Nashville podría tener pronto un nuevo nombre para su principal aeropuerto: el de Dolly Parton. El gobernador de Tennessee, Bill Lee, anunció el pasado 28 de agosto una propuesta para rebautizar el aeropuerto de Nashville en honor a la cantante, fallecida apenas tres días antes a los 80 años tras una breve enfermedad. La idea, que llevaba más de un año circulando entre sus seguidores, ha conseguido en cuestión de días el respaldo institucional que le faltaba.
Según el comunicado conjunto del gobernador y la Autoridad Aeroportuaria Metropolitana de Nashville (MNAA), el objetivo es convertir la terminal en un tributo duradero a su legado y a las generaciones de personas que inspiró en Tennessee y en todo el mundo. Lee aseguró además haber hablado esta semana con el equipo de la artista, que según su oficina recibió la propuesta con gratitud y se mostró abierto a seguir la conversación.
¿Cómo ha llegado el aeropuerto de Nashville a plantearse el nombre de Dolly Parton?
La propuesta no nace de la nada. En enero de 2025, los vecinos de Nashville Lydia Popovich y Dan Dion lanzaron una petición en Change.org para pedir el cambio de nombre, como respuesta a un intento previo de legisladores republicanos de bautizar la terminal con el nombre de Donald Trump. En su momento, la iniciativa reunió unas 25.000 firmas y se quedó ahí, como una ocurrencia simpática más entre las muchas que genera la cantante allá donde va. Los propios promotores no ocultaban el tono desenfadado del proyecto: en la web de la campaña jugaban con el eslogan «Departin’ from Parton» (algo así como «partiendo desde la Parton»), un guiño que resume bien el cariño con el que siempre se recibió la idea.
Todo cambió tras su muerte. La petición ha superado ya las 160.000 firmas y ha sumado apoyos políticos de distinto signo: el concejal metropolitano Russ Bradford presentará una resolución en el Ayuntamiento para impulsar el cambio, mientras que el representante estatal Todd Warner ha prometido llevar el asunto al Parlamento de Tennessee. Bradford lo resumía así: «Dolly Parton es probablemente nuestra mayor exportación global y nuestra embajadora ante el país y el mundo, así que tiene sentido que el aeropuerto que recibe a miles de visitantes cada semana lleve su nombre». El senador estatal Mark Pody, por su parte, se ha mostrado dispuesto a apoyar la iniciativa siempre que cuente con el visto bueno de la familia de la artista.
Una norma de 2028 y dos autoridades aeroportuarias, los principales obstáculos
El camino, sin embargo, no está despejado. La Autoridad Aeroportuaria de Nashville tiene previsto abordar la propuesta en una reunión el 17 de septiembre, pero la normativa vigente podría impedir que el consejo vote un cambio de nombre antes de 2028. A esto se suma una complicación añadida: existen dos consejos distintos que reclaman ser la autoridad legítima del aeropuerto, uno nombrado por la ciudad y otro por el estado, lo que podría alargar aún más el proceso.
El coste también entra en la ecuación. El intento anterior de rebautizar la terminal con el nombre de Trump se calculó en una cifra elevada para las arcas públicas, un precedente que ahora sobrevuela cualquier discusión sobre el nuevo rótulo. Aun así, el consenso en torno a Parton contrasta con la polémica que generó aquella propuesta: apenas hay voces públicas en contra de la idea. El actual código IATA del aeropuerto, BNA, es de hecho un vestigio de su primer nombre, Berry Field Nashville, en honor al coronel Harry S. Berry, su primer administrador; la terminal se inauguró en 1937 y ya ha cambiado de denominación en el pasado, aunque nunca en unas circunstancias como las actuales.
De una cabaña en Tennessee a posible nombre de un aeropuerto internacional
Dolly Parton nació en 1946 en una cabaña de una sola habitación en el condado de Sevier, en el este de Tennessee, la cuarta de doce hermanos. Desde ahí construyó una de las carreras más longevas y queridas de la música estadounidense, con himnos como «Jolene» o «9 to 5» y una influencia que trascendió el country para alcanzar el pop, el cine y la televisión. Nunca se desvinculó de su estado natal: becó a generaciones de estudiantes de Tennessee, organizó conciertos benéficos para financiar un hospital en la región y, a través de su programa Imagination Library, ha repartido más de 100 millones de libros infantiles desde 1995.
Esa devoción mutua entre la artista y su estado es lo que da sentido a la propuesta, aunque no está exenta de ironía: Parton tenía un largo historial de rechazar homenajes de este tipo. En 2021 pidió a los legisladores de Tennessee que retiraran un proyecto de ley para levantarle una estatua en el Capitolio estatal, alegando que no le parecía el momento adecuado para «ponerse en un pedestal». Sobre la idea del aeropuerto sí llegó a bromear en vida: «Suena muy divertido eso de decir que tu vuelo sale de la D. Parton de Nashville», declaró a la cadena USA Today Network el año pasado. De salir adelante, Nashville se uniría a otras ciudades estadounidenses que ya han bautizado sus aeropuertos con nombres de figuras culturales, como el Louis Armstrong de Nueva Orleans o el Muhammad Ali de Louisville.
Por ahora, todo queda pendiente de la reunión del 17 de septiembre y de los trámites políticos que se activen en las próximas semanas. Lo que parece claro, a la vista del respaldo casi unánime, es que el debate sobre el nombre del aeropuerto de Nashville ha dejado de ser una ocurrencia de fans para convertirse en una cuestión de estado.
¿Debería Nashville rebautizar su aeropuerto en honor a Dolly Parton, o crees que hay formas mejores de recordar su legado?
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