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EVE OWEN – DON’T LET THE INK DRY

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Eve Owen se presentaba el pasado mes de mayo con su debut Don’t Let The Ink Dry. Sin embargo, no se trata de su primera incursión en el mundo musical: mucho antes de presentar este primer disco, la artista británica ya aparecía nada más y nada menos que en el último largo de The National, como parte de la línea vocal de Where’s Her Head, acompañándoles en parte de la gira de presentación de I Am Easy To Find. Tras esto, solo era cuestión de tiempo que Don’t Let The Ink Dry apareciera. Ha sido producido por Aaron Dessner (The National) y publicado en el sello 37d03d formado por él junto con su hermano (Bryce Dessner) o Justin Vernon (Bon Iver).

Don’t Let the Ink Dry se trata de un disco que cabalga a mitad camino entre la música electrónica y el folk norteamericano. La voz de Eve Owen es cautivadora e intrigante, y atrapa desde el primer momento al que suena. A nivel lírico, la temática es arrolladoramente introspectiva y catártica, como es visible en Lover Not Today —canción sobre un amor pasado («I lost you when you lost me, I loved you once but I don’t love you today»)—.

Tudor, el tema que abre el disco se construye poco a poco alrededor de la voz de Eve Owen, destacando el ritmo percusivo, que parece imitar el latido de un corazón: una tensión que se mantiene a lo largo de la canción y que atrapa al oyente, atento. Los elementos instrumentales que acompañan, numerosos e incluso ligeramente caóticos sirven como colchón para ensalzar más si cabe la voz de Owen.

Mother, uno de los cortes más destacados del disco, de nuevo volviendo a la temática de un amor perdido —«O mother, you never said it would be this bad, heartache takes me in its wings tonight»—, sin embargo esta vez se presenta como un canto buscando consuelo a su madre. Instrumentalmente este tema le debe mucho a The National, tanto por la batería, como el punteo de guitarra que se entrelaza con los violines. Es el tema más eléctrico del disco. 

En Don’t Let The Ink Dry también tienen cabida las baladas en la que Eve Owen deleita con su voz y un acompañamiento de piano, o de guitarra —con ligeros arreglos de cuerdas—. She Says es el ejemplo perfecto de lo bien que funciona esta combinación. Un tema-homenaje que Owen le dedica a sus padres por su apoyo continuado. En I Used to Dream In Color, la artista habla de cómo cambia la percepción del mundo según se va madurando y cómo echa de menos tener el punto de vista de una niña («Words are bombs, bombs are words, I miss the oblivion of being a young girl, I look out, I shout»).

Blue Moon nos muestra a la artista británica únicamente acompañada por cuerdas y una guitarra eléctrica. Este minimalismo es otra dinámica muy presente en el disco, ya que 29 Daisy Sweethearts también cuenta con el acompañamiento mínimo de un sintetizador y hace destacar la actuación vocal de Owen, transversal a toda la obra.

Don’t Let The Ink Dry es un disco sólido y altamente disfrutable, con elementos dispares que sin embargo cohesionan muy bien. La temática es muy personal, sin embargo la gran mayoría de las personas pueden identificarse con los sentimientos que la artista británica transmite. Un debut prometedor para alguien tan joven y esperamos grandes cosas de Eve Owen en el futuro.

Escucha ‘Don’t Let The Ink Dry’, el debut de Eve Owen, en Spotify y Apple Music