La artista islandesa Björk ha decidido retirar todo su catálogo musical de las plataformas de streaming en Israel como parte de la campaña No Music For Genocide, una iniciativa que busca denunciar la situación en Gaza mediante un boicot cultural. De forma inmediata, su música ya no está disponible en Spotify ni Apple Music para usuarios israelíes.
La campaña, lanzada en respuesta a lo que sus organizadores califican como genocidio en Gaza, insta a músicos y titulares de derechos a bloquear el acceso a sus obras en Israel. Más de 400 artistas se han unido, entre ellos Massive Attack, Fontaines D.C., Paramore, Rina Sawayama, King Krule, Japanese Breakfast, Primal Scream, Soccer Mommy y MØ. La estrategia consiste en modificar las zonas de distribución o enviar solicitudes de geobloqueo a sus sellos y distribuidores.
El movimiento también presiona a las grandes discográficas —Sony, Universal Music Group y Warner— para que tomen medidas similares, recordando que estas compañías suspendieron operaciones en Rusia tras la invasión a Ucrania.
Björk no es ajena al activismo político. En 2008, durante un concierto en Shanghái, expresó su apoyo a la independencia de Tíbet mientras interpretaba Declare Independence. Más recientemente, en noviembre de 2023, publicó en Instagram una serie de mapas históricos del conflicto palestino-israelí con el mensaje: “¿Esto es lo que llaman compartir?”
Desde la organización afirman que “la cultura no detiene bombas, pero puede rechazar la represión política y el lavado de imagen de quienes cometen crímenes contra la humanidad”. La campaña busca inspirar a más artistas a tomar acciones concretas y visibles.
Björk: la alquimista sonora que convirtió Islandia en un universo musical
Desde sus primeros pasos como niña prodigio en la escena islandesa, Björk ha construido una carrera que desafía géneros y expectativas. Tras formar parte de bandas como Tappi Tíkarrass, KUKL y la influyente The Sugarcubes, su salto como solista en los años 90 marcó un antes y un después en la música alternativa. Su debut Debut (1993) fusionó electrónica, jazz y pop con una sensibilidad única, seguido por Post (1995), donde la experimentación se volvió su sello. Con Homogenic (1997), creó un paisaje sonoro que mezclaba cuerdas clásicas y beats volcánicos, consolidando su estatus como visionaria. A lo largo de su trayectoria, ha colaborado con artistas como Antony Hegarty, Thom Yorke y Arca, y ha sido reconocida por su audacia estética tanto en lo musical como en lo visual.
Su discografía incluye once álbumes de estudio, entre ellos Vespertine (2001), Medúlla (2004), Volta (2007), Biophilia (2011), Vulnicura (2015), Utopia (2017) y Fossora (2022), cada uno con una narrativa sonora y conceptual distinta. Además, ha publicado bandas sonoras como Selmasongs (2000) para la película Dancer in the Dark, donde también actuó y ganó el premio a Mejor Actriz en Cannes. Con más de 40 millones de discos vendidos, Björk es la artista alternativa más exitosa en términos comerciales y una figura clave en la evolución de la música experimental. Su obra trasciende formatos: desde apps interactivas hasta partituras para coros sin instrumentos, siempre empujando los límites de lo que puede ser una canción.
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