Hay lanzamientos que deben escucharse, estemos como estemos, porque contienen canciones que se padecen en el mejor de los sentidos. «SUMMON», el nuevo y explosivo sencillo de la británica Heidi Curtis, pertenece definitivamente a este tipo de golpes sónicos que te agarran la garganta y te sacuden hacia un movimiento imparable. No estamos ante un simple lanzamiento de consumo rápido; es un auténtico torbellino sonoro que se siente como un puñetazo de honestidad brutal y distorsión purificadora en pleno rostro.
La forja de una voz imprescindible
Para quienes hemos seguido la pista de la cantautora de Newcastle, este paso al frente no es una sorpresa, sino la evolución lógica de un talento que lleva años cocinándose a fuego lento. Tras pasar más de un lustro curtiéndose en el circuito de salas independientes y fogueándose ante audiencias masivas abriendo para gigantes como Florence + The Machine, Paul Weller, Sam Fender, Mumford & Sons, The War On Drugs o Holly Humberstone, Curtis ya demostró de qué pasta estaba hecha con su celebrado EP debut, Hollow Heart, el cual ya reseñamos hace poco en Crazyminds. Si en aquel trabajo nos cautivó con su folk-rock atmosférico influenciado por Stevie Nicks y Patti Smith, en «SUMMON» rompe las cadenas y abraza una ferocidad eléctrica sin precedentes.
Catarsis sonora: vulnerabilidad, rabia y distorsión
La genialidad de este corte radica en cómo canaliza la vulnerabilidad a través de la rabia. La letra es un descenso a los infiernos de la noche y la evasión, donde Curtis canta sobre quemar cargas a base de bebida y buscar la tormenta a pecho descubierto con versos tan desgarradores como «When I go out tonight,I’ll put a new head on my shoulders» (Cuando salga esta noche, me pondré una cabeza nueva sobre los hombros).
«SUMMON» explora con maestría la delgada línea entre el miedo, el amor y el subidón de adrenalina («Love is fear and fear is the thrill» El amor es miedo y el miedo es la emoción). Su estribillo, lejos de buscar el gancho comercial facilón, arrastra al oyente a un mantra obsesivo y magnético impulsado por la repetición de la palabra «Summon», funcionando como un ritual para recuperar la fuerza perdida. Musicalmente es un cañonazo: las guitarras afiladas y una sección rítmica aplastante arropan la poderosa voz de la artista, que transita entre el susurro herido y el desgarro absoluto.
El universo visual de Heidi Curtis y la influencia de Jackson Pollock
Por si fuera poco, su traslación visual es una maldita genialidad. Dirigido por la propia artista junto a Jay Davison, contando con la dirección de fotografía de Will Creswick y las fotografias de Suzy Hull, el videoclip traslada el concepto del «action painting» a la pantalla con una agresividad plástica brutal, emulando la energía del mismísimo Jackson Pollock. Los trazos veloces y las texturas densas no son mero adorno; son la extensión visual de las tensiones internas de la canción.
Heidi Curtis firma aquí una obra cruda y abrasiva que no solo anticipa un EP homónimo imponente de la mano de AWAL Recordings, sino que la consagra como una de las realidades más excitantes y peligrosas del panorama indie actual. Imprescindible subir el volumen hasta que duelan los oídos. El single ya está disponible en todas las plataformas digitales, y los enlaces de pre-reserva para el esperado EP ya se han habilitado a través de sus canales oficiales.


