La guerra lírica entre Drake y Kendrick Lamar ha alcanzado un nuevo capítulo judicial que, lejos de calmar las aguas, reafirma el rap como espacio de confrontación artística. El 9 de octubre de 2025, la jueza federal Jeannette Vargas desestimó la demanda por difamación que Drake había interpuesto contra Universal Music Group (UMG), su propio sello discográfico, por la promoción del tema Not Like Us, lanzado por Kendrick Lamar en mayo de 2024.
En la canción, Lamar lanza acusaciones incendiarias, como llamar a Drake “pedófilo certificado”, una referencia directa a su álbum Certified Lover Boy. Aunque el canadiense negó rotundamente cualquier conducta inapropiada, su equipo legal argumentó que millones de oyentes interpretaron las letras como afirmaciones literales. Sin embargo, el tribunal concluyó que, en el contexto de una batalla de rap, las declaraciones deben entenderse como “opinión no procesable” y parte de una tradición artística de confrontación.
La demanda también acusaba a UMG de inflar artificialmente las reproducciones de Not Like Us mediante bots y de contribuir indirectamente a intentos de invasión en la mansión de Drake en Toronto. A pesar de la gravedad de las acusaciones, el fallo favoreció a UMG, que celebró la decisión como una victoria para la libertad creativa. Mientras tanto, Not Like Us sigue acumulando récords: más de 1.4 mil millones de reproducciones en Spotify, múltiples premios Grammy y una interpretación histórica en el Super Bowl LIX, vista por más de 133 millones de personas.
La batalla entre ambos artistas ha trascendido el ámbito musical para convertirse en fenómeno cultural. Y aunque Drake planea apelar, el veredicto marca un precedente sobre los límites entre arte, opinión y difamación en la era del streaming.
Kendrick Lamar: el poeta del conflicto que convirtió la crítica en arte
Kendrick Lamar ha construido una carrera marcada por la introspección, la crítica social y una habilidad única para convertir la confrontación en arte. Desde su debut con Section.80 (2011), el rapero de Compton ha evolucionado hacia una figura central en la música contemporánea. Su álbum good kid, m.A.A.d city (2012) lo posicionó como narrador urbano de primer nivel, mientras que To Pimp a Butterfly (2015) lo consagró como voz política y estética, fusionando jazz, funk y spoken word. En 2017, DAMN. le valió el Premio Pulitzer de Música, convirtiéndose en el primer artista de rap en recibirlo. Su regreso con Mr. Morale & the Big Steppers (2022) mostró una faceta más íntima, abordando traumas personales y masculinidad negra con una producción minimalista y teatral.
La disputa con Drake, que comenzó como una serie de indirectas y terminó en un intercambio de diss tracks, ha sido uno de los momentos más virales del rap reciente. Not Like Us no solo fue la respuesta más contundente, sino también la más exitosa: se convirtió en un himno coreado en estadios y premiado por la industria. Su interpretación en el Super Bowl LIX, junto a SZA, Serena Williams y Samuel L. Jackson, fue la más vista en la historia del evento. Lejos de ser una simple provocación, Lamar convirtió la batalla en una obra de arte que redefine los límites del género.
Drake: del éxito comercial al desgaste público
Drake, por su parte, ha sido durante más de una década uno de los artistas más dominantes del pop y el hip-hop. Desde Thank Me Later (2010) hasta Scorpion (2018), su fórmula de introspección emocional, melodías pegajosas y colaboraciones estratégicas lo convirtió en un fenómeno global. Con Certified Lover Boy (2021) y Honestly, Nevermind (2022), exploró sonidos más electrónicos y melancólicos, aunque con menor impacto crítico. Su prolífica producción, que incluye Her Loss (2022) junto a 21 Savage, ha mantenido su presencia en listas, pero también ha generado cuestionamientos sobre su evolución artística.
La batalla con Kendrick Lamar ha expuesto una vulnerabilidad que rara vez se ve en su figura pública. Su respuesta con The Heart Part 6 intentó desmentir las acusaciones, pero no logró el mismo impacto que Not Like Us. La demanda contra UMG, lejos de fortalecer su posición, ha sido vista por muchos como una reacción desproporcionada. Aunque sigue siendo uno de los artistas más reproducidos del mundo, este episodio marca un punto de inflexión: Drake ya no es solo el rey del streaming, sino también un protagonista de una narrativa que lo enfrenta a los límites de su poder cultural.
Comparte tus opiniones en CrazyMinds, nuestras redes sociales (Instagram, Twitter o Bluesky) o nuestro canal oficial de Whatsapp.

