David Gilmour lo ha dejado claro: no hay vuelta atrás con Roger Waters. En una entrevista reciente con The Telegraph, el guitarrista de Pink Floyd afirmó que “no hay forma posible” de volver a trabajar con su excompañero, con quien ha mantenido una relación tensa desde su salida de la banda en 1985. La ruptura, que comenzó como una disputa creativa, ha evolucionado hacia un conflicto político y ético. Gilmour ha acusado a Waters de apoyar a “dictadores genocidas y autocráticos como Putin y Maduro”, y ha declarado que jamás compartiría escenario con alguien que considera permisivo con el maltrato a mujeres y a la comunidad LGBT.
La polémica se intensificó en 2023 cuando Polly Samson, esposa de Gilmour, publicó un tuit acusando a Waters de ser “antisemita hasta la médula” y “defensor de Putin”, entre otros calificativos. Gilmour respaldó públicamente esas palabras, afirmando que “cada palabra es demostrablemente cierta”. Waters respondió negando las acusaciones y anunció que estaba consultando asesoría legal.
Mientras tanto, Gilmour sigue adelante con su carrera. En octubre de 2025 ha lanzado The Luck and Strange Concerts, y en diciembre llegará una edición de lujo por el 50 aniversario de Wish You Were Here. Además, Pink Floyd logró este año su séptimo número uno en Reino Unido con el álbum en vivo Pink Floyd At Pompeii – MCMLXXII. Según Rolling Stone, Gilmour vendió el catálogo de la banda a Sony por 400 millones de dólares, más por “salir del lodazal” que por motivos económicos.
El legado de Gilmour: entre la psicodelia y la introspección
David Gilmour es mucho más que el guitarrista de Pink Floyd. Su ingreso en la banda en 1968, tras la salida de Syd Barrett, marcó el inicio de una nueva era sonora. Con su estilo melódico y su capacidad para construir atmósferas, Gilmour fue pieza clave en discos como The Dark Side of the Moon, Wish You Were Here, Animals y The Wall. Su guitarra en Comfortably Numb es considerada una de las más icónicas de la historia del rock. Tras la salida de Waters, Gilmour lideró la etapa final de la banda, incluyendo el álbum The Division Bell (1994) y el concierto benéfico Live 8 en 2005, última reunión oficial del grupo.
En solitario, Gilmour ha publicado cinco álbumes de estudio: David Gilmour (1978), About Face (1984), On an Island (2006), Rattle That Lock (2015) y Luck and Strange (2024) Cada uno refleja una faceta distinta de su sensibilidad musical, desde el rock introspectivo hasta el sinfonismo atmosférico. Su último trabajo, Luck and Strange, salió en 2024 y ha sido descrito por él como “lo mejor que ha hecho en 50 años”. Además, ha colaborado con artistas como Kate Bush, Paul McCartney y Pete Townshend, consolidando su reputación como uno de los músicos más respetados del Reino Unido. Su legado, tanto en Pink Floyd como en solitario, sigue siendo una referencia obligada para entender la evolución del rock progresivo y la música conceptual.
Comparte tus opiniones en CrazyMinds, nuestras redes sociales (Instagram, Twitter o Bluesky) o nuestro canal oficial de Whatsapp.

