encajan con esa música.

Marte es una historia personal mía, de un fallecimiento que hubo en mi familia, de mi hermano. Habla de mí cuando surgió la noticia, de ese viaje relámpago que tuve que hacer a Asturias, de cómo me imaginaba a mi cuñada en ese momento y de cómo sigues con esa relación hacia delante: “Te oigo respirar, dime si es verdad”. La idea de esta canción lleva como diez años compuesta y, gracias a que al final ha podido entrar en Zirconita y a que Manuel tiró con ella para delante, es cuando ha aparecido la letra. Antes no lo había conseguido.

Por lo que veo, las letras son básicamente tuyas.

Iván: Igual, si fuera un trabajo más coral, saldría mejor. Pero también es cierto que es algo que llevo siempre en segunda piel porque tiene que ser algo que, cuando me suba al escenario, me encuentre cómodo diciéndolo. Yo creo que una canción hecha por encargo, no pasa nada, pero cuando es un proyecto con el que te tienes que subir una hora a un escenario, si digo cosas que no tienen nada que ver conmigo, no soy yo y me canso. Es como que soy un personaje que no disfruta con ello. Si hay algo en estas letras, es que son sinceras.

Las salas están en el match-ball más gordo al que se han enfrentado nunca

Hablando de las letras, creo que hay algo muy interesante en ellas y es el hecho de estar a medio camino entre la narración más directa y un lenguaje más ensoñador, con referencias a las estrellas, a la naturaleza, incluso a unicornios. ¿Es algo premeditado el hecho de no dar todo por supuesto y dejar ciertas partes de las canciones abiertas a interpretación por parte del oyente?

Iván: Si te soy sincero, no tengo ni puta idea de escribir. Te lo digo de verdad. Yo he hecho teatro y lo único que te puedo decir es que, cuando me viene una idea de esa letra, yo me imagino que estoy dentro de esa película. A veces, simplemente se trata de levantar los ojos y ver cosas. A lo mejor a veces ves un unicornio que viene hacia ti o como en Isósceles que estaba en una playa y simplemente plasmo lo que me ocurre ahí, lo que me eriza la piel.

Obviamente, releo y repaso mucho las letras, y trato de que tengan una musicalidad y una fonética. Yo digo siempre que todos podemos cantar, pero que no todos podemos cantarlo todo. Yo no sé si canto bien o mal, pero esto que canto lo canto mejor porque también yo me ayudo a mí mismo fonéticamente para ello.

De la portada y el arte del disco se ha encargado Julia Martín-Maestro. Contadme cómo ha sido ese proceso. ¿ha sido todo hecho ex profeso para el disco?

Joe: Sí, todo ha sido ex profeso. La idea surgió porque nosotros le dijimos el concepto de lo que estábamos buscando: que este era el sitio al que habíamos llegado tras un largo camino, que nos queríamos quitar ese manto oscuro que teníamos y dar una explosión de color. Debimos explicárselo muy bien (o ella lo entendió muy bien), porque escuchó todos los temas y, en tres bocetos, dimos con la portada y con la parte interior.

Gusi: Pero nosotros sí que no teníamos una idea de lo que iba a salir

Iván: Yo sí que le dije que no queríamos que se pareciera a Rufus.

Joe: De hecho, este (señalando un dibujo del interior del álbum) era uno de los bocetos que había, pero le dijimos que no porque se parecía mucho a Rufus (risas).

Iván: Al final es un poco lo que te han contado ellos, que este disco viene de Amago, que era la presentación de nuestro sonido. Este sonido está evolucionando gracias a los colores que cada uno damos al proyecto, gracias a Manuel y a la incorporación de Víctor, etc.

Para el título de este disco me vino a la cabeza la frase “sin paradero conocido”. Nosotros, no es que estemos sin paradero conocido, sino que estamos en un lugar que empieza a tener sentido y que lo empezamos a conocer, aunque tampoco sabemos decir todavía exactamente dónde está. Es un sitio desde el que van a empezar a salir muchas más cosas. De esa idea que le comenté a Julia, mandó esto y vimos que era como si fuéramos varios de nosotros, que estamos en nuestro viaje creativo y donde confluye todo.

La situación actual no sé si invita a ser muy optimista con el tema de los directos, sobre todo para bandas como Zirconita que dependen mucho de las salas. ¿Cómo veis el futuro de estas salas?

Joe: Las salas están ahora mismo sobre el match-ball más gordo al que se han enfrentado nunca.

Gusi: Todo pasa por que la situación se normalice lo más pronto posible, ya que todo el tiempo corre en su contra. Pero bueno, yo creo que se van a coger las cosas con ganas cuando todo esto acabe. Pero la incertidumbre es grande, sobre todo por saber cuándo podremos volver a salir a tocar.

Es que este año hemos suspendido todo. Todo lo que programábamos se caía. Ha surgido lo de Los Conciertos de Radio 3 y a nosotros nos ha venido perfecto porque tenemos un trabajo caliente, que nos apetece enseñar a la gente. Lo que está claro es que esto no puede parar.

spot_img
spot_img