InicioEntrevistasTulsa: "'Amadora' es una mezcla de mis propios miedos con los que...

Tulsa: «‘Amadora’ es una mezcla de mis propios miedos con los que he visto en muchas mujeres» (2023)

-

En junio de 2023, Miren Iza, alma de una de las bandas del indie español más importante, Tulsa, publica su primer adelanto de lo que iba a ser su séptimo álbum de estudio con la sorpresa de que, días más tarde, Spotify tumba la portada del single por mostrar un pecho femenino desnudo. Si algo hemos aprendido llegados a este punto es que, las cosas cuanto más incomodan, más hablan y más importan. Así nos íbamos preparando para lo que sería Amadora (2023), un disco crudo y, más que nunca necesario que vio la luz el pasado 24 de noviembre.

La líder y vocalista de la banda Tulsa se enfrenta a este nuevo proyecto peleando para dar voz y sentido a sus miedos y a los de muchas mujeres, porque Amadora somos todas o lo podremos ser en algún momento. El miedo, el dolor o el suicidio son temas a los que les da sentido esta vez también en formato obra de teatro con la ayuda de la dramaturga María Velasco. Hablamos con Miren del recorrido que le llevó hasta escribir estas canciones, de la censura y autocensura y de todo el proceso de composición del disco.

Te han pasado cosas muy bonitas estos últimos meses, una de ellas es que has estado con los alumnos de la escuela LIPA de Liverpool reinterpretando tus canciones. ¿Cómo ha sido esta experiencia y qué te llevas de ella?

La verdad que me asustaba mucho ir porque el rol de enseñar o dirigir no me resulta del todo cómodo, además en inglés y con gente mucho más joven que yo… En realidad era una experiencia aterradora. Una vez allí me alegré mucho de haberlo hecho, para empezar porque ves cómo viven la música fuera del ámbito clásico. Ojalá aquí tuviéramos algunas escuelas que se atrevieran a algo así. Allí tienen una educación musical mucho más heterodoxa e incluso mucho más atractiva. Para la gente que entra ahí se permiten hacer una selección de los mejores del mundo y era todo un poco abrumador. Ahora les sigo en Instagram y veo sus cosas. Hicimos un concierto en Gasteiz, lo grabamos y sería súper bonito publicarlo. Desde luego, la fantasía más top sería trabajar con ellos en un futuro.

Y otra de las cosas es que ya podemos escuchar Amadora, tu séptimo álbum. El disco gira en torno al dolor y los deseos de una y de muchas mujeres. Me gustaría que me hablaras un poco más sobre ella y por qué es la protagonista de esto.

Amadora es una proyección de muchas mujeres que yo he visto con dolor, en las que sistemáticamente hay detrás una historia de sobrecarga por los cuidados. Cuerpos que acaban claudicando después de mucho tiempo de estar a expensas de lo que los otros necesitaban. A la vez, es una proyección de mis propios miedos porque ya siendo una señora pienso: «¿Qué tipo de señora soy?, ¿Soy la niña que fui y que ha estado en la música mucho tiempo y no cuadra con ese estereotipo que heredo de señora?». Me da miedo ser madre, no me da miedo ser madre… todos esos miedos están ahí. Es una mezcla de mis propios miedos con lo que he visto en muchas mujeres que es imposible no relacionar con los cuidados. Antes no lo relacionábamos así y, gracias al feminismo, hemos ido alumbrando oscuridades que antes no atribuíamos al hecho de que una mujer esté condenada en casa o esté condenada a la doble jornada laboral. El feminismo pone el ojo en que esto tiene unas consecuencias muy graves para las mujeres. No somos el ángel del hogar que nunca se queja y que lo hace todo con una sonrisa… esto es una puta mierda [risas].

Amadora habla mucho desde el dolor interno, como de una vida no vivida, del dolor de las conversaciones y el paso del tiempo, pero también de un dolor muy concreto que lo escuchamos en ‘Cuando venga el león pálido’: «Me duele las pestañas, el pelo y el maléolo tibial…»

Cuando se dice muy repetidamente lo del pelo significa que el dolor es masivo y está por todas partes. Es el «goce a la deriva» en el lenguaje psicoanalítico, cuando realmente no lo puedes localizar. Cuando hay una interrupción de la queja hablada, es el cuerpo el que lo hace. El dolor se convierte en esto, en un dolor en el pelo, y es algo que veo a menudo.

Hablar de esto ha tenido que ser duro e incómodo para ti…

Bueno, es que hay incomodidades que abren puertas. Si algo te incomoda hay que preguntarse por qué.

Para presentar Amadora has querido hacer algo bastante especial en forma de obra de teatro junto a María Velasco. Ahora que ha pasado un poco de tiempo y hay más perspectiva desde fuera, ¿cómo fue el estreno en Madrid y qué acogida tuvo el proyecto en este formato?

En las tres funciones que se hicieron estuvo todo vendido y eso es un muy buen punto de partida. La vivencia para todas nosotras, como músicas, ha sido memorable porque son condiciones técnicas, de escucha y de espacio inmejorables y, a la vez, estás tocando las canciones con tres actrices que están hablando de lo mismo. Si echo la vista atrás y pienso en que esto que imaginaba realmente ha pasado, me emociona. Muchas veces planeas cosas que se van cayendo por el camino y no pasa nada, pero esto… yo quería ser muy consciente de que estaba ocurriendo. A la vez, estaba extrañamente tranquila porque lo sostenían todo las actrices. Son tres mujeres que llevan toda la vida en el escenario y que también son esas señoras de las que hablo y que se les intenta apartar o que se apartan ellas mismas porque siempre hay una doble fuerza. Ellas me daban una gran seguridad. Yo confié mucho en ellas y, por supuesto, en María Velasco. En realidad era la que llevaba el peso de casi todo, habría que preguntarle a ella cómo estaba de nerviosa. Imagino que vivirlo desde fuera del escenario debe ser diferente. Ojalá los espacios musicales se acercaran siempre a ese nivel de escucha y atención. ¡Toda la gente con los móviles apagados! [risas].

¿Crees que se debería reinventar esos espacios más a menudo en la industria?

Creo que no hay que reinventar nada porque ya está inventado. Lo que debería ocurrir es que los promotores más pequeños tengan un poco más de ayuda. Cuando Ana Botella cambió la ley, las salas que tenían la posibilidad de hacer conciertos pequeños la perdieron. A partir de ahí tenían que pedir una licencia de conciertos que no se daban muy a menudo, y ahí se rompió todo el circuito. Lo que pasa es que está todo sacado de las ciudades, sobre todo con el formato festival. Lo que hace falta es que se haga heterogénea la oferta y que la música entre dentro de la vida cotidiana de las ciudades. Desde 2010 hubo un cambio y ya no encuentras de ninguna forma esa cercanía de la música en los bares ni en las calles.

¿Fue fácil esta adaptación? El teatro debe estructurarse de manera más lineal o, al menos, con un principio y un final, y el concepto de Amadora es algo más complicado…

Haciendo la adaptación me he dado cuenta de una cosa muy amarga y es que yo sola no podría haberme ni acercado a llevar esto. Escribir un texto, encarnarlo con actrices, generar escenas… eso ha sido territorio de María y yo he asistido como una privilegiada. Aunque me preguntaba muchas veces mi opinión, ella era la que tomaba decisiones. No sabía que estaba tan lejos de poder vislumbrar esta escena y a veces pensaba: «pues será que para nada esto es lo mío» [risas].

Estamos acostumbrados a que tus canciones sean parte de proyectos que se salen de lo “tradicional”, ya lo habías hecho con anterioridad poniendo tus canciones a una banda sonora (Los exiliados románticos, 2016) y un corto (Ignonauta, 2013). ¿Cómo y cuándo surge la idea de dar forma teatral a Amadora?

El otro día, Jonás Trueba me escribió un correo muy bonito por el estreno de Amadora y me dijo que llevaba desde Ignonauta, ese artefacto de tres canciones, yendo hacia este sitio. Las cosas nunca vienen de la nada, vienen de trabajos anteriores, de errores, de la experiencia… Si pudiera trazar un mapa, te diría que esto viene de 2019, cuando tuve una experiencia teatral con Las Bárbaras, una obra que se estrenó en el CDN. Hice una sustitución a Maria Rodés en un par de funciones y tuve que estar en todos los ensayos y pases, y me encantó la experiencia, fui súper feliz. Creo que eso se quedó en mi cabeza y no me parecía del todo imposible hacer un acercamiento al teatro. Jose Novoa, el escenógrafo de Las Bárbaras ha sido quien me ha ayudado a montar todo y él me abrió un poco los ojos. Gracias a esa bendición de Jose me he lanzado a llamar a puertas y he tenido la suerte de que todo el mundo me dijera que sí.  

Las cosas nunca vienen de la nada, vienen de trabajos anteriores, de errores, de la experiencia…

De hecho, en general, es un álbum que se escapa bastante de un consumo de música fugaz. ¿Crees que es más fácil huir de esta forma de producción y consumo tan rápida cuando tienes 7 discos publicados?

Nunca he mirado cómo tenía que hacer las cosas, para bien y para mal. No puedo decir que nade en la abundancia, esto tiene un coste y yo siempre he hecho las cosas como las he sentido, sin mirar qué me podían traer a nivel de condiciones materiales. Tengo amigos que me quieren mucho y que me han reprochado muchas veces esto. Me decían que me encargara un poco más de cómo me podía ir mejor a nivel de sostener el proyecto. Yo siempre les digo que pierden el tiempo.

Encargarte de tu proyecto puede sonar a que hay que llevarlo por lo que debe funcionar y eso supondría hacer las cosas de manera más comercial, ¿no? También está bien seguir la esencia de hacer las cosas como a ti te gustan.

También hay mucha arrogancia en decir: «Yo hago lo que me da la gana, no negocio nada y paso de todo porque mi arte está por encima». Eso es, o muy arrogante o de una vagancia extrema. A lo largo del tiempo he aprendido a encargarme de tener más conciencia de que hay un equipo y que debe sostenerse. El tema es un poco empresarial, no te digo que hagas las canciones para alguien o algo, porque eso sí que es una cosa que no voy a hacer porque no me sale. De hecho, cuando lo he intentado y he dicho «tengo un hit», se han reído de mí a carcajadas [risas]. ¡Tengo un concepto de lo que es y no es comercial totalmente dislocado! Vivo con una profunda incomprensión de lo que le gusta al público masivo, no lo entiendo, ¿cómo puede ser? Y lo intento porque también quiero ser popular, pero me doy cabezazos porque no lo sé.

En alguna ocasión has dicho que no llegas a encontrar tu sonido como música y siempre buscas lo nuevo. En este disco y en Ese éxtasis (2021) vemos que has ido dejando un poco más de lado las guitarras características que siempre te han acompañado en proyectos anteriores. ¿Cómo ha sido llegar a este sonido?

Me aparté de esa presencia dominante de las guitarras porque me cansé un tiempo largo. Ahora, cuando voy a un concierto y las siento muy cerca, las siento carnosas y me emocionan muchísimo porque yo he crecido con eso. Probablemente haya una vuelta dentro de poco, todo en la vida es pendular. Ya se me van acabando los sonidos más electrónicos. Cuando pienso en las guitarras me viene a la cabeza la palabra «carnosa» porque me parece que está muy viva. La evolución hasta llegar aquí ha sido el minimalismo, que siempre lo he pensado pero nunca lo he cumplido. En Amadora he conseguido algo que en Ese éxtasis me propuse pero no conseguí, que era dejar en esqueleto las canciones. Si había algún arreglo debía estar muy justificado y presente. Tiene mucho peso Ángel Luján (productor) porque él ha decidido muchas cosas. Es como una especie de viaje de dos en el que hemos llegado hasta aquí juntos. La voz ahora me ha obsesionado más de lo habitual y quería adelgazarla todo el rato, incluso me he apuntado a canto para poder llegar ahí. La transformación tiene que ser constante para que haya ese lívido.

El disco ya tiene un mensaje muy potente solo en letras como para ponernos más barrocas

Totalmente, el barroquismo ya lo dejé atrás [risas].

Por otra parte, vemos que Amadora es un disco muy crudo. No es algo que sorprenda a nadie sabiendo que siempre has sido muy explícita en tus letras. ¿Alguna vez te has autocensurado a la hora de escribir sobre ciertos temas?

Uf, la autocensura está muy a mano. Siempre hay dos voces, una que alienta y otra que castiga aunque sea como una censura artística, no tanto social. Musicalmente me ha pasado con este disco que, aunque sea un tema tan crudo, quiero creer que las canciones tienen algo de alegría. 024 es una canción alegre y bella, aunque habla del suicidio; Cuando venga el león pálido tiene una melodía que no concuerda con que te diga que me duele el pelo y que estoy tomando tramadol. Precisamente la música es muy importante, aunque sea minimalista, porque es justo el contrapeso de lo que está diciendo la voz que habla.

Tulsa Amadora

la autocensura está muy a mano. Siempre hay dos voces, una que alienta y otra que castiga

Hablando de censura, Spotify te tiró la portada de ‘No quiero hacer historia’ por mostrar un pecho femenino. Y aunque es un tema aburrido que esto siga ocurriendo, Eva Amaral te mencionó en ese discurso tan emocionante durante el Sonorama. ¿Cómo te sentiste cuando la escuchaste?

Pues me sentí un poco impostora porque yo no me había quedado en tetas. Era Eva la que estaba poniendo el cuerpo y la que tuvo el arrojo. Cuando escuché mi nombre pensé: «uy, me he colado». Sentí que me colaba en una fiesta [risas]. Por supuesto aplaudí lo que hizo. Pero es un absurdo la censura del pezón, qué aburrimiento.

Tampoco es nuevo oír en tus letras referencias a animales en todo momento, aquí no iba a ser menos… ¿Crees que te apoyas en eso porque es más fácil de esa manera crear un esquema visual de la historia que cuentas?

Es posible, aunque no es muy consciente esto. Aparecen muchos desde hace tiempo. De hecho, se han quedado fuera canciones de animales que no salieron. ¿Por qué esto? No lo sé, puede que me hagan gracia. Siempre hemos puesto atributos de animales a los humanos y al revés. En el fondo no son más que lienzos en blanco y, por supuesto, recursos visuales.

¿Qué le dirías a las mujeres que, escuchando el disco se vean reflejadas en Amadora?

No puedo responder a esto. El mensaje es que no hay mensaje o, tal vez, el mensaje es que escuchen el disco y saquen su propio mensaje.

AUTOR

¿Te gusta CrazyMinds? ¡Síguenos!

BUSCADOR

Y MUCHO MÁS...

spot_img
spot_img